
Rev. Méd. RosaRio 92: 77-83, 2026
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO78
Introducción
El mantenimiento inmunohomeostático digestivo
requiere la monitorización del contenido luminal y el
paso de pequeñas cantidades del mismo a través de la
barrera epitelial así como su posterior contacto con el
tejido linfoide subyacente. Tres tipos principales de cé-
lulas participan en este transporte: (a) células dendríti-
cas, (b) células caliciformes y (c) células membranosas
(M). Estas últimas abundan sobremanera (40-50 %) en
el epitelio asociado a folículos (FAE) del conejo.
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Las células M, al mantener intacta la barrera muco-
sa, constituyen la estructura más importante para la en-
docitosis y el transporte selectivo de antígenos lumina-
les, principalmente particulados. Los antígenos, rodea-
dos por una membrana que impide el ataque lisosomal,
mantienen sus epítopos inalterados y son exocitados
al espacio intercelular, donde las células inmunocom-
petentes inician la respuesta inmunitaria. Este proceso
acorta signicativamente la transcitosis.
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Tales células presentan pliegues ultraestructurales
cortos e irregulares en su membrana apical, un glu-
cocáliz delgado y escaso moco supercial. La porción
citoplasmática cercana al lumen presenta abundantes
vesículas endocíticas y pinocíticas, mientras que sus
membranas basales laterales plegadas forman bolsas que
albergan linfocitos intraepiteliales (LIE) de tamaño me-
diano o grande (linfoblastos y plasmoblastos). La pro-
fusión de ciertos organoides (RER, complejo de Golgi,
mitocondrias), sus uniones oclusivas y adherentes, y la
morfología nuclear evidencian una célula bien diferen-
ciada, mientras que la abundancia vesicular y la ausencia
de una red terminal revelan su función de transporte.
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Además, evidencian una actividad enzimática baja o
nula (ATPasa, peroxidasa, fosfatasas ácidas y alcalinas)
y un diseño ingenieril sugestivo, ya que la ausencia de
microvellosidades adecuadas disminuye los residuos
glucosídicos del glucocáliz (ácidos siálico, aspártico y
glutámico, entre los principales) y los grupos anióni-
cos superciales. Esto conlleva una disminución de las
fuerzas electrostáticas negativas de repulsión y facilita la
aproximación, adhesión y endocitosis de partículas. En
resumen, las células M podrían actuar como una especie
de aspiradora que captura partículas repelidas por los
enterocitos con carga electronegativa, lo que explica su
capacidad para atraer antígenos luminales.
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Morfológicamente, se han descrito tres subtipos de
células M: (a) las canónicas, básicas o constitutivas, aso-
ciadas al tejido linfoide organizado, lo que permitiría la
captura eciente de micropartículas; (b) las transdiferen-
ciadas, ubicadas y agrupadas en los ápices de las vellosi-
dades, que carecen de tejido linfático subyacente y serían
más captadoras que transportadoras; y (c) las inducibles,
relacionadas con el tejido linfoide terciario desorganizado
y que surgen tras la estimulación con citoquinas como el
TNF-α y la linfotoxina. Estas células no están completa-
mente maduras y podrían transferir el contenido luminal
en exceso, aumentando así el estado inamatorio.
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Finalmente, su origen y diferenciación han generado
controversia, ya que algunos autores centran su origen
en enterocitos maduros o mediante el contacto con célu-
las inmunitarias o con mediadores solubles.
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mientras
que otros lo hacen a partir de células madre ubicadas en
la base de las criptas, lo que favorece su diferenciación a
medida que ascienden hacia el ápice.
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En ese contexto, este artículo aporta datos sobre el
origen y la diferenciación de las células membranosas, re-
curriendo a un modelo aún no utilizado: el apéndice cecal
del conejo, y a partir de ello destaca su relevancia médica.
Materiales y Métodos
Fueron estudiados treinta conejos adultos de Nueva
Zelanda de ambos sexos (con un peso entre 2,5 y 3 kg).
Dos animales por jaula de alambre (50 cm de alto, 80 cm
de largo y 60 cm de ancho, bajo una caseta de chapa de
zinc aluminada) fueron alojados y expuestos a una venti-
lación adecuada, una temperatura entre 18 y 22 °C, una
humedad relativa ambiental entre el 50 y el 70 % y un
promedio de 15 horas de luz natural.
Los animales recibieron una dieta balanceada espe-
cial para conejos (máximo 17 % de proteína, mínimo
12 % de bra y libre de albúmina) y agua potable ad
libitum.
La eutanasia se realizó mediante inyección de pento-
barbital sódico en la vena marginal de la oreja, seguida
de desangrado mediante punción cardíaca.
El manejo de los animales durante todo el experi-
mento se realizó de acuerdo con las normas bioéticas
internacionales vigentes, exigidas por el Comité homó-
nimo de la Facultad de Ciencias Médicas (Universidad
Nacional de Rosario).
Fueron extraídas muestras de apéndice cecal de cada
animal, sumergidas de inmediato en crioprotector (OCT)
y congeladas rápidamente en nitrógeno líquido para
su posterior conservación en un congelador a -70 °C.
Se obtuvieron láminas de 40 µm en un crióstomo y se
inmunomarcaron simultáneamente con: (a) anticuerpos