Rev. Méd. RosaRio 91: 179-196, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 179
EVALUACIÓN DEL HAZ OLIVOCOCLEAR MEDIAL A TRAVÉS DE LAS
OTOEMISIONES ACÚSTICAS
Gaetán, saRa
(1)
*
1-Centro de Investigación y Transferencia en Acústica (CINTRA), UE CONICET-UTN, Maestro M. López y
Cruz Roja Argentina s/n, X5016ZAA, Córdoba, Argentina, https://cintra.ar/
* Dirección de correo electrónico: sara_gaetan@live.com.ar
Resumen
El haz olivococlear medial constituye una porción de bras de la vía auditiva eferente que se origina en el complejo
olivar superior e inerva a las células ciliadas externas de la cóclea. Este haz tiene la capacidad de inhibir de manera
reeja las contracciones de dichas células, lo que reduce la ganancia de la amplicación coclear. El presente trabajo
consiste en una revisión de literatura sobre la evaluación del haz olivococlear medial en seres humanos mediante
otoemisiones acústicas. Actualmente, no existe una técnica gold standard para su evaluación, lo que diculta su
aplicación en el ámbito clínico.
Palabras claves: haz eferente, haz olivococlear medial, reejo olivococlear medial, otoemisiones, audición
ASSESSMENT OF THE MEDIAL OLIVOCOCHLEAR BUNDLE USING OTOACOUSTIC EMISSIONS
Abstract
e medial olivocochlear bundle is a portion of the eerent auditory pathway that originates in the superior olivary complex
and innervates the outer hair cells of the cochlea. is bundle has the capacity to reexively inhibit the contractions of these
cells, thereby reducing the gain of cochlear amplication. is article consists of a literature review on the assessment of the
medial olivocochlear bundle in humans using otoacoustic emissions. Currently, there is no gold standard technique for its
evaluation, which limits its implementation in clinical settings.
Keywords: eerent pathway, medial olivocochlear bundle, medial olivocochlear reex, otoacoustic emissions, hearing
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IntroduccIón
El descubrimiento del haz olivococlear se le atribuye
a Rasmussen,
1
quien mediante estudios experimentales
demostró un camino de bras auditivas eferentes que
irrigaban la cóclea. Estas bras podían seguirse hasta la
oliva superior y algunas de ellas eran cruzadas, mientras
que otras, no cruzadas. En la actualidad, se conoce que
el haz olivococlear nace en el complejo olivar superior,
sale del tronco del encéfalo por la raíz vestibular del VIII
par craneal y sus bras llegan a la cóclea a través del haz
vestíbulo-coclear de Oort.
2
Dichas bras se distribuyen
en dos porciones diferenciadas:
a) El haz olivococlear medial, el cual procede de neu-
ronas de gran tamaño situadas en la región medial del
complejo olivar superior y cuyos axones hacen sinapsis
con las células ciliadas externas. Las bras de este haz
están mielinizadas y son mayormente cruzadas, aunque
se desconoce la proporción de axones cruzados frente a
los no cruzados en los seres humanos.
3
b) El haz olivococlear lateral, el cual está compuesto
por bras no mielinizadas que provienen de la región
lateral del complejo olivar, cuyos axones hacen sinapsis
con las dendritas del nervio auditivo debajo de las cé-
lulas ciliadas internas. A diferencia del haz olivococlear
medial, los axones del haz olivococlear lateral se dirigen
predominantemente a la cóclea ipsilateral y dado que
son delgados y no mielinizados, es difícil registrarlos o
estimularlos eléctricamente. Por ende, se conoce poco
sobre su mecanismo de activación.
3
Este trabajo constituye una revisión de literatura so-
bre la evaluación del haz olivococlear medial en seres
humanos a través de las otoemisiones acústicas. En la
actualidad no existe una técnica gold standard para eva-
luar el haz olivococlear medial, lo cual hace difícil que se
pueda extender su uso al ámbito clínico. Sin embargo,
se considera importante difundir el conocimiento actual
del haz olivococlear medial, sus posibles implicancias en
la audición y sus formas de evaluación en la comunidad
fonoaudiológica de Argentina.
Metodología
Para la elaboración de esta revisión de literatura
se llevó a cabo una búsqueda bibliográca utilizando
las bases de datos Scopus, Cinahl, IBECS, Medline y
Lilacs. Las palabras claves utilizadas para la búsqueda
fueron contralateral suppression, medial olivocochlear,
otoacoustic emissions y eerent. Estos términos se fueron
combinando entre sí para la búsqueda en las bases de
datos. En el caso de Lilacs e IBECS, los términos tam-
bién se usaron en español. Las búsquedas fueron reali-
zadas abiertamente sin limitar el año de publicación. Se
seleccionaron para esta revisión todos aquellos artículos
que fueran una revisión de literatura sobre la temática
o aquellos en los que se analizara la técnica de evalua-
ción del haz olivococlear medial mediante las otoemi-
siones acústicas. La mayoría de los artículos incluidos
correspondían al idioma inglés, y el resto, al francés y
español. Adicionalmente, se revisaron todas las citas de
los artículos incluidos con el n de identicar posibles
artículos que no hayan aparecido en la búsqueda direc-
ta realizada en las bases de datos. También se utilizaron
libros o capítulos de libros de autores reconocidos en el
campo de la Audiología. Se descartaron para este trabajo
aquellos artículos que fueran revisiones de la temática
relacionada a otra temática (por ejemplo, revisión del
haz olivococlear medial y atención selectiva) y aquellos
artículos en dónde se evaluara el haz olivococlear medial
en personas con alguna condición (por ejemplo, evalua-
ción del haz olivococlear medial en pacientes con tras-
torno del lenguaje). Toda la bibliografía utilizada para
realizar esta revisión trata sobre la evaluación del haz oli-
vococlear medial en ámbitos de investigación, como se
mencionó anteriormente, en la actualidad no existe una
técnica gold standard para realizar el procedimiento en
el ámbito clínico de manera conable.
resultados
Mecanismo reejo del haz olivococlear medial
Recorrido de la vía
El haz olivococlear, como se mencionó en la intro-
ducción, está conformado por un conjunto de bras
olivococleares mediales y laterales llamadas haz olivo-
coclear medial (haz MOC, por su sigla en inglés) y haz
olivococlear lateral, respectivamente. Estas bras res-
ponden al sonido de manera reeja. En este sentido, el
término reejo olivococlear medial (reejo MOC en ade-
lante) se reere a la activación del haz olivococlear me-
dial frente al sonido. La gura 1, tomada de Guinan,
4
ilustra el recorrido del reejo MOC ipsilateral y contra-
lateral derecho. Tal como se ve, en el reejo MOC ipsi-
lateral derecho, el sonido que ingresa a la cóclea derecha
(ipsilateral cochlea), excita las bras del nervio auditivo
que se encuentran inervando las interneuronas reejas
en el núcleo coclear posteroventral (CN) ipsilateral.
Dichas bras cruzan el tronco del encéfalo (brainstem
Cross-section) para inervar las neuronas MOC contra-
evaluación del Haz olivococleaR Medial a tRavés de las otoeMisiones acústicas
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laterales, las cuales regresan a la cóclea derecha por el
haz olivococlear cruzado (COCB). En el caso del reejo
MOC contralateral derecho, la activación ocurre desde
la cóclea izquierda (contralateral cochlea), las bras del
nervio auditivo contralateral inervan las interneuronas
reejas en el núcleo coclear posteroventral (CN) con-
tralateral, las cuales cruzan el tronco encefálico (bra-
instem Cross-section) para inervar las neuronas MOC
ipsilaterales, que se proyectan hacia la cóclea derecha a
través del haz olivococlear no cruzado (UOCB). Así, el
reejo ipsilateral implica un doble cruce, a diferencia
del contralateral. En pequeños mamíferos hay de dos a
tres veces más bras MOC cruzadas que no cruzadas, lo
que hace más fuerte el reejo ipsilateral. En humanos,
no se conoce esta proporción porque se requerirían pro-
cedimientos anatómicos invasivos para su estudio. No
obstante, investigaciones en monos sugieren que los hu-
manos podrían tener un número similar de bras MOC
cruzadas y no cruzadas, lo que explicaría que los ree-
jos ipsilaterales y contralaterales no sean tan diferentes.
4
Para una descripción más detallada de las diferencias
entre los reejos ipsilateral y contralateral encontradas
en humanos, véase Guinan.
3
Acción del reejo en la cóclea
Como se mencionó en la introducción, las bras
MOC inervan a las células ciliadas externas, que son las
encargadas de transmitir el estímulo sonoro a las células
ciliadas internas. Con la llegada de la vibración sonora
a la cóclea los cilios de las células ciliadas externas se
desplazan hacia la membrana tectoria, abriendo canales
iónicos que permiten el paso de potasio (K+) al interior
de la célula produciendo la despolarización de esta. La
despolarización es el desencadenante de la activación de
la motilidad (acortamiento y posterior elongación) de
las células ciliadas externas, gracias a la presencia de la
proteína prestina en sus membranas laterales. La con-
tracción de las células ciliadas externas arrastra tras de
sí a la membrana tectoria que, de este modo, se apro-
xima a los cilios de las células ciliadas internas, facili-
tando la despolarización de estas últimas, lo que dará
lugar a la transformación de la energía mecánica en
energía bioeléctrica que será interpretada por el sistema
nervioso central.
5
Al mismo tiempo que se activan las
células ciliadas, estas también amplican la magnitud
de su entrada mecánica. Esta amplicación del estímulo
constituye una retroalimentación positiva que mejora la
sensibilidad de la audición.
6
Cuando las células ciliadas
externas se alejan de la membrana tectoria, se cierran
los canales iónicos que permitían la entrada de K+, la
célula se hiperpolariza y, por ende, las células ciliadas
internas también se alejan de la membrana tectoria y se
hiperpolarizan.
2
La sinapsis de las bras MOC con las células ciliadas
externas libera un neurotransmisor llamado acetilcolina
que tiene la capacidad de inducir la hiperpolarización
Figura 1. En la imagen izquierda se observa el contorno de una sección transversal del tronco del encéfalo de un
gato que muestra la ubicación de las neuronas olivococleares laterales (LOC neurons) y mediales (MOC neurons).
Ambos grupos conforman el haz olivococlear (OCB), el cual se compone de bras cruzadas (COCB) y no cruzadas
(UOCB). CN se reere a los núcleos cocleares. Las echas indican el recorrido del reejo MOC ipsilateral y con-
tralateral derecho. En la imagen derecha, el esquema del órgano de Corti muestra las terminaciones de las neuronas
MOC en las células ciliadas externas y de las neuronas LOC en las dendritas de las bras nerviosas auditivas.
4
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de las células ciliadas externas. La acetilcolina activa una
corriente de entrada de cationes, principalmente calcio
(Ca++), produciendo aumento del calcio intracelular, lo
que abre canales de K+ e induce la hiperpolarización de
las células ciliadas externas.
6
Los cambios de hiperpo-
larización y conductancia reducen la motilidad de las
células ciliadas externas en una escala de tiempo rápida
de entre 10 y 100 milisegundos. La alteración de la mo-
tilidad de las células ciliadas externas afecta su retroa-
limentación a la mecánica de la membrana basilar y la
ganancia coclear general.
5
Es decir que, las principales
consecuencias de la activación MOC son una reducción
de la ganancia de la amplicación coclear y del movi-
miento de la membrana basilar inducido por el sonido,
lo que resulta en una disminución de las respuestas de
las bras nerviosas auditivas aferentes al sonido.
4
La activación MOC se produce de manera reeja y
le permite al sistema nervioso central controlar la forma
en que los sonidos se procesan en la periferia auditiva.
Dado el accionar MOC, se le atribuyen funciones como
la mejora en la detección de señales en ruido de fondo y
la protección de la cóclea frente a intensidades elevadas
de sonido.
6
Desde su descubrimiento, el reejo MOC
ha sido estudiado en relación con diversas alteraciones,
tanto auditivas como no auditivas.
Evaluación del haz olivococlear medial en seres hu-
manos
Breve reseña histórica
En 1946, Rasmussen
1
describe que en cerebros de
fetos humanos de 4 a 9 meses y de varios animales, las
bras pedunculares olivares llegan a la cóclea a través de
la anastomosis vestíbulo-coclear de Oort, considerando
que un término anatómico más apropiado para estas
bras sería fascículo olivococlear superior. Desde ese
momento en adelante se empieza a estudiar la anatomía
y siología del haz olivococlear medial principalmente
en animales. En 1978, Buño
7
demuestra en un expe-
rimento realizado en gatos que la actividad espontánea
del nervio auditivo cambia bajo la estimulación acústica
contralateral de baja intensidad. Siguiendo esta línea,
en 1987, Folsom y Owsley
8
demuestran una caída en
la amplitud del potencial de acción compuesto (N1)
frente a la estimulación acústica contralateral simultá-
nea en seres humanos. En 1989, Mott y col
9
miden las
otoemisiones acústicas espontáneas en seres humanos
antes, durante y después de la presentación de estímulos
tonales en el oído contralateral, observando mayormen-
te una disminución de la amplitud de las otoemisiones,
pero en ocasiones aumentos o ningún cambio. Estos
autores concluyen en que el efecto de dichas variacio-
nes de amplitud está mediado por neuronas eferentes
mediales del haz olivococlear no cruzado que se encuen-
tran inervando a las células ciliadas externas. En 1990,
Collet y col
10
llevan a cabo un experimento similar al de
Mott y col
9
pero con otoemisiones acústicas transitorias
(TEOAE, por su sigla en inglés). Estos autores miden
las TEOAE (evocadas por un estímulo click) sin y con
la presencia de ruido blanco en el oído contralateral, en-
contrando una caída en la amplitud de las TEOAE ante
la presencia del ruido. Estos investigadores concluyen en
que esta técnica permite probar la interacción recíproca
entre los dos órganos de Corti en seres humanos y, por
lo tanto, el reejo MOC.
Esta caída en la amplitud de las otoemisiones al
estimular acústicamente las bras MOC es lo que ac-
tualmente se conoce en la literatura cientíca como
supresión, utilizándose el término supresión contralateral
cuando el estímulo inductor del reejo MOC (el ruido
blanco en Collet y col
10
) se presenta en el oído contra-
rio al que está siendo testeado. Teniendo en cuenta que
el término supresión hace referencia a una interferencia
mecánica entre dos señales, Dhar y Hall
5
plantean que
sería más adecuada la utilización del término inhibición,
el cual se asocia a fenómenos neurales. Sin embargo, en
la literatura cientíca, ambos términos se usan indistin-
tamente.
La investigación realizada por Collet y col
10
constitu-
yó el punto de partida para que, con el correr de los años,
distintos equipos de investigación intentaran encontrar
la forma más conable de medir el funcionamiento del
reejo MOC a través de las otoemisiones acústicas. En
la actualidad, no existe una prueba gold standard para
evaluar el reejo MOC, esta es posiblemente la princi-
pal razón por la que su uso no está extendido en el ámbi-
to clínico. Mientras algunos procedimientos están clara-
mente determinados, otros aún generan debate entre los
autores. No obstante, la técnica más utilizada hoy en día
en las publicaciones cientícas, en adelante denominada
técnica tradicional, es la propuesta por Collet y col
10
,
que implica, como ya se mencionó, medir las TEOAE
con un estímulo click, sin y con la presencia de un estí-
mulo inductor del reejo MOC (generalmente ruido de
banda ancha) en el oído contralateral, tal como se ve en
la gura 2. El fundamento de este procedimiento es que
el estímulo presentado en el oído contralateral activa el
evaluación del Haz olivococleaR Medial a tRavés de las otoeMisiones acústicas
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 183
reejo MOC, el cual inhibe la motilidad de las células
ciliadas externas en el oído testeado, disminuyendo la
amplitud de las otoemisiones de dicho oído. En otras
palabras, lo esperable es que la amplitud de las TEOAE
sea menor cuando se presenta un estímulo inductor del
reejo MOC en el oído contralateral. Esta metodología
de valoración, si bien parte de un concepto simple, a
menudo se realiza de manera inadecuada ya que no se
tienen en cuenta todos los parámetros necesarios al mo-
mento de realizar la prueba.
3
Si bien la técnica tradicional implica el uso de las
TEOAE, el reejo MOC se ha intentado evaluar con
todos los tipos de otoemisiones acústicas evocadas. In-
dependientemente del tipo de otoemisión del que se
trate, el procedimiento de base siempre es el mismo,
medir las otoemisiones sin y con estimulación acústica
de las bras MOC. Sin embargo, la evaluación del ree-
jo MOC utilizando otoemisiones acústicas producto de
distorsión (DPOAE, por su sigla en inglés) y estímulo
frecuenciales (SFOAE, por su sigla en inglés) requiere
técnicas más complejas y sosticadas dada la naturaleza
de dichas otoemisiones.
11
La utilización de las TEOAE
presenta una mayor facilidad de medición, ya que el es-
tímulo click y la otoemisión registrada están separados
en el tiempo, lo que permite apartar uno del otro.
3
Si
bien las TEOAE no son tan especícas en frecuencia
como las DPOAE o las SFOAE, las investigaciones han
demostrado que el reejo MOC no parece ser especíco
en frecuencia. Se ha observado que la sintonía del reejo
MOC es amplia y que el efecto más grande no siempre
se centra en la frecuencia del estímulo inductor del re-
ejo MOC, con un sesgo en su frecuencia de inhibición
sintonizado hacia la región de 1000 a 2000 Hz.
12,13
Por
ende, se considera que la especicidad de frecuencia del
reejo MOC probablemente no sea un factor crítico al
evaluar este reejo en un entorno clínico.
14
Equipamiento
En la actualidad, el equipo Echoport 292 II, con
su software ILO, perteneciente a Otodynamics Ltd.,
permite realizar mediciones simultáneas binaurales de
otoemisiones y es el único equipo comercial (en conoci-
miento de esta autora) que incluye una prueba de valo-
ración del reejo MOC. La gura 3 muestra el esquema
de la prueba Contralateral TE suppression test pertene-
ciente al software ILO versión 6 (v6). Tal como se ob-
serva, esta prueba consiste en la técnica tradicional, es
decir se miden las TEOAE sin y con la presencia de un
estímulo inductor del reejo MOC en el oído contrala-
teral.
15
Diversos estudios publicados han utilizado este
equipo para evaluar el reejo MOC. No obstante, en
la actualidad el mismo presenta ciertas limitaciones, ya
que impide modicar determinados parámetros que, en
los últimos años, han sido objeto de nuevos abordajes.
Figura 2. Evaluación contralateral del reejo MOC en oído derecho a través de las TEOAE. El momento uno y el
momento dos se deben repetir de manera intercalada (ver interleave) hasta completar la cantidad de barridos prees-
tablecidos (ver barridos).
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REVISTA MÉDICA DE ROSARIO184
Por fuera de los equipos comerciales para medir otoemi-
siones, la tendencia más actual es la valoración del ree-
jo MOC mediante técnicas más sosticadas que inclu-
yen la utilización de plataformas como MATLAB® (e
MathWorks, Inc., Natick, MA), enviando los estímulos
y recolectando la respuesta mediante probetas como las
de Etymotic (Etymotic Research, Inc., Elk Grove Villa-
ge, IL). Por otro lado, existen publicaciones en las que la
prueba también se ha realizado utilizando otros equipos
comerciales para registrar otoemisiones, mientras que
en el oído contralateral se presenta ruido a través de un
audiómetro. Esta técnica podría ser la menos conable,
principalmente por dos factores a considerar: la calibra-
ción y el interleave, los cuales se detallan a continuación.
La calibración del equipamiento es fundamental
dado que se debe poseer una conanza razonable en
que se están enviando estímulos precisos a la membrana
timpánica. Debe resultar conable que las representa-
ciones de la otoemisión y el ruido de fondo sean apro-
ximaciones razonables de la señal de presión registrada
en el canal auditivo. Por lo tanto, es necesario calibrar
tanto la salida (estímulos) como la entrada (otoemisión
+ ruido de fondo) del equipo que se esté utilizando. En
este sentido, en los equipos comerciales, la entrada está
calibrada de fábrica y la salida se calibra sobre la marcha
para cada medición que se le realiza al paciente, me-
diante un proceso automático y controlado por el soft-
ware del equipo. El papel del profesional que maneja el
equipo es simplemente detectar cuándo se produce un
error en la calibración y descartar cualquier mal funcio-
namiento obvio.
5
Pero ¿qué ocurre entonces cuando se
miden las otoemisiones mediante otro equipamiento no
comercial? Como se mencionó anteriormente, al eva-
luar el reejo MOC se pueden utilizar computadoras
con softwares especícos y probetas, en estos casos es
necesario que el circuito incluya medidas de calibración
para que la prueba resulte conable. La misma situa-
ción ocurre cuando se utiliza un audiómetro para enviar
el estímulo inductor del reejo MOC. Al respecto, ya
en 1999, Hood y su equipo
16
señalaban que, al utilizar
una fuente externa para el estímulo inductor del reejo
MOC (como un generador de ruido o un audiómetro),
era necesario controlar la intensidad del estímulo en el
canal auditivo durante la prueba, a n de garantizar que
se mantuviera constante cada vez que se aplicara el estí-
mulo contralateral. En este sentido, puede mencionarse
que existe una amplia cantidad de publicaciones en las
que se evalúa el reejo MOC utilizando un audiómetro
sin que se haga referencia a pruebas de calibración. En
cambio, es común ver el procedimiento de calibración
en las publicaciones que utilizan circuitos más sostica-
dos, como lo son el uso de computadoras con softwares
y algoritmos especícos.
17,18
Por otro lado, el término interleave o interleaving,
hace referencia a que el proceso de medir la otoemisión
sin y con estimulación acústica de las bras MOC debe
repetirse varias veces. En la gura 3 se observa la estruc-
tura de la prueba del software ILO v6, la cual realiza
registros alternados con masker OFF y masker ON, es
decir, registros sin y con estimulación acústica de las
bras MOC.
15
Es aconsejable replicar los hallazgos de
cada medición (sin y con estimulación acústica de las
Figura 3. Esquema de la prueba contralateral suppression TE test.
15
evaluación del Haz olivococleaR Medial a tRavés de las otoeMisiones acústicas
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 185
bras MOC) para vericar los resultados y la presen-
cia o ausencia de inhibición. El proceso de promediar
los resultados obtenidos en varias mediciones ayuda a
reducir el efecto de sesgo de una o unas pocas medi-
ciones que pueden presentar valores atípicos.
5
En línea
con esto, Guinan
3
menciona que para evitar desviacio-
nes signicativas en la medición se deben realizar múl-
tiples alternancias de MOC-on y MOC-o y aleatorizar
qué condición es la primera. En este sentido, el software
ILO v6 permite establecer un mecanismo de interleave
de dos maneras distintas: a) a partir de los barridos, con-
gurando cada cuantos barridos cambia de condición,
o b) a partir del tiempo (en segundos), congurando
cada cuanto tiempo cambia de condición.
15
El uso de
circuitos más sosticados con computadoras y softwares
especícos permite también poder establecer y congu-
rar las condiciones de interleave.
17,19,20
Estimación del reejo MOC
Tanto en la técnica tradicional mediante las TEOAE
como en la utilización de las DPOAE y las SFOAE, la
estimación del reejo MOC se calcula observando el
cambio de amplitud que se produce en la otoemisión
al agregar un estímulo inductor del reejo MOC. A lo
largo de los años, se han publicado numerosos estudios
que estiman la presencia del reejo MOC a partir de los
datos brutos obtenidos en las mediciones. Es decir, los
autores miden la otoemisión sin y con estimulación de
las bras MOC y luego restan ambos valores de ampli-
tud, considerando la presencia del reejo MOC cuando
la amplitud de la otoemisión disminuye ante la estimu-
lación de las bras MOC. A su vez, se han utilizado
diferentes criterios como considerar la presencia de in-
hibición cuando el resultado de la diferencia es mayor a
cero, mayor a 0.5 o mayor a 1, sin haber un consenso al
respecto. Mishra y Lutman
11
explican que la utilización
de los datos en bruto puede conducir a estimaciones
erróneas de la magnitud del reejo MOC, y que dichos
datos deberían normalizarse considerando la amplitud
de referencia, también llamada amplitud de base, es de-
cir la amplitud de la otoemisión obtenida sin estimula-
ción de las bras MOC. Por ejemplo, un efecto bruto de
1 dB con una amplitud de TEOAE de referencia de 20
dB frente a una otoemisión con amplitud de 7 dB puede
no representar la misma intensidad del reejo MOC.
11
Como publicaciones que respaldan la importancia de
normalizar los datos se puede mencionar a Backus y
Guinan
21
, quienes demostraron que la normalización de
los datos eliminó gran parte de las diferencias especí-
cas de frecuencia en los efectos brutos del reejo MOC
medidos en las frecuencias 940 y 1000 Hz; y a Garinis
y col
22
, quienes informaron efectos signicativos en el
oído con métricas normalizadas que no eran evidentes
en el análisis de los datos en bruto. Las publicaciones
más actuales, estiman la magnitud del reejo MOC bajo
diferentes técnicas estadísticas teniendo en cuenta la
normalización de los datos y no simplemente restando
los valores en bruto.
17,18,23
El rol del reejo estapedial
Dado que el reejo estapedial aumenta la impedan-
cia del oído medio, también puede modicar las otoe-
misiones acústicas, las cuales viajan desde la cóclea ha-
cia el conducto auditivo externo para ser detectadas. Es
por ello que, al valorar el reejo MOC, es importante
garantizar que los estímulos sonoros utilizados no es-
tén activando el reejo estapedial.
4
Toda evaluación del
reejo MOC mediante las otoemisiones acústicas debe
ir acompañada de la valoración del reejo estapedial.
En este sentido, los instrumentos clínicos típicos para
medir el reejo estapedial no detectan las contracciones
más pequeñas, pudiendo subestimar los umbrales del
reejo hasta en 20 dB.
24
Las técnicas utilizadas en el ám-
bito investigativo para medir el reejo estapedial a me-
nudo producen umbrales signicativamente más bajos
que los umbrales detectados por los impedanciómetros
comerciales.
25,26
Al evaluar el reejo MOC mediante las
otoemisiones acústicas, sería mejor utilizar otra forma
de explorar la activación del reejo estapedial, pero esto
requiere técnicas más sosticadas como por ejemplo
monitorear la activación del reejo estapedial durante la
evaluación del reejo MOC.
18
Otoemisiones acústicas transitorias
Las TEOAE son otoemisiones acústicas obteni-
das en el conducto auditivo externo tras un estímulo
transitorio. El más utilizado es el click dado que es un
estímulo corto (de 0,1 a 0,2 milisegundos) y contiene
una amplia gama de frecuencias.
5
Como se mencionó
anteriormente, la técnica tradicional para estudiar el
reejo MOC consiste en medir las TEOAE sin y con
estimulación acústica contralateral (generalmente ruido
de banda ancha). Este procedimiento que parece simple
suele hacerse de manera errónea dada las distintas va-
riables que deben tenerse en cuenta,
3
las cuales se irán
explicando a continuación.
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Generalmente para la medición de una TEOAE
clínica se utiliza un estímulo click no lineal a una fre-
cuencia de 50 Hz.
5
El primer punto a tener en cuenta
es la diferencia entre un click lineal y un click no lineal.
Berlín y col
27
explican que el click lineal está formado
por pulsos que se dan consistentemente a la misma in-
tensidad y en la misma polaridad, sin intentar diferen-
ciar los ecos mecánicos que emanan de la interacción del
click con las paredes del canal auditivo y la membrana
timpánica, con los ecos activos provenientes, presumi-
blemente, de las células ciliadas externas. Los autores
agregan que, en el ámbito clínico, donde se utiliza la
TEOAE para detectar la respuesta de las células ciliadas
externas, la presencia o ausencia del eco es fundamental
para la clasicación adecuada de la función coclear, por
lo que se utiliza un click no lineal. El click no lineal está
formado por grupos de cuatro pulsos, en donde los tres
primeros poseen la misma polaridad y el cuarto es de
polaridad opuesta. Esta particularidad hace que al es-
timular la cóclea con un click no lineal, se cancelen los
artefactos electroacústicos, pero no los ecos provenientes
de las células ciliadas externas.
27
Sin embargo, si se quie-
re utilizar la TEOAE para evaluar el reejo MOC, se
recomienda el uso del click lineal, dado que la nalidad
es ver un cambio en la amplitud de la TEOAE en las
condiciones sin y con estimulación acústica del reejo
MOC. Si se utilizara un click no lineal al medir el reejo
MOC, no solo se reducirían los posibles artefactos, sino
que también se cancelaría la porción lineal del reejo
MOC.
4
En otras palabras, utilizar un estímulo click no
lineal para medir el reejo MOC no resulta adecuado
porque no permite visualizar el efecto completo de di-
cho haz.
El segundo punto a tener en cuenta es la intensidad
a la que se emitirá el estímulo click, el parámetro típico
que se utiliza para la TEOAE en el ámbito clínico y que
presentan por default los equipos comerciales es de 80
a 86 dB SPL.
5
En la evaluación del reejo MOC, se ha
optado por utilizar niveles de click más bajos dada la
posible activación del reejo estapedial en intensidades
de 80 dB SPL. Hood y col
28
evaluaron el reejo MOC
utilizando distintas intensidades de click, concluyendo
en que los mayores efectos se presentaban en el rango
de intensidades de 55 a 60 dB pSPL. En línea con estos
hallazgos, los mismos autores sugieren utilizar niveles de
click entre 55 y 65 dB pSPL al medir el reejo MOC.
16
Autores más recientes utilizan niveles de click coinci-
dentes con los recomendados por Hood y col
16,20
. Otros
autores determinan la intensidad del click en dB SL, es
decir que la intensidad del click varía de un sujeto a otro
en función de su umbral auditivo.
29
Tal como se obser-
va, a diferencia de la TEOAE clínica, al medir el reejo
MOC no existe un valor típico para la intensidad del
click. Sin embargo, puede armarse que se recomiendan
valores menores que los utilizados en la TEOAE clínica.
En la técnica tradicional de valoración del reejo
MOC, el click se considera el estímulo inductor de la
TEOAE, al cual se le agrega otro estímulo (general-
mente ruido de banda ancha) como inductor del reejo
MOC. Sin embargo, se debe tener en cuenta que el click
además de evocar la TEOAE, también puede activar el
reejo MOC. Al respecto, Guinan y col
25
demostraron
que los clicks de 60 a 70 dB SPL utilizados para registrar
TEOAE también activaban el reejo MOC, sugiriendo
que era menos problemático si los clicks se utilizaban a
60 dB SPL. No está claro en qué medida la medición del
reejo MOC cambia por la posible activación del reejo
MOC provocada por el estímulo click.
11
Boothalingam
y Purcell
14
mencionan que en la técnica tradicional de
evaluación del reejo MOC (click en el oído testeado
y ruido de banda ancha en el oído contralateral) no se
puede determinar si la inhibición del reejo MOC fue
causada por el click ipsilateral o el ruido de banda ancha
contralateral, o si es un efecto bilateral provocado por
ambos estímulos (click + ruido de banda ancha). Esta
situación lleva al tercer punto a tener en cuenta que es el
click rate, es decir la cantidad de ciclos por segundo que
conforman el estímulo click.
El click rate típico utilizado para medir las TEOAE
en el ámbito clínico es 50 ciclos por segundo (50 Hz), lo
que da una ventana de tiempo de 20 milisegundos.
5
Si
bien los primeros trabajos realizados para evaluar el re-
ejo MOC utilizaban este click rate (posiblemente por-
que es la composición que posee el click en los equipos
comerciales), Boothalingam y Purcell
14
han demostrado
que en la técnica tradicional del reejo MOC (click en
el oído testeado y ruido en el oído contralateral), click
rates tan bajos como 31,25 Hz a una intensidad de 55
dB peSPL mejoran signicativamente la inhibición del
reejo MOC de la TEOAE, posiblemente debido a la
activación ipsilateral del reejo MOC, confundiendo el
verdadero reejo MOC contralateral. Los autores agre-
gan que, dado que la mayoría de los estudios suelen uti-
lizar un click rate de 50 Hz y niveles de 60 dB peSPL o
superiores para obtener la TEOAE en el oído ipsilateral,
es concebible que la inhibición del reejo MOC obser-
evaluación del Haz olivococleaR Medial a tRavés de las otoeMisiones acústicas
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 187
vada en estos estudios sea una combinación de reejos
MOC contralateral e ipsilateral. Boothalingam y Pur-
cell
14
sugieren que, cuando se utiliza un estímulo induc-
tor del reejo MOC contralateral, con intensidades de
click de 55 dB peSPL, el click rate sea igual o menor a
25 Hz para evitar la contaminación de la respuesta por
la activación del reejo MOC ipsilateral. Se debe tener
en cuenta que la modicación del click rate, modicará
como consecuencia la ventana de tiempo.
El último punto a tener en cuenta respecto del es-
tímulo inductor de la TEOAE es la estabilidad del
estímulo, es decir la consistencia de la intensidad del
estímulo a lo largo del período de recopilación de da-
tos. Este parámetro se expresa generalmente como un
porcentaje de variación en el nivel de intensidad, en
donde el 100% indica que no hay cambios en el nivel
de intensidad del estímulo click a lo largo de la recopi-
lación de datos.
5
En este sentido, es importante obtener
valores altos de estabilidad del estímulo al medir una
TEOAE clínica, no obstante, Dhar y Hall
5
mencionan
que los rangos aceptables dependen del equipo de me-
dición de otoemisiones que se utilice. La estabilidad del
estímulo no constituye un parámetro que se mencione
habitualmente en la metodología de los estudios que
evalúan el reejo MOC. No obstante, los autores que
si lo consideran plantean que los valores de estabilidad
del estímulo deberían mantenerse en niveles superiores
a 80-85%.
11,16
Otros parámetros a tener en cuenta al momento de
medir una TEOAE son los barridos, la relación señal
ruido (SNR, por su sigla en inglés) y la reproducibili-
dad. Normalmente en el ámbito clínico las TEOAE se
miden en 260 barridos,
5
es decir el equipamiento regis-
tra 260 respuestas de buena calidad antes de detener la
prueba.
15
En la evaluación del reejo MOC, se sugiere
la realización de más barridos en cada condición (sin
y con estimulación acústica de las bras MOC). Hood
y col
16
proponen utilizar 500 barridos en cada condi-
ción, mientras que enfoques más actuales utilizan más
de 1000 barridos en cada condición.
20
Como ya se ha
mencionado en el apartado de Equipamiento, los ba-
rridos deberían estar intercalados (interleave). El uso de
mayor cantidad de barridos permite mejorar la SNR,
pero, por otro lado, aumentar el número de barridos
también aumenta la duración de la prueba y puede pro-
ducir desviaciones en la medición.
29
A diferencia de la
TEOAE clínica, no existe un valor típico de barridos
al evaluar el reejo MOC, a su vez, al estar relacionado
con la SNR, posiblemente sea prioritario establecer la
SNR que se desea y estimar cuántos barridos permiti-
rían alcanzar dicha SNR.
La SNR, es decir, la diferencia entre la respuesta de
la TEOAE y el nivel de ruido, se utiliza comúnmente
en las pruebas clínicas de otoemisiones acústicas para
determinar si están presentes o no. Aunque 6 dB es un
parámetro típico para una SNR aceptable en el ámbito
clínico, este puede resultar demasiado bajo si el objetivo
es detectar con precisión un reejo MOC muy peque-
ño. Una SNR que es suciente para una prueba clínica
de otoemisiones acústicas no es suciente para medir el
reejo MOC porque el ruido de fondo aumenta cuando
se restan las dos mediciones de la otoemisión acústica.
19
En la gura 4, se observa un diagrama de dispersión
correspondiente a Goodman y col
29
el cual muestra los
cambios mínimos detectables al estimular acústicamen-
te las bras MOC, en función de la SNR. El cambio
mínimo detectable es el cambio en la amplitud de la
TEOAE al estimular acústicamente las bras MOC.
Tal como se ve, las frecuencias por debajo de 4000 Hz
tienden a tener cambios mínimos detectables más bajos,
presumiblemente por estar asociadas con SNR más al-
tas. Las frecuencias de 4000 Hz y superiores presentan
Figura 4. Cambio mínimo detectable en función de la
SNR. Los círculos muestran los cambios en frecuencias
menores a 4000 Hz y los triángulos en frecuencias iguales
o mayores a 4000 Hz. Los símbolos blancos corresponden
a cambios estadísticamente no signicativos y los símbo-
los rojos a cambios estadísticamente signicativos.
29
Rev. Méd. RosaRio 91: 179-196, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO188
SNR más bajas y cambios mínimos detectables más al-
tos. Los autores concluyen en que, si bien una SNR de
6 dB generalmente se considera adecuada para detectar
la presencia de las TEOAE en el ámbito clínico, se re-
quieren SNR mucho más altas (18-30 dB) para detectar
las magnitudes de los cambios producidos por el reejo
MOC que se observan típicamente.
29
Para obtener SNR más altas, una posibilidad es au-
mentar la intensidad del estímulo inductor de la otoemi-
sión acústica. Sin embargo, un nivel de intensidad más
alto, como ya se explicó, puede desencadenar el reejo es-
tapedial. Otra opción es aumentar el número de barridos,
lo cual aumentará la duración de la prueba y también se
debe tener en cuenta que puede provocar una desviación
de las mediciones.
19
Guinan
4
menciona que, para mini-
mizar el tiempo de prueba, se puede utilizar una regla de
parada promedio que se base en lograr la SNR para de-
tectar un reejo MOC de baja amplitud predeterminado.
Goodman y col
29
mencionan que un paradigma de me-
dición más eciente podría cambiar de forma adaptativa
el número de barridos registrados en función de la SNR
y el cambio mínimo detectable deseado. Por ejemplo, si
se deseara detectar cambios mayores o iguales a 1 dB, el
objetivo sería una SNR de aproximadamente 30 dB.
29
En
todos los casos, no se deberían tomar como válidas ni in-
cluirse en el análisis las TEOAE que no cumplan con el
valor de SNR estipulado. Es decir, no se debería estimar
un resultado del reejo MOC en respuestas que no supe-
ren la SNR estipulada.
La reproducibilidad también se vincula a la SNR.
Durante la medición de una TEOAE se realizan dos re-
copilaciones de la respuesta que se expresan en dos on-
das, denominadas A y B. La reproducibilidad indica, en
porcentaje, cuán similar es la onda A a la onda B. Si hay
una otoemisión robusta y el nivel de ruido de fondo es
insignicante, la reproducibilidad entre las dos copias de
la respuesta debería aproximarse al 100% y, en el gráco
proporcionado por el equipo, ambas ondas se superpon-
drán casi por completo. Por el contrario, si hay poca o
ninguna actividad de TEOAE y / o el nivel de ruido de
fondo es excesivo, entonces la reproducibilidad será consi-
derablemente menor.
5
En la evaluación del reejo MOC,
Hood y col
16
consideraban una reproducibilidad superior
a 70%. Enfoques más actuales plantean una reproducibi-
lidad de al menos 85% al evaluar el reejo MOC a través
de las TEOAE.
11
En la mayoría de las publicaciones in-
cluidas en esta revisión, la reproducibilidad no suele men-
cionarse. Probablemente, esto se deba a que los autores
ponen el foco en conseguir una SNR adecuada, superior
a 6 dB, como ya se mencionó y la reproducibilidad estará
condicionada por dicho valor de SNR.
Con respecto al rango de frecuencias a evaluar, se
puede mencionar que la mayor inhibición del reejo
MOC se presenta en el rango de 1000 a 2000 Hz.
5,28,29
Por encima de 4000 Hz, pueden observarse pocos cam-
bios signicativos en la amplitud de las TEOAE al esti-
mular acústicamente las bras MOC. No obstante, las
bandas de frecuencia o regiones que muestran inhibi-
ción contralateral varían entre individuos.
29
Respecto al estímulo inductor del reejo MOC, el
primer punto a tener en cuenta es el tipo de estímulo
a utilizar. La estimulación acústica de las bras MOC
se ha estudiado tanto con ruido como con tonos, y se
ha encontrado que la mayor inhibición en las TEOAE
ocurre con ruido de banda ancha.
5
En este sentido, se
puede armar que la mayoría de las publicaciones que
evalúan el reejo MOC mediante la técnica tradicional
utilizan ruido de banda ancha.
El segundo punto a tener en cuenta es la intensidad
del estímulo inductor del reejo MOC, que, como ya
se mencionó, puede desencadenar el reejo estapedial.
4
En el caso de las TEOAE, Berlin y col
27
observaron la
mayor inhibición cuando los clicks se encontraban entre
60 y 65 dB pSPL, y el ruido se presentaba alrededor de
5 a 7 dB más intenso que el click. Hood y col
16
demos-
traron que los estímulos inhibidores de igual intensidad
o 5 dB más altos que el click eran efectivos para maxi-
mizar la inhibición. Mertes
20
encontró que la inhibición
contralateral media era mayor para una intensidad del
estímulo inductor del reejo MOC de 60 dB SPL en
comparación con 50 dB SPL. Otros autores también
utilizan intensidades de 60 dB SPL.
19
A su vez, tal como
se mencionó en el apartado de Estímulo inductor de la
TEOAE, hay autores que determinan la intensidad del
estímulo inductor del reejo MOC en dB SL, es decir
que, la intensidad varía de un sujeto a otro en función
de su umbral auditivo.
29
No existe una intensidad uni-
versal del estímulo inductor del reejo MOC que pro-
voque una inhibición óptima y garantice la ausencia del
reejo estapedial en todos los individuos normoyentes.
Por lo tanto, puede ser necesario determinar el nivel óp-
timo a utilizar en cada caso particular.
11
El tercer punto a tener en cuenta es el modo de es-
timulación del reejo MOC. En la técnica tradicional,
el reejo MOC se estimula de manera contralateral.
La presentación contralateral del estímulo inductor
evaluación del Haz olivococleaR Medial a tRavés de las otoeMisiones acústicas
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 189
del reejo MOC es la más utilizada posiblemente por-
que es la opción más sencilla, dado que no contamina
al estímulo inductor de la otoemisión ni a la respuesta
obtenida.
5
Sin embargo, el reejo MOC puede estimu-
larse acústicamente no solo de forma contralateral sino
también ipsilateral o bilateral. La estimulación bilateral
parece sumar los efectos de los sonidos ipsilaterales y
contralaterales.
3
Mientras que la estimulación ipsilateral
y contralateral activan sólo una parte de las bras MOC
en cada caso, la estimulación bilateral permitiría la ac-
tivación tanto de las bras MOC cruzadas como de las
no cruzadas, por lo que la magnitud del reejo MOC
sería mayor,
5
pero este tipo de procedimiento requiere
técnicas más sosticadas.
18,30
Otoemisiones acústicas producto de distorsión
La valoración del reejo MOC también se ha es-
tudiado siguiendo los lineamientos de la técnica tra-
dicional ya descrita, pero utilizando DPOAE en vez
de TEOAE. Sin embargo, contrario a lo esperado, en
ocasiones se ha observado un aumento de la amplitud
de las DPOAE y no una reducción. La mayoría de los
estudios realizados con dicha técnica no controlaron la
relación de fase entre los dos componentes que forman
la DPOAE; por ello, los resultados de esos estudios no
pueden interpretarse sin ambigüedad.
31
La gura 5, muestra cómo se forman los componen-
tes de reexión y distorsión de las DPOAE. Las DPOAE
se miden utilizando dos tonos simultáneos denomina-
dos f1 y f2 (f2 > f1). Cuando ambas ondas sonoras (f1
y f2) ingresan en la cóclea, se genera una distorsión por
intermodulación en la región de superposición de am-
bas ondas, principalmente cerca del pico de la onda f2,
creándose nuevas ondas en la frecuencia 2f1-f2 que via-
jan en ambas direcciones: hacia afuera y hacia adentro.
Mientras que la onda que viaja hacia afuera aparece en
Figura 5. Una región de distorsión no lineal (D), cercana al pico de la onda f2, genera ondas a la frecuencia fdp que
se propagan en ambas direcciones. La onda que viaja hacia atrás se propaga al canal auditivo como una emisión de
fuente de distorsión; la onda que viaja hacia adelante experimenta una reexión coherente parcial (R), generando
una segunda onda que viaja hacia atrás que se propaga al canal auditivo como una emisión de fuente de reexión. La
DPOAE medida en el canal auditivo es una mezcla de emisiones originadas en dos regiones espacialmente distintas
y por dos mecanismos diferentes. Además, las ondas que viajan hacia atrás y llegan al estribo se reejan parcialmen-
te, creando nuevas ondas que viajan hacia adelante (indicadas con echas con tres puntos) y que posteriormente
experimentan otra reexión coherente parcial. La serie resultante (innita) de múltiples reexiones internas no está
representada en la gura para mayor claridad.
32
Rev. Méd. RosaRio 91: 179-196, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO190
el canal auditivo como una fuente de distorsión, la onda
que viaja hacia adentro se propaga apicalmente hasta
su lugar característico (2f1-f2) donde se reeja parcial-
mente por perturbaciones de impedancia cercanas. Esta
reexión crea una segunda onda viajera hacia afuera
que aparece en el canal auditivo como una fuente de
reexión. Estos dos componentes: fuente de distorsión
y reexión, se combinan para formar la DPOAE total
medida en el canal auditivo.
32
La onda reejada tiene
un retraso mayor que la onda de distorsión, por lo que
sus fases relativas varían e intereren, lo que produce
un patrón semirregular de picos y valles denominado
estructura na de la DPOAE.
3
La estructura na de DPOAE se considera un patrón
de interferencia, que representa las relaciones de fase en-
tre las dos fuentes de DPOAE a lo largo de la frecuen-
cia. Si los componentes se suman estando desfasados,
pueden cancelarse entre sí y producir un nivel reducido
de DPOAE; es decir, un mínimo o valle en la estructura
na. Si se combinan de manera constructiva, mientras
están en fase, aumentan el nivel de DPOAE y producen
un máximo o pico en la estructura na. Por lo tanto,
para cualquier medición de DPOAE, las frecuencias de
prueba seleccionadas determinan la relación de fase en-
tre ambos componentes.
31
Ahora bien, ¿qué ocurre al agregar a este sistema un
estímulo inductor del reejo MOC? Abdala y col
31
expli-
can que si la DPOAE se mide a una frecuencia en la que
los dos componentes están desfasados (lo que produce
una cancelación, es decir un valle en la estructura na)
y el reejo MOC inhibe sólo un componente, alterará
la relación de fase entre ellos, liberando, en consecuen-
cia, la cancelación de fase. Por lo tanto, la activación del
reejo MOC en este escenario daría como resultado un
aumento repentino en el nivel de la DPOAE, es decir,
una mejora. Por el contrario, si la DPOAE se mide a
una frecuencia en la que los dos componentes están en
fase y se suman constructivamente en un pico o máximo
en la estructura na, una inhibición en la amplitud de
uno o ambos componentes mediante la activación del
reejo MOC, producirá una reducción en el nivel de
DPOAE en el canal auditivo. Al controlar la relación de
fase entre los componentes, es posible abordar de ma-
nera efectiva la mayor dicultad atribuida a las medidas
del reejo MOC a través de las DPOAE y evitar casos
de mejora que no están relacionados con la fuerza del
reejo MOC.
31
Una manera de controlar la relación de
fase entre los componentes de la DPOAE al evaluar el
reejo MOC es realizar la medición en los picos de la
estructura na, lo que implica el uso de una técnica más
sosticada que la técnica tradicional ya descrita.
Las técnicas de medición del reejo MOC mediante
DPOAE y su estructura na se llevan a cabo utilizando
softwares especícos que permiten separar los compo-
nentes de distorsión y reexión de la DPOAE e identi-
car los picos y valles de la estructura na. El software
ILO 96 (Otodynamics Ltd.) brindaba la opción de mos-
trar la estructura na de la DPOAE,
33
pero las versiones
más actuales de la marca no presentan dicha opción.
Esta autora no ha encontrado, hasta este momento, un
equipo comercial que muestre la estructura na de la
DPOAE medida.
Los investigadores que evalúan el reejo MOC
mediante las DPOAE teniendo en cuenta su estructu-
ra na, utilizan un software para enviar los estímulos,
como el desarrollado por Talmadge y col
34
, además de
otros softwares y algoritmos para recolectar la DPOAE
del conducto auditivo, separar los dos componentes e
identicar los picos y valles de la estructura na, entre
los cuales se pueden mencionar los desarrollados por
Shaer y Dhar
35
, Dhar y Abdala
36
y Abdala y Dhar
37
. En
síntesis, el equipamiento utilizado consiste en una com-
putadora que contiene estas herramientas, a la cual se
conectan probetas (como las de Etymotic Research, Elk
Grove Village, IL) para enviar los estímulos y recolec-
tar la respuesta en el conducto auditivo.
31,38,39
Como ya
se mencionó en el apartado de Equipamiento, este tipo
de circuito requiere procesos de calibración. El procedi-
miento entonces consiste en medir la DPOAE sin y con
estimulación acústica contralateral de las bras MOC,
para luego analizar la estructura na, identicar los pi-
cos y en ellos observar la respuesta obtenida en las dos
condiciones. Lo esperable es que la respuesta obtenida
al estimular el reejo MOC, en los picos de la estructura
na de la DPOAE, sea de menor magnitud, dado que la
activación de las bras MOC inhibe la contracción de
las células ciliadas externas.
17,31,33,38,39
Con respecto a los parámetros utilizados en la eva-
luación del reejo MOC mediante las DPOAE y su es-
tructura na, se puede mencionar que son similares a
los que se utilizan en el ámbito clínico. En primer lugar,
en la DPOAE clínica se utiliza una relación de frecuen-
cia (f2/f1) de 1,22 dado que parece ser la más efectiva
en la mayoría de los pacientes y se analiza la DPOAE
más robusta, encontrada en la frecuencia denida por
2f1-f2.
5
Este criterio se mantiene para la evaluación del
evaluación del Haz olivococleaR Medial a tRavés de las otoeMisiones acústicas
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 191
reejo MOC mediante la DPOAE.
17,31,33,38,39,40
Si bien
un estudio realizado por Witterkindt y col
41
demostró
un posible efecto MOC más fuerte en las DPOAE f2-f1
en comparación con las DPOAE 2f1-f2, las primeras
son más difíciles de medir porque son más pequeñas en
la mayoría de los seres humanos.
42
Todas las publicacio-
nes encontradas en la búsqueda bibliográca para esta
revisión utilizan DPOAE 2f1-f2.
En segundo lugar, con respecto a las intensidades de
f1 y f2, llamadas L1 y L2 respectivamente, es sabido
que las amplitudes óptimas de las DPOAE se registran
cuando L2 es menor que L1 entre 10 y 15 dB SPL,
siendo el paradigma común en el ámbito clínico valores
de L1 = 65 dB SPL y L2 = 55 dB SPL.
5
Al evaluar el
reejo MOC mediante las DPOAE hay una tendencia a
utilizar estos mismos valores.
31,39
Sin embargo, otros in-
vestigadores presentan diferentes valores de intensidad,
Sun
33
utiliza valores de L1 = 65 dB SPL y L2 = 50 dB
SPL y Deeter
38
utiliza valores de L1 = 55 dB SPL y L2
= 40 dB SPL. Dhar y Hall
5
mencionan que se produce
una mayor inhibición cuando se utilizan niveles de in-
tensidad de estímulo menores a 60-65 dB SPL. Al igual
que en el caso de las TEOAE, no se observa en la eva-
luación del reejo MOC mediante DPOAE, un valor
típico para L1 y L2.
En tercer lugar, otro parámetro que se tiene en cuen-
ta es la SNR. Más allá de lo mencionado en el aparta-
do de TEOAE, los estudios incluidos en esta revisión
que evalúan el reejo MOC mediante DPOAE utilizan
como criterio una SNR mayor a 6 dB
17,31,39
e incluso en
algunos casos valores mayores a 3 dB.
33,38
En todos los
casos, no se toman como válidas y no se incluyen en el
análisis, las DPOAE que no superan el valor de SNR
estipulado.
En cuarto lugar, con respecto al rango de frecuencias
que se analizan al evaluar el reejo MOC mediante las
DPOAE, no se observa un único criterio, algunos auto-
res evalúan hasta 4000 Hz,
17,39,40
otros hasta 5000 Hz
31
y otros hasta 6000 Hz.
33,38
Al respecto, se puede mencio-
nar que la mayor inhibición de las DPOAE parece estar
en el rango de 1500 a 4000 Hz.
5
Finalmente, con respecto al estímulo inductor del
reejo MOC, al igual que ocurre con las TEOAE, en las
DPOAE, el ruido resulta más ecaz que los tonos pu-
ros. Al comparar el ruido blanco con el ruido de banda
estrecha, se ha observado que la ecacia de uno versus la
del otro varía en función de la frecuencia del estímulo
de las DPOAE.
5
Con respecto a la intensidad del estí-
mulo inductor del reejo MOC, se puede mencionar
que, generalmente el ruido se presenta a 60 dB SPL por
considerarse adecuado para producir un reejo MOC
sin activar el reejo estapedial.
31,39
Otoemisiones acústicas estímulo frecuenciales
Las SFOAE son otoemisiones de bajo nivel en el ca-
nal auditivo que se generan en cócleas sanas en respuesta
a los tonos.
25
Son pocas las publicaciones de valoración
del reejo MOC mediante las SFOAE y mayormente
pertenecen a Guinan y sus colegas. Las SFOAE son las
otoemisiones más difíciles de medir porque la SFOAE
se superpone al tono de evocación tanto en el tiempo
como en la frecuencia. Los efectos MOC en las SFOAE
se pueden medir de varias maneras, siendo la más sim-
ple medir la presión sonora del canal auditivo sin y
con estimulación acústica de las bras MOC y tomar
la diferencia de vectores.
3
De esta manera, se cancela el
tono de evocación, permitiendo ver el cambio que se
produce en la SFOAE.
25
En el año 2003, Guinan y col
25
mencionaron que el interés por estudiar el reejo MOC
mediante las SFOAE, en lugar de otro tipo de otoemi-
siones, radica en que las SFOAE son las más selectivas
en frecuencia y que el sonido de la sonda utilizado para
evocar las SFOAE provoca relativamente poca actividad
MOC. De hecho, la especicidad frecuencial MOC se
ha estudiado mediante las SFOAE.
12,13,43
En la gura 6 se observa un diagrama vectorial que
muestra la presión sonora del canal auditivo descom-
puesta en partes de coseno y seno. Guinan
4
explica que
cuando una fuente de sonido produce una velocidad
de volumen en el espacio del canal auditivo sellado, el
componente principal de la presión del sonido (línea
negra gruesa en la gura 6) depende de la impedancia
acústica pasiva del oído (es decir, la impedancia con un
oído pasivo o cóclea muerta). Si la cóclea está activa, una
SFOAE que se origina en la cóclea (línea negra delgada
en la gura 6) se suma vectorialmente a la fuente de
presión y produce la presión total en el canal auditivo
(línea gris continua en la gura 6). Esta presión total es
la que va a medir el micrófono del equipo. Si se produ-
ce un cambio en el amplicador coclear, por ejemplo,
al estimular acústicamente las bras MOC, se produce
un cambio en la SFOAE (
SFOAE - línea de puntos
negra en la gura 6). Dicho cambio da como resultado
una nueva presión total, como lo muestra la línea gris
discontinua en la gura 6. Entonces, la evaluación del
reejo MOC mediante las SFOAE, consiste en medir
Rev. Méd. RosaRio 91: 179-196, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO192
primero la presión total de referencia promedio (antes
de la estimulación acústica de las bras MOC) y luego
restar dicha presión de la presión total en función del
tiempo (durante la estimulación acústica de las bras
MOC), lo que da como resultado una
SFOAE en
función del tiempo.
4
Al igual que se mencionó en el apartado de DPOAE,
para evaluar el reejo MOC mediante las SFOAE tam-
bién se requiere un circuito con computadoras, soft-
wares especícos y probetas.
Para producir las SFOAE, normalmente se utiliza
un tono de sonda de 40 dB SPL, lo que se considera
una intensidad no tan alta pero que otorga una buena
SNR. Las amplitudes de las SFOAE pueden variar am-
pliamente con pequeños cambios en la frecuencia del
estímulo, entonces para asegurar SFOAE de amplitud
adecuada, en cada sujeto se elige una frecuencia de son-
da dentro del 10% de la frecuencia de interés (1000 Hz,
a menos que se indique lo contrario) lo que produce
SFOAE fácilmente mensurables.
25
Otros autores han
utilizado diferentes tonos de sonda, estableciendo en la
medición saltos de frecuencia dentro de un determinado
rango frecuencial.
19,44,45
Al igual que con las TEOAE y las DPOAE, también
se utilizan paradigmas de interleave para evaluar el ree-
jo MOC mediante SFOAE, alternando las mediciones
de SFOAE sin y con ruido.
12,45
Además, también se uti-
lizan técnicas de normalización de los datos para estimar
la magnitud del reejo MOC.
21
Con respecto al estímulo inductor del reejo MOC,
al igual que las TEOAE, la mayor inhibición del reejo
MOC al evaluarlo con las SFOAE se produce cuando es
estimulado por ruido de banda ancha y cuanto mayor
es el ancho de banda del ruido, mayor es la magnitud
del reejo MOC.
43
Por último, con respecto a la inten-
sidad del estímulo inductor del reejo MOC, Guinan
4
menciona que a menudo han encontrado umbrales del
reejo estapedial cercanos a 65 dB SPL, por lo que nor-
malmente utilizan ruido de banda ancha de 60 dB SPL
para provocar el reejo MOC. Sin embargo, los autores
mencionan que, en algunos sujetos, el ruido a 60 dB
SPL evoca el reejo estapedial, por lo que en esos casos
bajan la intensidad en 5 dB y miden nuevamente la pre-
sencia del reejo estapedial, repitiendo el procedimiento
hasta que no se evidencie activación de dicho reejo. De
esta manera, la intensidad utilizada varía de un sujeto a
otro. Otros autores también presentan el estímulo in-
ductor del reejo MOC a 60 dB SPL.
45
Nuevas perspectivas de evaluación
Recientemente, Boothalingam y col
18
han propues-
to un nuevo método de evaluación del reejo MOC a
través de las TEOAE, basado en el curso del tiempo,
que consideran una prueba potencial simple y eciente
de la modulación del reejo MOC en la función co-
clear. Como equipamiento los autores utilizan el soft-
ware MATLAB® (e MathWorks, Inc., Natick, MA) y
probetas Etymotic (Etymotic Research, Inc., Elk Grove
Village, IL).
El método que proponen reutiliza los clicks que evo-
can las TEOAE para provocar y monitorear también la
actividad del reejo MOC. Los autores plantean que
este método supera las limitaciones de la técnica tradi-
cional, dado que al usar los mismos clicks que evocan
Figura 6. Diagrama vectorial que muestra que la pre-
sión sonora total del canal auditivo (línea gris continua)
está formada por un componente de fuente de sonido
(línea negra gruesa) y un componente de emisión de
frecuencia de estímulo (SFOAE) (línea negra delgada).
Las líneas continuas muestran presiones de referencia (es
decir, antes de la estimulación del reejo MOC). Las
líneas discontinuas y punteadas muestran presiones en
un momento en que la estimulación del reejo MOC
ha cambiado a la SFOAE, produciendo una
SFOAE
(línea punteada negra), es decir una nueva presión total
resultante (línea gris discontinua). La
SFOAE se pue-
de medir como la diferencia entre la nueva presión total
y la presión total inicial.
4
evaluación del Haz olivococleaR Medial a tRavés de las otoeMisiones acústicas
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 193
la TEOAE para activar el reejo MOC, se miden las
TEOAE en ambos oídos simultáneamente y, en conse-
cuencia, la actividad MOC bilateral. A su vez, este mé-
todo no tiene momentos de sin y con ruido, si no que
se promedia todo el tren de clicks, que incluye tanto la
línea de base como el cambio posterior de la TEOAE a
lo largo del tiempo, lo que consideran que minimiza la
inuencia indebida de los artefactos. Los autores esti-
man el reejo MOC teniendo en cuenta el curso tem-
poral a lo largo de la medición y utilizando un método
matemático exponencial en función del tiempo (que ya
han utilizado otros autores como Backus & Guinan
46
),
planteando que de esta manera es posible determinar
si el cambio en las TEOAE se debe realmente al reejo
MOC.
La gura 7 muestra el esquema experimental pro-
puesto por Boothalingam y col
18
. La diferencia en el an-
cho de columna en cada ventana representa la duración
de la ventana de tiempo y la altura representa la inten-
sidad del click. Cuatro “ventanas” diferentes conforman
lo que los autores denominan bloque (Block en la gura
7), cada bloque se repitió 500 veces. La ventana Silence
(250 milisegundos), donde no se presentó ningún es-
tímulo, permitió que las bras MOC volvieran al fun-
cionamiento de base (tal como mencionan Backus &
Guinan
46
). En la ventana Baseline (300 milisegundos),
se presentaron clicks de bajo nivel (55 dB peSPL) y de
frecuencia lenta (20 Hz) que en investigaciones previas
de los autores se ha demostrado que no activan el reejo
MOC ni el reejo estapedial.
14,47
En la ventana Activa-
tion, se presentaron clicks a intensidad superior (80 dB
peSPL) y de frecuencia más rápida (62,5 Hz) durante 2
segundos. La intensidad y la frecuencia de click utiliza-
dos en esta ventana se basan en trabajos previos de los
autores que demuestran una activación robusta del re-
ejo MOC con poca o ninguna evidencia de activación
del reejo estapedial.
14,47
Finalmente, los mismos clicks
de frecuencia lenta y de baja intensidad de la ventana
Baseline (20 Hz y 55 dB peSPL), se presentaron nue-
vamente durante 1 segundo en la ventana Recovery para
capturar la descomposición del reejo MOC.
18
Si bien los autores plantean que el click utilizado
(click de 80 dB peSPL presentado a 62,5 Hz) no ac-
tiva signicativamente el reejo estapedial (porque así
lo observaron en sus investigaciones previas ya citadas),
durante las mediciones estimaron el reejo estapedial
utilizando un método propuesto por ellos.
48
La diferen-
cia entre los análisis que realizan del reejo MOC y del
reejo estapedial radica en que, para estimar el segun-
do, analizan la forma de onda del estímulo (0-4 milise-
gundos), mientras que para determinar el reejo MOC
analizan la forma de onda de la TEOAE. En esta inves-
tigación, los autores encontraron que en uno de sus par-
ticipantes era probable que el estímulo click estuviera
Figura 7. El panel (A) ilustra el orden temporal de las diferentes ventanas presentadas en el experimento de Bootha-
lingam y col
18
. El panel (B) muestra el cambio previsto en el nivel de TEOAE en dichas ventanas. En la gura,
CEOAE se reere a TEOAE, y MOCR al reejo MOC.
Rev. Méd. RosaRio 91: 179-196, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO194
activando el reejo estapedial, por lo cual no incluyeron
los datos recolectados de ese participante en el trabajo.
18
Estos autores concluyen en que el método que pro-
ponen puede tener éxito en el ámbito clínico por dife-
rentes razones, entre las cuales incluyen: a) la presencia
de la activación del reejo MOC en todos los sujetos
evaluados, b) la utilización del click a una intensidad
alta (80 dB peSPL) que permite obtener una mejor
SNR, que como ya se mencionó es importante al eva-
luar el reejo MOC, y c) la capacidad de detectar simul-
táneamente la contaminación por el reejo estapedial,
lo cual permite una mayor conanza en los resultados
obtenidos.
18
conclusIón
El haz olivococlear medial es una parte de la vía
auditiva eferente a la cual se le atribuyen determinadas
funciones como ser la discriminación del habla en rui-
do, la atención selectiva y la protección frente al ruido.
A lo largo de los años, diferentes investigaciones han in-
tentado explicar la siología de este conjunto de bras
aplicada a estas funciones. Gran parte del conocimiento
actual que se posee es gracias a la experimentación en
animales. El estudio del reejo MOC en seres humanos
ha resultado más dicultoso, principalmente porque no
se pueden realizar en un humano procedimientos inva-
sivos como en un animal. En la actualidad, las diculta-
des para valorar el reejo MOC en seres humanos hacen
que aún persistan muchos interrogantes.
A lo largo de esta revisión se han explicado las dis-
tintas consideraciones que se deben tener en cuenta en
cada tipo de otoemisión evocada. En este sentido, dada
la facilidad que presentan las TEOAE en comparación
con las DPOAE o SFOAE, la reciente propuesta de
Boothalingam y col
18
, quizás pueda servir de puntapié
para lograr una prueba que resulte conable y que se
presente el día de mañana en un equipo comercial. El
hecho de que Otodynamics posea un equipo capaz de
realizar la técnica tradicional, marca un primer antece-
dente de una versión comercial. Sin embargo, dada las
limitaciones que presenta la prueba, sus resultados debe-
rían ser tomados con cautela. Al respecto, se debe tener
en cuenta que, al leer la bibliografía actual, es claro que,
no existe un consenso respecto de cada parámetro. Al no
existir dicho consenso, se hace difícil estandarizar una
prueba de valoración del reejo MOC.
Finalmente, y no abordado en este trabajo, es im-
portante tener en cuenta que la implicancia del reejo
MOC en un sinfín de patologías (de audición y otras),
es un tema que en la literatura actual presenta muchas
controversias porque mientras algunos autores ven una
asociación entre el haz olivococlear medial y determi-
nada patología, otros autores no arriban a las mismas
conclusiones. A esta situación se le suma, la variabilidad
que presentan las técnicas de medición del reejo MOC
en las publicaciones cientícas, ya que, al no haber una
prueba estandarizada, dieren los parámetros que se
utilizan de un estudio a otro. Tal como menciona Gui-
nan
3
, en muchos casos no se tienen en cuenta paráme-
tros como el reejo estapedial u otros ya mencionados,
con lo cual los resultados de esos estudios no son con-
ables. De esta manera, la evidencia cientíca del haz
olivococlear medial vinculado a otras patologías es algo
que aún genera debate y que requiere más investigacio-
nes. Entonces, no es solo cuestión de estandarizar una
prueba, sino también de reexionar acerca de qué utili-
dad diagnóstica tendría esa prueba en el contexto actual.
Es evidente que las implicancias que el haz olivococlear
medial pueda tener no solo en patologías auditivas sino
también de otra índole, hacen necesario que se conti-
núe investigando al respecto, para que el día de mañana
pueda evaluarse de manera conable en el ámbito clíni-
co mediante una técnica estandarizada y constituir una
herramienta más de valoración auditiva.
agradecIMIentos
Esta revisión de literatura formó parte del trabajo
nal de la autora para la especialización en audiología de
la Universidad del Museo Social Argentino. Agradece al
Dr. Mariano Blake, Ing. Horacio Cristiani, Lic. Romina
Farji, Dra. Ana Luz Maggi y Dra. Karina Cittadino por
sus valiosos comentarios sobre el trabajo.
evaluación del Haz olivococleaR Medial a tRavés de las otoeMisiones acústicas
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 195
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