ISSN 0327-5019
Revista Médica de Rosario
PUBLICACIÓN CUATRIMESTRAL DEL CÍRCULO MÉDICO Y SUS SOCIEDADES FILIALES
VOLUMEN 91 Nº 3 SEPTIEMBRE - DICIEMBRE 2025
Indizada en EMBASE, LILACS, LATINDEX, SIIC Data Bases,
MedicLatina, Biomedical Reference Collection y
Emerging Sources Citation Index (ESCI)
SANTA FE 1798, S2000AUB ROSARIO, SANTA FE, ARGENTINA.
* (el índice continúa en página 146 y 147)
ÍNDICE / CONTENTS
EDITORIAL / EDITORIAL
El hombre de Vitruvio, y los niños... ............................................................................................. 148
The Vitruvian Man and the children…
JAVIER CHIARPENELLO
TRABAJOS ORIGINALES / ORIGINAL ARTICLES
Función sexual humana: Nuevas Interpretaciones sobre el modelo de Helí Alzate ................... 155
Human Sexual Function: New Interpretations of Helí Alzate’s Model
JAIRO JIMENO OROZCO.
Ecacia del cannabidiol en epilepsia refractaria: revisión de alcance sobre
reducción de crisis frente a placebo y tratamiento farmacológico combinado ......................... 164
Efcacy of cannabidiol in drug-resistant epilepsy: a scoping review on seizure reduction
compared to placebo and combined pharmacotherapy
JACSON FRANCISMO ARCINIEGAS CHAMORRO, VALERIA SANCLEMENTE-CARDOZA,
LIZETH DAYANA NOREÑA-BUITRÓN, JOSÉ LUIS ESTELA ZAPE
Evaluación del haz olivococlear medial a través de las otoemisiones acústicas ....................... 179
Assessment of the medial olivocochlear bundle using otoacoustic emissions
GAETÁN SARA
Formación en cirugía bucal y maxilofacial a nivel global: análisis y perspectivas ..................... 197
Global oral and maxillofacial surgery training: analysis and perspectives
LUIS ARTURO SANTIVAÑEZ-ISLA
ISSN 0327-5019
Revista Médica de Rosario
PUBLICACIÓN CUATRIMESTRAL DEL CÍRCULO MÉDICO Y SUS SOCIEDADES FILIALES
VOLUMEN 91, Nº 3 SEPTIEMBRE - DICIEMBRE 2025
COMITÉ EDITORIAL
Director:
Dr. JAVIER CHIARPENELLO
Jefe del Servicio de Endocrinología
del Hospital Provincial del Centenario de Rosario
Miembro de la Sociedad Latinoamericana
de Endocrinología Pediátrica
Integrante del Comité de Expertos en Osteoporosis
y Osteopatías Médicas de la Sociedad Iberoamericana
de Información Cientí!ca
Subdirector:
Dra. ANA LAURA BAELLA
Médica endocrinóloga del Servicio de Endocrinología
del Hospital Provincial de Centenario.
Instructora de la Concurrencia de Endocrinología
del Hospital Provincial del Centenario
Miembros:
Dr. OSCAR BOTTASSO
Director del Instituto de Inmunología,
Facultad de Ciencias Médicas,
Universidad Nacional de Rosario
Dr. LUIS PABLO CARDONNET
Profesor Adjunto de Clínica Médica
Facultad de Ciencias Médicas - UNR
Dr. GUILLERMO CARROLI
Director Cientí!co del Centro Rosarino
de Estudios Perinatales
(Centro Colaborador de la OMS)
Dr. ALEJANDRO GARCÍA
Fellow del American College of Physicians (FACP)
Miembro de Honor Extranjero de la Sociedad
de Medicina Interna del Uruguay
Dr. EZEQUIEL M. PALMISANO
Médico especialista en Cirugía General
Co-Director Licenciatura en Instrumentación Quirúrgica, IUNIR
Dr. GUSTAVO PETRONI
Director Médico
Grupo Gamma, Rosario
Dra. MALÉN PIJOÁN
Especialista Jerarquizada y Consultora Nacional en Urología
(Sociedad Argentina de Urología)
Especialista en Andrología
Dr. OSVALDO F. TEGLIA
Prof. Adj. a Cargo. Enfermedades Infecciosas Facultad
Ciencias Biomédicas. Universidad Austral Pilar. Bs. As.
Secretario de Redacción:
Dr. ROBERTO PARODI
Profesor Adjunto de Clínica Médica
Facultad de Ciencias Médicas – UNR
Sede:
CÍRCULO MÉDICO DE ROSARIO
Santa Fe 1798, (2000) Rosario, SF, Argentina
Tel.: (0341) 421-0120 / Fax: (0341) 425-9089
Correo electrónico: rmr@circulomedicorosario.org
Web: www.circulomedicorosario.org
JUNTA EDITORIAL / EDITORIAL BOARD
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Profesor de Medicina, Universidad de Oviedo
Instituto Reina Sofía de Investigación
Hospital Universitario Central de Asturias, España
HUGO BESEDOVSKY
The Institute of Physiology and Pathophysiology, Medical Faculty, Philipps University,
Marburg, Germany
ADRIANA DUSSO
Associate Professor of Medicine, Division of Endocrinology, Metabolism
and Lipid Research; Washington University School of Medicine, St. Louis, EE. UU.
INGRID M. LIBMAN, M.D., Ph.D.
Associate Professor, Pediatric Endocrinology and Diabetes
Pittsburgh University;
Investigadora, Children’s Hospital,
Pittsburgh (PA), USA
Dr. JORGE LUIS A. MORALES-TORRES
Jefe de la Clínica de Osteoporosis del Hospital Aranda de la Parra, México
Miembro del Comité de Asesores Cientí!cos de la International Osteoporosis
Foundation
Dr. SANTIAGO PALACIOS
Director del Instituto Palacios de Salud de la Mujer. Madrid, España
ADRIANA DEL REY
The Institute of Physiology and Pathophysiology, Medical Faculty, Philipps University,
Marburg, Germany
Dr. EDUARDO RUIZ CASTAÑÉ
Director del Servicio de Andrología de la Fundación Puigvert
Miembro del Comité Ejecutivo de la Academia Europea de Andrología
Dr. JOSÉ R. ZANCHETTA
Profesor Titular en la Maestría de Osteología y Metabolismo Mineral;
Director de la Maestría en Osteología y Metabolismo Mineral
Universidad del Salvador; Buenos Aires, Argentina
Dr. RODOLFO REY
Investigador Principal de CONICET y Director, Centro de Investigaciones
Endocrinológicas “Dr. César Bergadá” (CEDIE), CONICET - FEI - División de
Endocrinología, Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. Profesor Adjunto de Biología
Celular, Histología, Embriología y Genética, Facultad de Medicina,
Universidad de Buenos Aires
www.revistamedicaderosario.org
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es accesible desde el sitio del Círculo Médico de Rosario en Internet:
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Están allí los contenidos desde el año 2008 hasta el presente.
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y pueden bajarse desde la página en forma gratuita.
El ISSN de la versión electrónica es 1851-2135
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Biomedical Reference Collection y Emerging Sources Citation Index (ESCI)
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número de cada año, y pueden consultarse en el sitio de la revista en Internet.
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Vicepresidente
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Secretario General
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Pro Secretario
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COMISIÓN DIRECTIVA CÍRCULO MÉDICO DE ROSARIO
PERÍODO 2024-2025
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Dr. MARCELO FAY
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Dr. GUSTAVO STAFFIERI
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Vocales Suplentes
Dr. GABRIEL ARANALDE
Dr. GABRIEL BERCOVICH
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Dra. GRACIELA ORTIIZ
Director de Publicaciones
Dr. JAVIER CHIARPENELLO
SOCIEDADES FILIALES DEL CÍRCULO MÉDICO DE ROSARIO
SOCIEDADES PRESIDENTES
Sociedad de Cardiología Dr. Ariel Quiroga
Asociación de Cirugía Dr. Gustavo Marcucci
Asociación de Cirugía Plástica Dr. Juan José Galli
Sociedad de Colonoproctología Dr. Marcelo Pollastri
Asociación de Diag. x Imágenes Dra. Rocio Aparicio
Sociedad de Endocrinología Dra. María Susana Olguin
Asociación Rosarina de Endoscopía Digestiva Dr. Matías Amateis
Sociedad de Flebología Dr. Martín Mazzurco
Sociedad de Gastroenterología Dr. Camilo Azum
Sociedad de Geriatría Dr. José Alberto Trop
Asociación de Hematología Dra. Mariana Siccardi
Sociedad de Hipertensión Arterial Dra. Melina Casado
Sociedad de Infectología Dra. Carolina Subirá
Asociación de Mastología Dr. Javier Rodríguez Lucero
Asoc. Rosarina de Med. del Deporte y el Ejercicio Dr. Marcelo Montrasi
Sociedad de Med. Física y Rehab. Dr. Mauro Nicolás Guzzardo
Asociación de Medicina Interna Dr. Domingo Cera
Sociedad de Medicina Legal de Rosario Dr. Germán Sánchez Caranicolis
Asociación de Med. Transfusional Dra. Alejandra Matteaccio
Asociación de Nefrología Dra. María Laura Benitez
Sociedad de Neumonología Dr. Ricardo A. Oyola
Sociedad de Neurología y Neurocirugía Dra. Carolina Mainella
Asociación de Obst. y Ginecología Dra. María Alejandra Di Gregorio
Sociedad de Oftalmología Dr. Gustavo Schlaien
Sociedad de Oncología Dra. Alejandra Bartoli
Asoc. Rosarina Ortop. y Traumatología Dr. Santiago Harte
Sociedad de O.R.L. Dr. Héctor Ruiz
Asociación de Patología y Citopatología Dr. Martín Mondino
Asociación de Psiquiatría Dra. Belén Gonella
Asociación de Reumatología Dra. Silvina Conti
Asociación de Terapia Intensiva Dra. Laura Bergallo
Asociación de Ultrasonografía Dra. Soledad Palavecino
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VOLUMEN 91, Nº 3 SEPTIEMBRE - DICIEMBRE 2025
SANTA FE 1798 - S2000AUB ROSARIO - SANTA FE - ARGENTINA
ISSN 0327-5019
ÍNDICE / CONTENTS
EDITORIAL / EDITORIAL
El hombre de Vitruvio, y los niños... ............................................................................................. 148
The Vitruvian Man and the children…
JAVIER CHIARPENELLO
TRABAJOS ORIGINALES / ORIGINAL ARTICLES
Función sexual humana: Nuevas Interpretaciones sobre el modelo de Helí Alzate ................... 155
Human Sexual Function: New Interpretations of Helí Alzate’s Model
JAIRO JIMENO OROZCO.
Ecacia del cannabidiol en epilepsia refractaria: revisión de alcance sobre
reducción de crisis frente a placebo y tratamiento farmacológico combinado ......................... 164
Efcacy of cannabidiol in drug-resistant epilepsy: a scoping review on seizure reduction
compared to placebo and combined pharmacotherapy
JACSON FRANCISMO ARCINIEGAS CHAMORRO, VALERIA SANCLEMENTE-CARDOZA,
LIZETH DAYANA NOREÑA-BUITRÓN, JOSÉ LUIS ESTELA ZAPE
Evaluación del haz olivococlear medial a través de las otoemisiones acústicas ....................... 179
Assessment of the medial olivocochlear bundle using otoacoustic emissions
GAETÁN SARA
Formación en cirugía bucal y maxilofacial a nivel global: análisis y perspectivas ..................... 197
Global oral and maxillofacial surgery training: analysis and perspectives
LUIS ARTURO SANTIVAÑEZ-ISLA
Estudio exploratorio: biomarcadores para brosis hepática avanzada en
pacientes con hepatitis autoinmune del Hospital Provincial del Centenario de Rosario .......... 207
Exploratory study: biomarkers for advanced liver brosis
in patients with autoimmune hepatitis from Rosario
ROCÍO STAMPONE, VALENTINA NALLI, ANTONELLA PACINI, MARÍA VIRGINIA REGGIARDO,
FERNANDO BESSONE, FEDERICO TANNO, SILVINA R. VILLAR
Resultados postoperatorios de la tiroidectomía total en Cusco, Perú:
hallazgos desde una región de gran altitud .................................................................................... 220
Postoperative outcomes of total thyroidectomy in Cusco, Peru:
ndings from a high-altitude region .................................................................................................229
YURI ANDRÉ RAMIREZ PALIZA, YURI PATRICK RAMIREZ CHACÓN
CASUÍSTICA / CASE REPORTS
Pielonefritis xantogranulomatosa. A propósito de un caso ........................................................... 237
Xanthogranulomatous pyelonephritis. A case report
MICAELA MONTALDI, JUAN IGNACIO RODRIGUEZ LIA, MICAELA SANDOVAL GUGGIA, LUCÍA ANTUNES,
ANDRES TABORRO, LAURA BERGALLO, WALTER ANDALUZ, DANIELA GILL, OSVALDO TEGLIA
MISCELÁNEA / MISCELLANY
De la enfermedad a la persona o de la persona a la enfermedad ................................................. 242
From disease to person or from person to disease ........................................................................245
ALBERTO RUIZ CANTERO
IMÁGENES EN MEDICINA / IMAGES IN MEDICINE
Osteogénesis imperfecta................................................................................................................... 248
Osteogenesis imperfecta
JAVIER CHIARPENELLO
ÍNDICE
148 REVISTA MÉDICA DE ROSARIO
REV. MÉD. ROSARIO 91: 148-154, 2025
EL HOMBRE DE VITRUVIO, Y LOS NOS...
THE VITRUVIAN MAN AND THE CHILDREN…
DR. JAVIER CHIARPENELLO
(1)(2)
(1) Jefe del Servicio de Endocrinología Hospital Provincial del Centenario. Rosario. Argentina.
(2) Miembro de la Sociedad Latinoamericana de Endocrinología Pediátrica.
Dentro del arte renacentista se destaca un dibujo rea-
lizado por Leonardo da Vinci en el que plasma exquisi-
tamente las proporciones del cuerpo humano con mucha
precisión y delicadeza. Dicha representación realizada con
pluma y tinta sobre un papel de algo más de 30 cm. se co-
noce como "el hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci".
Antes de describir sus características y su perfeccionis-
mo, vayamos más a tras en el tiempo y veamos quien era
Vitruvio.
Marco Vitruvio Poln nac alrededor del o 80 a.
c., sirv al ejercito romano de Julio Cesar donde se dedi
al diseño y construcción de quinas de artillería. Ejerce
como arquitecto en la ciudad italiana de Fano. Dentro de
sus obras, la más importante es literaria: se trata de un libro
de arquitectura que se conserva. e Architectura, conoci-
do en la actualidad como Los diez libros de Arquitectura.
Durante la Edad Media sus obras fueron olvidadas has-
ta que en la década del 1400 Poggio Bracciolini descubre
en un monasterio de Suiza una copia de la obra de Vitruvio
y la envía en ese momento a Florencia. Obras que contri-
buyeron al Renacimiento.
Lo que despertaba el interés en Leonardo da Vinci de
Vitruvio era la claridad en expresar la relacn entre el mi-
crocosmos del hombre y el macrocosmos de la tierra. El
mismo Leonardo escrib una frase famosa en su época:
"el hombre fue llamado por los antiguos mundo menor,
y la designación está bien puesta, desde luego, porque su
cuerpo ( ) se asemeja al de la Tierra".
Vitruvio describió con precisn las medidas del cuerpo
humano, decía entre ellas que:
- La distancia desde la barbilla hasta la parte superior de
la frente es la decima parte de la altura total del hombre
- El pie corresponde la sexta parte de la altura total
- El codo representa una cuarta parte
- El tórax tambn equivale a una cuarta parte de la altura
total del cuerpo humano.
- Entre otras
Luego ubica al cuerpo humano dentro de una ima-
gen circular y un cuadrado determinando las propor-
ciones ideales de un templo: "las diferentes partes de
un templo deben tener proporciones de simetrías en
cada una de sus partes y en su conjunto". El ombligo
representa en centro del cuerpo humano y al dibujar un
círculo con un compás este pasa por los extremos de las
manos y los pies; y se puede dibujar un cuadrado que
sus lados pasan por la planta de los pies y la coronilla, di-
cha medida sería la misma que va de un extremo al otro
de los dedos teniendo los brazos extendidos. El círculo
descansa en la parte inferior sobre la cara del cuadrado
pero se extiende en la parte superior más arriba que el
cuadrado, de esta manera se ubica al ombligo en el cen-
tro del círculo como se describió antes y a los genitales
como el centro del cuadrado.
Estas medidas inspiraron a Leonardo a estudiar,
como parte de la anatomía humana, con precisión y
detalle las medidas de las diferentes partes del cuerpo
humano. Tarea que inicia hacia el 1489.
Nos referiremos a las medidas estudiadas por Leo-
nardo por la gran precisión y el renamiento artístico,
si bien dos amigos de su época también realizaron las
suyas con algunas diferencias, ellos fueron Francesco di
Giorgio (guras 1 a 3) y Giacomo Andrea (gura 4).
* Dirección de correo electrónico: jchiarpenello@hotmail.com
EDITORIAL
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 149
Figura 1.
Figura 3. Figura 4.
Figura 2.
REV. MÉD. ROSARIO 91: 148-154, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO150
Entre las anotaciones realizadas por Leonardo des-
cribe por brillantez que si el cuerpo humano separa las
piernas como para bajar su altura una decimocuarta
parte de su talla total y levanta los brazos separados del
cuerpo lo suciente como para que los dedos queden
a la misma altura que la parte superior de la cabeza, se
puede apreciar que el centro de las extremidades exten-
didas es el ombligo y el espacio que queda abierto entre
las piernas forma un triángulo equilátero.
Leonardo describe en sus anotaciones otras medidas
que se las atribuyó a Vitruvio:
- La longitud de los brazos extendidos de un hombre
es la misma que su altura
- La distancia entre el naciente del cabello y la punta
de la barbilla representa la decima parte de la altura
del hombre
- Desde la punta de la barbilla hasta la parte superior
de la cabeza es una octava parte de la talla
- Desde la parte superior del pecho hasta el nacimien-
to del pelo es la séptima parte de la altura total
- La anchura mayor de los hombros representa la
cuarta parte de la altura del hombre
- La distancia desde los pezones hasta la parte superior
de la cabeza también equivale a la cuarta parte de la
talla total
- La distancia desde el codo hasta la punta de la mano
sería la quinta parte del hombre
- Desde el codo hasta el ángulo de la axila es la octava
parte del hombre
- La medida de la mano completa sería la decima par-
te de la talla total
- El comienzo de los genitales marca la mitad del
hombre
- El largo del pie es la séptima parte de la altura
Leonardo toma y desarrolla con precisión sus pro-
pias medias, al punto tal que menos de la mitad de las
22 medidas que describe Leonardo son las que ofrece
Vitruvio, encontrando en algunas de ellas diferencias.
Por ejemplo, Leonardo describe que el largo del pie re-
presenta la séptima parte de la altura y para Vitruvio es
la sexta parte.
El dibujo de Leonardo tiene una exquisita belleza y
no detalles al punto tal que parece estar en movimien-
to, acompañado con una mirada penetrante y cabello
ondulado como le gustaba dibujar a las personas a Leo-
nardo. (gura 5)
Valter Isaacson escribe en la biografía de Leonardo
Da Vinci "el hombre de Vitruvio representa un ideal
humanístico que celebra la dignidad, el valor y la ra-
cionalidad de los humanos. También un momento en
el que el arte y la ciencia se combinan. Dentro del cua-
drado y el círculo podemos contemplar la esencia de
Leonardo Da Vinci y la nuestra, de pie, desnudos en la
intersección entre lo terrenal y lo cósmico".
Y los niños...
En base a las diferentes mediciones realizadas por Vi-
truvio y Leonardo Da Vinci sobre el cuerpo humano
para entender la perfección y el detalle no de la -
quina que representa nuestro cuerpo, surge la idea de
evaluar algunas de las medidas del cuerpo humano
adulto que utilizaron ellos y ver que sucede en el cuer-
po de nuestros niños en crecimiento incluyendo de
ambos sexos, sin patologías que solo asistían a la con-
sulta par aun control de crecimiento y tambn aque-
llos que consultaron y presentaron diferentes diags-
ticos como baja estatura por deciencia de hormona de
Figura 5.
EDITORIAL
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 151
crecimiento, retardo de crecimiento intrauterino, hi-
potiroidismo, pubertad precoz, obesidad y se incluyó
un grupo que no presentaron ninguna patoloa. Para
realzar una evaluación de las diferencias (si es que las
pudiera haber) entre ciertas proporciones corporales
en relación a las patologías diagnosticadas para hacer
una sospecha precoz de las mismas a través del examen
físico. Haciendo el foco en una segunda parte en los
niños con baja estatura.
El foco de las mediciones está puesto (por cuestiones
de tiempo en la consulta) en las mediciones de las ma-
nos, pies y altura; y también la talla objetivo genética
(TOG) de cada niño/a. Se analiza si las proporciones
descriptas por Vitruvio y Leonardo se respetan en la
población infantil de diferentes edades.
De esto surge el nombre que le he puesto al análisis:
"Los niños de Chiarpenello" parafraseando al Hombre
de Vitruvio de Leonardo Da Vinci.
Se relevaron las medidas de 200 pacientes, 108 de sexo
masculino y 92 femenino. La edad promedio fue 10
años 5 meses (2 a 17 años): con un promedio en los
niños de 10 años 5 meses y en las niñas de 9 años 5
meses.
El promedio de talla de los 200 niños y adolescentes
fue de 137,7 cm., de la mano 15,3 cm. (11,17% de la
talla) y el pie 21,3 cm. (15,50% de la talla). La TOG
promedio fue 167,4 cm. (148,2 a 189,7 cm.).
Como primer análisis general si incluimos a todos
y siguiendo las medidas de Leonardo que dice que la
medida de 10 manos hacen una talla y la de 7 pies
hacen una talla, ya encontramos que esta norma no
se ve reejada en la población de análisis ya que 10
manos representan 153 cm. (medida mucho mayor
que el promedio de tallas real, lo mismo sucede con el
pie ya que dicha medida por 7 da 149,2 cm. también
mayor que las tallas. Partiendo de esta premisa es que
se procede a analizar las proporciones de la mano y pie
para la talla y discriminarlo de acuerdo a las patologías
tratando de analizar si las proporciones se respetaban
de acuerdo a cada una de ellas o no; en este último
caso pudiendo ser un indicador indirecto de la misma
utilizado para la evaluación inicial del consultorio y
sospecha clínica de la misma.
En el cuadro 1 se describen las medidas corres-
pondientes de acuerdo a los diferentes diagnósticos.
El mismo incluye el desarrollo de dos índices: el talla/
mano y el talla/pie para poder apreciar la proporcn
de la mano y el pie con respecto a la talla; es decir, la
cantidad de manos que forman una talla, y lo mismo
para el pie.
Cuanto menor es el índice, mayor es el tamaño de
la mano o el pie en relación a la talla.
Los grácos 1 y 2 muestran grácamente el com-
parativo del índice talla/mano y talla/pie de acuerdo a
la patología.
Los RCIU tienen manos más grandes en relación
al resto, y los niños que no presentaron ninguna pa-
tología presentaban manos más pequeñas en relación
a la talla.
A partir de ahora pondremos el foco en los pa-
cientes con baja talla (los cit de GH y los RCIU)
para compararlos entre si y en relación a los niños que
consultaron para control y no presentaron patología
alguna.
Diagnóstico TALLA (cm) MANO (cm) Pie(cm) Índice talla/mano Índice talla/pie T.O.G.
Sin patología 144,3 15,9 22,2 9,06 6,47 174,6
Otras 137,4 15,3 21,5 8,97 6,37 167,8
Pubertad Precoz 138,5 15,5 21,4 8,91 6,46 162,4
cit GH 138,2 15,4 21,3 8,93 6,49 170,4
RCIU 126,1 14,2 19,5 8,85 6,44 166,5
Obesidad 143,2 16,0 22,5 8,90 6,36 166,1
Hipotiroidismo 134,8 15,0 20,5 8,98 6,57 164,5
Cuadro N°1. Valores de acuerdo a las diferentes patologías. GH: hormona de crecimiento, RCIU: retardo de cre-
cimiento intrauterino.
REV. MÉD. ROSARIO 91: 148-154, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO152
Gco N°1. s/patol.: sin patología, Pub. Precoz: pubertad precoz, décit GH: cit de hormona de crecimiento,
RCIU: retardo de crecimiento intrauterino, Hipot: hipotiroidismo.
Gco N°2. índice talla/pie. Los niños con obesidad tienen pies más grandes y los hipotiroideos más chicos.
Los grácos N°3 y 4 reejan los resultados de dichas
comparaciones.
Como se puede apreciar los niños con RCIU son
los que presentan los menores valores de ambos índices,
lo que reeja que son los que presentan mayor tamaño
de mano y pie en relación a la altura, o dicho de otra
manera, su menor tamaño impacta más en la talla que
en el tamaño de la mano y pie. Proporcionalmente pre-
EDITORIAL
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 153
sentan manos y pies más grandes en relación a su altura.
Es decir, en los niños con RCIU su afección en el
crecimiento tiene más impacto en la talla que en el
tamaño de sus manos y pies.
Gco N°4. Comparación del índice talla/pie en niños sin patología, décit de GH y RCIU.
Gco N°3. Comparación del índice talla/mano en niños sin patología, décit de GH y RCIU.
Como parte de este alisis resuelvo analizar los datos de
los nos sin patoloas, loscit de GH y los RCIU pero
comparándolos a los tres dentro del mismo rango etario.
El cuadro N°2 muestra los resultados.
EDITORIAL
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO154
Los niños con cit de hormona de crecimiento
presentaron en comparación con los sin patologías:
- 13 cm. menos de talla
- 1,2 cm. menos del tamaño de la mano, pero similar
porcentaje de la mano en relación a la talla
- 1,9 cm menos del tamaño del pie, pero similar por-
centaje del pie en relación con la talla
- Los cit de GH tienen afección (reducción) de la
talla respecto a los sin patología pero no de la mano
y el pie en relación a la talla. Es decir, tienen mano y
pie más grandes que los sin patologías en relación a
la talla
- Los décit de GH presentan valores de los dos índi-
ces menores que los sin patologías
En relación a los niños con RCIU:
- De los tres grupos los RCIU fueron los que presen-
taron menor talla
- Presentaron mayor porcentaje de mano en relación a
la talla
- Son los que presentaron mayor índice talla/pie, pero
menor índice talla/mano
Los cit de GH y los RCIU presentan mano más
Cuadro N°2. cuadro comparativo de las mediciones a mismo grupo etario en las diferentes patologías.
Número de
pacientes
Diagnóstico
Promedio de
EDAD (años)
Promedio
de talla
Promedio
de mano (cm)
% mano
de la talla
Promedio
de pie (cm)
% pie
de la talla
Índice
talla/mano
Índice
talla/pie
n: 27 Sin patol 11 147,5 16,2 11,02 22,7 15,43 9,1 6,49
n: 34 cit GH 10 134,2 15 11,2 20,8 15,51 8,94 6,45
n: 22 RCIU 10 133,3 15 11,27 20,4 15,3 8,88 6,53
grande en relación a la talla que los sin patologías (para
los sin patologías 9,10 manos forman una talla; 8,94
para los décit de GH y 8,88 para los RCIU).
Podemos sugerir: Si la mano representa más del
11% de la talla, eso representa que la talla se está des-
acelerando (es más baja).
CONCLUSIÓN
Comparando las medidas de Leonardo da Vinci ela-
boradas en el hombre de Vitruvio con las de los niños de
este trabajo podemos concluir que:
- 8,95 manos (para redondear: 9 manos) hacen una
talla, para Leonardo son 10 manos.
- 6,48 pies hacen una talla, cuando para Leonardo son
7 pies.
Entonces, en comparación con las proporciones
del adulto (descriptas por Leonardo da Vinci), los ni-
ños presentan manos y pies más grandes en relación
a su talla.
REFERENCIAS
- Walter Isaacson. Leonardo Da Vinci. La biografía.
Penguin Random House. Grupo editorial.
REV. MÉD. ROSARIO 91: 155-163, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 155
FUNCIÓN SEXUAL HUMANA: NUEVAS INTERPRETACIONES SOBRE
EL MODELO DE HELÍ ALZATE
JAIRO ALBERTO JIMENO OROZCO
(1)*
, MARIANA BELTRÁN MONTOYA
(2)
, DIANA CAROLINA OCAMPO
MUÑOZ
(3)
, ADRIANA ARCILA RIVERA
(4)
(1) Médico (Universidad de Cartagena), Magíster en Salud Sexual y Reproductiva (Universidad El Bos-
que), Especialista en Sexología Clínica (Universidad de Caldas).
(2) Médica (Universidad CES), Especialista en Sexología Clínica (Universidad de Caldas).
(3) Médica (Universidad de Caldas), Especialista en Sexología Clínica (Universidad de Caldas), Especialis-
ta en Terapia Sexual y de Pareja (INESSPA), Docente de Medicina de la Universidad de Caldas, Docente
de la Especialización en Sexología Clínica de la Universidad de Caldas.
(4) Médica, Especialista en Educación Sexual, Máster en Terapia Sexual y de Pareja, Magíster en Filosofía,
Docente Asociada de la Universidad de Caldas.
* Dirección de correo electrónico: jairo.jimeno03@gmail.com
Resumen
El modelo de función sexual de Helí Alzate (1987) sigue vigente por su capacidad explicativa sobre la sexualidad hu-
mana y las disfunciones sexuales. Propone tres planos: psíquico, somático y comportamental (o externo). Además,
describe cinco fases: apetitiva o de deseo, relacional, estimulatoria, excitatoria y orgásmica.
La fase apetitiva está relacionada con el deseo y la motivación sexual. La fase relacional implica la interacción con el
otro, con uno mismo y la construcción del vínculo sexual. En la fase estimulatoria, se activan los estímulos senso-
riales y psíquicos que favorecen la excitación. La fase excitatoria intensica la respuesta siológica y emocional, y la
fase orgásmica culmina con el orgasmo y la resolución.
El plano psíquico es esencial, ya que sin su activación no puede darse la función sexual consciente. El plano somá-
tico abarca respuestas siológicas como la excitación genital, mientras que el plano comportamental se centra en la
interacción física con la pareja o con uno mismo.
Este modelo permite diferenciar disfunciones sexuales reales de aquellas que no lo son, facilitando el diagnóstico y
tratamiento. Su revisión rearma su valor en la comprensión de la sexualidad y su aplicabilidad en la práctica clínica,
mejorando la atención en salud sexual.
Palabras claves: Función sexual, deseo sexual, excitación, orgasmo, modelo sexual
HUMAN SEXUAL FUNCTION: NEW INTERPRETATIONS OF HELÍ ALZATE’S MODEL
Summary
e sexual function model by Helí Alzate (1987) remains relevant due to its explanatory capacity regarding human
sexuality and sexual dysfunctions. It proposes three planes: psychic, somatic, and behavioral (or external). Additionally, it
describes ve phases: appetitive (or desire), relational, stimulatory, excitatory, and orgasmic.
e appetitive phase is related to sexual desire and motivation. e relational phase involves interaction with others, with
oneself, and the construction of a sexual bond. In the stimulatory phase, sensory and psychic stimuli are activated, enhancing
arousal. e excitatory phase intensies physiological and emotional responses, and the orgasmic phase culminates in
orgasm and resolution.
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REVISTA MÉDICA DE ROSARIO156
e psychic plane is essential, as conscious sexual function cannot occur without its activation. e somatic plane includes
physiological responses such as genital arousal, while the behavioral plane focuses on physical interaction with a partner
or oneself.
is model helps dierentiate real sexual dysfunctions from those that are not, facilitating diagnosis and treatment. Its
review rearms its value in understanding sexuality and its applicability in clinical practice, contributing to improved
sexual health care.
Key words: Sexual function, sexual desire, arousal, orgasm, sexual model
INTRODUCCIÓN
El modelo de Alzate (1987) (gura 1) presentado en
su libro sexualidad humana hace ya casi 50 años sigue
vigente, entre otros porque ha demostrado ser amplia-
mente explicativo de la complejidad del funcionamiento
sexual de las personas, y una ayuda útil a la comprensión
de las disfunciones sexuales, permitiendo incluso que se
puedan identicar algunas disfunciones sexuales que no
son verdaderas.
Señaló tres planos, y cinco fases, en donde el plano
psíquico es esencial, teniendo en cuenta que los even-
tos del plano somático periférico, son contingentes, es
decir pueden o no estar presentes, para que se dé el fun-
cionamiento sexual. No así la ausencia de eventos en la
fase psíquica, como el caso de las erecciones nocturnas,
o matutinas de los hombres, o ante una situación de
pánico que pueden tener una erección como respuesta
reeja, pero estos casos no hacen parte de un ejercicio
Figura 1.
2
El modelo representa la secuencia funcional de la sexualidad humana a través de cinco fases: apetitiva,
relacional, estimulatoria, excitatoria y orgásmica. Las líneas continuas con echas indican el curso esperado del pro-
ceso sexual, que inicia con el deseo o apetito sexual y progresa hacia la fase relacional, la estimulación, la activación
de la excitación y nalmente el orgasmo. Por su parte, las líneas punteadas representan conexiones indirectas entre
las fases, que permiten retroalimentaciones no lineales dentro del ciclo. Estas interacciones laterales fortalecen la fase
en la que se encuentra la persona, sin seguir necesariamente el orden secuencial del proceso, y reejan la compleji-
dad e integración dinámica entre los planos psíquico, somático y comportamental implicados en la vivencia sexual.
FUNCIÓN SEXUAL HUMANA: NUEVAS INTERPRETACIONES SOBRE EL MODELO DE HELÍ ALZATE
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 157
consciente de la función erótica. Menciona también en
las mujeres la ocurrencia de episodios nocturnos de au-
mento de la presión vaginal del pulso y del ujo san-
guíneo vaginal, coincidentes con los períodos de movi-
mientos oculares rápidos del sueño, tal como ocurre en
los varones en estas erecciones nocturnas.
En su libro Sexualidad Humana, ofrece explicacio-
nes al detalle de los fenómenos siológicos que ocurren
en cada fase del funcionamiento sexual, facilitando la
identicación del proceso siológico afectado, y así es-
tablecer una terapéutica más ecaz. Se oponía a que sus
discípulos hablaran de respuesta sexual, e insistía en la
denominación de función sexual, teniendo en cuenta
que en ella intervienen procesos que involucra el plano
psíquico, eventos periféricos, y un componente externo
comportamental.
Fase Apetitiva: plano psíquico o central
El deseo sexual, llamado por Álzate como fase apeti-
tiva, se reere al interés y la motivación consciente para
participar en alguna forma de actividad sexual.
1
Cons-
tituye la primera etapa de la función erótica y se mani-
esta en el plano psíquico o central. Esta fase motiva a
la búsqueda del objeto de deseo y aproximación hacia
éste y facilita la transición hacia la interacción corporal
o la estimulación somatosexual, que puede incluir tan-
to relaciones compartidas como prácticas autoeróticas.
2
Se trata de un proceso dinámico que es constantemen-
te retroalimentado, principalmente por la estimulación
psicosexual y la excitación sexual central.
2
El deseo sexual involucra al menos tres componen-
tes principales, según Levin: impulso (biológico), mo-
tivación (psicológico) y anhelo (cultural).
3
Aunque el
apetito sexual tiene un fundamento biológico, también
está inuenciado por factores socioculturales y presenta
una gran variabilidad individual y circunstancial.
1
Este
fenómeno puede expresarse como un interés en la se-
xualidad compartida o en la sexualidad en solitario, e
incluye pensamientos, sueños y fantasías, que pueden
ser desencadenados por señales internas y externas espe-
cas para cada individuo.
2,4
Además, abarca múltiples
aspectos de la sexualidad, desde el contacto físico directo
hasta formas inuenciadas por medios de comunicación
o la imaginación.
5,6
Tradicionalmente, el deseo sexual se conceptualiza
en dos dimensiones: el deseo sexual diádico, asociado
al interés en actividades sexuales con otra persona y al
deseo de intimidad y conexión, y el deseo sexual solita-
rio, relacionado con actividades individuales sin impli-
car intimidad ni compartir con otros.
7
Recientemente,
este modelo se amplió al dividir el deseo sexual diádico
en dos subcomponentes: el deseo enfocado en la pareja
y el deseo hacia una persona atractiva en general. Esta
ampliación, validada por su relación con pensamientos
sexuales exploratorios, íntimos y con la satisfacción se-
xual, da lugar a un modelo de tres dimensiones: deseo
sexual diádico enfocado en la pareja, deseo sexual diádi-
co hacia una persona atractiva y deseo sexual solitario.
7
El modelo clásico lineal de la respuesta sexual postu-
la que el deseo sexual precede a la excitación, motivando
la búsqueda de estímulos que culminan en la excitación
y el orgasmo. Álzate, expuso que en el funcionamiento
sexual ocurren eventos de retroalimentación positiva o
negativa entre las fases del funcionamiento, y la ilustró
en su modelo con líneas discontinuas, como por ejem-
plo la excitación refuerza el deseo. Posteriores investi-
gaciones revelaron que algunas personas, especialmente
mujeres, no se identicaban con modelos lineales. Dado
esto, el tanto el modelo del doctor Helí Álzate, como
el modelo de motivación por incentivos sugiere que
el deseo sexual puede ser responsivo, emergiendo ante
estímulos sexuales y la experiencia de excitación. Este
enfoque resalta factores biopsicosociales, como la per-
cepción de la respuesta genital, los estímulos preferidos,
la calidad de la relación y la capacidad de respuesta a los
estímulos, como moduladores esenciales entre la excita-
ción y el deseo sexual.
8
Desde una perspectiva neurobiológica, el deseo se-
xual se basa en un equilibrio complejo entre el sistema
de recompensa, representado principalmente por las
neuronas dopaminérgicas, y el sistema inhibidor.
4
Este
equilibrio permite que el deseo sea tanto un fenómeno
innato como condicionado, inuenciado por contextos
sociales, culturales y emocionales, y que varía signica-
tivamente entre individuos y situaciones.
2
A nivel del sistema nervioso central, el sistema de
recompensa facilita el incremento del deseo y es re-
troalimentado por la excitación sexual;
2
por su parte, el
sistema inhibidor, regulado por vías opioides y endo-
cannabinoides, modula estas respuestas, promoviendo
un equilibrio entre excitación y control.
9
Este proceso
involucra la acción de neurotransmisores y hormonas, y
puede activarse tanto por mecanismos de excitación di-
recta como por la supresión de inhibiciones, reejando
una dinámica adaptativa que puede ser diferente para
cada individuo.
5
REV. MÉD. ROSARIO 91: 155-163, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO158
Cualquier condición, evento externo o fármaco que
altere el equilibrio entre los mecanismos de excitación
e inhibición puede impactar negativamente el deseo
sexual. En este contexto, trastornos que afectan neuro-
transmisores u hormonas, como el hipotiroidismo, el
hipogonadismo o la hiperprolactinemia, así como la re-
ducción en la producción de hormonas sexuales durante
la menopausia, están directamente vinculados con una
disminución del deseo sexual.
10
Adicionalmente, se ha planteado que niveles eleva-
dos de dopamina pueden predisponer a comportamien-
tos impulsivos y compulsivos, como la hipersexualidad.
Esta tendencia es particularmente evidente en personas
con enfermedad de Parkinson que reciben terapia de re-
emplazo de dopamina, lo que resalta la inuencia de los
neurotransmisores en la regulación del deseo sexual y en
la aparición de conductas relacionadas.
11
Fase relacional: plano externo
La fase relacional se compone de la motivación se-
xual y el comportamiento asociado de búsqueda y apro-
ximación hacia un objeto sexual; se da en el plano exter-
no o comportamental según el modelo de función eró-
tica
2
y se desarrolla a través de un proceso multifásico.
Este proceso inicia con la exposición a un estímulo se-
xualmente relevante (ya sea externo o interno), seguido
por procesos cognitivos que interpretan dicho estímulo
como sexual y lo integran en el plano psíquico o central.
Esto desencadena una activación tanto siológica como
psicológica, generando un estado motivacional que im-
pulsa a la persona a buscar e interactuar con un objetivo
sexual. Finalmente, intervienen procesos cognitivos adi-
cionales que evalúan la idoneidad del objetivo sexual y
los comportamientos de acercamiento, considerando su
ecacia para lograr los resultados deseados.
12
La motiva-
ción para involucrarse en actividades sexuales depende
de cómo el estímulo se representa a nivel central, lo cual
incluye las recompensas y los signicados que la persona
ha asociado previamente con dicho incentivo.
12
La fase relacional, en conjunto con la fase apetiti-
va, impulsan el desarrollo de la fase estimulatoria en el
plano externo mediante la interacción corporal entre el
sujeto y el objeto.
2
Por ejemplo, en el contexto de una
pareja, esto puede manifestarse con caricias, abrazos o
besos, que refuerzan el vínculo emocional y culminan
en la estimulación somatosexual. Este proceso genera
sensaciones placenteras en el cuerpo del sujeto, como
la activación de zonas erógenas, el aumento de la exci-
tación y otras respuestas físicas que enriquecen la expe-
riencia sexual.
13
Cuando las personas aprenden que ciertos resulta-
dos siguen a un comportamiento, este patrón forma
una predicción sobre lo que es probable que ocurra en
el futuro. La frecuencia con que el comportamiento y el
resultado ocurren juntos determina la fuerza de la expec-
tativa: cuanto más frecuente, mayor la expectativa.
14
Por
ejemplo, si una persona experimenta un orgasmo en cada
encuentro sexual, su expectativa de alcanzarlo en futuros
encuentros será alta, lo que inuirá en su enfoque de re-
lacionarse con el n de llegar a la actividad sexual. Así, el
desarrollo de expectativas es un proceso cognitivo clave
que conecta experiencias pasadas con comportamientos
futuros y motivaciones, como el deseo sexual.
14
La motivación para participar en actividades sexua-
les está inuida por los signicados aprendidos sobre el
incentivo y las recompensas esperadas.
12
La aparición de
la motivación sexual y el consecuente comportamiento
de acercamiento sexual implica un proceso de múltiples
etapas que incluye: la exposición a un estímulo relevan-
te sexualmente (externo o interno), procesos cognitivos
que interpretan dicho estímulo como sexual e incitan la
activación siológica y psicológica, el surgimiento de un
estado motivacional que impulsa a la persona a buscar
un objeto sexual, y procesos cognitivos que evalúan la
idoneidad de los objetivos sexuales y los comportamien-
tos de acercamiento sexual, considerándolos probable-
mente ecaces para alcanzar los resultados deseados.
12
Las experiencias positivas que un individuo viva du-
rante su fase relacional fomentarán la búsqueda de nue-
vas experiencias sexuales placenteras. Por el contrario,
si estas experiencias son percibidas como negativas, la
motivación se verá afectada, generando el efecto opues-
to.
15
En las relaciones diádicas, esto puede extrapolarse
a las dinámicas de pareja marcadas por violencia y en las
relaciones con el sujeto mismo, o una educación sexual
erotófoba que inuye de manera negativa en los com-
portamientos sexuales de cada individuo con su propio
cuerpo.
16
Es relevante considerar que las personas que han ex-
perimentado abuso sexual tienden a utilizar la evitación
como un mecanismo de afrontamiento, derivado de la
angustia emocional asociada con un trastorno de estrés
postraumático no tratado.
17
Además, la posibilidad de
un encuentro sexual en pareja, especialmente cuando
no existe una conexión emocional signicativa, puede
actuar como un factor disuasorio para el deseo sexual.
12
FUNCIÓN SEXUAL HUMANA: NUEVAS INTERPRETACIONES SOBRE EL MODELO DE HELÍ ALZATE
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 159
La seguridad social, que incluye conexión conable,
pertenencia, inclusión, reconocimiento y protección so-
cial, constituye un principio organizador fundamental
del comportamiento humano y favorece el desarrollo de
relaciones interpersonales.
18
Es crucial señalar que, en términos de deseo diádi-
co, hay varios tipos potenciales de parejas sexuales, cada
contexto interpersonal tiene el potencial de provocar di-
ferencias en los signicados y resultados del sexo con esa
persona.
12
Especialmente para las mujeres, la búsqueda
de intimidad con su pareja durante la fase relacional
puede ser lo que desencadena el deseo sexual.
12
En el contexto relacional de la función erótica, la
atracción sexual se ha entendido históricamente de ma-
nera rígida, aunque investigaciones como las de Kinsey
hace más de 60 años evidenciaron una gradación en los
comportamientos sexuales.
2
Existe una confusión fre-
cuente entre orientación y comportamiento sexuales,
este último, inuido por factores como la atracción, la
disponibilidad, las fantasías y el acto en sí.
19
Tradicio-
nalmente, la orientación sexual se ha categorizado en
términos binarios entre heterosexualidad y homosexua-
lidad, con la bisexualidad como punto intermedio. Sin
embargo, las clasicaciones actuales se inclinan hacia
modelos no binarios que reejan mayor diversidad en
los comportamientos sexuales.
19
Al hablar de función sexual en el contexto relacional,
es importante considerar también los psicológicos y so-
ciales que inuyen en ella. En este contexto, el estigma
sexual interiorizado puede convertirse en un obstáculo
importante, ya que afecta la forma en que las personas
se relacionan consigo mismas y con otros, dicultan-
do el desarrollo de vínculos eróticos saludables.
20
Este
estigma, originado en la socialización en contextos he-
terosexistas con actitudes negativas hacia la diversidad
sexual, se traduce en autodesprecio y vergüenza hacia la
propia orientación, incorporados en el sistema de creen-
cias personal.
20
Sus manifestaciones incluyen actitudes
negativas globales hacia la diversidad sexual, incomo-
didad al revelar la orientación sexual, desconexión de
comunidades LGB y rechazo hacia la actividad sexual
con personas del mismo sexo.
20
Estas dinámicas generan un impacto profundo en la
identidad, la autoestima y las relaciones objetales, di-
cultando la búsqueda y el acercamiento al objeto sexual
deseado.
21
Comprender estas barreras es esencial para
abordar las limitaciones que el estigma sexual interiori-
zado impone en la función erótica relacional y para fo-
mentar una experiencia sexual y afectiva más auténtica
y satisfactoria.
21
Fase estimulatoria: Plano psíquico, somático y com-
portamental
La fase estimulatoria se desarrolla en tres planos in-
terconectados. En el plano psíquico existe una retroali-
mentación bidireccional con la excitación sexual, donde
los pensamientos, emociones y expectativas inuyen y
son inuenciados por la respuesta erótica. En el plano
somático, la estimulación sensorial del cuerpo genera
una activación siológica de la excitación. Finalmente,
en el plano comportamental, la interacción con el ob-
jeto de deseo ya sea otra persona o el propio cuerpo,
fomenta la estimulación somatosexual, potenciando así
las respuestas físicas de excitación.
2
El tacto es un poderoso mecanismo para inducir la
excitación sexual, tanto a través de caricias de la pareja
como mediante la autoestimulación. La estimulación
sexual impulsa el comportamiento erótico a través de
mecanismos siológicos periféricos y centrales, así como
de factores emocionales y motivacionales. Aunque los
estímulos visuales y auditivos pueden desempeñar un
papel, la estimulación táctil es un desencadenante fun-
damental de la respuesta erótica.
22
La piel en su totalidad
actúa como un órgano somatosensorial en la experiencia
sexual tanto en hombres como en mujeres, especialmen-
te durante la actividad sexual con una pareja.
Durante la masturbación, la supercie corporal
involucrada en la respuesta erótica suele ser menor en
comparación con la interacción sexual en pareja, lo que
subraya la importancia del contacto táctil con zonas
extragenitales en la modulación de la excitación. Se ha
observado que aproximadamente el 24% del total de
la supercie corporal puede generar excitación sexual
cuando es estimulada por una pareja.
23
En este contexto, el cuerpo humano en su conjunto
responde a la estimulación somatosensorial para des-
encadenar excitación sexual. Existe una organización
topográca clara entre las zonas erógenas primarias y
secundarias, con capacidades diferenciales para inducir
excitación. Mientras que las zonas primarias responden
tanto a la autoestimulación como al contacto externo,
las zonas secundarias son particularmente sensibles a la
estimulación producida por otra persona.
23
Esta selec-
tividad sugiere que las zonas erógenas secundarias des-
empeñan un papel clave en el establecimiento y mante-
nimiento del vínculo de pareja, resaltando la relevancia
REV. MÉD. ROSARIO 91: 155-163, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO160
del sistema somatosensorial en la interacción social y el
comportamiento sexual humano.
22
Las personas que priorizan la interacción a través del
tacto muestran una mejor regulación de las vías neu-
roendocrinas relacionadas con el estrés y las hormonas
sexuales, facilitando la liberación de oxitocina, vincula-
da al apego, y manteniendo un adecuado equilibrio en
el eje hipotálamo-hipósis-gonadal, esencial para una
función erótica saludable.
22
Menciona Álzate que cualquier tipo de estímulo
(síquico o somático), siempre que sea adecuado, puede
hacer entrar al sujeto en la fase excitatoria. Sin embargo,
son los estímulos táctiles los que usualmente permiten a
la persona excitarse hasta el orgasmo; la intensidad y la
duración de estos estímulos ecaces varían individual-
mente”.
2
Cualquier condición que altere la sensibilidad o la
transmisión de señales somatosensoriales puede com-
prometer la fase estimulatoria, afectando la experiencia
erótica. Su abordaje dependerá de la causa especíca y
requerirá estrategias adaptadas a cada caso.
Fase excitatoria: plano psíquico y somático
La excitación sexual se dene como un estado emo-
cional o motivacional que surge a partir de estímulos
internos o externos y que implica una combinación de
mecanismos siológicos, psicológicos y conductuales,
manifestándose a través de respuestas centrales, perifé-
ricas y comportamentales.
24,25
La fase excitatoria del modelo de función sexual de
Alzate, se experimenta en dos dimensiones: el plano psí-
quico y el plano somático, interactuando dinámicamen-
te entre sí.
2
La excitación sexual producida en el plano
psíquico, también conocida como excitación subjetiva,
se dene como un estado de compromiso mental positi-
vo, que se encuentra enfocado en respuestas a estímulos
sexuales.
26
Alzate la denió como la percepción subje-
tiva del continuo de sensaciones placenteras inducidas
por la estimulación sexual.
2
La excitación psíquica recibe señales de la fase esti-
mulatoria, los cuales provienen tanto del plano psíqui-
co, a través de la activación psicosexual, como del plano
somático, mediante la estimulación somatosexual (cor-
poral) del sujeto.
2
Esta interacción genera una retroali-
mentación positiva con la fase apetitiva o fase de deseo
sexual, lo cual incrementa progresivamente el nivel de
excitación psíquica.
2
Este proceso intensica los estí-
mulos provocadores, como los recuerdos de sensaciones
previas, los sueños y las fantasías.
27
De este modo, se
establece un circuito continuo que sostiene y potencia
la excitación sexual psíquica mientras persista una esti-
mulación sexualmente positiva.
La excitación psíquica depende de la atención a es-
tímulos eróticos y de su valoración positiva.
28
Aunque
la respuesta genital es mayormente automática, la exci-
tación psíquica varía según la percepción de las señales
sexuales y otros factores, como la relación la pareja, las
propias sensaciones genitales, las creencias y actitudes
sobre la sexualidad, así como antecedentes de abuso se-
xual y experiencias sexuales negativas.
26
En el plano somático, la excitación sexual es desen-
cadenada por estímulos provenientes del plano psíquico,
generando cambios y respuestas físicas.
2
Esta respuesta
física se ve reforzada por los estímulos sensoriales exter-
nos y los estímulos internos experimentados durante la
actividad sexual, lo que potencia aún más la experiencia
y las manifestaciones somáticas de la excitación.
4
Entre
los cambios somáticos compartidos en ambos sexos se
encuentran el aumento de la frecuencia cardíaca, aumen-
to de la presión arterial, sudoración, dilatación pupilar,
enrojecimiento de la piel y la vasocongestión genital.
26,29
Sin embargo, también se observan diferencias espe-
cas entre los hombres y las mujeres. En los hombres,
la vasocongestión provoca la relajación del músculo ca-
vernoso del pene y la vasodilatación de la arteria caver-
nosa, resultando en la erección.
30
En las mujeres, ocurre
vasodilatación de los capilares vaginales produciendo
una vasocongestión que genera lubricación vaginal y
vasocongestión vulvar, resultando en la tumescencia cli-
torídea, pues este no alcanza la erección, por ausencia
de la túnica albugínea que presente en el hombre
4,31
Además, en ambos sexos, se registra un aumento de la
temperatura genital, reejando la activación siológica
característica de esta fase.
29
Los cambios observados en el plano somático se
consideran una respuesta contingente a la excitación
psíquica.
32
Por ejemplo, una mujer puede experimentar
excitación psíquica sin manifestar una respuesta somáti-
ca, como la lubricación vaginal. Esto no necesariamente
se debe a la falta de estímulo psíquico, sino a condi-
ciones como el hipoestrogenismo o la diabetes mellitus,
que afecta la respuesta genital femenina.
33,34
De manera
similar, un hombre puede experimentar excitación psí-
quica, pero debido a una diabetes mellitus descompen-
sada, no logra traducir esa excitación en una respuesta
somática, como la erección.
35
FUNCIÓN SEXUAL HUMANA: NUEVAS INTERPRETACIONES SOBRE EL MODELO DE HELÍ ALZATE
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 161
El modelo acá presentado permite identicar que,
en ausencia de excitación psíquica, la falta de erección
corresponde una falsa disfunción, puesto que, en au-
sencia de la excitación sexual, siológicamente se espera
la ausencia de erección. Pero cuando un hombre tiene la
percepción subjetiva de estar excitado sexualmente, y no
logra la erección se estaría en presencia de una verdade-
ra disfunción erectiva. Así, para que haya una verdadera
disfunción excitatoria (en el plano síquico) se requiere
que el apetito sexual esté presente y la pareja sea erótica-
mente atractiva para el varón.
Fase orgásmica: plano psíquico y somático
El orgasmo es una experiencia subjetiva, variable de
placer intenso que produce un estado alterado de con-
ciencia y se puede acompañar de aumento de la frecuen-
cia respiratoria, la frecuencia cardiaca y la presión arte-
rial.
36
El orgasmo también se ha descrito como la per-
cepción subjetiva de haber llegado a un clímax sensorial
claramente identicado durante la actividad sexual.
36
La fase orgásmica, la última etapa en el modelo de
función sexual de Alzate, se maniesta en dos dimensio-
nes: el plano psíquico y el plano somático. En el plano
psíquico se encuentra el orgasmo psíquico, que abarca
las experiencias evaluativas y afectivas vinculadas al or-
gasmo.
37
Por su parte, en el plano somático se presentan
manifestaciones somáticas del orgasmo las cuales inclu-
yen sensaciones siológicas asociadas a esta fase.
38
El orgasmo psíquico hace referencia a la evaluación
subjetiva de las sensaciones del orgasmo.
37
Surge como
resultado de los estímulos provenientes de la excitación
psíquica, siendo esta fase su principal origen. Es en este
plano donde se integran dichas estimulaciones, culmi-
nando en las manifestaciones somáticas del orgasmo.
2
El orgasmo psíquico se relaciona estrechamente con
el deseo sexual diádico centrado en la pareja, mientras
que su conexión con el deseo sexual diádico hacia per-
sonas atractivas o el deseo sexual en solitario suele des-
cribirse como menos signicativo.
37,39
Sin embargo, las
mujeres suelen reportar una mayor percepción del or-
gasmo subjetivo que los hombres, incluso en contextos
dominados por el deseo sexual en solitario.
40
La expresión orgásmica en el plano somático o
periférico se maniesta a través de diversas respuestas
corporales.
2
Aunque los mecanismos para alcanzar el
orgasmo son similares en hombres y mujeres, se ana-
lizan de manera separada debido a las diferencias en
los sistemas genital, nervioso y hormonal entre ambos
sexos.
41
En general, el orgasmo se caracteriza por con-
tracciones rítmicas de los sculos del suelo lvico
en ambos sexos, aunque en los hombres suele estar
acompañado por la eyaculacn en la mayoría de las
veces.
42
En el plano somático, el orgasmo en las mujeres se
caracteriza por contracciones involuntarias y rítmicas
de los músculos estriados pélvicos circunvaginales. En
algunos casos, también puede incluir contracciones ute-
rinas y anales, junto con miotonía, lo que contribuye
a aliviar la vasocongestión provocada por la excitación
sexual.
43
Inicia mediante la activación de los receptores
del complejo clitoriano y vulvar,
44
y culmina con la ac-
tivación de las bras simpáticas ubicadas entre T12 y
L1.
45
Este reejo organiza de siete a ocho contracciones
rítmicas de músculos esqueléticos, como los perineales,
bulbocavernosos y pubocoxígeos (elevadores del ano),
junto con una liberación súbita de neurotransmisores y
hormonas como dopamina, opioides, serotonina, pro-
lactina y oxitocina.
45
Durante el orgasmo, algunas mujeres pueden li-
berar uidos desde la región genital, un fenómeno
conocido como orgasmo eyaculatorio.
46
La prevalen-
cia del orgasmo eyaculatoria varia de un 10 a 54%.
47
Dentro de este proceso se identican dos mecanismos
principales: la eyaculación femenina y el squirting.
48
Los estudios disponibles, aunque limitados, conr-
man que ambos son fenómenos distintos con orígenes
anamicos y secreciones diferentes.
49,50
La escasez de
información clara sobre la eyaculacn femenina y el
squirting a menudo genera confusión y malentendidos,
lo que puede llevar a algunas mujeres que no los ex-
perimentan a sentir una falsa sensación de imperfec-
ción sexual.
51
Además, esta desinformación contribuye
a expectativas poco realistas de placer sexual tanto en
hombres como en mujeres.
51,52
REV. MÉD. ROSARIO 91: 155-163, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO162
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REV. MÉD. ROSARIO 91: 164-178, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO164
EFICACIA DEL CANNABIDIOL EN EPILEPSIA REFRACTARIA:
REVISIÓN DE ALCANCE SOBRE REDUCCIÓN DE CRISIS FRENTE A
PLACEBO Y TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO COMBINADO
JACSON FRANCISMO ARCINIEGAS CHAMORRO
1
, VALERIA SANCLEMENTE-CARDOZA
2
, LIZETH DAYANA
NOREÑA-BUITRÓN
3
, JOSE LUIS ESTELA ZAPE
4
*
1. Facultad de Ciencias de la Salud, Fundación Universitaria María Cano, Cali- Colombia.
2. Facultad de Salud, Escuela de Salud Pública, Universidad del Valle, Cali- Colombia.
3. Facultad de Ciencias de la Salud, Fundación Universitaria María Cano, Cali- Colombia.
4. Facultad de Salud, Universidad Santiago de Cali, Cali- Colombia. Facultad de Salud, Posgrado en Cien-
cias Biomédicas, Universidad del Valle, Cali- Colombia.Docente Asociada de la Universidad de Caldas.
* Dirección de correo electrónico: jose.estela55@gmail.com
Resumen
Introducción: La epilepsia refractaria constituye un reto clínico debido a la resistencia a múltiples fármacos antiepi-
lépticos, impactando negativamente el control convulsivo y la calidad de vida. En este contexto, el cannabidiol (CBD)
surge como opción terapéutica adyuvante.
Objetivo: Evaluar la ecacia del CBD en la reducción de convulsiones en epilepsia refractaria, comparando su efecto
frente a placebo y tratamientos farmacológicos combinados.
todos: Se realizó una revisn en PubMed, ScienceDirect, Scopus y Web of Science, empleando rminos especí-
cos como “Cannabinoids” y “Drug-Resistant Epilepsy”. La selección incluyó ltrado independiente y aplicación de
criterios de inclusión antes de lectura crítica, extracción de datos y evaluación del riesgo de sesgo.
Resultados: De 2,909 artículos identicados, se incluyeron 26 estudios con seguimiento de 10 semanas a 3 años. Las
dosis de CBD variaron según la población; la crisis tónico-clónica generalizada fue la más frecuente (66%). Todos los
pacientes recibían terapia antiepiléptica concomitante. La adición de CBD redujo la frecuencia convulsiva entre 28%
a 14 semanas y hasta 75% a 7 meses. En síndrome de Lennox-Gastaut, la reducción media mensual fue 36.5%. En
síndrome de Dravet, el CBD moduló el calcio intracelular vía receptores GPR55 y canales VDAC1, disminuyendo la
excitabilidad neuronal. Los efectos adversos reportados incluyeron somnolencia, anorexia y diarrea en 5% de pacientes.
Conclusiones: El CBD demostró ecacia en epilepsia refractaria, especialmente en dosis de 25-50 mg/kg/día, con per-
l de seguridad favorable, constituyendo una alternativa terapéutica en casos resistentes a tratamientos convencionales.
Palabras clave: Cannabidiol; Epilepsia; Anticonvulsivantes; Agonistas de Receptores de GABA-A; Epilepsia Refrac-
taria.
EFFICACY OF CANNABIDIOL IN DRUG-RESISTANT EPILEPSY: A SCOPING REVIEW ON SEIZURE
REDUCTION COMPARED TO PLACEBO AND COMBINED PHARMACOTHERAPY
Abstract
Introduction: Refractory epilepsy poses a clinical challenge due to resistance to multiple antiepileptic drugs, adversely
aecting seizure control and quality of life. In this context, cannabidiol (CBD) has emerged as an adjunct therapeutic
option.
EFICACIA DEL CANNABIDIOL EN EPILEPSIA REFRACTARIA
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 165
INTRODUCCIÓN
La epilepsia refractaria (ERF) se dene por la per-
sistencia de convulsiones tras al menos dos intentos
terapéuticos fallidos. Esta condición afecta aproxima-
damente al 30% de los pacientes con epilepsia
1-3
y se re-
laciona con alteraciones moleculares y genéticas, como
modicaciones en los receptores GABA-A, responsables
de mediar la neurotransmisión inhibitoria, y disfuncio-
nes en el plegamiento de subunidades que disminuyen
la inhibición sináptica. Estas alteraciones incrementan
la excitabilidad neuronal, favoreciendo la generación de
crisis epilépticas.
4,5
El mal plegamiento proteico también puede afectar
el funcionamiento de canales iónicos y neurotransmi-
sores, perpetuando la actividad epiléptica. Por ejemplo,
el síndrome de Dravet se asocia a mutaciones en el gen
SCN1A que alteran el plegamiento de las proteínas de
los canales de sodio.
6,7
Además, la ERF puede originarse
por malformaciones congénitas, infecciones cerebrales u
otros trastornos, como el síndrome de Angelman, carac-
terizado por defectos en subunidades que contribuyen a
la refractariedad.
8,9
El cannabidiol (CBD) ha sido evaluado como trata-
miento complementario en epilepsias refractarias, espe-
cialmente en pacientes con resistencia a fármacos con-
vencionales. Estudios
7,10
sugieren que el CBD puede
reducir la frecuencia de convulsiones en ciertas pobla-
ciones. Por ejemplo, en un estudio con 54 pacientes,
11
Objective: To evaluate the ecacy of CBD in reducing seizures in refractory epilepsy patients, comparing its eect against
placebo and combined pharmacological treatments.
Methods: A systematic review was conducted in PubMed, ScienceDirect, Scopus, and Web of Science using specic ke-
ywords such as “Cannabinoids” and “Drug-Resistant Epilepsy.” Study selection involved independent screening and appli-
cation of inclusion criteria prior to critical appraisal, data extraction, and risk of bias assessment.
Results: From 2,909 identied articles, 26 studies were included with follow-up ranging from 10 weeks to 3 years. CBD
dosages varied across populations; generalized tonic-clonic seizures were the most prevalent (66%). All patients received
concomitant antiepileptic therapy. Adjunctive CBD reduced seizure frequency by 28% at 14 weeks and up to 75% at
7 months. In Lennox-Gastaut syndrome, the mean monthly seizure reduction was 36.5%. In Dravet syndrome, CBD
modulated intracellular calcium via GPR55 receptors and VDAC1 channels, decreasing neuronal excitability. Reported
adverse eects included somnolence, anorexia, and diarrhea in 5% of patients.
Conclusions: CBD demonstrated ecacy in refractory epilepsy, particularly at doses of 25–50 mg/kg/day, with a favorable
safety prole, representing a therapeutic alternative in cases resistant to conventional treatments.
Keywords: Cannabidiol; Epilepsy; Anticonvulsants; GABA-A Receptor Agonists; Drug Resistant Epilepsy.
la adición de CBD disminuyó la frecuencia de crisis en
un 42%, con efectos secundarios frecuentes como som-
nolencia y diarrea, pero con buena tolerabilidad general.
En síndromes altamente refractarios como Dravet y
Lennox-Gastaut (LGS), algunos estudios
3
indican que
la adición de CBD al tratamiento estándar reduce la fre-
cuencia de crisis. En un ensayo con pacientes con sín-
drome de Dravet,
12
el grupo tratado con CBD mostró
una reducción del 49% en la frecuencia de convulsio-
nes, frente a un 39% en el grupo con tratamiento con-
vencional. De forma similar, en pacientes con LGS,
13
se
reportó una disminución del 44% en la incidencia de
crisis comparado con un 37% en el grupo control.
No obstante, la variabilidad en la respuesta al CBD
y entre pacientes subraya la necesidad de investigaciones
adicionales para identicar los factores determinantes
de ecacia.
14-16
Investigaciones previas
17-20
indican que
el CBD modula el sistema endocannabinoide, así como
receptores de serotonina y canales TRPV1, afectando la
excitabilidad neuronal y mostrando propiedades neuro-
protectoras. Sin embargo, la interacción del CBD con
los receptores GABA-A y su posible inuencia en el
plegamiento proteico requieren mayor estudio. El me-
canismo de acción completo del CBD permanece par-
cialmente desconocido, con vacíos relevantes en la com-
prensión de su interacción con mecanismos moleculares
asociados a la refractariedad.
21,22
Aunque algunos estudios
23,24
sugieren ecacia po-
REV. MÉD. ROSARIO 91: 164-178, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO166
tencial del CBD en otras formas de epilepsia refractaria,
como esclerosis tuberosa (TSC) y espasmos infantiles,
los datos siguen siendo preliminares. Se observan reduc-
ciones iniciales en la frecuencia de crisis, pero se necesita
evidencia más sólida para conrmar estos hallazgos.
A pesar de estos avances, persiste incertidumbre so-
bre la heterogeneidad en la respuesta terapéutica, com-
plicando la aplicación clínica. La evidencia disponible
señala ecacia potencial del CBD en diversas epilepsias
refractarias, pero requiere validación mediante estudios
controlados de mayor escala que permitan optimizar su
uso y comprender mejor su interacción con mecanismos
moleculares.
4,22,25
Esta variabilidad resalta la necesidad de
enfoques personalizados, orientados a identicar subgru-
pos de pacientes con mayor probabilidad de benecio.
En consecuencia, esta revisión tiene como objetivo ana-
lizar el impacto del CBD en la reducción de convulsiones
en epilepsia refractaria, comparando su ecacia frente a pla-
cebo y tratamientos farmacológicos combinados.
M
ETODOLOGÍA
La presente revisión de alcance se realizó conforme
a las directrices estipuladas por la declaración PRISMA-
ScR (Preferred Reporting Items for Systematic reviews
and Meta-Analyses extension for Scoping Reviews).
26
Estrategia de búsqueda
- Fuentes de búsqueda
La recopilación de los datos se efectuó en las bases de da-
tos: PubMed, ScienceDirect, Web of Science y Scopus.
- Pregunta de investigación
La presente investigación se centra en la siguien-
te pregunta: ¿El tratamiento con CBD produce una
reducción signicativa en la frecuencia de las convul-
siones en pacientes con epilepsia refractaria, en com-
paración con placebo o tratamientos farmacológicos
convencionales (monoterapia o politerapia)? Esta pre-
gunta se formuló utilizando el marco de la estrategia
PICO:
• P (Población): Pacientes con epilepsia refractaria,
denida como aquella que no responde a al menos
dos fármacos antiepilépticos previos.
• I (Intervención): Tratamiento con CBD.
• C (Comparación): Placebo o tratamientos farmaco-
lógicos convencionales (monoterapia o politerapia).
• O (Resultado): Reducción en la frecuencia de las con-
vulsiones, efectos adversos y mejora en la calidad de vida.
- Términos de búsqueda
Con la intención de orientar lasqueda conforme
a la pregunta de investigación, se diseñó una estrate-
gia de búsqueda que incorporó términos normaliza-
dos DeCS/MeSH, utilizando los operadores boolea-
nos OR” y AND”. La formulación de búsqueda se
estructuró de la siguiente manera: ((((Cannabinoids)
OR (Cannabidiol)) OR (Cannabinoid Receptor Ago-
nists)) AND (Epilepsy)) AND (Drug Resistant Epi-
lepsy). A continuación, se detallan las estrategias de
búsqueda empleadas en las distintas bases de datos (ver
Tab la I) .
Tabla I. Estrategias de búsqueda utilizadas para las diferentes bases de datos
Base de datos Campos
Ecuación de
búsqueda
Artículos
encontrados
PubMed Todos los campos
((((Cannabinoids) OR (Cannabidiol)) OR (Cannabinoid
Receptor Agonists)) AND (Epilepsy)) AND (Drug Resistant
Epilepsy)
305
ScienceDirect Todos los campos
((((Cannabinoids) OR (Cannabidiol)) OR (Cannabinoid
Receptor Agonists)) AND (Epilepsy)) AND (Drug Resistant
Epilepsy)
1,747
Web of Science Todos los campos
((((Cannabinoids) OR (Cannabidiol)) OR (Cannabinoid
Receptor Agonists)) AND (Epilepsy)) AND (Drug Resistant
Epilepsy)
309
Scopus
Título, resumen,
palabras clave
((((Cannabinoids) OR (Cannabidiol)) OR (Cannabinoid
Receptor Agonists)) AND (Epilepsy)) AND (Drug Resistant
Epilepsy)
548
EFICACIA DEL CANNABIDIOL EN EPILEPSIA REFRACTARIA
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 167
- Criterios de elegibilidad y exclusión
Se incluyeron ensayos clínicos aleatorizados y no
aleatorizados, así como estudios observacionales, de co-
horte o investigaciones clínicas que evaluaron el efecto
del CBD como complemento de tratamientos anticon-
vulsivantes en pacientes de cualquier edad diagnostica-
dos con epilepsia refractaria a medicamentos. Se consi-
deraron estudios que compararon la adición de CBD
con un grupo control que recibió tratamiento anticon-
vulsivante estándar o placebo. Se incluyeron investiga-
ciones publicadas en idiomas español, inglés, chino,
francés, portugués y alemán, disponibles en las bases de
datos seleccionadas.
Se excluyeron estudios transversales, preclínicos, in-
formes de casos, series de casos, así como revisiones o
metaanálisis. También se rechazaron estudios con dise-
ño inapropiado, datos incompletos o faltantes, y publi-
caciones no disponibles en su totalidad en formato de
texto completo.
Selección de estudios
Se realizó una evaluación sistemática de los títulos
y resúmenes de los estudios recuperados, excluyendo
aquellos que no cumplían con los objetivos predenidos
para la revisión. Los resúmenes que cumplían con los
criterios de inclusión fueron evaluados en detalle, y los
estudios que no cumplían los criterios fueron descar-
tados. Las discrepancias surgidas durante el proceso de
selección fueron resueltas mediante consenso entre los
autores.
Extracción y síntesis de datos
Los estudios seleccionados fueron revisados de manera
independiente, extrayendo datos relevantes sobre el diseño,
la metodología, los resultados y las conclusiones de cada
uno. Se reali una ntesis narrativa de los datos extraídos.
Adicionalmente, se elaboró un diagrama de ujo con el
propósito de representar visualmente los estudios incluidos
en la revisn. A partir de los datos sintetizados, se eval el
impacto del CBD en la reducción de convulsiones en epi-
lepsia refractaria, comparando la ecacia frente a placebo y
tratamientos farmacológicos combinados.
Evaluación de la calidad y riesgo de sesgo
La evaluación de la calidad de los estudios se llevó
a cabo de manera ciega e independiente, utilizando las
escalas PEDro
27
y MINORS.
28
La escala PEDro
27
se em-
pleó para evaluar la calidad de los ensayos clínicos con-
trolados, con énfasis en aspectos como la aleatorización
de los participantes, el ocultamiento de la asignación,
el cegamiento en las evaluaciones y el uso de métodos
estandarizados para la medición de los resultados. Por
otro lado, la escala MINORS
28
se aplicó a los estudios
no aleatorizados, valorando aspectos como la inclusión
prospectiva de los pacientes, el cálculo del tamaño de la
muestra y el cegamiento del evaluador.
RESULTADOS
En la búsqueda inicial a través de las bases de datos,
se identicaron un total de 2.909 resultados. Tras la eli-
minación de duplicados, se procedió al análisis de 2.891
artículos. Posteriormente, después de aplicar los criterios
de inclusión y exclusión a los documentos completos, se
seleccionaron 26 estudios (Figura I) que cumplían con
los objetivos establecidos en esta investigación.
Calidad metodológica
Los estudios incluidos presentaron un enfoque meto-
dológico diverso. El 20 % (n = 6) correspondió a ensayos
clínicos, cuya calidad metodológica se evaluó mediante la
escala PEDro,
27
obteniendo puntuaciones entre 5 y 9 pun-
tos (ver Figura II). El 80 % restante (n = 20) consistió en
estudios observacionales de tipo cohortes y casos y contro-
les, evaluados con la escala MINORS,
28
con puntuaciones
que oscilaron entre 5 y 9 puntos (ver Figura III).
Características de los estudios incluidos
Se analizaron 26 estudios que evaluaron la adición
de cannabidiol (CBD) a esquemas anticonvulsivantes
en pacientes con epilepsia farmacorresistente, con el ob-
jetivo de determinar el efecto sobre la reducción de la
frecuencia de convulsiones. El 23 % (n = 7) de los estu-
dios se centró en el síndrome de Dravet, otro 23 % (n =
7) en el síndrome de Lennox-Gastaut y el 54 % restante
(n = 12) incluyó poblaciones con epilepsias de diversas
etiologías. La Tabla II presenta un resumen estructura-
do de las características metodológicas y los resultados
clínicos de los estudios incluidos.
Características de los participantes
Las edades generales comprendidas en los artículos
incluidos fueron de 0 a 75 años, de los cuales el 20%
n= (6) incluyeron solo pacientes adultos, 33% n= (8)
trabajaron solo pacientes pediátricos entre 1 y 18 años y
el 53% restante n= (12) decidieron estudiar ambas po-
blaciones.
REV. MÉD. ROSARIO 91: 164-178, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO168
Figura I. Flujograma del proceso de selección de los estudios.
Análisis de los estudios incluidos
Los estudios incluidos reportaron un tiempo de se-
guimiento que osciló entre 10 semanas y 3 años, con
dosis de cannabidiol (CBD) variables según la po-
blación estudiada. El tipo de crisis s frecuente fue
la convulsión tónico-clónica generalizada, presente en
el 66 % de los pacientes (n = 20). Todos los partici-
pantes recibían tratamiento concomitante con fárma-
cos antiepilépticos, siendo los más utilizados el clonaz-
epam, el valproato (en sus distintas formulaciones) y
la carbamazepina. En términos generales, los estudios
describieron que la adición de CBD al tratamiento es-
tándar se asoc con una reducción de la frecuencia de
las convulsiones. No obstante, Devinsky et al. (2017)
29
reportaron que aproximadamente el 5 % de los paci-
entes presentó efectos adversos relacionados con el uso
de CBD, destacándose somnolencia, disminución del
apetito y diarrea.