ISSN 0327-5019
Revista Médica de Rosario
PUBLICACIÓN CUATRIMESTRAL DEL CÍRCULO MÉDICO Y SUS SOCIEDADES FILIALES
VOLUMEN 91 Nº 3 SEPTIEMBRE - DICIEMBRE 2025
Indizada en EMBASE, LILACS, LATINDEX, SIIC Data Bases,
MedicLatina, Biomedical Reference Collection y
Emerging Sources Citation Index (ESCI)
SANTA FE 1798, S2000AUB ROSARIO, SANTA FE, ARGENTINA.
* (el índice continúa en página 146 y 147)
ÍNDICE / CONTENTS
EDITORIAL / EDITORIAL
El hombre de Vitruvio, y los niños... ............................................................................................. 148
The Vitruvian Man and the children…
JAVIER CHIARPENELLO
TRABAJOS ORIGINALES / ORIGINAL ARTICLES
Función sexual humana: Nuevas Interpretaciones sobre el modelo de Helí Alzate ................... 155
Human Sexual Function: New Interpretations of Helí Alzate’s Model
JAIRO JIMENO OROZCO.
Ecacia del cannabidiol en epilepsia refractaria: revisión de alcance sobre
reducción de crisis frente a placebo y tratamiento farmacológico combinado ......................... 164
Efcacy of cannabidiol in drug-resistant epilepsy: a scoping review on seizure reduction
compared to placebo and combined pharmacotherapy
JACSON FRANCISMO ARCINIEGAS CHAMORRO, VALERIA SANCLEMENTE-CARDOZA,
LIZETH DAYANA NOREÑA-BUITRÓN, JOSÉ LUIS ESTELA ZAPE
Evaluación del haz olivococlear medial a través de las otoemisiones acústicas ....................... 179
Assessment of the medial olivocochlear bundle using otoacoustic emissions
GAETÁN SARA
Formación en cirugía bucal y maxilofacial a nivel global: análisis y perspectivas ..................... 197
Global oral and maxillofacial surgery training: analysis and perspectives
LUIS ARTURO SANTIVAÑEZ-ISLA
ISSN 0327-5019
Revista Médica de Rosario
PUBLICACIÓN CUATRIMESTRAL DEL CÍRCULO MÉDICO Y SUS SOCIEDADES FILIALES
VOLUMEN 91, Nº 3 SEPTIEMBRE - DICIEMBRE 2025
COMITÉ EDITORIAL
Director:
Dr. JAVIER CHIARPENELLO
Jefe del Servicio de Endocrinología
del Hospital Provincial del Centenario de Rosario
Miembro de la Sociedad Latinoamericana
de Endocrinología Pediátrica
Integrante del Comité de Expertos en Osteoporosis
y Osteopatías Médicas de la Sociedad Iberoamericana
de Información Cientí!ca
Subdirector:
Dra. ANA LAURA BAELLA
Médica endocrinóloga del Servicio de Endocrinología
del Hospital Provincial de Centenario.
Instructora de la Concurrencia de Endocrinología
del Hospital Provincial del Centenario
Miembros:
Dr. OSCAR BOTTASSO
Director del Instituto de Inmunología,
Facultad de Ciencias Médicas,
Universidad Nacional de Rosario
Dr. LUIS PABLO CARDONNET
Profesor Adjunto de Clínica Médica
Facultad de Ciencias Médicas - UNR
Dr. GUILLERMO CARROLI
Director Cientí!co del Centro Rosarino
de Estudios Perinatales
(Centro Colaborador de la OMS)
Dr. ALEJANDRO GARCÍA
Fellow del American College of Physicians (FACP)
Miembro de Honor Extranjero de la Sociedad
de Medicina Interna del Uruguay
Dr. EZEQUIEL M. PALMISANO
Médico especialista en Cirugía General
Co-Director Licenciatura en Instrumentación Quirúrgica, IUNIR
Dr. GUSTAVO PETRONI
Director Médico
Grupo Gamma, Rosario
Dra. MALÉN PIJOÁN
Especialista Jerarquizada y Consultora Nacional en Urología
(Sociedad Argentina de Urología)
Especialista en Andrología
Dr. OSVALDO F. TEGLIA
Prof. Adj. a Cargo. Enfermedades Infecciosas Facultad
Ciencias Biomédicas. Universidad Austral Pilar. Bs. As.
Secretario de Redacción:
Dr. ROBERTO PARODI
Profesor Adjunto de Clínica Médica
Facultad de Ciencias Médicas – UNR
Sede:
CÍRCULO MÉDICO DE ROSARIO
Santa Fe 1798, (2000) Rosario, SF, Argentina
Tel.: (0341) 421-0120 / Fax: (0341) 425-9089
Correo electrónico: rmr@circulomedicorosario.org
Web: www.circulomedicorosario.org
JUNTA EDITORIAL / EDITORIAL BOARD
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Profesor de Medicina, Universidad de Oviedo
Instituto Reina Sofía de Investigación
Hospital Universitario Central de Asturias, España
HUGO BESEDOVSKY
The Institute of Physiology and Pathophysiology, Medical Faculty, Philipps University,
Marburg, Germany
ADRIANA DUSSO
Associate Professor of Medicine, Division of Endocrinology, Metabolism
and Lipid Research; Washington University School of Medicine, St. Louis, EE. UU.
INGRID M. LIBMAN, M.D., Ph.D.
Associate Professor, Pediatric Endocrinology and Diabetes
Pittsburgh University;
Investigadora, Children’s Hospital,
Pittsburgh (PA), USA
Dr. JORGE LUIS A. MORALES-TORRES
Jefe de la Clínica de Osteoporosis del Hospital Aranda de la Parra, México
Miembro del Comité de Asesores Cientí!cos de la International Osteoporosis
Foundation
Dr. SANTIAGO PALACIOS
Director del Instituto Palacios de Salud de la Mujer. Madrid, España
ADRIANA DEL REY
The Institute of Physiology and Pathophysiology, Medical Faculty, Philipps University,
Marburg, Germany
Dr. EDUARDO RUIZ CASTAÑÉ
Director del Servicio de Andrología de la Fundación Puigvert
Miembro del Comité Ejecutivo de la Academia Europea de Andrología
Dr. JOSÉ R. ZANCHETTA
Profesor Titular en la Maestría de Osteología y Metabolismo Mineral;
Director de la Maestría en Osteología y Metabolismo Mineral
Universidad del Salvador; Buenos Aires, Argentina
Dr. RODOLFO REY
Investigador Principal de CONICET y Director, Centro de Investigaciones
Endocrinológicas “Dr. César Bergadá” (CEDIE), CONICET - FEI - División de
Endocrinología, Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. Profesor Adjunto de Biología
Celular, Histología, Embriología y Genética, Facultad de Medicina,
Universidad de Buenos Aires
www.revistamedicaderosario.org
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es accesible desde el sitio del Círculo Médico de Rosario en Internet:
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Están allí los contenidos desde el año 2008 hasta el presente.
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y pueden bajarse desde la página en forma gratuita.
El ISSN de la versión electrónica es 1851-2135
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Biomedical Reference Collection y Emerging Sources Citation Index (ESCI)
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número de cada año, y pueden consultarse en el sitio de la revista en Internet.
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Vicepresidente
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Secretario General
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Pro Secretario
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COMISIÓN DIRECTIVA CÍRCULO MÉDICO DE ROSARIO
PERÍODO 2024-2025
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Dr. MARCELO FAY
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Dr. GUSTAVO STAFFIERI
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Vocales Suplentes
Dr. GABRIEL ARANALDE
Dr. GABRIEL BERCOVICH
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Dra. GRACIELA ORTIIZ
Director de Publicaciones
Dr. JAVIER CHIARPENELLO
SOCIEDADES FILIALES DEL CÍRCULO MÉDICO DE ROSARIO
SOCIEDADES PRESIDENTES
Sociedad de Cardiología Dr. Ariel Quiroga
Asociación de Cirugía Dr. Gustavo Marcucci
Asociación de Cirugía Plástica Dr. Juan José Galli
Sociedad de Colonoproctología Dr. Marcelo Pollastri
Asociación de Diag. x Imágenes Dra. Rocio Aparicio
Sociedad de Endocrinología Dra. María Susana Olguin
Asociación Rosarina de Endoscopía Digestiva Dr. Matías Amateis
Sociedad de Flebología Dr. Martín Mazzurco
Sociedad de Gastroenterología Dr. Camilo Azum
Sociedad de Geriatría Dr. José Alberto Trop
Asociación de Hematología Dra. Mariana Siccardi
Sociedad de Hipertensión Arterial Dra. Melina Casado
Sociedad de Infectología Dra. Carolina Subirá
Asociación de Mastología Dr. Javier Rodríguez Lucero
Asoc. Rosarina de Med. del Deporte y el Ejercicio Dr. Marcelo Montrasi
Sociedad de Med. Física y Rehab. Dr. Mauro Nicolás Guzzardo
Asociación de Medicina Interna Dr. Domingo Cera
Sociedad de Medicina Legal de Rosario Dr. Germán Sánchez Caranicolis
Asociación de Med. Transfusional Dra. Alejandra Matteaccio
Asociación de Nefrología Dra. María Laura Benitez
Sociedad de Neumonología Dr. Ricardo A. Oyola
Sociedad de Neurología y Neurocirugía Dra. Carolina Mainella
Asociación de Obst. y Ginecología Dra. María Alejandra Di Gregorio
Sociedad de Oftalmología Dr. Gustavo Schlaien
Sociedad de Oncología Dra. Alejandra Bartoli
Asoc. Rosarina Ortop. y Traumatología Dr. Santiago Harte
Sociedad de O.R.L. Dr. Héctor Ruiz
Asociación de Patología y Citopatología Dr. Martín Mondino
Asociación de Psiquiatría Dra. Belén Gonella
Asociación de Reumatología Dra. Silvina Conti
Asociación de Terapia Intensiva Dra. Laura Bergallo
Asociación de Ultrasonografía Dra. Soledad Palavecino
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VOLUMEN 91, Nº 3 SEPTIEMBRE - DICIEMBRE 2025
SANTA FE 1798 - S2000AUB ROSARIO - SANTA FE - ARGENTINA
ISSN 0327-5019
ÍNDICE / CONTENTS
EDITORIAL / EDITORIAL
El hombre de Vitruvio, y los niños... ............................................................................................. 148
The Vitruvian Man and the children…
JAVIER CHIARPENELLO
TRABAJOS ORIGINALES / ORIGINAL ARTICLES
Función sexual humana: Nuevas Interpretaciones sobre el modelo de Helí Alzate ................... 155
Human Sexual Function: New Interpretations of Helí Alzate’s Model
JAIRO JIMENO OROZCO.
Ecacia del cannabidiol en epilepsia refractaria: revisión de alcance sobre
reducción de crisis frente a placebo y tratamiento farmacológico combinado ......................... 164
Efcacy of cannabidiol in drug-resistant epilepsy: a scoping review on seizure reduction
compared to placebo and combined pharmacotherapy
JACSON FRANCISMO ARCINIEGAS CHAMORRO, VALERIA SANCLEMENTE-CARDOZA,
LIZETH DAYANA NOREÑA-BUITRÓN, JOSÉ LUIS ESTELA ZAPE
Evaluación del haz olivococlear medial a través de las otoemisiones acústicas ....................... 179
Assessment of the medial olivocochlear bundle using otoacoustic emissions
GAETÁN SARA
Formación en cirugía bucal y maxilofacial a nivel global: análisis y perspectivas ..................... 197
Global oral and maxillofacial surgery training: analysis and perspectives
LUIS ARTURO SANTIVAÑEZ-ISLA
Estudio exploratorio: biomarcadores para brosis hepática avanzada en
pacientes con hepatitis autoinmune del Hospital Provincial del Centenario de Rosario .......... 207
Exploratory study: biomarkers for advanced liver brosis
in patients with autoimmune hepatitis from Rosario
ROCÍO STAMPONE, VALENTINA NALLI, ANTONELLA PACINI, MARÍA VIRGINIA REGGIARDO,
FERNANDO BESSONE, FEDERICO TANNO, SILVINA R. VILLAR
Resultados postoperatorios de la tiroidectomía total en Cusco, Perú:
hallazgos desde una región de gran altitud .................................................................................... 220
Postoperative outcomes of total thyroidectomy in Cusco, Peru:
ndings from a high-altitude region .................................................................................................229
YURI ANDRÉ RAMIREZ PALIZA, YURI PATRICK RAMIREZ CHACÓN
CASUÍSTICA / CASE REPORTS
Pielonefritis xantogranulomatosa. A propósito de un caso ........................................................... 237
Xanthogranulomatous pyelonephritis. A case report
MICAELA MONTALDI, JUAN IGNACIO RODRIGUEZ LIA, MICAELA SANDOVAL GUGGIA, LUCÍA ANTUNES,
ANDRES TABORRO, LAURA BERGALLO, WALTER ANDALUZ, DANIELA GILL, OSVALDO TEGLIA
MISCELÁNEA / MISCELLANY
De la enfermedad a la persona o de la persona a la enfermedad ................................................. 242
From disease to person or from person to disease ........................................................................245
ALBERTO RUIZ CANTERO
IMÁGENES EN MEDICINA / IMAGES IN MEDICINE
Osteogénesis imperfecta................................................................................................................... 248
Osteogenesis imperfecta
JAVIER CHIARPENELLO
ÍNDICE
148 REVISTA MÉDICA DE ROSARIO
REV. MÉD. ROSARIO 91: 148-154, 2025
EL HOMBRE DE VITRUVIO, Y LOS NOS...
THE VITRUVIAN MAN AND THE CHILDREN…
DR. JAVIER CHIARPENELLO
(1)(2)
(1) Jefe del Servicio de Endocrinología Hospital Provincial del Centenario. Rosario. Argentina.
(2) Miembro de la Sociedad Latinoamericana de Endocrinología Pediátrica.
Dentro del arte renacentista se destaca un dibujo rea-
lizado por Leonardo da Vinci en el que plasma exquisi-
tamente las proporciones del cuerpo humano con mucha
precisión y delicadeza. Dicha representación realizada con
pluma y tinta sobre un papel de algo más de 30 cm. se co-
noce como "el hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci".
Antes de describir sus características y su perfeccionis-
mo, vayamos más a tras en el tiempo y veamos quien era
Vitruvio.
Marco Vitruvio Poln nac alrededor del o 80 a.
c., sirv al ejercito romano de Julio Cesar donde se dedi
al diseño y construcción de quinas de artillería. Ejerce
como arquitecto en la ciudad italiana de Fano. Dentro de
sus obras, la más importante es literaria: se trata de un libro
de arquitectura que se conserva. e Architectura, conoci-
do en la actualidad como Los diez libros de Arquitectura.
Durante la Edad Media sus obras fueron olvidadas has-
ta que en la década del 1400 Poggio Bracciolini descubre
en un monasterio de Suiza una copia de la obra de Vitruvio
y la envía en ese momento a Florencia. Obras que contri-
buyeron al Renacimiento.
Lo que despertaba el interés en Leonardo da Vinci de
Vitruvio era la claridad en expresar la relacn entre el mi-
crocosmos del hombre y el macrocosmos de la tierra. El
mismo Leonardo escrib una frase famosa en su época:
"el hombre fue llamado por los antiguos mundo menor,
y la designación está bien puesta, desde luego, porque su
cuerpo ( ) se asemeja al de la Tierra".
Vitruvio describió con precisn las medidas del cuerpo
humano, decía entre ellas que:
- La distancia desde la barbilla hasta la parte superior de
la frente es la decima parte de la altura total del hombre
- El pie corresponde la sexta parte de la altura total
- El codo representa una cuarta parte
- El tórax tambn equivale a una cuarta parte de la altura
total del cuerpo humano.
- Entre otras
Luego ubica al cuerpo humano dentro de una ima-
gen circular y un cuadrado determinando las propor-
ciones ideales de un templo: "las diferentes partes de
un templo deben tener proporciones de simetrías en
cada una de sus partes y en su conjunto". El ombligo
representa en centro del cuerpo humano y al dibujar un
círculo con un compás este pasa por los extremos de las
manos y los pies; y se puede dibujar un cuadrado que
sus lados pasan por la planta de los pies y la coronilla, di-
cha medida sería la misma que va de un extremo al otro
de los dedos teniendo los brazos extendidos. El círculo
descansa en la parte inferior sobre la cara del cuadrado
pero se extiende en la parte superior más arriba que el
cuadrado, de esta manera se ubica al ombligo en el cen-
tro del círculo como se describió antes y a los genitales
como el centro del cuadrado.
Estas medidas inspiraron a Leonardo a estudiar,
como parte de la anatomía humana, con precisión y
detalle las medidas de las diferentes partes del cuerpo
humano. Tarea que inicia hacia el 1489.
Nos referiremos a las medidas estudiadas por Leo-
nardo por la gran precisión y el renamiento artístico,
si bien dos amigos de su época también realizaron las
suyas con algunas diferencias, ellos fueron Francesco di
Giorgio (guras 1 a 3) y Giacomo Andrea (gura 4).
* Dirección de correo electrónico: jchiarpenello@hotmail.com
EDITORIAL
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 149
Figura 1.
Figura 3. Figura 4.
Figura 2.
REV. MÉD. ROSARIO 91: 148-154, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO150
Entre las anotaciones realizadas por Leonardo des-
cribe por brillantez que si el cuerpo humano separa las
piernas como para bajar su altura una decimocuarta
parte de su talla total y levanta los brazos separados del
cuerpo lo suciente como para que los dedos queden
a la misma altura que la parte superior de la cabeza, se
puede apreciar que el centro de las extremidades exten-
didas es el ombligo y el espacio que queda abierto entre
las piernas forma un triángulo equilátero.
Leonardo describe en sus anotaciones otras medidas
que se las atribuyó a Vitruvio:
- La longitud de los brazos extendidos de un hombre
es la misma que su altura
- La distancia entre el naciente del cabello y la punta
de la barbilla representa la decima parte de la altura
del hombre
- Desde la punta de la barbilla hasta la parte superior
de la cabeza es una octava parte de la talla
- Desde la parte superior del pecho hasta el nacimien-
to del pelo es la séptima parte de la altura total
- La anchura mayor de los hombros representa la
cuarta parte de la altura del hombre
- La distancia desde los pezones hasta la parte superior
de la cabeza también equivale a la cuarta parte de la
talla total
- La distancia desde el codo hasta la punta de la mano
sería la quinta parte del hombre
- Desde el codo hasta el ángulo de la axila es la octava
parte del hombre
- La medida de la mano completa sería la decima par-
te de la talla total
- El comienzo de los genitales marca la mitad del
hombre
- El largo del pie es la séptima parte de la altura
Leonardo toma y desarrolla con precisión sus pro-
pias medias, al punto tal que menos de la mitad de las
22 medidas que describe Leonardo son las que ofrece
Vitruvio, encontrando en algunas de ellas diferencias.
Por ejemplo, Leonardo describe que el largo del pie re-
presenta la séptima parte de la altura y para Vitruvio es
la sexta parte.
El dibujo de Leonardo tiene una exquisita belleza y
no detalles al punto tal que parece estar en movimien-
to, acompañado con una mirada penetrante y cabello
ondulado como le gustaba dibujar a las personas a Leo-
nardo. (gura 5)
Valter Isaacson escribe en la biografía de Leonardo
Da Vinci "el hombre de Vitruvio representa un ideal
humanístico que celebra la dignidad, el valor y la ra-
cionalidad de los humanos. También un momento en
el que el arte y la ciencia se combinan. Dentro del cua-
drado y el círculo podemos contemplar la esencia de
Leonardo Da Vinci y la nuestra, de pie, desnudos en la
intersección entre lo terrenal y lo cósmico".
Y los niños...
En base a las diferentes mediciones realizadas por Vi-
truvio y Leonardo Da Vinci sobre el cuerpo humano
para entender la perfección y el detalle no de la -
quina que representa nuestro cuerpo, surge la idea de
evaluar algunas de las medidas del cuerpo humano
adulto que utilizaron ellos y ver que sucede en el cuer-
po de nuestros niños en crecimiento incluyendo de
ambos sexos, sin patologías que solo asistían a la con-
sulta par aun control de crecimiento y tambn aque-
llos que consultaron y presentaron diferentes diags-
ticos como baja estatura por deciencia de hormona de
Figura 5.
EDITORIAL
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 151
crecimiento, retardo de crecimiento intrauterino, hi-
potiroidismo, pubertad precoz, obesidad y se incluyó
un grupo que no presentaron ninguna patoloa. Para
realzar una evaluación de las diferencias (si es que las
pudiera haber) entre ciertas proporciones corporales
en relación a las patologías diagnosticadas para hacer
una sospecha precoz de las mismas a través del examen
físico. Haciendo el foco en una segunda parte en los
niños con baja estatura.
El foco de las mediciones está puesto (por cuestiones
de tiempo en la consulta) en las mediciones de las ma-
nos, pies y altura; y también la talla objetivo genética
(TOG) de cada niño/a. Se analiza si las proporciones
descriptas por Vitruvio y Leonardo se respetan en la
población infantil de diferentes edades.
De esto surge el nombre que le he puesto al análisis:
"Los niños de Chiarpenello" parafraseando al Hombre
de Vitruvio de Leonardo Da Vinci.
Se relevaron las medidas de 200 pacientes, 108 de sexo
masculino y 92 femenino. La edad promedio fue 10
años 5 meses (2 a 17 años): con un promedio en los
niños de 10 años 5 meses y en las niñas de 9 años 5
meses.
El promedio de talla de los 200 niños y adolescentes
fue de 137,7 cm., de la mano 15,3 cm. (11,17% de la
talla) y el pie 21,3 cm. (15,50% de la talla). La TOG
promedio fue 167,4 cm. (148,2 a 189,7 cm.).
Como primer análisis general si incluimos a todos
y siguiendo las medidas de Leonardo que dice que la
medida de 10 manos hacen una talla y la de 7 pies
hacen una talla, ya encontramos que esta norma no
se ve reejada en la población de análisis ya que 10
manos representan 153 cm. (medida mucho mayor
que el promedio de tallas real, lo mismo sucede con el
pie ya que dicha medida por 7 da 149,2 cm. también
mayor que las tallas. Partiendo de esta premisa es que
se procede a analizar las proporciones de la mano y pie
para la talla y discriminarlo de acuerdo a las patologías
tratando de analizar si las proporciones se respetaban
de acuerdo a cada una de ellas o no; en este último
caso pudiendo ser un indicador indirecto de la misma
utilizado para la evaluación inicial del consultorio y
sospecha clínica de la misma.
En el cuadro 1 se describen las medidas corres-
pondientes de acuerdo a los diferentes diagnósticos.
El mismo incluye el desarrollo de dos índices: el talla/
mano y el talla/pie para poder apreciar la proporcn
de la mano y el pie con respecto a la talla; es decir, la
cantidad de manos que forman una talla, y lo mismo
para el pie.
Cuanto menor es el índice, mayor es el tamaño de
la mano o el pie en relación a la talla.
Los grácos 1 y 2 muestran grácamente el com-
parativo del índice talla/mano y talla/pie de acuerdo a
la patología.
Los RCIU tienen manos más grandes en relación
al resto, y los niños que no presentaron ninguna pa-
tología presentaban manos más pequeñas en relación
a la talla.
A partir de ahora pondremos el foco en los pa-
cientes con baja talla (los cit de GH y los RCIU)
para compararlos entre si y en relación a los niños que
consultaron para control y no presentaron patología
alguna.
Diagnóstico TALLA (cm) MANO (cm) Pie(cm) Índice talla/mano Índice talla/pie T.O.G.
Sin patología 144,3 15,9 22,2 9,06 6,47 174,6
Otras 137,4 15,3 21,5 8,97 6,37 167,8
Pubertad Precoz 138,5 15,5 21,4 8,91 6,46 162,4
cit GH 138,2 15,4 21,3 8,93 6,49 170,4
RCIU 126,1 14,2 19,5 8,85 6,44 166,5
Obesidad 143,2 16,0 22,5 8,90 6,36 166,1
Hipotiroidismo 134,8 15,0 20,5 8,98 6,57 164,5
Cuadro N°1. Valores de acuerdo a las diferentes patologías. GH: hormona de crecimiento, RCIU: retardo de cre-
cimiento intrauterino.
REV. MÉD. ROSARIO 91: 148-154, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO152
Gco N°1. s/patol.: sin patología, Pub. Precoz: pubertad precoz, décit GH: cit de hormona de crecimiento,
RCIU: retardo de crecimiento intrauterino, Hipot: hipotiroidismo.
Gco N°2. índice talla/pie. Los niños con obesidad tienen pies más grandes y los hipotiroideos más chicos.
Los grácos N°3 y 4 reejan los resultados de dichas
comparaciones.
Como se puede apreciar los niños con RCIU son
los que presentan los menores valores de ambos índices,
lo que reeja que son los que presentan mayor tamaño
de mano y pie en relación a la altura, o dicho de otra
manera, su menor tamaño impacta más en la talla que
en el tamaño de la mano y pie. Proporcionalmente pre-
EDITORIAL
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 153
sentan manos y pies más grandes en relación a su altura.
Es decir, en los niños con RCIU su afección en el
crecimiento tiene más impacto en la talla que en el
tamaño de sus manos y pies.
Gco N°4. Comparación del índice talla/pie en niños sin patología, décit de GH y RCIU.
Gco N°3. Comparación del índice talla/mano en niños sin patología, décit de GH y RCIU.
Como parte de este alisis resuelvo analizar los datos de
los nos sin patoloas, loscit de GH y los RCIU pero
comparándolos a los tres dentro del mismo rango etario.
El cuadro N°2 muestra los resultados.
EDITORIAL
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO154
Los niños con cit de hormona de crecimiento
presentaron en comparación con los sin patologías:
- 13 cm. menos de talla
- 1,2 cm. menos del tamaño de la mano, pero similar
porcentaje de la mano en relación a la talla
- 1,9 cm menos del tamaño del pie, pero similar por-
centaje del pie en relación con la talla
- Los cit de GH tienen afección (reducción) de la
talla respecto a los sin patología pero no de la mano
y el pie en relación a la talla. Es decir, tienen mano y
pie más grandes que los sin patologías en relación a
la talla
- Los décit de GH presentan valores de los dos índi-
ces menores que los sin patologías
En relación a los niños con RCIU:
- De los tres grupos los RCIU fueron los que presen-
taron menor talla
- Presentaron mayor porcentaje de mano en relación a
la talla
- Son los que presentaron mayor índice talla/pie, pero
menor índice talla/mano
Los cit de GH y los RCIU presentan mano más
Cuadro N°2. cuadro comparativo de las mediciones a mismo grupo etario en las diferentes patologías.
Número de
pacientes
Diagnóstico
Promedio de
EDAD (años)
Promedio
de talla
Promedio
de mano (cm)
% mano
de la talla
Promedio
de pie (cm)
% pie
de la talla
Índice
talla/mano
Índice
talla/pie
n: 27 Sin patol 11 147,5 16,2 11,02 22,7 15,43 9,1 6,49
n: 34 cit GH 10 134,2 15 11,2 20,8 15,51 8,94 6,45
n: 22 RCIU 10 133,3 15 11,27 20,4 15,3 8,88 6,53
grande en relación a la talla que los sin patologías (para
los sin patologías 9,10 manos forman una talla; 8,94
para los décit de GH y 8,88 para los RCIU).
Podemos sugerir: Si la mano representa más del
11% de la talla, eso representa que la talla se está des-
acelerando (es más baja).
CONCLUSIÓN
Comparando las medidas de Leonardo da Vinci ela-
boradas en el hombre de Vitruvio con las de los niños de
este trabajo podemos concluir que:
- 8,95 manos (para redondear: 9 manos) hacen una
talla, para Leonardo son 10 manos.
- 6,48 pies hacen una talla, cuando para Leonardo son
7 pies.
Entonces, en comparación con las proporciones
del adulto (descriptas por Leonardo da Vinci), los ni-
ños presentan manos y pies más grandes en relación
a su talla.
REFERENCIAS
- Walter Isaacson. Leonardo Da Vinci. La biografía.
Penguin Random House. Grupo editorial.
REV. MÉD. ROSARIO 91: 155-163, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 155
FUNCIÓN SEXUAL HUMANA: NUEVAS INTERPRETACIONES SOBRE
EL MODELO DE HELÍ ALZATE
JAIRO ALBERTO JIMENO OROZCO
(1)*
, MARIANA BELTRÁN MONTOYA
(2)
, DIANA CAROLINA OCAMPO
MUÑOZ
(3)
, ADRIANA ARCILA RIVERA
(4)
(1) Médico (Universidad de Cartagena), Magíster en Salud Sexual y Reproductiva (Universidad El Bos-
que), Especialista en Sexología Clínica (Universidad de Caldas).
(2) Médica (Universidad CES), Especialista en Sexología Clínica (Universidad de Caldas).
(3) Médica (Universidad de Caldas), Especialista en Sexología Clínica (Universidad de Caldas), Especialis-
ta en Terapia Sexual y de Pareja (INESSPA), Docente de Medicina de la Universidad de Caldas, Docente
de la Especialización en Sexología Clínica de la Universidad de Caldas.
(4) Médica, Especialista en Educación Sexual, Máster en Terapia Sexual y de Pareja, Magíster en Filosofía,
Docente Asociada de la Universidad de Caldas.
* Dirección de correo electrónico: jairo.jimeno03@gmail.com
Resumen
El modelo de función sexual de Helí Alzate (1987) sigue vigente por su capacidad explicativa sobre la sexualidad hu-
mana y las disfunciones sexuales. Propone tres planos: psíquico, somático y comportamental (o externo). Además,
describe cinco fases: apetitiva o de deseo, relacional, estimulatoria, excitatoria y orgásmica.
La fase apetitiva está relacionada con el deseo y la motivación sexual. La fase relacional implica la interacción con el
otro, con uno mismo y la construcción del vínculo sexual. En la fase estimulatoria, se activan los estímulos senso-
riales y psíquicos que favorecen la excitación. La fase excitatoria intensica la respuesta siológica y emocional, y la
fase orgásmica culmina con el orgasmo y la resolución.
El plano psíquico es esencial, ya que sin su activación no puede darse la función sexual consciente. El plano somá-
tico abarca respuestas siológicas como la excitación genital, mientras que el plano comportamental se centra en la
interacción física con la pareja o con uno mismo.
Este modelo permite diferenciar disfunciones sexuales reales de aquellas que no lo son, facilitando el diagnóstico y
tratamiento. Su revisión rearma su valor en la comprensión de la sexualidad y su aplicabilidad en la práctica clínica,
mejorando la atención en salud sexual.
Palabras claves: Función sexual, deseo sexual, excitación, orgasmo, modelo sexual
HUMAN SEXUAL FUNCTION: NEW INTERPRETATIONS OF HELÍ ALZATE’S MODEL
Summary
e sexual function model by Helí Alzate (1987) remains relevant due to its explanatory capacity regarding human
sexuality and sexual dysfunctions. It proposes three planes: psychic, somatic, and behavioral (or external). Additionally, it
describes ve phases: appetitive (or desire), relational, stimulatory, excitatory, and orgasmic.
e appetitive phase is related to sexual desire and motivation. e relational phase involves interaction with others, with
oneself, and the construction of a sexual bond. In the stimulatory phase, sensory and psychic stimuli are activated, enhancing
arousal. e excitatory phase intensies physiological and emotional responses, and the orgasmic phase culminates in
orgasm and resolution.
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REVISTA MÉDICA DE ROSARIO156
e psychic plane is essential, as conscious sexual function cannot occur without its activation. e somatic plane includes
physiological responses such as genital arousal, while the behavioral plane focuses on physical interaction with a partner
or oneself.
is model helps dierentiate real sexual dysfunctions from those that are not, facilitating diagnosis and treatment. Its
review rearms its value in understanding sexuality and its applicability in clinical practice, contributing to improved
sexual health care.
Key words: Sexual function, sexual desire, arousal, orgasm, sexual model
INTRODUCCIÓN
El modelo de Alzate (1987) (gura 1) presentado en
su libro sexualidad humana hace ya casi 50 años sigue
vigente, entre otros porque ha demostrado ser amplia-
mente explicativo de la complejidad del funcionamiento
sexual de las personas, y una ayuda útil a la comprensión
de las disfunciones sexuales, permitiendo incluso que se
puedan identicar algunas disfunciones sexuales que no
son verdaderas.
Señaló tres planos, y cinco fases, en donde el plano
psíquico es esencial, teniendo en cuenta que los even-
tos del plano somático periférico, son contingentes, es
decir pueden o no estar presentes, para que se dé el fun-
cionamiento sexual. No así la ausencia de eventos en la
fase psíquica, como el caso de las erecciones nocturnas,
o matutinas de los hombres, o ante una situación de
pánico que pueden tener una erección como respuesta
reeja, pero estos casos no hacen parte de un ejercicio
Figura 1.
2
El modelo representa la secuencia funcional de la sexualidad humana a través de cinco fases: apetitiva,
relacional, estimulatoria, excitatoria y orgásmica. Las líneas continuas con echas indican el curso esperado del pro-
ceso sexual, que inicia con el deseo o apetito sexual y progresa hacia la fase relacional, la estimulación, la activación
de la excitación y nalmente el orgasmo. Por su parte, las líneas punteadas representan conexiones indirectas entre
las fases, que permiten retroalimentaciones no lineales dentro del ciclo. Estas interacciones laterales fortalecen la fase
en la que se encuentra la persona, sin seguir necesariamente el orden secuencial del proceso, y reejan la compleji-
dad e integración dinámica entre los planos psíquico, somático y comportamental implicados en la vivencia sexual.
FUNCIÓN SEXUAL HUMANA: NUEVAS INTERPRETACIONES SOBRE EL MODELO DE HELÍ ALZATE
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 157
consciente de la función erótica. Menciona también en
las mujeres la ocurrencia de episodios nocturnos de au-
mento de la presión vaginal del pulso y del ujo san-
guíneo vaginal, coincidentes con los períodos de movi-
mientos oculares rápidos del sueño, tal como ocurre en
los varones en estas erecciones nocturnas.
En su libro Sexualidad Humana, ofrece explicacio-
nes al detalle de los fenómenos siológicos que ocurren
en cada fase del funcionamiento sexual, facilitando la
identicación del proceso siológico afectado, y así es-
tablecer una terapéutica más ecaz. Se oponía a que sus
discípulos hablaran de respuesta sexual, e insistía en la
denominación de función sexual, teniendo en cuenta
que en ella intervienen procesos que involucra el plano
psíquico, eventos periféricos, y un componente externo
comportamental.
Fase Apetitiva: plano psíquico o central
El deseo sexual, llamado por Álzate como fase apeti-
tiva, se reere al interés y la motivación consciente para
participar en alguna forma de actividad sexual.
1
Cons-
tituye la primera etapa de la función erótica y se mani-
esta en el plano psíquico o central. Esta fase motiva a
la búsqueda del objeto de deseo y aproximación hacia
éste y facilita la transición hacia la interacción corporal
o la estimulación somatosexual, que puede incluir tan-
to relaciones compartidas como prácticas autoeróticas.
2
Se trata de un proceso dinámico que es constantemen-
te retroalimentado, principalmente por la estimulación
psicosexual y la excitación sexual central.
2
El deseo sexual involucra al menos tres componen-
tes principales, según Levin: impulso (biológico), mo-
tivación (psicológico) y anhelo (cultural).
3
Aunque el
apetito sexual tiene un fundamento biológico, también
está inuenciado por factores socioculturales y presenta
una gran variabilidad individual y circunstancial.
1
Este
fenómeno puede expresarse como un interés en la se-
xualidad compartida o en la sexualidad en solitario, e
incluye pensamientos, sueños y fantasías, que pueden
ser desencadenados por señales internas y externas espe-
cas para cada individuo.
2,4
Además, abarca múltiples
aspectos de la sexualidad, desde el contacto físico directo
hasta formas inuenciadas por medios de comunicación
o la imaginación.
5,6
Tradicionalmente, el deseo sexual se conceptualiza
en dos dimensiones: el deseo sexual diádico, asociado
al interés en actividades sexuales con otra persona y al
deseo de intimidad y conexión, y el deseo sexual solita-
rio, relacionado con actividades individuales sin impli-
car intimidad ni compartir con otros.
7
Recientemente,
este modelo se amplió al dividir el deseo sexual diádico
en dos subcomponentes: el deseo enfocado en la pareja
y el deseo hacia una persona atractiva en general. Esta
ampliación, validada por su relación con pensamientos
sexuales exploratorios, íntimos y con la satisfacción se-
xual, da lugar a un modelo de tres dimensiones: deseo
sexual diádico enfocado en la pareja, deseo sexual diádi-
co hacia una persona atractiva y deseo sexual solitario.
7
El modelo clásico lineal de la respuesta sexual postu-
la que el deseo sexual precede a la excitación, motivando
la búsqueda de estímulos que culminan en la excitación
y el orgasmo. Álzate, expuso que en el funcionamiento
sexual ocurren eventos de retroalimentación positiva o
negativa entre las fases del funcionamiento, y la ilustró
en su modelo con líneas discontinuas, como por ejem-
plo la excitación refuerza el deseo. Posteriores investi-
gaciones revelaron que algunas personas, especialmente
mujeres, no se identicaban con modelos lineales. Dado
esto, el tanto el modelo del doctor Helí Álzate, como
el modelo de motivación por incentivos sugiere que
el deseo sexual puede ser responsivo, emergiendo ante
estímulos sexuales y la experiencia de excitación. Este
enfoque resalta factores biopsicosociales, como la per-
cepción de la respuesta genital, los estímulos preferidos,
la calidad de la relación y la capacidad de respuesta a los
estímulos, como moduladores esenciales entre la excita-
ción y el deseo sexual.
8
Desde una perspectiva neurobiológica, el deseo se-
xual se basa en un equilibrio complejo entre el sistema
de recompensa, representado principalmente por las
neuronas dopaminérgicas, y el sistema inhibidor.
4
Este
equilibrio permite que el deseo sea tanto un fenómeno
innato como condicionado, inuenciado por contextos
sociales, culturales y emocionales, y que varía signica-
tivamente entre individuos y situaciones.
2
A nivel del sistema nervioso central, el sistema de
recompensa facilita el incremento del deseo y es re-
troalimentado por la excitación sexual;
2
por su parte, el
sistema inhibidor, regulado por vías opioides y endo-
cannabinoides, modula estas respuestas, promoviendo
un equilibrio entre excitación y control.
9
Este proceso
involucra la acción de neurotransmisores y hormonas, y
puede activarse tanto por mecanismos de excitación di-
recta como por la supresión de inhibiciones, reejando
una dinámica adaptativa que puede ser diferente para
cada individuo.
5
REV. MÉD. ROSARIO 91: 155-163, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO158
Cualquier condición, evento externo o fármaco que
altere el equilibrio entre los mecanismos de excitación
e inhibición puede impactar negativamente el deseo
sexual. En este contexto, trastornos que afectan neuro-
transmisores u hormonas, como el hipotiroidismo, el
hipogonadismo o la hiperprolactinemia, así como la re-
ducción en la producción de hormonas sexuales durante
la menopausia, están directamente vinculados con una
disminución del deseo sexual.
10
Adicionalmente, se ha planteado que niveles eleva-
dos de dopamina pueden predisponer a comportamien-
tos impulsivos y compulsivos, como la hipersexualidad.
Esta tendencia es particularmente evidente en personas
con enfermedad de Parkinson que reciben terapia de re-
emplazo de dopamina, lo que resalta la inuencia de los
neurotransmisores en la regulación del deseo sexual y en
la aparición de conductas relacionadas.
11
Fase relacional: plano externo
La fase relacional se compone de la motivación se-
xual y el comportamiento asociado de búsqueda y apro-
ximación hacia un objeto sexual; se da en el plano exter-
no o comportamental según el modelo de función eró-
tica
2
y se desarrolla a través de un proceso multifásico.
Este proceso inicia con la exposición a un estímulo se-
xualmente relevante (ya sea externo o interno), seguido
por procesos cognitivos que interpretan dicho estímulo
como sexual y lo integran en el plano psíquico o central.
Esto desencadena una activación tanto siológica como
psicológica, generando un estado motivacional que im-
pulsa a la persona a buscar e interactuar con un objetivo
sexual. Finalmente, intervienen procesos cognitivos adi-
cionales que evalúan la idoneidad del objetivo sexual y
los comportamientos de acercamiento, considerando su
ecacia para lograr los resultados deseados.
12
La motiva-
ción para involucrarse en actividades sexuales depende
de cómo el estímulo se representa a nivel central, lo cual
incluye las recompensas y los signicados que la persona
ha asociado previamente con dicho incentivo.
12
La fase relacional, en conjunto con la fase apetiti-
va, impulsan el desarrollo de la fase estimulatoria en el
plano externo mediante la interacción corporal entre el
sujeto y el objeto.
2
Por ejemplo, en el contexto de una
pareja, esto puede manifestarse con caricias, abrazos o
besos, que refuerzan el vínculo emocional y culminan
en la estimulación somatosexual. Este proceso genera
sensaciones placenteras en el cuerpo del sujeto, como
la activación de zonas erógenas, el aumento de la exci-
tación y otras respuestas físicas que enriquecen la expe-
riencia sexual.
13
Cuando las personas aprenden que ciertos resulta-
dos siguen a un comportamiento, este patrón forma
una predicción sobre lo que es probable que ocurra en
el futuro. La frecuencia con que el comportamiento y el
resultado ocurren juntos determina la fuerza de la expec-
tativa: cuanto más frecuente, mayor la expectativa.
14
Por
ejemplo, si una persona experimenta un orgasmo en cada
encuentro sexual, su expectativa de alcanzarlo en futuros
encuentros será alta, lo que inuirá en su enfoque de re-
lacionarse con el n de llegar a la actividad sexual. Así, el
desarrollo de expectativas es un proceso cognitivo clave
que conecta experiencias pasadas con comportamientos
futuros y motivaciones, como el deseo sexual.
14
La motivación para participar en actividades sexua-
les está inuida por los signicados aprendidos sobre el
incentivo y las recompensas esperadas.
12
La aparición de
la motivación sexual y el consecuente comportamiento
de acercamiento sexual implica un proceso de múltiples
etapas que incluye: la exposición a un estímulo relevan-
te sexualmente (externo o interno), procesos cognitivos
que interpretan dicho estímulo como sexual e incitan la
activación siológica y psicológica, el surgimiento de un
estado motivacional que impulsa a la persona a buscar
un objeto sexual, y procesos cognitivos que evalúan la
idoneidad de los objetivos sexuales y los comportamien-
tos de acercamiento sexual, considerándolos probable-
mente ecaces para alcanzar los resultados deseados.
12
Las experiencias positivas que un individuo viva du-
rante su fase relacional fomentarán la búsqueda de nue-
vas experiencias sexuales placenteras. Por el contrario,
si estas experiencias son percibidas como negativas, la
motivación se verá afectada, generando el efecto opues-
to.
15
En las relaciones diádicas, esto puede extrapolarse
a las dinámicas de pareja marcadas por violencia y en las
relaciones con el sujeto mismo, o una educación sexual
erotófoba que inuye de manera negativa en los com-
portamientos sexuales de cada individuo con su propio
cuerpo.
16
Es relevante considerar que las personas que han ex-
perimentado abuso sexual tienden a utilizar la evitación
como un mecanismo de afrontamiento, derivado de la
angustia emocional asociada con un trastorno de estrés
postraumático no tratado.
17
Además, la posibilidad de
un encuentro sexual en pareja, especialmente cuando
no existe una conexión emocional signicativa, puede
actuar como un factor disuasorio para el deseo sexual.
12
FUNCIÓN SEXUAL HUMANA: NUEVAS INTERPRETACIONES SOBRE EL MODELO DE HELÍ ALZATE
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 159
La seguridad social, que incluye conexión conable,
pertenencia, inclusión, reconocimiento y protección so-
cial, constituye un principio organizador fundamental
del comportamiento humano y favorece el desarrollo de
relaciones interpersonales.
18
Es crucial señalar que, en términos de deseo diádi-
co, hay varios tipos potenciales de parejas sexuales, cada
contexto interpersonal tiene el potencial de provocar di-
ferencias en los signicados y resultados del sexo con esa
persona.
12
Especialmente para las mujeres, la búsqueda
de intimidad con su pareja durante la fase relacional
puede ser lo que desencadena el deseo sexual.
12
En el contexto relacional de la función erótica, la
atracción sexual se ha entendido históricamente de ma-
nera rígida, aunque investigaciones como las de Kinsey
hace más de 60 años evidenciaron una gradación en los
comportamientos sexuales.
2
Existe una confusión fre-
cuente entre orientación y comportamiento sexuales,
este último, inuido por factores como la atracción, la
disponibilidad, las fantasías y el acto en sí.
19
Tradicio-
nalmente, la orientación sexual se ha categorizado en
términos binarios entre heterosexualidad y homosexua-
lidad, con la bisexualidad como punto intermedio. Sin
embargo, las clasicaciones actuales se inclinan hacia
modelos no binarios que reejan mayor diversidad en
los comportamientos sexuales.
19
Al hablar de función sexual en el contexto relacional,
es importante considerar también los psicológicos y so-
ciales que inuyen en ella. En este contexto, el estigma
sexual interiorizado puede convertirse en un obstáculo
importante, ya que afecta la forma en que las personas
se relacionan consigo mismas y con otros, dicultan-
do el desarrollo de vínculos eróticos saludables.
20
Este
estigma, originado en la socialización en contextos he-
terosexistas con actitudes negativas hacia la diversidad
sexual, se traduce en autodesprecio y vergüenza hacia la
propia orientación, incorporados en el sistema de creen-
cias personal.
20
Sus manifestaciones incluyen actitudes
negativas globales hacia la diversidad sexual, incomo-
didad al revelar la orientación sexual, desconexión de
comunidades LGB y rechazo hacia la actividad sexual
con personas del mismo sexo.
20
Estas dinámicas generan un impacto profundo en la
identidad, la autoestima y las relaciones objetales, di-
cultando la búsqueda y el acercamiento al objeto sexual
deseado.
21
Comprender estas barreras es esencial para
abordar las limitaciones que el estigma sexual interiori-
zado impone en la función erótica relacional y para fo-
mentar una experiencia sexual y afectiva más auténtica
y satisfactoria.
21
Fase estimulatoria: Plano psíquico, somático y com-
portamental
La fase estimulatoria se desarrolla en tres planos in-
terconectados. En el plano psíquico existe una retroali-
mentación bidireccional con la excitación sexual, donde
los pensamientos, emociones y expectativas inuyen y
son inuenciados por la respuesta erótica. En el plano
somático, la estimulación sensorial del cuerpo genera
una activación siológica de la excitación. Finalmente,
en el plano comportamental, la interacción con el ob-
jeto de deseo ya sea otra persona o el propio cuerpo,
fomenta la estimulación somatosexual, potenciando así
las respuestas físicas de excitación.
2
El tacto es un poderoso mecanismo para inducir la
excitación sexual, tanto a través de caricias de la pareja
como mediante la autoestimulación. La estimulación
sexual impulsa el comportamiento erótico a través de
mecanismos siológicos periféricos y centrales, así como
de factores emocionales y motivacionales. Aunque los
estímulos visuales y auditivos pueden desempeñar un
papel, la estimulación táctil es un desencadenante fun-
damental de la respuesta erótica.
22
La piel en su totalidad
actúa como un órgano somatosensorial en la experiencia
sexual tanto en hombres como en mujeres, especialmen-
te durante la actividad sexual con una pareja.
Durante la masturbación, la supercie corporal
involucrada en la respuesta erótica suele ser menor en
comparación con la interacción sexual en pareja, lo que
subraya la importancia del contacto táctil con zonas
extragenitales en la modulación de la excitación. Se ha
observado que aproximadamente el 24% del total de
la supercie corporal puede generar excitación sexual
cuando es estimulada por una pareja.
23
En este contexto, el cuerpo humano en su conjunto
responde a la estimulación somatosensorial para des-
encadenar excitación sexual. Existe una organización
topográca clara entre las zonas erógenas primarias y
secundarias, con capacidades diferenciales para inducir
excitación. Mientras que las zonas primarias responden
tanto a la autoestimulación como al contacto externo,
las zonas secundarias son particularmente sensibles a la
estimulación producida por otra persona.
23
Esta selec-
tividad sugiere que las zonas erógenas secundarias des-
empeñan un papel clave en el establecimiento y mante-
nimiento del vínculo de pareja, resaltando la relevancia
REV. MÉD. ROSARIO 91: 155-163, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO160
del sistema somatosensorial en la interacción social y el
comportamiento sexual humano.
22
Las personas que priorizan la interacción a través del
tacto muestran una mejor regulación de las vías neu-
roendocrinas relacionadas con el estrés y las hormonas
sexuales, facilitando la liberación de oxitocina, vincula-
da al apego, y manteniendo un adecuado equilibrio en
el eje hipotálamo-hipósis-gonadal, esencial para una
función erótica saludable.
22
Menciona Álzate que cualquier tipo de estímulo
(síquico o somático), siempre que sea adecuado, puede
hacer entrar al sujeto en la fase excitatoria. Sin embargo,
son los estímulos táctiles los que usualmente permiten a
la persona excitarse hasta el orgasmo; la intensidad y la
duración de estos estímulos ecaces varían individual-
mente”.
2
Cualquier condición que altere la sensibilidad o la
transmisión de señales somatosensoriales puede com-
prometer la fase estimulatoria, afectando la experiencia
erótica. Su abordaje dependerá de la causa especíca y
requerirá estrategias adaptadas a cada caso.
Fase excitatoria: plano psíquico y somático
La excitación sexual se dene como un estado emo-
cional o motivacional que surge a partir de estímulos
internos o externos y que implica una combinación de
mecanismos siológicos, psicológicos y conductuales,
manifestándose a través de respuestas centrales, perifé-
ricas y comportamentales.
24,25
La fase excitatoria del modelo de función sexual de
Alzate, se experimenta en dos dimensiones: el plano psí-
quico y el plano somático, interactuando dinámicamen-
te entre sí.
2
La excitación sexual producida en el plano
psíquico, también conocida como excitación subjetiva,
se dene como un estado de compromiso mental positi-
vo, que se encuentra enfocado en respuestas a estímulos
sexuales.
26
Alzate la denió como la percepción subje-
tiva del continuo de sensaciones placenteras inducidas
por la estimulación sexual.
2
La excitación psíquica recibe señales de la fase esti-
mulatoria, los cuales provienen tanto del plano psíqui-
co, a través de la activación psicosexual, como del plano
somático, mediante la estimulación somatosexual (cor-
poral) del sujeto.
2
Esta interacción genera una retroali-
mentación positiva con la fase apetitiva o fase de deseo
sexual, lo cual incrementa progresivamente el nivel de
excitación psíquica.
2
Este proceso intensica los estí-
mulos provocadores, como los recuerdos de sensaciones
previas, los sueños y las fantasías.
27
De este modo, se
establece un circuito continuo que sostiene y potencia
la excitación sexual psíquica mientras persista una esti-
mulación sexualmente positiva.
La excitación psíquica depende de la atención a es-
tímulos eróticos y de su valoración positiva.
28
Aunque
la respuesta genital es mayormente automática, la exci-
tación psíquica varía según la percepción de las señales
sexuales y otros factores, como la relación la pareja, las
propias sensaciones genitales, las creencias y actitudes
sobre la sexualidad, así como antecedentes de abuso se-
xual y experiencias sexuales negativas.
26
En el plano somático, la excitación sexual es desen-
cadenada por estímulos provenientes del plano psíquico,
generando cambios y respuestas físicas.
2
Esta respuesta
física se ve reforzada por los estímulos sensoriales exter-
nos y los estímulos internos experimentados durante la
actividad sexual, lo que potencia aún más la experiencia
y las manifestaciones somáticas de la excitación.
4
Entre
los cambios somáticos compartidos en ambos sexos se
encuentran el aumento de la frecuencia cardíaca, aumen-
to de la presión arterial, sudoración, dilatación pupilar,
enrojecimiento de la piel y la vasocongestión genital.
26,29
Sin embargo, también se observan diferencias espe-
cas entre los hombres y las mujeres. En los hombres,
la vasocongestión provoca la relajación del músculo ca-
vernoso del pene y la vasodilatación de la arteria caver-
nosa, resultando en la erección.
30
En las mujeres, ocurre
vasodilatación de los capilares vaginales produciendo
una vasocongestión que genera lubricación vaginal y
vasocongestión vulvar, resultando en la tumescencia cli-
torídea, pues este no alcanza la erección, por ausencia
de la túnica albugínea que presente en el hombre
4,31
Además, en ambos sexos, se registra un aumento de la
temperatura genital, reejando la activación siológica
característica de esta fase.
29
Los cambios observados en el plano somático se
consideran una respuesta contingente a la excitación
psíquica.
32
Por ejemplo, una mujer puede experimentar
excitación psíquica sin manifestar una respuesta somáti-
ca, como la lubricación vaginal. Esto no necesariamente
se debe a la falta de estímulo psíquico, sino a condi-
ciones como el hipoestrogenismo o la diabetes mellitus,
que afecta la respuesta genital femenina.
33,34
De manera
similar, un hombre puede experimentar excitación psí-
quica, pero debido a una diabetes mellitus descompen-
sada, no logra traducir esa excitación en una respuesta
somática, como la erección.
35
FUNCIÓN SEXUAL HUMANA: NUEVAS INTERPRETACIONES SOBRE EL MODELO DE HELÍ ALZATE
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 161
El modelo acá presentado permite identicar que,
en ausencia de excitación psíquica, la falta de erección
corresponde una falsa disfunción, puesto que, en au-
sencia de la excitación sexual, siológicamente se espera
la ausencia de erección. Pero cuando un hombre tiene la
percepción subjetiva de estar excitado sexualmente, y no
logra la erección se estaría en presencia de una verdade-
ra disfunción erectiva. Así, para que haya una verdadera
disfunción excitatoria (en el plano síquico) se requiere
que el apetito sexual esté presente y la pareja sea erótica-
mente atractiva para el varón.
Fase orgásmica: plano psíquico y somático
El orgasmo es una experiencia subjetiva, variable de
placer intenso que produce un estado alterado de con-
ciencia y se puede acompañar de aumento de la frecuen-
cia respiratoria, la frecuencia cardiaca y la presión arte-
rial.
36
El orgasmo también se ha descrito como la per-
cepción subjetiva de haber llegado a un clímax sensorial
claramente identicado durante la actividad sexual.
36
La fase orgásmica, la última etapa en el modelo de
función sexual de Alzate, se maniesta en dos dimensio-
nes: el plano psíquico y el plano somático. En el plano
psíquico se encuentra el orgasmo psíquico, que abarca
las experiencias evaluativas y afectivas vinculadas al or-
gasmo.
37
Por su parte, en el plano somático se presentan
manifestaciones somáticas del orgasmo las cuales inclu-
yen sensaciones siológicas asociadas a esta fase.
38
El orgasmo psíquico hace referencia a la evaluación
subjetiva de las sensaciones del orgasmo.
37
Surge como
resultado de los estímulos provenientes de la excitación
psíquica, siendo esta fase su principal origen. Es en este
plano donde se integran dichas estimulaciones, culmi-
nando en las manifestaciones somáticas del orgasmo.
2
El orgasmo psíquico se relaciona estrechamente con
el deseo sexual diádico centrado en la pareja, mientras
que su conexión con el deseo sexual diádico hacia per-
sonas atractivas o el deseo sexual en solitario suele des-
cribirse como menos signicativo.
37,39
Sin embargo, las
mujeres suelen reportar una mayor percepción del or-
gasmo subjetivo que los hombres, incluso en contextos
dominados por el deseo sexual en solitario.
40
La expresión orgásmica en el plano somático o
periférico se maniesta a través de diversas respuestas
corporales.
2
Aunque los mecanismos para alcanzar el
orgasmo son similares en hombres y mujeres, se ana-
lizan de manera separada debido a las diferencias en
los sistemas genital, nervioso y hormonal entre ambos
sexos.
41
En general, el orgasmo se caracteriza por con-
tracciones rítmicas de los sculos del suelo lvico
en ambos sexos, aunque en los hombres suele estar
acompañado por la eyaculacn en la mayoría de las
veces.
42
En el plano somático, el orgasmo en las mujeres se
caracteriza por contracciones involuntarias y rítmicas
de los músculos estriados pélvicos circunvaginales. En
algunos casos, también puede incluir contracciones ute-
rinas y anales, junto con miotonía, lo que contribuye
a aliviar la vasocongestión provocada por la excitación
sexual.
43
Inicia mediante la activación de los receptores
del complejo clitoriano y vulvar,
44
y culmina con la ac-
tivación de las bras simpáticas ubicadas entre T12 y
L1.
45
Este reejo organiza de siete a ocho contracciones
rítmicas de músculos esqueléticos, como los perineales,
bulbocavernosos y pubocoxígeos (elevadores del ano),
junto con una liberación súbita de neurotransmisores y
hormonas como dopamina, opioides, serotonina, pro-
lactina y oxitocina.
45
Durante el orgasmo, algunas mujeres pueden li-
berar uidos desde la región genital, un fenómeno
conocido como orgasmo eyaculatorio.
46
La prevalen-
cia del orgasmo eyaculatoria varia de un 10 a 54%.
47
Dentro de este proceso se identican dos mecanismos
principales: la eyaculación femenina y el squirting.
48
Los estudios disponibles, aunque limitados, conr-
man que ambos son fenómenos distintos con orígenes
anamicos y secreciones diferentes.
49,50
La escasez de
información clara sobre la eyaculacn femenina y el
squirting a menudo genera confusión y malentendidos,
lo que puede llevar a algunas mujeres que no los ex-
perimentan a sentir una falsa sensación de imperfec-
ción sexual.
51
Además, esta desinformación contribuye
a expectativas poco realistas de placer sexual tanto en
hombres como en mujeres.
51,52
REV. MÉD. ROSARIO 91: 155-163, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO162
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REV. MÉD. ROSARIO 91: 164-178, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO164
EFICACIA DEL CANNABIDIOL EN EPILEPSIA REFRACTARIA:
REVISIÓN DE ALCANCE SOBRE REDUCCIÓN DE CRISIS FRENTE A
PLACEBO Y TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO COMBINADO
JACSON FRANCISMO ARCINIEGAS CHAMORRO
1
, VALERIA SANCLEMENTE-CARDOZA
2
, LIZETH DAYANA
NOREÑA-BUITRÓN
3
, JOSE LUIS ESTELA ZAPE
4
*
1. Facultad de Ciencias de la Salud, Fundación Universitaria María Cano, Cali- Colombia.
2. Facultad de Salud, Escuela de Salud Pública, Universidad del Valle, Cali- Colombia.
3. Facultad de Ciencias de la Salud, Fundación Universitaria María Cano, Cali- Colombia.
4. Facultad de Salud, Universidad Santiago de Cali, Cali- Colombia. Facultad de Salud, Posgrado en Cien-
cias Biomédicas, Universidad del Valle, Cali- Colombia.Docente Asociada de la Universidad de Caldas.
* Dirección de correo electrónico: jose.estela55@gmail.com
Resumen
Introducción: La epilepsia refractaria constituye un reto clínico debido a la resistencia a múltiples fármacos antiepi-
lépticos, impactando negativamente el control convulsivo y la calidad de vida. En este contexto, el cannabidiol (CBD)
surge como opción terapéutica adyuvante.
Objetivo: Evaluar la ecacia del CBD en la reducción de convulsiones en epilepsia refractaria, comparando su efecto
frente a placebo y tratamientos farmacológicos combinados.
todos: Se realizó una revisn en PubMed, ScienceDirect, Scopus y Web of Science, empleando rminos especí-
cos como “Cannabinoids” y “Drug-Resistant Epilepsy”. La selección incluyó ltrado independiente y aplicación de
criterios de inclusión antes de lectura crítica, extracción de datos y evaluación del riesgo de sesgo.
Resultados: De 2,909 artículos identicados, se incluyeron 26 estudios con seguimiento de 10 semanas a 3 años. Las
dosis de CBD variaron según la población; la crisis tónico-clónica generalizada fue la más frecuente (66%). Todos los
pacientes recibían terapia antiepiléptica concomitante. La adición de CBD redujo la frecuencia convulsiva entre 28%
a 14 semanas y hasta 75% a 7 meses. En síndrome de Lennox-Gastaut, la reducción media mensual fue 36.5%. En
síndrome de Dravet, el CBD moduló el calcio intracelular vía receptores GPR55 y canales VDAC1, disminuyendo la
excitabilidad neuronal. Los efectos adversos reportados incluyeron somnolencia, anorexia y diarrea en 5% de pacientes.
Conclusiones: El CBD demostró ecacia en epilepsia refractaria, especialmente en dosis de 25-50 mg/kg/día, con per-
l de seguridad favorable, constituyendo una alternativa terapéutica en casos resistentes a tratamientos convencionales.
Palabras clave: Cannabidiol; Epilepsia; Anticonvulsivantes; Agonistas de Receptores de GABA-A; Epilepsia Refrac-
taria.
EFFICACY OF CANNABIDIOL IN DRUG-RESISTANT EPILEPSY: A SCOPING REVIEW ON SEIZURE
REDUCTION COMPARED TO PLACEBO AND COMBINED PHARMACOTHERAPY
Abstract
Introduction: Refractory epilepsy poses a clinical challenge due to resistance to multiple antiepileptic drugs, adversely
aecting seizure control and quality of life. In this context, cannabidiol (CBD) has emerged as an adjunct therapeutic
option.
EFICACIA DEL CANNABIDIOL EN EPILEPSIA REFRACTARIA
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 165
INTRODUCCIÓN
La epilepsia refractaria (ERF) se dene por la per-
sistencia de convulsiones tras al menos dos intentos
terapéuticos fallidos. Esta condición afecta aproxima-
damente al 30% de los pacientes con epilepsia
1-3
y se re-
laciona con alteraciones moleculares y genéticas, como
modicaciones en los receptores GABA-A, responsables
de mediar la neurotransmisión inhibitoria, y disfuncio-
nes en el plegamiento de subunidades que disminuyen
la inhibición sináptica. Estas alteraciones incrementan
la excitabilidad neuronal, favoreciendo la generación de
crisis epilépticas.
4,5
El mal plegamiento proteico también puede afectar
el funcionamiento de canales iónicos y neurotransmi-
sores, perpetuando la actividad epiléptica. Por ejemplo,
el síndrome de Dravet se asocia a mutaciones en el gen
SCN1A que alteran el plegamiento de las proteínas de
los canales de sodio.
6,7
Además, la ERF puede originarse
por malformaciones congénitas, infecciones cerebrales u
otros trastornos, como el síndrome de Angelman, carac-
terizado por defectos en subunidades que contribuyen a
la refractariedad.
8,9
El cannabidiol (CBD) ha sido evaluado como trata-
miento complementario en epilepsias refractarias, espe-
cialmente en pacientes con resistencia a fármacos con-
vencionales. Estudios
7,10
sugieren que el CBD puede
reducir la frecuencia de convulsiones en ciertas pobla-
ciones. Por ejemplo, en un estudio con 54 pacientes,
11
Objective: To evaluate the ecacy of CBD in reducing seizures in refractory epilepsy patients, comparing its eect against
placebo and combined pharmacological treatments.
Methods: A systematic review was conducted in PubMed, ScienceDirect, Scopus, and Web of Science using specic ke-
ywords such as “Cannabinoids” and “Drug-Resistant Epilepsy.” Study selection involved independent screening and appli-
cation of inclusion criteria prior to critical appraisal, data extraction, and risk of bias assessment.
Results: From 2,909 identied articles, 26 studies were included with follow-up ranging from 10 weeks to 3 years. CBD
dosages varied across populations; generalized tonic-clonic seizures were the most prevalent (66%). All patients received
concomitant antiepileptic therapy. Adjunctive CBD reduced seizure frequency by 28% at 14 weeks and up to 75% at
7 months. In Lennox-Gastaut syndrome, the mean monthly seizure reduction was 36.5%. In Dravet syndrome, CBD
modulated intracellular calcium via GPR55 receptors and VDAC1 channels, decreasing neuronal excitability. Reported
adverse eects included somnolence, anorexia, and diarrhea in 5% of patients.
Conclusions: CBD demonstrated ecacy in refractory epilepsy, particularly at doses of 25–50 mg/kg/day, with a favorable
safety prole, representing a therapeutic alternative in cases resistant to conventional treatments.
Keywords: Cannabidiol; Epilepsy; Anticonvulsants; GABA-A Receptor Agonists; Drug Resistant Epilepsy.
la adición de CBD disminuyó la frecuencia de crisis en
un 42%, con efectos secundarios frecuentes como som-
nolencia y diarrea, pero con buena tolerabilidad general.
En síndromes altamente refractarios como Dravet y
Lennox-Gastaut (LGS), algunos estudios
3
indican que
la adición de CBD al tratamiento estándar reduce la fre-
cuencia de crisis. En un ensayo con pacientes con sín-
drome de Dravet,
12
el grupo tratado con CBD mostró
una reducción del 49% en la frecuencia de convulsio-
nes, frente a un 39% en el grupo con tratamiento con-
vencional. De forma similar, en pacientes con LGS,
13
se
reportó una disminución del 44% en la incidencia de
crisis comparado con un 37% en el grupo control.
No obstante, la variabilidad en la respuesta al CBD
y entre pacientes subraya la necesidad de investigaciones
adicionales para identicar los factores determinantes
de ecacia.
14-16
Investigaciones previas
17-20
indican que
el CBD modula el sistema endocannabinoide, así como
receptores de serotonina y canales TRPV1, afectando la
excitabilidad neuronal y mostrando propiedades neuro-
protectoras. Sin embargo, la interacción del CBD con
los receptores GABA-A y su posible inuencia en el
plegamiento proteico requieren mayor estudio. El me-
canismo de acción completo del CBD permanece par-
cialmente desconocido, con vacíos relevantes en la com-
prensión de su interacción con mecanismos moleculares
asociados a la refractariedad.
21,22
Aunque algunos estudios
23,24
sugieren ecacia po-
REV. MÉD. ROSARIO 91: 164-178, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO166
tencial del CBD en otras formas de epilepsia refractaria,
como esclerosis tuberosa (TSC) y espasmos infantiles,
los datos siguen siendo preliminares. Se observan reduc-
ciones iniciales en la frecuencia de crisis, pero se necesita
evidencia más sólida para conrmar estos hallazgos.
A pesar de estos avances, persiste incertidumbre so-
bre la heterogeneidad en la respuesta terapéutica, com-
plicando la aplicación clínica. La evidencia disponible
señala ecacia potencial del CBD en diversas epilepsias
refractarias, pero requiere validación mediante estudios
controlados de mayor escala que permitan optimizar su
uso y comprender mejor su interacción con mecanismos
moleculares.
4,22,25
Esta variabilidad resalta la necesidad de
enfoques personalizados, orientados a identicar subgru-
pos de pacientes con mayor probabilidad de benecio.
En consecuencia, esta revisión tiene como objetivo ana-
lizar el impacto del CBD en la reducción de convulsiones
en epilepsia refractaria, comparando su ecacia frente a pla-
cebo y tratamientos farmacológicos combinados.
M
ETODOLOGÍA
La presente revisión de alcance se realizó conforme
a las directrices estipuladas por la declaración PRISMA-
ScR (Preferred Reporting Items for Systematic reviews
and Meta-Analyses extension for Scoping Reviews).
26
Estrategia de búsqueda
- Fuentes de búsqueda
La recopilación de los datos se efectuó en las bases de da-
tos: PubMed, ScienceDirect, Web of Science y Scopus.
- Pregunta de investigación
La presente investigación se centra en la siguien-
te pregunta: ¿El tratamiento con CBD produce una
reducción signicativa en la frecuencia de las convul-
siones en pacientes con epilepsia refractaria, en com-
paración con placebo o tratamientos farmacológicos
convencionales (monoterapia o politerapia)? Esta pre-
gunta se formuló utilizando el marco de la estrategia
PICO:
• P (Población): Pacientes con epilepsia refractaria,
denida como aquella que no responde a al menos
dos fármacos antiepilépticos previos.
• I (Intervención): Tratamiento con CBD.
• C (Comparación): Placebo o tratamientos farmaco-
lógicos convencionales (monoterapia o politerapia).
• O (Resultado): Reducción en la frecuencia de las con-
vulsiones, efectos adversos y mejora en la calidad de vida.
- Términos de búsqueda
Con la intención de orientar lasqueda conforme
a la pregunta de investigación, se diseñó una estrate-
gia de búsqueda que incorporó términos normaliza-
dos DeCS/MeSH, utilizando los operadores boolea-
nos OR” y AND”. La formulación de búsqueda se
estructuró de la siguiente manera: ((((Cannabinoids)
OR (Cannabidiol)) OR (Cannabinoid Receptor Ago-
nists)) AND (Epilepsy)) AND (Drug Resistant Epi-
lepsy). A continuación, se detallan las estrategias de
búsqueda empleadas en las distintas bases de datos (ver
Tab la I) .
Tabla I. Estrategias de búsqueda utilizadas para las diferentes bases de datos
Base de datos Campos
Ecuación de
búsqueda
Artículos
encontrados
PubMed Todos los campos
((((Cannabinoids) OR (Cannabidiol)) OR (Cannabinoid
Receptor Agonists)) AND (Epilepsy)) AND (Drug Resistant
Epilepsy)
305
ScienceDirect Todos los campos
((((Cannabinoids) OR (Cannabidiol)) OR (Cannabinoid
Receptor Agonists)) AND (Epilepsy)) AND (Drug Resistant
Epilepsy)
1,747
Web of Science Todos los campos
((((Cannabinoids) OR (Cannabidiol)) OR (Cannabinoid
Receptor Agonists)) AND (Epilepsy)) AND (Drug Resistant
Epilepsy)
309
Scopus
Título, resumen,
palabras clave
((((Cannabinoids) OR (Cannabidiol)) OR (Cannabinoid
Receptor Agonists)) AND (Epilepsy)) AND (Drug Resistant
Epilepsy)
548
EFICACIA DEL CANNABIDIOL EN EPILEPSIA REFRACTARIA
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 167
- Criterios de elegibilidad y exclusión
Se incluyeron ensayos clínicos aleatorizados y no
aleatorizados, así como estudios observacionales, de co-
horte o investigaciones clínicas que evaluaron el efecto
del CBD como complemento de tratamientos anticon-
vulsivantes en pacientes de cualquier edad diagnostica-
dos con epilepsia refractaria a medicamentos. Se consi-
deraron estudios que compararon la adición de CBD
con un grupo control que recibió tratamiento anticon-
vulsivante estándar o placebo. Se incluyeron investiga-
ciones publicadas en idiomas español, inglés, chino,
francés, portugués y alemán, disponibles en las bases de
datos seleccionadas.
Se excluyeron estudios transversales, preclínicos, in-
formes de casos, series de casos, así como revisiones o
metaanálisis. También se rechazaron estudios con dise-
ño inapropiado, datos incompletos o faltantes, y publi-
caciones no disponibles en su totalidad en formato de
texto completo.
Selección de estudios
Se realizó una evaluación sistemática de los títulos
y resúmenes de los estudios recuperados, excluyendo
aquellos que no cumplían con los objetivos predenidos
para la revisión. Los resúmenes que cumplían con los
criterios de inclusión fueron evaluados en detalle, y los
estudios que no cumplían los criterios fueron descar-
tados. Las discrepancias surgidas durante el proceso de
selección fueron resueltas mediante consenso entre los
autores.
Extracción y síntesis de datos
Los estudios seleccionados fueron revisados de manera
independiente, extrayendo datos relevantes sobre el diseño,
la metodología, los resultados y las conclusiones de cada
uno. Se reali una ntesis narrativa de los datos extraídos.
Adicionalmente, se elaboró un diagrama de ujo con el
propósito de representar visualmente los estudios incluidos
en la revisn. A partir de los datos sintetizados, se eval el
impacto del CBD en la reducción de convulsiones en epi-
lepsia refractaria, comparando la ecacia frente a placebo y
tratamientos farmacológicos combinados.
Evaluación de la calidad y riesgo de sesgo
La evaluación de la calidad de los estudios se llevó
a cabo de manera ciega e independiente, utilizando las
escalas PEDro
27
y MINORS.
28
La escala PEDro
27
se em-
pleó para evaluar la calidad de los ensayos clínicos con-
trolados, con énfasis en aspectos como la aleatorización
de los participantes, el ocultamiento de la asignación,
el cegamiento en las evaluaciones y el uso de métodos
estandarizados para la medición de los resultados. Por
otro lado, la escala MINORS
28
se aplicó a los estudios
no aleatorizados, valorando aspectos como la inclusión
prospectiva de los pacientes, el cálculo del tamaño de la
muestra y el cegamiento del evaluador.
RESULTADOS
En la búsqueda inicial a través de las bases de datos,
se identicaron un total de 2.909 resultados. Tras la eli-
minación de duplicados, se procedió al análisis de 2.891
artículos. Posteriormente, después de aplicar los criterios
de inclusión y exclusión a los documentos completos, se
seleccionaron 26 estudios (Figura I) que cumplían con
los objetivos establecidos en esta investigación.
Calidad metodológica
Los estudios incluidos presentaron un enfoque meto-
dológico diverso. El 20 % (n = 6) correspondió a ensayos
clínicos, cuya calidad metodológica se evaluó mediante la
escala PEDro,
27
obteniendo puntuaciones entre 5 y 9 pun-
tos (ver Figura II). El 80 % restante (n = 20) consistió en
estudios observacionales de tipo cohortes y casos y contro-
les, evaluados con la escala MINORS,
28
con puntuaciones
que oscilaron entre 5 y 9 puntos (ver Figura III).
Características de los estudios incluidos
Se analizaron 26 estudios que evaluaron la adición
de cannabidiol (CBD) a esquemas anticonvulsivantes
en pacientes con epilepsia farmacorresistente, con el ob-
jetivo de determinar el efecto sobre la reducción de la
frecuencia de convulsiones. El 23 % (n = 7) de los estu-
dios se centró en el síndrome de Dravet, otro 23 % (n =
7) en el síndrome de Lennox-Gastaut y el 54 % restante
(n = 12) incluyó poblaciones con epilepsias de diversas
etiologías. La Tabla II presenta un resumen estructura-
do de las características metodológicas y los resultados
clínicos de los estudios incluidos.
Características de los participantes
Las edades generales comprendidas en los artículos
incluidos fueron de 0 a 75 años, de los cuales el 20%
n= (6) incluyeron solo pacientes adultos, 33% n= (8)
trabajaron solo pacientes pediátricos entre 1 y 18 años y
el 53% restante n= (12) decidieron estudiar ambas po-
blaciones.
REV. MÉD. ROSARIO 91: 164-178, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO168
Figura I. Flujograma del proceso de selección de los estudios.
Análisis de los estudios incluidos
Los estudios incluidos reportaron un tiempo de se-
guimiento que osciló entre 10 semanas y 3 años, con
dosis de cannabidiol (CBD) variables según la po-
blación estudiada. El tipo de crisis s frecuente fue
la convulsión tónico-clónica generalizada, presente en
el 66 % de los pacientes (n = 20). Todos los partici-
pantes recibían tratamiento concomitante con fárma-
cos antiepilépticos, siendo los más utilizados el clonaz-
epam, el valproato (en sus distintas formulaciones) y
la carbamazepina. En términos generales, los estudios
describieron que la adición de CBD al tratamiento es-
tándar se asoc con una reducción de la frecuencia de
las convulsiones. No obstante, Devinsky et al. (2017)
29
reportaron que aproximadamente el 5 % de los paci-
entes presentó efectos adversos relacionados con el uso
de CBD, destacándose somnolencia, disminución del
apetito y diarrea.
EFICACIA DEL CANNABIDIOL EN EPILEPSIA REFRACTARIA
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 169
Figura II. Escala MINORS para estudios comparativos (Cohortes y Casos y controles)
REV. MÉD. ROSARIO 91: 164-178, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO170
El síndrome de Dravet se describe como una ence-
falopatía epiléptica grave causada por mutaciones con
pérdida de función en el gen SCN1A, que codica la
subunidad α1 de los canales de sodio dependientes de
voltaje, caracterizándose por crisis prolongadas y refrac-
tarias.
37,42
La evidencia indica que el CBD modula el
calcio intracelular a través de los receptores acoplados
a proteína G (GPR55) y la proteína VDAC1, un ca-
nal aniónico dependiente de voltaje, contribuyendo a
disminuir la excitabilidad neuronal.
40,54
Clínicamente,
se reportaron reducciones en la frecuencia mensual de
convulsiones de hasta un 28 % tras 14 semanas de trata-
miento
29
y del 75 % tras 7 meses,
40
respaldando la eca-
cia del CBD en este contexto.
Por otro lado, el ndrome de Lennox-Gastaut se
dene como una encefalopatía epiléptica caracteriza-
da por deterioro cognitivo severo, múltiples tipos de
crisis y patrones electroencefalográcos anormales.
37
Según los hallazgos de iele et al. (2018),
32
la admin-
istración de CBD produjo una reducción signicativa
en la frecuencia de las crisis epilépticas observada ya a
los seis días de iniciado el tratamiento,
48
con una re-
ducción media del 36,5 % en la frecuencia mensual de
convulsiones.
58
Figura III. Escala PEDro para ensayos clínicos.
EFICACIA DEL CANNABIDIOL EN EPILEPSIA REFRACTARIA
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 171
Tabla II. Características metodológicas y resultados clínicos de estudios sobre CBD en epilepsia
farmacorresistente.
Autor/ año Diseño de estudio
Sexo
(H/M)
Edad
(años)
Condición
patológica
Tiempo de
seguimiento
Grupo (n)
Medicamentos
concomitantes
Efectos adversos
Frecuencia
convulsiones
basal (%)
Reducción
convulsiones
(%)
Deserción
Devinsky et al.
(2017) (29)
ECA doble ciego
controlado con
placebo
48% /
52%
2,3-18,4 Síndrome de Dravet 14 semanas
CBD (61) /
Placebo (59)
Clobazam, Valproato,
Estiripentol,
Levetiracetam,
To p i r a m a t o
Diarrea, vómitos,
fatiga, pirexia,
somnolencia / -
12,4 / 14,9 5.9 / 14.1 9 / 3
Devinsky et al.
(2018) (30)
ECA doble ciego,
controlado con
placebo
57.3% /
42,7%
2-55
Síndrome de
Lennox-Gastaut
14 semanas
CBD 10 mg
(73) / CBD
20 mg (76) /
Placebo (76)
Clobazam, Valproato,
Levetiracetam,
Lamotrigina
Somnolencia,
disminución del
apetito, diarrea / -
36,4 / 38,4
/ 18,5
11 / 25 / 3 1 / 2 / 1
Devinsky et al.
(2016) (31)
Ensayo prospectivo,
abierto y de acceso
ampliado
51% /
49%
1-30
Epilepsia resistente
(varios síndromes)
12 semanas CBD (162) Clobazam, Valproato
Dolor oral, mareos,
diarrea, náuseas,
trastornos de la
mucosa oral, mal
sabor, sequedad de
boca, fatiga,
50 42,70 25
iele et al.
(2018) (32)
Ensayo de fase 3
aleatorizado, doble
ciego y controlado
con placebo
52 % /
48%
2-55
Síndrome de
Lennox-Gastaut
14 semanas
CBD 20 mg
(86) / Placebo
(85)
Valproato,
Lamotrigina,
Levetiracetam,
Runamida
Diarrea, somnolencia,
pirexia, disminución
del apetito, vómitos
71,4 / 74,7 44 / 20 2 / 3
O Brien et al.
(2022) (33)
Ensayo clínico
multicéntrico,
aleatorizado, doble
ciego, controlado
con placebo
45.2 % /
54.8%
18-70
Epilepsia focal
resistente a
medicamentos
12 semanas
CBD 195 mg
(63) / CBD
390 mg (62) /
Placebo (63)
ASM (hasta 3
sin Clobazam),
Etosuximida,
Felbamato, Vigabatrina
No reportados
2,71 / 2,41
/ 2,44
11 / 25 / 3 5 / 4 / 0
Ebadi et al.
(2018) (34)
Ensayo
experimental triple
ciego, aleatorizado
33.3 % /
66.6%
24-32
Epilepsia refractaria
del lóbulo frontal
12 semanas
CBD 20 mg
(27) / Placebo
(15)
Ácido Valproico,
Acetazolamida,
Carbamazepina,
Lamotrigina,
Levetiracetam,
Runamida,
Clonazepam,
Fenitoína, Lacosamida,
Oxcarbazepina
Somnolencia, cefalea,
ansiedad, náuseas,
estreñimiento,
mareos, temblores,
irritabilidad,
alteraciones
cardiovasculares,
problemas dérmicos
y urinarios, visión
borrosa, alteraciones
del apetito, fatiga,
boca seca, hipotensión
- hipertensión,
disfagia / -
No reportado 67 / 20 2 / 3
Pesántez et al.
(2022) (35)
Descriptivo
observacional
retrospectivo
55.9% /
44.1%
01-40
Epilepsia focal
resistente a fármacos
12 meses CBD (34)
Carbamazepina,
Clobazam,
Gabapentina,
Lacosamida,
Levetiracetam,
Lamotrigina,
Oxcarbazepina,
To p i r a m a t o , Á c i d o
Valproico
No reporta efectos
adversos signicativos
52,94 47.06 25
Caraballo et al.
(2022) (36)
Cohorte prospectiva
No
reportado
2-17
Encefalopatía
epiléptica
20 meses
CBD/THC
(59)
Extracto vegetal
estandarizado de
cannabis (Rideau®
solución oral)
Somnolencia, vómitos,
alteraciones del
apetito, irritabilidad,
diarrea, aumento de
convulsiones, pérdida
de peso, cambios de
humor, insomnio,
visión borrosa,
sequedad bucal, ebre
305
convulsiones/
mes (IQR:
20-745)
50 17
REV. MÉD. ROSARIO 91: 164-178, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO172
Tzadok et al.
(2023) (37)
Retrospectivo
multicéntrico
54.7 % /
44.6%
2.3-29.2
Epilepsia refractaria
(Lennox-Gastaut,
Dravet, Esclerosis
tuberosa)
9 meses
Experimental
(139)
Clobazam, Ácido
valproico, Dieta
cetogénica, Everolimus
Diarrea, vómitos,
fatiga, pirexia,
somnolencia
7,2 44,0 0
Park et al. (2022)
(38)
Acceso ampliado,
multicéntrico
57 % /
43%
1-18
Epilepsia resistente a
fármacos
36 meses
Experimental
(47)
Clobazam,
Levetiracetam,
Lamotrigina,
To p i r a m a t o ,
Zonisamida,
Runamida,
Oxcarbazepina,
Fenitoína, Lacosamida,
Fenobarbital,
Vigabatrina,
Etosuximida,
Perampanel, Ácido
valproico
Infecciones
respiratorias, trastornos
gastrointestinales,
pirexia, erupción
cutánea, somnolencia,
irritabilidad, cefalea,
fracturas óseas,
infecciones urinarias,
neumonía, dicultad
respiratoria
No reportado 54-72 0
Gherzi et al.
(2020) (39)
Ensayo abierto
prospectivo
60 % /
40%
2.5-23.2
Epilepsia refractaria,
trastornos
neuromusculares
con espasticidad/
distonía y dolor,
enfermedades
neurológicas
degenerativas con
dolor crónico
6 meses
Experimental
(10)
Varios (no
especicados)
Estreñimiento, retraso
en vaciamiento gástrico
(50%), náuseas/
vómitos, somnolencia/
insomnio, alteraciones
conductuales
No reportado 50 0
D’Onofrio et al.
(2020) (40)
Multicéntrico,
prospectivo y
abierto
47.2 % /
52.8 %
6-14
Epilepsia (Lennox-
Gastaut, Dravet,
Esclerosis tuberosa y
otras 10 etiologías)
7 meses
Experimental
(99)
Clobazam No reportado 30,5 150 2
Devinsky et al.
(2022) (41)
Observacional
prospectivo
41.4 % /
58.6 %
3-34
Síndrome de
Lennox-Gastaut
6 meses
Experimental
(29)
Clobazam,
Brivaracetam,
Carbamazepina,
Clonazepam,
Diazepam,
Eslicarbazepina,
Felbamato,
Gabapentina,
Lacosamida,
Lamotrigina,
Levetiracetam,
Lorazepam, Misolina,
Oxcarbazepina,
Perampanel,
Fenobarbital,
Runamida,
Topiramato, Valproato,
Zonisamida,
Estimulación del
nervio vag
Emesis, sangrado
encías/nariz,
infecciones
respiratorias, disnea,
fatiga, mareos, estado
epiléptico
16,1 50 19
Devinsky et al.
(2018) (42)
Ensayo de extensión
abierto
50% /
50%
2-18 Síndrome de Dravet 48 semanas
Experimental
(27)
GWPCARE 1
PART A (32)
GWPCARE 1
PART B (108)
GWPCARE 1
PART C (138)
Clobazam, Ácido
Valproico, Estiripentol,
Levetiracetam,
To p i r a m a t o
Diarrea, pirexia,
disminución del
apetito, somnolencia,
nasofaringitis,
convulsión, vómitos,
infección del tracto
respiratorio superior,
estado epiléptico,
fatiga
33-44 < 40 42
Pietrafusa et al.
(2020) (43)
Prospectivo,
abierto, unicéntrico
41.4% /
58.6%
1-18
Epilepsia refractaria
(Lennox-Gastaut,
Dravet, Esclerosis
tuberosa)
11,2 meses
Experimental
(29)
Clobazam, Ácido
Valproico
Disminución del
apetito, diarrea
No reportado 50 0
Mitelpun et al.
(2020) (44)
Fase II, abierto,
unicéntrico
31% -
69%
2-15
Epilepsia intratable
pediátrica
10 semanas
Experimental
(16)
No reportado
Aumento de la
intensidad de ataques
de caída, agresión,
inquietud, insomnio,
dicultad para comer
No reportado 50 1
EFICACIA DEL CANNABIDIOL EN EPILEPSIA REFRACTARIA
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 173
Neubaue et al.
(2018) (45)
Retrospectivo
55% -
45%
0.5-23
Epilepsias infantiles
refractarias
6 meses
Experimental
(66)
Parampanel, Tiagabine,
Pimidone, Felbamate,
Sultiam, Zonisamide,
Clonazepam,
Phenytoin, Esteroides,
Gabapentina,
Carbamazepina,
Lacosamida,
Ethosuximida,
Vitaminas,
Nitrazepam,
Oxcarbazepina,
Runamida,
To p i r a m a t o ,
Levetiracetam,
Fenobarbital,
Lamotrigina,
Clobazam, Ácido
Valproico
No reportado No reportado >50 1
Gastón et al.
(2021) (46)
Prospectivo, abierto
57% -
43%
0-75 Epilepsia refractaria 2 años
Experimentales
infantes(89) /
Experimental
adultos (80)
5 mg/kg/día
hasta 50/mg/
kg/día
Clobazam
Erupción cutánea,
pruebas de función
hepática elevadas,
diarrea, apnea del
sueño severa
410 ± 105
/ 82 ± 24
52 / 50 60
Flamini et al.
(2023) (47)
Programa de Acceso
Ampliado (EAP)
No
reportado
0-60
Epilepsia resistente
al tratamiento
(convulsiva y no
convulsiva)
144 semanas
Experimental
(892)
Clobazam, Valproato No reportado
Frecuencia
media mensual:
Convulsivas 40
(12-112), No
convulsivas 38
(9-140)
50 65
Kim SH et al.
(2022) (48)
Prospectivo, abierto
61% -
40%
2-18
Epilepsia resistente
al tratamiento
(Lennox-Gastaut,
Dravet))
6 meses
Experimental
(41)
Ácido valproico,
Topiramato,
Lamotrigina,
Runamida,
Clobazam, Estiripentol
Cambio de
comportamiento,
agravamiento de
convulsiones, vómitos,
diarrea, pancreatitis
aguda, erupción
No reportado 50 6
Patel et al.
(2021) (49)
Ensayo de extensión
abierto
54 % -
46%
2-55
Síndrome de
Lennox-Gastaut
156 semanas
Experimental
(366)
Clobazam,
Ácido Valproico,
Lamotrigina,
Levetiracetam,
Runamida
Convulsiones,
diarrea, pirexia,
somnolencia, elevación
de transaminasas
hepáticas (>3 veces el
límite superior normal)
79 87 122
Caraballo et al.
(2020) (50)
Cohorte
prospectivo
No
reportado
2-16
Encefalopatía
epiléptica
farmacorresistente
12 meses
Experimental
(50)
Clobazam Somnolencia 299 66 10
Savage et al.
(2020) (51)
Retrospectivo
62,5% -
37,5%
2.5-51 Epilepsia refractaria 2 meses
CLB
concomitante
(32), Sin CLB
concomitante
(15)
Clobazam No reportado 58,5 62.3
No
reportado
Hausman et al.
(2018) (52)
Observacional
longitudinal
No
reportado
2-31 Epilepsia refractaria 33 meses
Experimental
(46)
Levetiracetam,
Clobazam,
Ácido Valproico,
Fenobarbital,
Topiramato,
Lamotrigina,
Lacosamida
Somnolencia,
agresividad, pérdida
de apetito, vómitos,
irritabilidad, psicosis,
depresión, pérdida de
memoria
No reportado >50 12
Hess et al.
(2020) (53)
Estudio actual de
acceso ampliado
50% -
50%
1-20
Epilepsia
farmacorresistente
12 meses
Experimental
(18)
Clobazam
Somnolencia, ataxia,
diarrea
22 38,6 0
Desnous et al.
(2023) (54)
Observacional
longitudinal
No
reportado
7-32 ndrome de Rett 13 meses
Experimental
(46)
Clobazam,
Lacosamida,
Levetiracetam, Ácido
Valproico, Runamida
Sialorrea, somnolencia No reportado 70
No
reportado
Sharma et al.
(2024) (55)
Prospectivo,
longitudinal
56% -
44%
18-75
Epilepsia resistente
al tratamiento
12 semanas CBD
Oxcarbazepina,
Lamotrigina,
Lacosamida,
Clonazepam,
Cenobamato,
Perampanel,
Zonisamida ,
Gabapentina,
Topiramato, Fenitoína,
Levetiracetam
Emesis
CSSS media:
127.4 ± 43.9
(M=10.6 ± 8.0)
No reportado 4
REV. MÉD. ROSARIO 91: 164-178, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO174
Calonge et al.
(2024) (56)
Retrospectivo
54% -
46%
29.5-31.3
Epilepsia resistente a
fármacos
24 meses O-label
medicamentos
anticonvulsivos
clobazam
somnolenvia,trastornos
hepáticos, trastornos
de conducta, vómito,
tos incapacitante.
no reportado 58.2 (general) 23
Lamonarca et al.
(2023) (57)
Cohorte
prospectivo,
observacional,
abierto
34% -
66%
19-60
Epilepsia resistente a
fármacos
6 meses
Experimental
(n=44)
Levetiracetam,
Carbamazepina,
Clonazepam,
Ácido Valproico,
Lamotrigina,
Lacosamida,
Runamida
Diarrea, somnolencia,
falta de apetito
>3 50 5
Eltze et al.2023
(58)
Retrospectivo
73% -
27%
3-17
Síndrome de
Lennox-Gastaut y
Dravet
12 meses
Experimental
(n=26)
Runamida,
Clobazam, Valproato,
Estiripentol
problemas
gastrointestinales
>4 65 6
DISCUSIÓN
El propósito de la revisión fue analizar el impacto
del CBD en la reducción de convulsiones en epilepsia
refractaria, comparando la ecacia frente a placebo y
tratamientos farmacológicos combinados. Se analizaron
26 estudios centrados en el impacto del CBD en el sín-
drome de Dravet, síndrome de Lennox-Gastaut y otras
etiologías epilépticas.
Los hallazgos indican que la adición de CBD a tera-
pias convencionales puede potenciar el efecto antiepilép-
tico. Sin embargo, estudios
32,56,58
señalan que el CBD
debe considerarse como un tratamiento adyuvante más
que un sustituto de los fármacos tradicionales. En este
sentido, investigaciones
38-40,57
han documentado que la
combinación de CBD con medicamentos como cloba-
zam, lamotrigina, fenitoína y lacosamida, con titulación
gradual entre 25 y 50 mg/kg/día, puede disminuir la
frecuencia de crisis y aumentar los períodos libres de
convulsiones. Por ejemplo, iele et al. (2018)
32
eviden-
ciaron una reducción del 43% en la frecuencia men-
sual de convulsiones en el grupo experimental, frente
al 21% en placebo, demostrando la ecacia del CBD
como complemento al tratamiento convencional.
No obstante, la ecacia del CBD varía entre estudios
y pacientes. Devinsky et al. (2017)
29
reportaron una dis-
minución signicativa en la frecuencia de crisis en el
grupo tratado con CBD, con más del 50% de reducción
en el primer mes y casos de ausencia total de convulsio-
nes durante el seguimiento. Similarmente, O’Brien et
al. (2022)
33
observaron reducción en la frecuencia de
convulsiones a los seis meses de tratamiento, aunque sin
alcanzar signicancia estadística respecto al placebo, su-
giriendo que dosis más altas de CBD podrían ser más
efectivas. Además, Ebadi et al. (2023)
34
reportaron dis-
minución signicativa en el número de convulsiones a
las cuatro semanas y mejoría en la calidad de vida a las
ocho semanas en pacientes con epilepsia refractaria, en
comparación con placebo.
El tratamiento con CBD presenta efectos adversos
asociados a dosis elevadas, los cuales deben considerarse
en su administración. Algunos estudios
38,39
reportan
que, como terapia adyuvante, el CBD puede reducir la
frecuencia de convulsiones y aumentar los días libres de
crisis, aunque persisten efectos adversos como elevación
de enzimas hepáticas y somnolencia. Adicionalmente, se
han documentado efectos secundarios como fatiga, ina-
petencia y diarrea, cuya incidencia parece correlacionar
con la dosis administrada.
30,31
D’Onofrio et al. (2020)
40
sugieren que una titulación gradual de la dosis podría
mejorar el perl de seguridad y ecacia, enfatizando la
necesidad de un control riguroso en la dosicación para
optimizar los resultados terapéuticos.
En cuanto a las interacciones farmacológicas, Savage
et al. (2020)
51
no identicaron interacciones adversas
entre CBD y benzodiacepinas. Por el contrario, se ob-
servó una mayor reducción en la frecuencia de convul-
siones con la combinación de ambos fármacos.
52,58
Hess
et al. (2017)
53
también reportaron mejoras signicativas
en la frecuencia de crisis cuando el CBD se administró
junto con benzodiacepinas, indicando que la combi-
nación podría ser más efectiva que el uso individual de
cada agente.
54,56
La revisión evidencia la necesidad de más estudios
controlados que evalúen la biodisponibilidad y pará-
EFICACIA DEL CANNABIDIOL EN EPILEPSIA REFRACTARIA
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 175
metros relacionados con el uso prolongado de CBD.
Investigaciones previas
43,47,49
coinciden en que, si bien
el CBD ha mostrado benecios a largo plazo, como
reducción en frecuencia y gravedad de crisis, se requi-
eren ensayos clínicos controlados y aleatorizados para
conrmar su ecacia y seguridad. Sharma et al. (2024)
55
aportan evidencia adicional indicando que el CBD po-
dría disminuir la temperatura cerebral en pacientes con
epilepsia refractaria, lo que sugiere posibles efectos neu-
roprotectores adicionales.
En estudios clínicos, la adición de CBD a tratamien-
tos convencionales ha demostrado reducir signicativa-
mente la frecuencia convulsiva en epilepsia refractaria.
Por ejemplo, en epilepsia focal resistente a fármacos, el
66.7% de los pacientes tratados con CBD presentaron
disminución de crisis frente al 20% del grupo placebo.
59
En seguimientos de hasta 60 meses, cerca del 42% de
los pacientes mantuvo esta reducción, respaldando la
ecacia sostenida del CBD. Sin embargo, la respuesta
terapéutica varía según factores individuales, lo que
implica la necesidad de enfoques personalizados en el
tratamiento.
10
La variabilidad en la respuesta al CBD está determi-
nada por factores como la edad del paciente, el tipo de
epilepsia y la dosicación. Pacientes pediátricos, espe-
cialmente menores de 10 años, y aquellos que reciben
dosis superiores a 11 mg/kg/día, tienden a presentar una
mayor reducción en la frecuencia de crisis. No obstante,
dosis elevadas aumentan la probabilidad de efectos ad-
versos, como somnolencia, diarrea y pérdida de apeti-
to. Además, el tipo de epilepsia inuye en la respuesta
terapéutica; síndromes como Lennox-Gastaut muestran
mejoría más consistente con el tratamiento con CBD.
Estos datos subrayan la necesidad de un enfoque indi-
vidualizado para optimizar la ecacia.
60-62
El mecanismo de acción del CBD involucra múlti-
ples vías biológicas. El compuesto modula el sistema en-
docannabinoide a través de los receptores CB1 y CB2,
contribuyendo a la disminución de la excitabilidad
neuronal y a la estabilización de la actividad eléctrica
cerebral.
63
Asimismo, el CBD actúa sobre canales ióni-
cos, incluyendo los canales TRPV y los canales de sodio
dependientes de voltaje, ayudando a controlar la activi-
dad neuronal aberrante asociada con las convulsiones.
Estos mecanismos, junto con su efecto antiinamatorio,
explican su potencial para controlar crisis en pacientes
refractarios a tratamientos convencionales.
64,66
Dada la heterogeneidad en la respuesta clínica, es
imprescindible un manejo personalizado que incluya
optimización de la dosis, monitoreo sistemático de
efectos adversos y ajuste terapéutico basado en las car-
acterísticas individuales del paciente para maximizar los
benecios del CBD en epilepsia refractaria.
Esta revisión presenta limitaciones derivadas de la
heterogeneidad entre los estudios analizados, incluyen-
do variabilidad en diseño, dosis, duración y perl de los
pacientes, lo que diculta comparaciones directas. La
ausencia de ensayos aleatorizados con muestras amplias
y seguimiento prolongado limita la evaluación denitiva
de ecacia y seguridad a largo plazo. Sin embargo, la evi-
dencia actual sostiene el potencial terapéutico del CBD
como tratamiento complementario en epilepsia refrac-
taria, e insta a realizar estudios adicionales que validen y
optimicen su uso clínico.
CONCLUSIÓN
El CBD ha demostrado ecacia en la reducción de
convulsiones en pacientes con epilepsia refractaria, prin-
cipalmente cuando se administra de forma temprana en
dosis de 25 a 50 mg/kg/día. Se requieren más estudios
que aborden la seguridad a largo plazo, los efectos ad-
versos y la posible sustitución de tratamientos conven-
cionales. La ecacia y seguridad dependen de variables
como edad, tipo de epilepsia, dosicación y mecanismos
biológicos, lo que subraya la necesidad de investigación
para optimizar su uso clínico.
FINANCIACION
Este estudio no recibió ninguna nanciación
CONFLICTOS DE INTERESES
Los autores declaran no tener conicto de intereses
REV. MÉD. ROSARIO 91: 164-178, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO176
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REV. MÉD. ROSARIO 91: 179-196, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 179
EVALUACIÓN DEL HAZ OLIVOCOCLEAR MEDIAL A TRAVÉS DE LAS
OTOEMISIONES ACÚSTICAS
GAETÁN, SARA
(1)
*
1-Centro de Investigación y Transferencia en Acústica (CINTRA), UE CONICET-UTN, Maestro M. López y
Cruz Roja Argentina s/n, X5016ZAA, Córdoba, Argentina, https://cintra.ar/
* Dirección de correo electrónico: sara_gaetan@live.com.ar
Resumen
El haz olivococlear medial constituye una porción de bras de la vía auditiva eferente que se origina en el complejo
olivar superior e inerva a las células ciliadas externas de la cóclea. Este haz tiene la capacidad de inhibir de manera
reeja las contracciones de dichas células, lo que reduce la ganancia de la amplicación coclear. El presente trabajo
consiste en una revisión de literatura sobre la evaluación del haz olivococlear medial en seres humanos mediante
otoemisiones acústicas. Actualmente, no existe una técnica gold standard para su evaluación, lo que diculta su
aplicación en el ámbito clínico.
Palabras claves: haz eferente, haz olivococlear medial, reejo olivococlear medial, otoemisiones, audición
ASSESSMENT OF THE MEDIAL OLIVOCOCHLEAR BUNDLE USING OTOACOUSTIC EMISSIONS
Abstract
e medial olivocochlear bundle is a portion of the eerent auditory pathway that originates in the superior olivary complex
and innervates the outer hair cells of the cochlea. is bundle has the capacity to reexively inhibit the contractions of these
cells, thereby reducing the gain of cochlear amplication. is article consists of a literature review on the assessment of the
medial olivocochlear bundle in humans using otoacoustic emissions. Currently, there is no gold standard technique for its
evaluation, which limits its implementation in clinical settings.
Keywords: eerent pathway, medial olivocochlear bundle, medial olivocochlear reex, otoacoustic emissions, hearing
REV. MÉD. ROSARIO 91: 179-196, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO180
INTRODUCCIÓN
El descubrimiento del haz olivococlear se le atribuye
a Rasmussen,
1
quien mediante estudios experimentales
demostró un camino de bras auditivas eferentes que
irrigaban la cóclea. Estas bras podían seguirse hasta la
oliva superior y algunas de ellas eran cruzadas, mientras
que otras, no cruzadas. En la actualidad, se conoce que
el haz olivococlear nace en el complejo olivar superior,
sale del tronco del encéfalo por la raíz vestibular del VIII
par craneal y sus bras llegan a la cóclea a través del haz
vestíbulo-coclear de Oort.
2
Dichas bras se distribuyen
en dos porciones diferenciadas:
a) El haz olivococlear medial, el cual procede de neu-
ronas de gran tamaño situadas en la región medial del
complejo olivar superior y cuyos axones hacen sinapsis
con las células ciliadas externas. Las bras de este haz
están mielinizadas y son mayormente cruzadas, aunque
se desconoce la proporción de axones cruzados frente a
los no cruzados en los seres humanos.
3
b) El haz olivococlear lateral, el cual está compuesto
por bras no mielinizadas que provienen de la región
lateral del complejo olivar, cuyos axones hacen sinapsis
con las dendritas del nervio auditivo debajo de las cé-
lulas ciliadas internas. A diferencia del haz olivococlear
medial, los axones del haz olivococlear lateral se dirigen
predominantemente a la cóclea ipsilateral y dado que
son delgados y no mielinizados, es difícil registrarlos o
estimularlos eléctricamente. Por ende, se conoce poco
sobre su mecanismo de activación.
3
Este trabajo constituye una revisión de literatura so-
bre la evaluación del haz olivococlear medial en seres
humanos a través de las otoemisiones acústicas. En la
actualidad no existe una técnica gold standard para eva-
luar el haz olivococlear medial, lo cual hace difícil que se
pueda extender su uso al ámbito clínico. Sin embargo,
se considera importante difundir el conocimiento actual
del haz olivococlear medial, sus posibles implicancias en
la audición y sus formas de evaluación en la comunidad
fonoaudiológica de Argentina.
METODOLOGÍA
Para la elaboración de esta revisión de literatura
se llevó a cabo una búsqueda bibliográca utilizando
las bases de datos Scopus, Cinahl, IBECS, Medline y
Lilacs. Las palabras claves utilizadas para la búsqueda
fueron contralateral suppression, medial olivocochlear,
otoacoustic emissions y eerent. Estos términos se fueron
combinando entre para la búsqueda en las bases de
datos. En el caso de Lilacs e IBECS, los términos tam-
bién se usaron en español. Las búsquedas fueron reali-
zadas abiertamente sin limitar el año de publicación. Se
seleccionaron para esta revisión todos aquellos artículos
que fueran una revisión de literatura sobre la temática
o aquellos en los que se analizara la técnica de evalua-
ción del haz olivococlear medial mediante las otoemi-
siones acústicas. La mayoría de los artículos incluidos
correspondían al idioma inglés, y el resto, al francés y
español. Adicionalmente, se revisaron todas las citas de
los artículos incluidos con el n de identicar posibles
artículos que no hayan aparecido en la búsqueda direc-
ta realizada en las bases de datos. También se utilizaron
libros o capítulos de libros de autores reconocidos en el
campo de la Audiología. Se descartaron para este trabajo
aquellos artículos que fueran revisiones de la temática
relacionada a otra temática (por ejemplo, revisión del
haz olivococlear medial y atención selectiva) y aquellos
artículos en dónde se evaluara el haz olivococlear medial
en personas con alguna condición (por ejemplo, evalua-
ción del haz olivococlear medial en pacientes con tras-
torno del lenguaje). Toda la bibliografía utilizada para
realizar esta revisión trata sobre la evaluación del haz oli-
vococlear medial en ámbitos de investigación, como se
mencionó anteriormente, en la actualidad no existe una
técnica gold standard para realizar el procedimiento en
el ámbito clínico de manera conable.
RESULTADOS
Mecanismo reejo del haz olivococlear medial
Recorrido de la vía
El haz olivococlear, como se mencionó en la intro-
ducción, está conformado por un conjunto de bras
olivococleares mediales y laterales llamadas haz olivo-
coclear medial (haz MOC, por su sigla en inglés) y haz
olivococlear lateral, respectivamente. Estas bras res-
ponden al sonido de manera reeja. En este sentido, el
término reejo olivococlear medial (reejo MOC en ade-
lante) se reere a la activación del haz olivococlear me-
dial frente al sonido. La gura 1, tomada de Guinan,
4
ilustra el recorrido del reejo MOC ipsilateral y contra-
lateral derecho. Tal como se ve, en el reejo MOC ipsi-
lateral derecho, el sonido que ingresa a la cóclea derecha
(ipsilateral cochlea), excita las bras del nervio auditivo
que se encuentran inervando las interneuronas reejas
en el núcleo coclear posteroventral (CN) ipsilateral.
Dichas bras cruzan el tronco del encéfalo (brainstem
Cross-section) para inervar las neuronas MOC contra-
EVALUACIÓN DEL HAZ OLIVOCOCLEAR MEDIAL A TRAVÉS DE LAS OTOEMISIONES ACÚSTICAS
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 181
laterales, las cuales regresan a la cóclea derecha por el
haz olivococlear cruzado (COCB). En el caso del reejo
MOC contralateral derecho, la activación ocurre desde
la cóclea izquierda (contralateral cochlea), las bras del
nervio auditivo contralateral inervan las interneuronas
reejas en el núcleo coclear posteroventral (CN) con-
tralateral, las cuales cruzan el tronco encefálico (bra-
instem Cross-section) para inervar las neuronas MOC
ipsilaterales, que se proyectan hacia la cóclea derecha a
través del haz olivococlear no cruzado (UOCB). Así, el
reejo ipsilateral implica un doble cruce, a diferencia
del contralateral. En pequeños mamíferos hay de dos a
tres veces más bras MOC cruzadas que no cruzadas, lo
que hace más fuerte el reejo ipsilateral. En humanos,
no se conoce esta proporción porque se requerirían pro-
cedimientos anatómicos invasivos para su estudio. No
obstante, investigaciones en monos sugieren que los hu-
manos podrían tener un número similar de bras MOC
cruzadas y no cruzadas, lo que explicaría que los ree-
jos ipsilaterales y contralaterales no sean tan diferentes.
4
Para una descripción más detallada de las diferencias
entre los reejos ipsilateral y contralateral encontradas
en humanos, véase Guinan.
3
Acción del reejo en la cóclea
Como se mencionó en la introducción, las bras
MOC inervan a las células ciliadas externas, que son las
encargadas de transmitir el estímulo sonoro a las células
ciliadas internas. Con la llegada de la vibración sonora
a la cóclea los cilios de las células ciliadas externas se
desplazan hacia la membrana tectoria, abriendo canales
iónicos que permiten el paso de potasio (K+) al interior
de la célula produciendo la despolarización de esta. La
despolarización es el desencadenante de la activación de
la motilidad (acortamiento y posterior elongación) de
las células ciliadas externas, gracias a la presencia de la
proteína prestina en sus membranas laterales. La con-
tracción de las células ciliadas externas arrastra tras de
a la membrana tectoria que, de este modo, se apro-
xima a los cilios de las células ciliadas internas, facili-
tando la despolarización de estas últimas, lo que dará
lugar a la transformación de la energía mecánica en
energía bioeléctrica que será interpretada por el sistema
nervioso central.
5
Al mismo tiempo que se activan las
células ciliadas, estas también amplican la magnitud
de su entrada mecánica. Esta amplicación del estímulo
constituye una retroalimentación positiva que mejora la
sensibilidad de la audición.
6
Cuando las células ciliadas
externas se alejan de la membrana tectoria, se cierran
los canales iónicos que permitían la entrada de K+, la
célula se hiperpolariza y, por ende, las células ciliadas
internas también se alejan de la membrana tectoria y se
hiperpolarizan.
2
La sinapsis de las bras MOC con las células ciliadas
externas libera un neurotransmisor llamado acetilcolina
que tiene la capacidad de inducir la hiperpolarización
Figura 1. En la imagen izquierda se observa el contorno de una sección transversal del tronco del encéfalo de un
gato que muestra la ubicación de las neuronas olivococleares laterales (LOC neurons) y mediales (MOC neurons).
Ambos grupos conforman el haz olivococlear (OCB), el cual se compone de bras cruzadas (COCB) y no cruzadas
(UOCB). CN se reere a los núcleos cocleares. Las echas indican el recorrido del reejo MOC ipsilateral y con-
tralateral derecho. En la imagen derecha, el esquema del órgano de Corti muestra las terminaciones de las neuronas
MOC en las células ciliadas externas y de las neuronas LOC en las dendritas de las bras nerviosas auditivas.
4
REV. MÉD. ROSARIO 91: 179-196, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO182
de las células ciliadas externas. La acetilcolina activa una
corriente de entrada de cationes, principalmente calcio
(Ca++), produciendo aumento del calcio intracelular, lo
que abre canales de K+ e induce la hiperpolarización de
las células ciliadas externas.
6
Los cambios de hiperpo-
larización y conductancia reducen la motilidad de las
células ciliadas externas en una escala de tiempo rápida
de entre 10 y 100 milisegundos. La alteración de la mo-
tilidad de las células ciliadas externas afecta su retroa-
limentación a la mecánica de la membrana basilar y la
ganancia coclear general.
5
Es decir que, las principales
consecuencias de la activación MOC son una reducción
de la ganancia de la amplicación coclear y del movi-
miento de la membrana basilar inducido por el sonido,
lo que resulta en una disminución de las respuestas de
las bras nerviosas auditivas aferentes al sonido.
4
La activación MOC se produce de manera reeja y
le permite al sistema nervioso central controlar la forma
en que los sonidos se procesan en la periferia auditiva.
Dado el accionar MOC, se le atribuyen funciones como
la mejora en la detección de señales en ruido de fondo y
la protección de la cóclea frente a intensidades elevadas
de sonido.
6
Desde su descubrimiento, el reejo MOC
ha sido estudiado en relación con diversas alteraciones,
tanto auditivas como no auditivas.
Evaluación del haz olivococlear medial en seres hu-
manos
Breve reseña histórica
En 1946, Rasmussen
1
describe que en cerebros de
fetos humanos de 4 a 9 meses y de varios animales, las
bras pedunculares olivares llegan a la cóclea a través de
la anastomosis vestíbulo-coclear de Oort, considerando
que un término anatómico más apropiado para estas
bras sería fascículo olivococlear superior. Desde ese
momento en adelante se empieza a estudiar la anatomía
y siología del haz olivococlear medial principalmente
en animales. En 1978, Buño
7
demuestra en un expe-
rimento realizado en gatos que la actividad espontánea
del nervio auditivo cambia bajo la estimulación acústica
contralateral de baja intensidad. Siguiendo esta línea,
en 1987, Folsom y Owsley
8
demuestran una caída en
la amplitud del potencial de acción compuesto (N1)
frente a la estimulación acústica contralateral simultá-
nea en seres humanos. En 1989, Mott y col
9
miden las
otoemisiones acústicas espontáneas en seres humanos
antes, durante y después de la presentación de estímulos
tonales en el oído contralateral, observando mayormen-
te una disminución de la amplitud de las otoemisiones,
pero en ocasiones aumentos o ningún cambio. Estos
autores concluyen en que el efecto de dichas variacio-
nes de amplitud está mediado por neuronas eferentes
mediales del haz olivococlear no cruzado que se encuen-
tran inervando a las células ciliadas externas. En 1990,
Collet y col
10
llevan a cabo un experimento similar al de
Mott y col
9
pero con otoemisiones acústicas transitorias
(TEOAE, por su sigla en inglés). Estos autores miden
las TEOAE (evocadas por un estímulo click) sin y con
la presencia de ruido blanco en el oído contralateral, en-
contrando una caída en la amplitud de las TEOAE ante
la presencia del ruido. Estos investigadores concluyen en
que esta técnica permite probar la interacción recíproca
entre los dos órganos de Corti en seres humanos y, por
lo tanto, el reejo MOC.
Esta caída en la amplitud de las otoemisiones al
estimular acústicamente las bras MOC es lo que ac-
tualmente se conoce en la literatura cientíca como
supresión, utilizándose el término supresión contralateral
cuando el estímulo inductor del reejo MOC (el ruido
blanco en Collet y col
10
) se presenta en el oído contra-
rio al que está siendo testeado. Teniendo en cuenta que
el término supresión hace referencia a una interferencia
mecánica entre dos señales, Dhar y Hall
5
plantean que
sería más adecuada la utilización del término inhibición,
el cual se asocia a fenómenos neurales. Sin embargo, en
la literatura cientíca, ambos términos se usan indistin-
tamente.
La investigación realizada por Collet y col
10
constitu-
el punto de partida para que, con el correr de los años,
distintos equipos de investigación intentaran encontrar
la forma más conable de medir el funcionamiento del
reejo MOC a través de las otoemisiones acústicas. En
la actualidad, no existe una prueba gold standard para
evaluar el reejo MOC, esta es posiblemente la princi-
pal razón por la que su uso no está extendido en el ámbi-
to clínico. Mientras algunos procedimientos están clara-
mente determinados, otros aún generan debate entre los
autores. No obstante, la técnica más utilizada hoy en día
en las publicaciones cientícas, en adelante denominada
técnica tradicional, es la propuesta por Collet y col
10
,
que implica, como ya se mencionó, medir las TEOAE
con un estímulo click, sin y con la presencia de un estí-
mulo inductor del reejo MOC (generalmente ruido de
banda ancha) en el oído contralateral, tal como se ve en
la gura 2. El fundamento de este procedimiento es que
el estímulo presentado en el oído contralateral activa el
EVALUACIÓN DEL HAZ OLIVOCOCLEAR MEDIAL A TRAVÉS DE LAS OTOEMISIONES ACÚSTICAS
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 183
reejo MOC, el cual inhibe la motilidad de las células
ciliadas externas en el oído testeado, disminuyendo la
amplitud de las otoemisiones de dicho oído. En otras
palabras, lo esperable es que la amplitud de las TEOAE
sea menor cuando se presenta un estímulo inductor del
reejo MOC en el oído contralateral. Esta metodología
de valoración, si bien parte de un concepto simple, a
menudo se realiza de manera inadecuada ya que no se
tienen en cuenta todos los parámetros necesarios al mo-
mento de realizar la prueba.
3
Si bien la técnica tradicional implica el uso de las
TEOAE, el reejo MOC se ha intentado evaluar con
todos los tipos de otoemisiones acústicas evocadas. In-
dependientemente del tipo de otoemisión del que se
trate, el procedimiento de base siempre es el mismo,
medir las otoemisiones sin y con estimulación acústica
de las bras MOC. Sin embargo, la evaluación del ree-
jo MOC utilizando otoemisiones acústicas producto de
distorsión (DPOAE, por su sigla en inglés) y estímulo
frecuenciales (SFOAE, por su sigla en inglés) requiere
técnicas más complejas y sosticadas dada la naturaleza
de dichas otoemisiones.
11
La utilización de las TEOAE
presenta una mayor facilidad de medición, ya que el es-
tímulo click y la otoemisión registrada están separados
en el tiempo, lo que permite apartar uno del otro.
3
Si
bien las TEOAE no son tan especícas en frecuencia
como las DPOAE o las SFOAE, las investigaciones han
demostrado que el reejo MOC no parece ser especíco
en frecuencia. Se ha observado que la sintonía del reejo
MOC es amplia y que el efecto más grande no siempre
se centra en la frecuencia del estímulo inductor del re-
ejo MOC, con un sesgo en su frecuencia de inhibición
sintonizado hacia la región de 1000 a 2000 Hz.
12,13
Por
ende, se considera que la especicidad de frecuencia del
reejo MOC probablemente no sea un factor crítico al
evaluar este reejo en un entorno clínico.
14
Equipamiento
En la actualidad, el equipo Echoport 292 II, con
su software ILO, perteneciente a Otodynamics Ltd.,
permite realizar mediciones simultáneas binaurales de
otoemisiones y es el único equipo comercial (en conoci-
miento de esta autora) que incluye una prueba de valo-
ración del reejo MOC. La gura 3 muestra el esquema
de la prueba Contralateral TE suppression test pertene-
ciente al software ILO versión 6 (v6). Tal como se ob-
serva, esta prueba consiste en la técnica tradicional, es
decir se miden las TEOAE sin y con la presencia de un
estímulo inductor del reejo MOC en el oído contrala-
teral.
15
Diversos estudios publicados han utilizado este
equipo para evaluar el reejo MOC. No obstante, en
la actualidad el mismo presenta ciertas limitaciones, ya
que impide modicar determinados parámetros que, en
los últimos años, han sido objeto de nuevos abordajes.
Figura 2. Evaluación contralateral del reejo MOC en oído derecho a través de las TEOAE. El momento uno y el
momento dos se deben repetir de manera intercalada (ver interleave) hasta completar la cantidad de barridos prees-
tablecidos (ver barridos).
REV. MÉD. ROSARIO 91: 179-196, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO184
Por fuera de los equipos comerciales para medir otoemi-
siones, la tendencia más actual es la valoración del ree-
jo MOC mediante técnicas más sosticadas que inclu-
yen la utilización de plataformas como MATLAB® (e
MathWorks, Inc., Natick, MA), enviando los estímulos
y recolectando la respuesta mediante probetas como las
de Etymotic (Etymotic Research, Inc., Elk Grove Villa-
ge, IL). Por otro lado, existen publicaciones en las que la
prueba también se ha realizado utilizando otros equipos
comerciales para registrar otoemisiones, mientras que
en el oído contralateral se presenta ruido a través de un
audiómetro. Esta técnica podría ser la menos conable,
principalmente por dos factores a considerar: la calibra-
ción y el interleave, los cuales se detallan a continuación.
La calibración del equipamiento es fundamental
dado que se debe poseer una conanza razonable en
que se están enviando estímulos precisos a la membrana
timpánica. Debe resultar conable que las representa-
ciones de la otoemisión y el ruido de fondo sean apro-
ximaciones razonables de la señal de presión registrada
en el canal auditivo. Por lo tanto, es necesario calibrar
tanto la salida (estímulos) como la entrada (otoemisión
+ ruido de fondo) del equipo que se esté utilizando. En
este sentido, en los equipos comerciales, la entrada está
calibrada de fábrica y la salida se calibra sobre la marcha
para cada medición que se le realiza al paciente, me-
diante un proceso automático y controlado por el soft-
ware del equipo. El papel del profesional que maneja el
equipo es simplemente detectar cuándo se produce un
error en la calibración y descartar cualquier mal funcio-
namiento obvio.
5
Pero ¿qué ocurre entonces cuando se
miden las otoemisiones mediante otro equipamiento no
comercial? Como se mencionó anteriormente, al eva-
luar el reejo MOC se pueden utilizar computadoras
con softwares especícos y probetas, en estos casos es
necesario que el circuito incluya medidas de calibración
para que la prueba resulte conable. La misma situa-
ción ocurre cuando se utiliza un audiómetro para enviar
el estímulo inductor del reejo MOC. Al respecto, ya
en 1999, Hood y su equipo
16
señalaban que, al utilizar
una fuente externa para el estímulo inductor del reejo
MOC (como un generador de ruido o un audiómetro),
era necesario controlar la intensidad del estímulo en el
canal auditivo durante la prueba, a n de garantizar que
se mantuviera constante cada vez que se aplicara el estí-
mulo contralateral. En este sentido, puede mencionarse
que existe una amplia cantidad de publicaciones en las
que se evalúa el reejo MOC utilizando un audiómetro
sin que se haga referencia a pruebas de calibración. En
cambio, es común ver el procedimiento de calibración
en las publicaciones que utilizan circuitos más sostica-
dos, como lo son el uso de computadoras con softwares
y algoritmos especícos.
17,18
Por otro lado, el término interleave o interleaving,
hace referencia a que el proceso de medir la otoemisión
sin y con estimulación acústica de las bras MOC debe
repetirse varias veces. En la gura 3 se observa la estruc-
tura de la prueba del software ILO v6, la cual realiza
registros alternados con masker OFF y masker ON, es
decir, registros sin y con estimulación acústica de las
bras MOC.
15
Es aconsejable replicar los hallazgos de
cada medición (sin y con estimulación acústica de las
Figura 3. Esquema de la prueba contralateral suppression TE test.
15
EVALUACIÓN DEL HAZ OLIVOCOCLEAR MEDIAL A TRAVÉS DE LAS OTOEMISIONES ACÚSTICAS
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 185
bras MOC) para vericar los resultados y la presen-
cia o ausencia de inhibición. El proceso de promediar
los resultados obtenidos en varias mediciones ayuda a
reducir el efecto de sesgo de una o unas pocas medi-
ciones que pueden presentar valores atípicos.
5
En línea
con esto, Guinan
3
menciona que para evitar desviacio-
nes signicativas en la medición se deben realizar múl-
tiples alternancias de MOC-on y MOC-o y aleatorizar
qué condición es la primera. En este sentido, el software
ILO v6 permite establecer un mecanismo de interleave
de dos maneras distintas: a) a partir de los barridos, con-
gurando cada cuantos barridos cambia de condición,
o b) a partir del tiempo (en segundos), congurando
cada cuanto tiempo cambia de condición.
15
El uso de
circuitos más sosticados con computadoras y softwares
especícos permite también poder establecer y congu-
rar las condiciones de interleave.
17,19,20
Estimación del reejo MOC
Tanto en la técnica tradicional mediante las TEOAE
como en la utilización de las DPOAE y las SFOAE, la
estimación del reejo MOC se calcula observando el
cambio de amplitud que se produce en la otoemisión
al agregar un estímulo inductor del reejo MOC. A lo
largo de los años, se han publicado numerosos estudios
que estiman la presencia del reejo MOC a partir de los
datos brutos obtenidos en las mediciones. Es decir, los
autores miden la otoemisión sin y con estimulación de
las bras MOC y luego restan ambos valores de ampli-
tud, considerando la presencia del reejo MOC cuando
la amplitud de la otoemisión disminuye ante la estimu-
lación de las bras MOC. A su vez, se han utilizado
diferentes criterios como considerar la presencia de in-
hibición cuando el resultado de la diferencia es mayor a
cero, mayor a 0.5 o mayor a 1, sin haber un consenso al
respecto. Mishra y Lutman
11
explican que la utilización
de los datos en bruto puede conducir a estimaciones
erróneas de la magnitud del reejo MOC, y que dichos
datos deberían normalizarse considerando la amplitud
de referencia, también llamada amplitud de base, es de-
cir la amplitud de la otoemisión obtenida sin estimula-
ción de las bras MOC. Por ejemplo, un efecto bruto de
1 dB con una amplitud de TEOAE de referencia de 20
dB frente a una otoemisión con amplitud de 7 dB puede
no representar la misma intensidad del reejo MOC.
11
Como publicaciones que respaldan la importancia de
normalizar los datos se puede mencionar a Backus y
Guinan
21
, quienes demostraron que la normalización de
los datos eliminó gran parte de las diferencias especí-
cas de frecuencia en los efectos brutos del reejo MOC
medidos en las frecuencias 940 y 1000 Hz; y a Garinis
y col
22
, quienes informaron efectos signicativos en el
oído con métricas normalizadas que no eran evidentes
en el análisis de los datos en bruto. Las publicaciones
más actuales, estiman la magnitud del reejo MOC bajo
diferentes técnicas estadísticas teniendo en cuenta la
normalización de los datos y no simplemente restando
los valores en bruto.
17,18,23
El rol del reejo estapedial
Dado que el reejo estapedial aumenta la impedan-
cia del oído medio, también puede modicar las otoe-
misiones acústicas, las cuales viajan desde la cóclea ha-
cia el conducto auditivo externo para ser detectadas. Es
por ello que, al valorar el reejo MOC, es importante
garantizar que los estímulos sonoros utilizados no es-
tén activando el reejo estapedial.
4
Toda evaluación del
reejo MOC mediante las otoemisiones acústicas debe
ir acompañada de la valoración del reejo estapedial.
En este sentido, los instrumentos clínicos típicos para
medir el reejo estapedial no detectan las contracciones
más pequeñas, pudiendo subestimar los umbrales del
reejo hasta en 20 dB.
24
Las técnicas utilizadas en el ám-
bito investigativo para medir el reejo estapedial a me-
nudo producen umbrales signicativamente más bajos
que los umbrales detectados por los impedanciómetros
comerciales.
25,26
Al evaluar el reejo MOC mediante las
otoemisiones acústicas, sería mejor utilizar otra forma
de explorar la activación del reejo estapedial, pero esto
requiere técnicas más sosticadas como por ejemplo
monitorear la activación del reejo estapedial durante la
evaluación del reejo MOC.
18
Otoemisiones acústicas transitorias
Las TEOAE son otoemisiones acústicas obteni-
das en el conducto auditivo externo tras un estímulo
transitorio. El más utilizado es el click dado que es un
estímulo corto (de 0,1 a 0,2 milisegundos) y contiene
una amplia gama de frecuencias.
5
Como se mencionó
anteriormente, la técnica tradicional para estudiar el
reejo MOC consiste en medir las TEOAE sin y con
estimulación acústica contralateral (generalmente ruido
de banda ancha). Este procedimiento que parece simple
suele hacerse de manera errónea dada las distintas va-
riables que deben tenerse en cuenta,
3
las cuales se irán
explicando a continuación.
REV. MÉD. ROSARIO 91: 179-196, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO186
Generalmente para la medición de una TEOAE
clínica se utiliza un estímulo click no lineal a una fre-
cuencia de 50 Hz.
5
El primer punto a tener en cuenta
es la diferencia entre un click lineal y un click no lineal.
Berlín y col
27
explican que el click lineal está formado
por pulsos que se dan consistentemente a la misma in-
tensidad y en la misma polaridad, sin intentar diferen-
ciar los ecos mecánicos que emanan de la interacción del
click con las paredes del canal auditivo y la membrana
timpánica, con los ecos activos provenientes, presumi-
blemente, de las células ciliadas externas. Los autores
agregan que, en el ámbito clínico, donde se utiliza la
TEOAE para detectar la respuesta de las células ciliadas
externas, la presencia o ausencia del eco es fundamental
para la clasicación adecuada de la función coclear, por
lo que se utiliza un click no lineal. El click no lineal está
formado por grupos de cuatro pulsos, en donde los tres
primeros poseen la misma polaridad y el cuarto es de
polaridad opuesta. Esta particularidad hace que al es-
timular la cóclea con un click no lineal, se cancelen los
artefactos electroacústicos, pero no los ecos provenientes
de las células ciliadas externas.
27
Sin embargo, si se quie-
re utilizar la TEOAE para evaluar el reejo MOC, se
recomienda el uso del click lineal, dado que la nalidad
es ver un cambio en la amplitud de la TEOAE en las
condiciones sin y con estimulación acústica del reejo
MOC. Si se utilizara un click no lineal al medir el reejo
MOC, no solo se reducirían los posibles artefactos, sino
que también se cancelaría la porción lineal del reejo
MOC.
4
En otras palabras, utilizar un estímulo click no
lineal para medir el reejo MOC no resulta adecuado
porque no permite visualizar el efecto completo de di-
cho haz.
El segundo punto a tener en cuenta es la intensidad
a la que se emitirá el estímulo click, el parámetro típico
que se utiliza para la TEOAE en el ámbito clínico y que
presentan por default los equipos comerciales es de 80
a 86 dB SPL.
5
En la evaluación del reejo MOC, se ha
optado por utilizar niveles de click más bajos dada la
posible activación del reejo estapedial en intensidades
de 80 dB SPL. Hood y col
28
evaluaron el reejo MOC
utilizando distintas intensidades de click, concluyendo
en que los mayores efectos se presentaban en el rango
de intensidades de 55 a 60 dB pSPL. En línea con estos
hallazgos, los mismos autores sugieren utilizar niveles de
click entre 55 y 65 dB pSPL al medir el reejo MOC.
16
Autores más recientes utilizan niveles de click coinci-
dentes con los recomendados por Hood y col
16,20
. Otros
autores determinan la intensidad del click en dB SL, es
decir que la intensidad del click varía de un sujeto a otro
en función de su umbral auditivo.
29
Tal como se obser-
va, a diferencia de la TEOAE clínica, al medir el reejo
MOC no existe un valor típico para la intensidad del
click. Sin embargo, puede armarse que se recomiendan
valores menores que los utilizados en la TEOAE clínica.
En la técnica tradicional de valoración del reejo
MOC, el click se considera el estímulo inductor de la
TEOAE, al cual se le agrega otro estímulo (general-
mente ruido de banda ancha) como inductor del reejo
MOC. Sin embargo, se debe tener en cuenta que el click
además de evocar la TEOAE, también puede activar el
reejo MOC. Al respecto, Guinan y col
25
demostraron
que los clicks de 60 a 70 dB SPL utilizados para registrar
TEOAE también activaban el reejo MOC, sugiriendo
que era menos problemático si los clicks se utilizaban a
60 dB SPL. No está claro en qué medida la medición del
reejo MOC cambia por la posible activación del reejo
MOC provocada por el estímulo click.
11
Boothalingam
y Purcell
14
mencionan que en la técnica tradicional de
evaluación del reejo MOC (click en el oído testeado
y ruido de banda ancha en el oído contralateral) no se
puede determinar si la inhibición del reejo MOC fue
causada por el click ipsilateral o el ruido de banda ancha
contralateral, o si es un efecto bilateral provocado por
ambos estímulos (click + ruido de banda ancha). Esta
situación lleva al tercer punto a tener en cuenta que es el
click rate, es decir la cantidad de ciclos por segundo que
conforman el estímulo click.
El click rate típico utilizado para medir las TEOAE
en el ámbito clínico es 50 ciclos por segundo (50 Hz), lo
que da una ventana de tiempo de 20 milisegundos.
5
Si
bien los primeros trabajos realizados para evaluar el re-
ejo MOC utilizaban este click rate (posiblemente por-
que es la composición que posee el click en los equipos
comerciales), Boothalingam y Purcell
14
han demostrado
que en la técnica tradicional del reejo MOC (click en
el oído testeado y ruido en el oído contralateral), click
rates tan bajos como 31,25 Hz a una intensidad de 55
dB peSPL mejoran signicativamente la inhibición del
reejo MOC de la TEOAE, posiblemente debido a la
activación ipsilateral del reejo MOC, confundiendo el
verdadero reejo MOC contralateral. Los autores agre-
gan que, dado que la mayoría de los estudios suelen uti-
lizar un click rate de 50 Hz y niveles de 60 dB peSPL o
superiores para obtener la TEOAE en el oído ipsilateral,
es concebible que la inhibición del reejo MOC obser-
EVALUACIÓN DEL HAZ OLIVOCOCLEAR MEDIAL A TRAVÉS DE LAS OTOEMISIONES ACÚSTICAS
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 187
vada en estos estudios sea una combinación de reejos
MOC contralateral e ipsilateral. Boothalingam y Pur-
cell
14
sugieren que, cuando se utiliza un estímulo induc-
tor del reejo MOC contralateral, con intensidades de
click de 55 dB peSPL, el click rate sea igual o menor a
25 Hz para evitar la contaminación de la respuesta por
la activación del reejo MOC ipsilateral. Se debe tener
en cuenta que la modicación del click rate, modicará
como consecuencia la ventana de tiempo.
El último punto a tener en cuenta respecto del es-
tímulo inductor de la TEOAE es la estabilidad del
estímulo, es decir la consistencia de la intensidad del
estímulo a lo largo del período de recopilación de da-
tos. Este parámetro se expresa generalmente como un
porcentaje de variación en el nivel de intensidad, en
donde el 100% indica que no hay cambios en el nivel
de intensidad del estímulo click a lo largo de la recopi-
lación de datos.
5
En este sentido, es importante obtener
valores altos de estabilidad del estímulo al medir una
TEOAE clínica, no obstante, Dhar y Hall
5
mencionan
que los rangos aceptables dependen del equipo de me-
dición de otoemisiones que se utilice. La estabilidad del
estímulo no constituye un parámetro que se mencione
habitualmente en la metodología de los estudios que
evalúan el reejo MOC. No obstante, los autores que
si lo consideran plantean que los valores de estabilidad
del estímulo deberían mantenerse en niveles superiores
a 80-85%.
11,16
Otros parámetros a tener en cuenta al momento de
medir una TEOAE son los barridos, la relación señal
ruido (SNR, por su sigla en inglés) y la reproducibili-
dad. Normalmente en el ámbito clínico las TEOAE se
miden en 260 barridos,
5
es decir el equipamiento regis-
tra 260 respuestas de buena calidad antes de detener la
prueba.
15
En la evaluación del reejo MOC, se sugiere
la realización de más barridos en cada condición (sin
y con estimulación acústica de las bras MOC). Hood
y col
16
proponen utilizar 500 barridos en cada condi-
ción, mientras que enfoques más actuales utilizan más
de 1000 barridos en cada condición.
20
Como ya se ha
mencionado en el apartado de Equipamiento, los ba-
rridos deberían estar intercalados (interleave). El uso de
mayor cantidad de barridos permite mejorar la SNR,
pero, por otro lado, aumentar el número de barridos
también aumenta la duración de la prueba y puede pro-
ducir desviaciones en la medición.
29
A diferencia de la
TEOAE clínica, no existe un valor típico de barridos
al evaluar el reejo MOC, a su vez, al estar relacionado
con la SNR, posiblemente sea prioritario establecer la
SNR que se desea y estimar cuántos barridos permiti-
rían alcanzar dicha SNR.
La SNR, es decir, la diferencia entre la respuesta de
la TEOAE y el nivel de ruido, se utiliza comúnmente
en las pruebas clínicas de otoemisiones acústicas para
determinar si están presentes o no. Aunque 6 dB es un
parámetro típico para una SNR aceptable en el ámbito
clínico, este puede resultar demasiado bajo si el objetivo
es detectar con precisión un reejo MOC muy peque-
ño. Una SNR que es suciente para una prueba clínica
de otoemisiones acústicas no es suciente para medir el
reejo MOC porque el ruido de fondo aumenta cuando
se restan las dos mediciones de la otoemisión acústica.
19
En la gura 4, se observa un diagrama de dispersión
correspondiente a Goodman y col
29
el cual muestra los
cambios mínimos detectables al estimular acústicamen-
te las bras MOC, en función de la SNR. El cambio
mínimo detectable es el cambio en la amplitud de la
TEOAE al estimular acústicamente las bras MOC.
Tal como se ve, las frecuencias por debajo de 4000 Hz
tienden a tener cambios mínimos detectables más bajos,
presumiblemente por estar asociadas con SNR más al-
tas. Las frecuencias de 4000 Hz y superiores presentan
Figura 4. Cambio mínimo detectable en función de la
SNR. Los círculos muestran los cambios en frecuencias
menores a 4000 Hz y los triángulos en frecuencias iguales
o mayores a 4000 Hz. Los símbolos blancos corresponden
a cambios estadísticamente no signicativos y los símbo-
los rojos a cambios estadísticamente signicativos.
29
REV. MÉD. ROSARIO 91: 179-196, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO188
SNR más bajas y cambios mínimos detectables más al-
tos. Los autores concluyen en que, si bien una SNR de
6 dB generalmente se considera adecuada para detectar
la presencia de las TEOAE en el ámbito clínico, se re-
quieren SNR mucho más altas (18-30 dB) para detectar
las magnitudes de los cambios producidos por el reejo
MOC que se observan típicamente.
29
Para obtener SNR más altas, una posibilidad es au-
mentar la intensidad del estímulo inductor de la otoemi-
sión acústica. Sin embargo, un nivel de intensidad más
alto, como ya se explicó, puede desencadenar el reejo es-
tapedial. Otra opción es aumentar el número de barridos,
lo cual aumentará la duración de la prueba y también se
debe tener en cuenta que puede provocar una desviación
de las mediciones.
19
Guinan
4
menciona que, para mini-
mizar el tiempo de prueba, se puede utilizar una regla de
parada promedio que se base en lograr la SNR para de-
tectar un reejo MOC de baja amplitud predeterminado.
Goodman y col
29
mencionan que un paradigma de me-
dición más eciente podría cambiar de forma adaptativa
el número de barridos registrados en función de la SNR
y el cambio mínimo detectable deseado. Por ejemplo, si
se deseara detectar cambios mayores o iguales a 1 dB, el
objetivo sería una SNR de aproximadamente 30 dB.
29
En
todos los casos, no se deberían tomar como válidas ni in-
cluirse en el análisis las TEOAE que no cumplan con el
valor de SNR estipulado. Es decir, no se debería estimar
un resultado del reejo MOC en respuestas que no supe-
ren la SNR estipulada.
La reproducibilidad también se vincula a la SNR.
Durante la medición de una TEOAE se realizan dos re-
copilaciones de la respuesta que se expresan en dos on-
das, denominadas A y B. La reproducibilidad indica, en
porcentaje, cuán similar es la onda A a la onda B. Si hay
una otoemisión robusta y el nivel de ruido de fondo es
insignicante, la reproducibilidad entre las dos copias de
la respuesta debería aproximarse al 100% y, en el gráco
proporcionado por el equipo, ambas ondas se superpon-
drán casi por completo. Por el contrario, si hay poca o
ninguna actividad de TEOAE y / o el nivel de ruido de
fondo es excesivo, entonces la reproducibilidad será consi-
derablemente menor.
5
En la evaluación del reejo MOC,
Hood y col
16
consideraban una reproducibilidad superior
a 70%. Enfoques más actuales plantean una reproducibi-
lidad de al menos 85% al evaluar el reejo MOC a través
de las TEOAE.
11
En la mayoría de las publicaciones in-
cluidas en esta revisión, la reproducibilidad no suele men-
cionarse. Probablemente, esto se deba a que los autores
ponen el foco en conseguir una SNR adecuada, superior
a 6 dB, como ya se mencioy la reproducibilidad esta
condicionada por dicho valor de SNR.
Con respecto al rango de frecuencias a evaluar, se
puede mencionar que la mayor inhibición del reejo
MOC se presenta en el rango de 1000 a 2000 Hz.
5,28,29
Por encima de 4000 Hz, pueden observarse pocos cam-
bios signicativos en la amplitud de las TEOAE al esti-
mular acústicamente las bras MOC. No obstante, las
bandas de frecuencia o regiones que muestran inhibi-
ción contralateral varían entre individuos.
29
Respecto al estímulo inductor del reejo MOC, el
primer punto a tener en cuenta es el tipo de estímulo
a utilizar. La estimulación acústica de las bras MOC
se ha estudiado tanto con ruido como con tonos, y se
ha encontrado que la mayor inhibición en las TEOAE
ocurre con ruido de banda ancha.
5
En este sentido, se
puede armar que la mayoría de las publicaciones que
evalúan el reejo MOC mediante la técnica tradicional
utilizan ruido de banda ancha.
El segundo punto a tener en cuenta es la intensidad
del estímulo inductor del reejo MOC, que, como ya
se mencionó, puede desencadenar el reejo estapedial.
4
En el caso de las TEOAE, Berlin y col
27
observaron la
mayor inhibición cuando los clicks se encontraban entre
60 y 65 dB pSPL, y el ruido se presentaba alrededor de
5 a 7 dB más intenso que el click. Hood y col
16
demos-
traron que los estímulos inhibidores de igual intensidad
o 5 dB más altos que el click eran efectivos para maxi-
mizar la inhibición. Mertes
20
encontró que la inhibición
contralateral media era mayor para una intensidad del
estímulo inductor del reejo MOC de 60 dB SPL en
comparación con 50 dB SPL. Otros autores también
utilizan intensidades de 60 dB SPL.
19
A su vez, tal como
se mencionó en el apartado de Estímulo inductor de la
TEOAE, hay autores que determinan la intensidad del
estímulo inductor del reejo MOC en dB SL, es decir
que, la intensidad varía de un sujeto a otro en función
de su umbral auditivo.
29
No existe una intensidad uni-
versal del estímulo inductor del reejo MOC que pro-
voque una inhibición óptima y garantice la ausencia del
reejo estapedial en todos los individuos normoyentes.
Por lo tanto, puede ser necesario determinar el nivel óp-
timo a utilizar en cada caso particular.
11
El tercer punto a tener en cuenta es el modo de es-
timulación del reejo MOC. En la técnica tradicional,
el reejo MOC se estimula de manera contralateral.
La presentación contralateral del estímulo inductor
EVALUACIÓN DEL HAZ OLIVOCOCLEAR MEDIAL A TRAVÉS DE LAS OTOEMISIONES ACÚSTICAS
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 189
del reejo MOC es la más utilizada posiblemente por-
que es la opción más sencilla, dado que no contamina
al estímulo inductor de la otoemisión ni a la respuesta
obtenida.
5
Sin embargo, el reejo MOC puede estimu-
larse acústicamente no solo de forma contralateral sino
también ipsilateral o bilateral. La estimulación bilateral
parece sumar los efectos de los sonidos ipsilaterales y
contralaterales.
3
Mientras que la estimulación ipsilateral
y contralateral activan sólo una parte de las bras MOC
en cada caso, la estimulación bilateral permitiría la ac-
tivación tanto de las bras MOC cruzadas como de las
no cruzadas, por lo que la magnitud del reejo MOC
sería mayor,
5
pero este tipo de procedimiento requiere
técnicas más sosticadas.
18,30
Otoemisiones acústicas producto de distorsión
La valoración del reejo MOC también se ha es-
tudiado siguiendo los lineamientos de la técnica tra-
dicional ya descrita, pero utilizando DPOAE en vez
de TEOAE. Sin embargo, contrario a lo esperado, en
ocasiones se ha observado un aumento de la amplitud
de las DPOAE y no una reducción. La mayoría de los
estudios realizados con dicha técnica no controlaron la
relación de fase entre los dos componentes que forman
la DPOAE; por ello, los resultados de esos estudios no
pueden interpretarse sin ambigüedad.
31
La gura 5, muestra cómo se forman los componen-
tes de reexión y distorsión de las DPOAE. Las DPOAE
se miden utilizando dos tonos simultáneos denomina-
dos f1 y f2 (f2 > f1). Cuando ambas ondas sonoras (f1
y f2) ingresan en la cóclea, se genera una distorsión por
intermodulación en la región de superposición de am-
bas ondas, principalmente cerca del pico de la onda f2,
creándose nuevas ondas en la frecuencia 2f1-f2 que via-
jan en ambas direcciones: hacia afuera y hacia adentro.
Mientras que la onda que viaja hacia afuera aparece en
Figura 5. Una región de distorsión no lineal (D), cercana al pico de la onda f2, genera ondas a la frecuencia fdp que
se propagan en ambas direcciones. La onda que viaja hacia atrás se propaga al canal auditivo como una emisión de
fuente de distorsión; la onda que viaja hacia adelante experimenta una reexión coherente parcial (R), generando
una segunda onda que viaja hacia atrás que se propaga al canal auditivo como una emisión de fuente de reexión. La
DPOAE medida en el canal auditivo es una mezcla de emisiones originadas en dos regiones espacialmente distintas
y por dos mecanismos diferentes. Además, las ondas que viajan hacia atrás y llegan al estribo se reejan parcialmen-
te, creando nuevas ondas que viajan hacia adelante (indicadas con echas con tres puntos) y que posteriormente
experimentan otra reexión coherente parcial. La serie resultante (innita) de múltiples reexiones internas no está
representada en la gura para mayor claridad.
32
REV. MÉD. ROSARIO 91: 179-196, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO190
el canal auditivo como una fuente de distorsión, la onda
que viaja hacia adentro se propaga apicalmente hasta
su lugar característico (2f1-f2) donde se reeja parcial-
mente por perturbaciones de impedancia cercanas. Esta
reexión crea una segunda onda viajera hacia afuera
que aparece en el canal auditivo como una fuente de
reexión. Estos dos componentes: fuente de distorsión
y reexión, se combinan para formar la DPOAE total
medida en el canal auditivo.
32
La onda reejada tiene
un retraso mayor que la onda de distorsión, por lo que
sus fases relativas varían e intereren, lo que produce
un patrón semirregular de picos y valles denominado
estructura na de la DPOAE.
3
La estructura na de DPOAE se considera un patrón
de interferencia, que representa las relaciones de fase en-
tre las dos fuentes de DPOAE a lo largo de la frecuen-
cia. Si los componentes se suman estando desfasados,
pueden cancelarse entre sí y producir un nivel reducido
de DPOAE; es decir, un mínimo o valle en la estructura
na. Si se combinan de manera constructiva, mientras
están en fase, aumentan el nivel de DPOAE y producen
un máximo o pico en la estructura na. Por lo tanto,
para cualquier medición de DPOAE, las frecuencias de
prueba seleccionadas determinan la relación de fase en-
tre ambos componentes.
31
Ahora bien, ¿qué ocurre al agregar a este sistema un
estímulo inductor del reejo MOC? Abdala y col
31
expli-
can que si la DPOAE se mide a una frecuencia en la que
los dos componentes están desfasados (lo que produce
una cancelación, es decir un valle en la estructura na)
y el reejo MOC inhibe sólo un componente, alterará
la relación de fase entre ellos, liberando, en consecuen-
cia, la cancelación de fase. Por lo tanto, la activación del
reejo MOC en este escenario daría como resultado un
aumento repentino en el nivel de la DPOAE, es decir,
una mejora. Por el contrario, si la DPOAE se mide a
una frecuencia en la que los dos componentes están en
fase y se suman constructivamente en un pico o máximo
en la estructura na, una inhibición en la amplitud de
uno o ambos componentes mediante la activación del
reejo MOC, producirá una reducción en el nivel de
DPOAE en el canal auditivo. Al controlar la relación de
fase entre los componentes, es posible abordar de ma-
nera efectiva la mayor dicultad atribuida a las medidas
del reejo MOC a través de las DPOAE y evitar casos
de mejora que no están relacionados con la fuerza del
reejo MOC.
31
Una manera de controlar la relación de
fase entre los componentes de la DPOAE al evaluar el
reejo MOC es realizar la medición en los picos de la
estructura na, lo que implica el uso de una técnica más
sosticada que la técnica tradicional ya descrita.
Las técnicas de medición del reejo MOC mediante
DPOAE y su estructura na se llevan a cabo utilizando
softwares especícos que permiten separar los compo-
nentes de distorsión y reexión de la DPOAE e identi-
car los picos y valles de la estructura na. El software
ILO 96 (Otodynamics Ltd.) brindaba la opción de mos-
trar la estructura na de la DPOAE,
33
pero las versiones
más actuales de la marca no presentan dicha opción.
Esta autora no ha encontrado, hasta este momento, un
equipo comercial que muestre la estructura na de la
DPOAE medida.
Los investigadores que evalúan el reejo MOC
mediante las DPOAE teniendo en cuenta su estructu-
ra na, utilizan un software para enviar los estímulos,
como el desarrollado por Talmadge y col
34
, además de
otros softwares y algoritmos para recolectar la DPOAE
del conducto auditivo, separar los dos componentes e
identicar los picos y valles de la estructura na, entre
los cuales se pueden mencionar los desarrollados por
Shaer y Dhar
35
, Dhar y Abdala
36
y Abdala y Dhar
37
. En
síntesis, el equipamiento utilizado consiste en una com-
putadora que contiene estas herramientas, a la cual se
conectan probetas (como las de Etymotic Research, Elk
Grove Village, IL) para enviar los estímulos y recolec-
tar la respuesta en el conducto auditivo.
31,38,39
Como ya
se mencionó en el apartado de Equipamiento, este tipo
de circuito requiere procesos de calibración. El procedi-
miento entonces consiste en medir la DPOAE sin y con
estimulación acústica contralateral de las bras MOC,
para luego analizar la estructura na, identicar los pi-
cos y en ellos observar la respuesta obtenida en las dos
condiciones. Lo esperable es que la respuesta obtenida
al estimular el reejo MOC, en los picos de la estructura
na de la DPOAE, sea de menor magnitud, dado que la
activación de las bras MOC inhibe la contracción de
las células ciliadas externas.
17,31,33,38,39
Con respecto a los parámetros utilizados en la eva-
luación del reejo MOC mediante las DPOAE y su es-
tructura na, se puede mencionar que son similares a
los que se utilizan en el ámbito clínico. En primer lugar,
en la DPOAE clínica se utiliza una relación de frecuen-
cia (f2/f1) de 1,22 dado que parece ser la más efectiva
en la mayoría de los pacientes y se analiza la DPOAE
más robusta, encontrada en la frecuencia denida por
2f1-f2.
5
Este criterio se mantiene para la evaluación del
EVALUACIÓN DEL HAZ OLIVOCOCLEAR MEDIAL A TRAVÉS DE LAS OTOEMISIONES ACÚSTICAS
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 191
reejo MOC mediante la DPOAE.
17,31,33,38,39,40
Si bien
un estudio realizado por Witterkindt y col
41
demostró
un posible efecto MOC más fuerte en las DPOAE f2-f1
en comparación con las DPOAE 2f1-f2, las primeras
son más difíciles de medir porque son más pequeñas en
la mayoría de los seres humanos.
42
Todas las publicacio-
nes encontradas en la búsqueda bibliográca para esta
revisión utilizan DPOAE 2f1-f2.
En segundo lugar, con respecto a las intensidades de
f1 y f2, llamadas L1 y L2 respectivamente, es sabido
que las amplitudes óptimas de las DPOAE se registran
cuando L2 es menor que L1 entre 10 y 15 dB SPL,
siendo el paradigma común en el ámbito clínico valores
de L1 = 65 dB SPL y L2 = 55 dB SPL.
5
Al evaluar el
reejo MOC mediante las DPOAE hay una tendencia a
utilizar estos mismos valores.
31,39
Sin embargo, otros in-
vestigadores presentan diferentes valores de intensidad,
Sun
33
utiliza valores de L1 = 65 dB SPL y L2 = 50 dB
SPL y Deeter
38
utiliza valores de L1 = 55 dB SPL y L2
= 40 dB SPL. Dhar y Hall
5
mencionan que se produce
una mayor inhibición cuando se utilizan niveles de in-
tensidad de estímulo menores a 60-65 dB SPL. Al igual
que en el caso de las TEOAE, no se observa en la eva-
luación del reejo MOC mediante DPOAE, un valor
típico para L1 y L2.
En tercer lugar, otro parámetro que se tiene en cuen-
ta es la SNR. Más allá de lo mencionado en el aparta-
do de TEOAE, los estudios incluidos en esta revisión
que evalúan el reejo MOC mediante DPOAE utilizan
como criterio una SNR mayor a 6 dB
17,31,39
e incluso en
algunos casos valores mayores a 3 dB.
33,38
En todos los
casos, no se toman como válidas y no se incluyen en el
análisis, las DPOAE que no superan el valor de SNR
estipulado.
En cuarto lugar, con respecto al rango de frecuencias
que se analizan al evaluar el reejo MOC mediante las
DPOAE, no se observa un único criterio, algunos auto-
res evalúan hasta 4000 Hz,
17,39,40
otros hasta 5000 Hz
31
y otros hasta 6000 Hz.
33,38
Al respecto, se puede mencio-
nar que la mayor inhibición de las DPOAE parece estar
en el rango de 1500 a 4000 Hz.
5
Finalmente, con respecto al estímulo inductor del
reejo MOC, al igual que ocurre con las TEOAE, en las
DPOAE, el ruido resulta más ecaz que los tonos pu-
ros. Al comparar el ruido blanco con el ruido de banda
estrecha, se ha observado que la ecacia de uno versus la
del otro varía en función de la frecuencia del estímulo
de las DPOAE.
5
Con respecto a la intensidad del estí-
mulo inductor del reejo MOC, se puede mencionar
que, generalmente el ruido se presenta a 60 dB SPL por
considerarse adecuado para producir un reejo MOC
sin activar el reejo estapedial.
31,39
Otoemisiones acústicas estímulo frecuenciales
Las SFOAE son otoemisiones de bajo nivel en el ca-
nal auditivo que se generan en cócleas sanas en respuesta
a los tonos.
25
Son pocas las publicaciones de valoración
del reejo MOC mediante las SFOAE y mayormente
pertenecen a Guinan y sus colegas. Las SFOAE son las
otoemisiones más difíciles de medir porque la SFOAE
se superpone al tono de evocación tanto en el tiempo
como en la frecuencia. Los efectos MOC en las SFOAE
se pueden medir de varias maneras, siendo la más sim-
ple medir la presión sonora del canal auditivo sin y
con estimulación acústica de las bras MOC y tomar
la diferencia de vectores.
3
De esta manera, se cancela el
tono de evocación, permitiendo ver el cambio que se
produce en la SFOAE.
25
En el año 2003, Guinan y col
25
mencionaron que el interés por estudiar el reejo MOC
mediante las SFOAE, en lugar de otro tipo de otoemi-
siones, radica en que las SFOAE son las más selectivas
en frecuencia y que el sonido de la sonda utilizado para
evocar las SFOAE provoca relativamente poca actividad
MOC. De hecho, la especicidad frecuencial MOC se
ha estudiado mediante las SFOAE.
12,13,43
En la gura 6 se observa un diagrama vectorial que
muestra la presión sonora del canal auditivo descom-
puesta en partes de coseno y seno. Guinan
4
explica que
cuando una fuente de sonido produce una velocidad
de volumen en el espacio del canal auditivo sellado, el
componente principal de la presión del sonido (línea
negra gruesa en la gura 6) depende de la impedancia
acústica pasiva del oído (es decir, la impedancia con un
oído pasivo o cóclea muerta). Si la cóclea está activa, una
SFOAE que se origina en la cóclea (línea negra delgada
en la gura 6) se suma vectorialmente a la fuente de
presión y produce la presión total en el canal auditivo
(línea gris continua en la gura 6). Esta presión total es
la que va a medir el micrófono del equipo. Si se produ-
ce un cambio en el amplicador coclear, por ejemplo,
al estimular acústicamente las bras MOC, se produce
un cambio en la SFOAE (
SFOAE - línea de puntos
negra en la gura 6). Dicho cambio da como resultado
una nueva presión total, como lo muestra la línea gris
discontinua en la gura 6. Entonces, la evaluación del
reejo MOC mediante las SFOAE, consiste en medir
REV. MÉD. ROSARIO 91: 179-196, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO192
primero la presión total de referencia promedio (antes
de la estimulación acústica de las bras MOC) y luego
restar dicha presión de la presión total en función del
tiempo (durante la estimulación acústica de las bras
MOC), lo que da como resultado una
SFOAE en
función del tiempo.
4
Al igual que se mencionó en el apartado de DPOAE,
para evaluar el reejo MOC mediante las SFOAE tam-
bién se requiere un circuito con computadoras, soft-
wares especícos y probetas.
Para producir las SFOAE, normalmente se utiliza
un tono de sonda de 40 dB SPL, lo que se considera
una intensidad no tan alta pero que otorga una buena
SNR. Las amplitudes de las SFOAE pueden variar am-
pliamente con pequeños cambios en la frecuencia del
estímulo, entonces para asegurar SFOAE de amplitud
adecuada, en cada sujeto se elige una frecuencia de son-
da dentro del 10% de la frecuencia de interés (1000 Hz,
a menos que se indique lo contrario) lo que produce
SFOAE fácilmente mensurables.
25
Otros autores han
utilizado diferentes tonos de sonda, estableciendo en la
medición saltos de frecuencia dentro de un determinado
rango frecuencial.
19,44,45
Al igual que con las TEOAE y las DPOAE, también
se utilizan paradigmas de interleave para evaluar el ree-
jo MOC mediante SFOAE, alternando las mediciones
de SFOAE sin y con ruido.
12,45
Además, también se uti-
lizan técnicas de normalización de los datos para estimar
la magnitud del reejo MOC.
21
Con respecto al estímulo inductor del reejo MOC,
al igual que las TEOAE, la mayor inhibición del reejo
MOC al evaluarlo con las SFOAE se produce cuando es
estimulado por ruido de banda ancha y cuanto mayor
es el ancho de banda del ruido, mayor es la magnitud
del reejo MOC.
43
Por último, con respecto a la inten-
sidad del estímulo inductor del reejo MOC, Guinan
4
menciona que a menudo han encontrado umbrales del
reejo estapedial cercanos a 65 dB SPL, por lo que nor-
malmente utilizan ruido de banda ancha de 60 dB SPL
para provocar el reejo MOC. Sin embargo, los autores
mencionan que, en algunos sujetos, el ruido a 60 dB
SPL evoca el reejo estapedial, por lo que en esos casos
bajan la intensidad en 5 dB y miden nuevamente la pre-
sencia del reejo estapedial, repitiendo el procedimiento
hasta que no se evidencie activación de dicho reejo. De
esta manera, la intensidad utilizada varía de un sujeto a
otro. Otros autores también presentan el estímulo in-
ductor del reejo MOC a 60 dB SPL.
45
Nuevas perspectivas de evaluación
Recientemente, Boothalingam y col
18
han propues-
to un nuevo método de evaluación del reejo MOC a
través de las TEOAE, basado en el curso del tiempo,
que consideran una prueba potencial simple y eciente
de la modulación del reejo MOC en la función co-
clear. Como equipamiento los autores utilizan el soft-
ware MATLAB® (e MathWorks, Inc., Natick, MA) y
probetas Etymotic (Etymotic Research, Inc., Elk Grove
Village, IL).
El método que proponen reutiliza los clicks que evo-
can las TEOAE para provocar y monitorear también la
actividad del reejo MOC. Los autores plantean que
este método supera las limitaciones de la técnica tradi-
cional, dado que al usar los mismos clicks que evocan
Figura 6. Diagrama vectorial que muestra que la pre-
sión sonora total del canal auditivo (línea gris continua)
está formada por un componente de fuente de sonido
(línea negra gruesa) y un componente de emisión de
frecuencia de estímulo (SFOAE) (línea negra delgada).
Las líneas continuas muestran presiones de referencia (es
decir, antes de la estimulación del reejo MOC). Las
líneas discontinuas y punteadas muestran presiones en
un momento en que la estimulación del reejo MOC
ha cambiado a la SFOAE, produciendo una
SFOAE
(línea punteada negra), es decir una nueva presión total
resultante (línea gris discontinua). La
SFOAE se pue-
de medir como la diferencia entre la nueva presión total
y la presión total inicial.
4
EVALUACIÓN DEL HAZ OLIVOCOCLEAR MEDIAL A TRAVÉS DE LAS OTOEMISIONES ACÚSTICAS
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 193
la TEOAE para activar el reejo MOC, se miden las
TEOAE en ambos oídos simultáneamente y, en conse-
cuencia, la actividad MOC bilateral. A su vez, este mé-
todo no tiene momentos de sin y con ruido, si no que
se promedia todo el tren de clicks, que incluye tanto la
línea de base como el cambio posterior de la TEOAE a
lo largo del tiempo, lo que consideran que minimiza la
inuencia indebida de los artefactos. Los autores esti-
man el reejo MOC teniendo en cuenta el curso tem-
poral a lo largo de la medición y utilizando un método
matemático exponencial en función del tiempo (que ya
han utilizado otros autores como Backus & Guinan
46
),
planteando que de esta manera es posible determinar
si el cambio en las TEOAE se debe realmente al reejo
MOC.
La gura 7 muestra el esquema experimental pro-
puesto por Boothalingam y col
18
. La diferencia en el an-
cho de columna en cada ventana representa la duración
de la ventana de tiempo y la altura representa la inten-
sidad del click. Cuatro “ventanas” diferentes conforman
lo que los autores denominan bloque (Block en la gura
7), cada bloque se repitió 500 veces. La ventana Silence
(250 milisegundos), donde no se presentó ningún es-
tímulo, permitió que las bras MOC volvieran al fun-
cionamiento de base (tal como mencionan Backus &
Guinan
46
). En la ventana Baseline (300 milisegundos),
se presentaron clicks de bajo nivel (55 dB peSPL) y de
frecuencia lenta (20 Hz) que en investigaciones previas
de los autores se ha demostrado que no activan el reejo
MOC ni el reejo estapedial.
14,47
En la ventana Activa-
tion, se presentaron clicks a intensidad superior (80 dB
peSPL) y de frecuencia más rápida (62,5 Hz) durante 2
segundos. La intensidad y la frecuencia de click utiliza-
dos en esta ventana se basan en trabajos previos de los
autores que demuestran una activación robusta del re-
ejo MOC con poca o ninguna evidencia de activación
del reejo estapedial.
14,47
Finalmente, los mismos clicks
de frecuencia lenta y de baja intensidad de la ventana
Baseline (20 Hz y 55 dB peSPL), se presentaron nue-
vamente durante 1 segundo en la ventana Recovery para
capturar la descomposición del reejo MOC.
18
Si bien los autores plantean que el click utilizado
(click de 80 dB peSPL presentado a 62,5 Hz) no ac-
tiva signicativamente el reejo estapedial (porque así
lo observaron en sus investigaciones previas ya citadas),
durante las mediciones estimaron el reejo estapedial
utilizando un método propuesto por ellos.
48
La diferen-
cia entre los análisis que realizan del reejo MOC y del
reejo estapedial radica en que, para estimar el segun-
do, analizan la forma de onda del estímulo (0-4 milise-
gundos), mientras que para determinar el reejo MOC
analizan la forma de onda de la TEOAE. En esta inves-
tigación, los autores encontraron que en uno de sus par-
ticipantes era probable que el estímulo click estuviera
Figura 7. El panel (A) ilustra el orden temporal de las diferentes ventanas presentadas en el experimento de Bootha-
lingam y col
18
. El panel (B) muestra el cambio previsto en el nivel de TEOAE en dichas ventanas. En la gura,
CEOAE se reere a TEOAE, y MOCR al reejo MOC.
REV. MÉD. ROSARIO 91: 179-196, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO194
activando el reejo estapedial, por lo cual no incluyeron
los datos recolectados de ese participante en el trabajo.
18
Estos autores concluyen en que el método que pro-
ponen puede tener éxito en el ámbito clínico por dife-
rentes razones, entre las cuales incluyen: a) la presencia
de la activación del reejo MOC en todos los sujetos
evaluados, b) la utilización del click a una intensidad
alta (80 dB peSPL) que permite obtener una mejor
SNR, que como ya se mencionó es importante al eva-
luar el reejo MOC, y c) la capacidad de detectar simul-
táneamente la contaminación por el reejo estapedial,
lo cual permite una mayor conanza en los resultados
obtenidos.
18
CONCLUSIÓN
El haz olivococlear medial es una parte de la vía
auditiva eferente a la cual se le atribuyen determinadas
funciones como ser la discriminación del habla en rui-
do, la atención selectiva y la protección frente al ruido.
A lo largo de los años, diferentes investigaciones han in-
tentado explicar la siología de este conjunto de bras
aplicada a estas funciones. Gran parte del conocimiento
actual que se posee es gracias a la experimentación en
animales. El estudio del reejo MOC en seres humanos
ha resultado más dicultoso, principalmente porque no
se pueden realizar en un humano procedimientos inva-
sivos como en un animal. En la actualidad, las diculta-
des para valorar el reejo MOC en seres humanos hacen
que aún persistan muchos interrogantes.
A lo largo de esta revisión se han explicado las dis-
tintas consideraciones que se deben tener en cuenta en
cada tipo de otoemisión evocada. En este sentido, dada
la facilidad que presentan las TEOAE en comparación
con las DPOAE o SFOAE, la reciente propuesta de
Boothalingam y col
18
, quizás pueda servir de puntapié
para lograr una prueba que resulte conable y que se
presente el día de mañana en un equipo comercial. El
hecho de que Otodynamics posea un equipo capaz de
realizar la técnica tradicional, marca un primer antece-
dente de una versión comercial. Sin embargo, dada las
limitaciones que presenta la prueba, sus resultados debe-
rían ser tomados con cautela. Al respecto, se debe tener
en cuenta que, al leer la bibliografía actual, es claro que,
no existe un consenso respecto de cada parámetro. Al no
existir dicho consenso, se hace difícil estandarizar una
prueba de valoración del reejo MOC.
Finalmente, y no abordado en este trabajo, es im-
portante tener en cuenta que la implicancia del reejo
MOC en un sinfín de patologías (de audición y otras),
es un tema que en la literatura actual presenta muchas
controversias porque mientras algunos autores ven una
asociación entre el haz olivococlear medial y determi-
nada patología, otros autores no arriban a las mismas
conclusiones. A esta situación se le suma, la variabilidad
que presentan las técnicas de medición del reejo MOC
en las publicaciones cientícas, ya que, al no haber una
prueba estandarizada, dieren los parámetros que se
utilizan de un estudio a otro. Tal como menciona Gui-
nan
3
, en muchos casos no se tienen en cuenta paráme-
tros como el reejo estapedial u otros ya mencionados,
con lo cual los resultados de esos estudios no son con-
ables. De esta manera, la evidencia cientíca del haz
olivococlear medial vinculado a otras patologías es algo
que aún genera debate y que requiere más investigacio-
nes. Entonces, no es solo cuestión de estandarizar una
prueba, sino también de reexionar acerca de qué utili-
dad diagnóstica tendría esa prueba en el contexto actual.
Es evidente que las implicancias que el haz olivococlear
medial pueda tener no solo en patologías auditivas sino
también de otra índole, hacen necesario que se conti-
núe investigando al respecto, para que el día de mañana
pueda evaluarse de manera conable en el ámbito clíni-
co mediante una técnica estandarizada y constituir una
herramienta más de valoración auditiva.
AGRADECIMIENTOS
Esta revisión de literatura formó parte del trabajo
nal de la autora para la especialización en audiología de
la Universidad del Museo Social Argentino. Agradece al
Dr. Mariano Blake, Ing. Horacio Cristiani, Lic. Romina
Farji, Dra. Ana Luz Maggi y Dra. Karina Cittadino por
sus valiosos comentarios sobre el trabajo.
EVALUACIÓN DEL HAZ OLIVOCOCLEAR MEDIAL A TRAVÉS DE LAS OTOEMISIONES ACÚSTICAS
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 195
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REV. MÉD. ROSARIO 91: 197-206, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 197
FORMACIÓN EN CIRUGÍA BUCAL Y MAXILOFACIAL A NIVEL
GLOBAL: ANÁLISIS Y PERSPECTIVAS
LUIS ARTURO SANTIVAÑEZ-ISLA
1
*
1
Universidad Peruana los Andes (UPLA), Facultad de Odontología. Huancayo, Perú.
* Dirección de correo electrónico: luisarturo.si182@gmail.com
Resumen
Introducción: La Cirugía Bucal y Maxilofacial (CBMF) combina conocimientos odontológicos y médicos para tratar
patologías craneofaciales complejas, pero su formación varía notablemente entre países del mundo.
Objetivo: Caracterizar los programas de formación en CBMF, describiendo sus vías de ingreso, duración, grado de
egreso y áreas formativas/rotacionales.
todos: Estudio observacional y descriptivo de programas de América, Europa, Asia, África y Oceanía, con datos
ociales (2020–2025) recopilados en una hoja de cálculo para análisis comparativo.
Resultados: De los 40 programas analizados, 30 admiten sólo cirujanos dentistas siendo predominante en América,
Asia y África con una duración de entre 3 a 4 años, 5 exigen título médico y 5 requieren doble titulación estos dos úl-
timos predominan en Europa y Oceanía abarcando un tiempo de duración entre 5 a 6 años, se identicó que las áreas
formativas/rotacionales se diseñaron fundamentalmente para subsanar carencias de formación en campos especícos.
Conclusión: Las diferencias en modelos formativos responden a tradiciones regulatorias y niveles de inversión en
salud. Los países con menor gasto tienden al acceso odontológico único, y los de mayores recursos adoptan la doble
titulación. Este panorama resalta la necesidad de un currículo mínimo global que favorezca la homologación y movi-
lidad profesional.
Palabras clave: Cirugía Maxilofacial; Cirugía Bucal; Formación Profesional; Educación de Postgrado.
GLOBAL ORAL AND MAXILLOFACIAL SURGERY TRAINING: ANALYSIS AND PERSPECTIVES
Abstract
Introduction: Oral and Maxillofacial Surgery (CBMF) combines dental and medical expertise to treat complex
craniofacial pathologies, but its training varies markedly among countries worldwide.
Objective: To characterize CBMF training programs, describing their entry routes, duration, degree of graduation and
training/rotational areas.
Methods: Observational and descriptive study of programs in the Americas, Europe, Asia, Africa and Oceania, with
ocial data (2020-2025) compiled in a spreadsheet for comparative analysis.
Results: Of the 40 programs analyzed, 30 admit only dental surgeons, predominantly in America, Asia and Africa with a
duration of 3 to 4 years, 5 require a medical degree and 5 require a double degree, the latter two predominantly in Europe
and Oceania with a duration of 5 to 6 years. It was identied that the training/rotational areas were designed mainly to
ll gaps in training in specic elds.
Conclusion: e dierences in training models respond to regulatory traditions and levels of investment in health.
Countries with lower spending tend to have single access to dentistry, and those with greater resources adopt dual degrees.
is panorama highlights the need for a minimum global curriculum that favors homologation and professional mobility.
Keywords: Maxillofacial Surgery; Oral Surgery; Professional Training; Postgraduate Education.
REV. MÉD. ROSARIO 91: 197-206, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO198
INTRODUCCIÓN
La Cirugía Bucal y Maxilofacial es una especialidad
compleja que combina competencias odontológicas,
médicas y quirúrgicas, abarcando desde procedimientos
dentoalveolares hasta reconstrucción facial, traumatolo-
gía y tratamiento oncológico. A pesar de su reconoci-
miento global, la forma en que se estructura su forma-
ción varía considerablemente entre países, generando un
panorama marcado por la heterogeneidad en requisitos,
duración y áreas formativas/rotacionales.
1
Las rutas formativas en CBMF pueden clasicarse en
tres modelos principales: odontológico, médico y dual
(odontológico + médico). Según una revisión global,
alrededor del 55 % de los cirujanos maxilofaciales en-
trenan únicamente con un título dental (DDS/DMD),
el 16 % requiere doble titulación y un 29 % está en
transición hacia este último modelo.
2,3
En América, pre-
dominan los programas que son de base odontológica
con formaciones duales para egresar de la especialidad
de CBMF con título de medico integrado en algunos
casos, mientras que en Europa es obligatorio contar con
un grado en medicina y odontología antes de la especia-
lización, así como también existe la posibilidad de in-
gresar a la especialidad únicamente con título de medico
implementando educación previa de mínimo 2 años en
odontología pero con competencias limitadas, puesto
que la cirugía bucal es una especialidad diferente en es-
tos pocos países que requiere título único de médico.
4,5
En países de Asia, prevalecen programas basados
únicamente en odontología, aunque con currículos que
incluyen posgrados y estudios de investigación cientí-
ca. Esta diversidad formativa se reeja también en Áfri-
ca: solo el 38,8 % de los países del continente ofrecen
programas de formación en CBMF, cuya duración varía
entre 2 y 7 años, y con diferencia en la infraestructura
disponible entre regiones del norte y el centro.
6,7
La desigual distribución de especialistas también evi-
dencia brechas globales. Un estudio global reveló una
densidad mediana de 0,518 cirujanos maxilofaciales por
cada 100 000 habitantes, con una disparidad signi-
cativa entre países de altos ingresos (1,087) y de bajos
ingresos (0,015).
8
Esta brecha no solo reeja diferencias
formativas, sino también posibles limitaciones en el ac-
ceso a la especialidad y en los recursos institucionales
para promover la doble titulación.
Las causas de esta fragmentación incluyen factores
estructurales como la regulación profesional, la capaci-
dad institucional, la nanciación pública y la orienta-
ción curricular de los sistemas sanitarios nacionales.
3
A
pesar de iniciativas de estandarización, como las guías de
la International Association of Oral and Maxillofacial
Surgeons (IAOMS)
y los estándares europeos publica-
dos por la Union Européenne des Médecins Spécialistes
(UEMS),
9,5
que colaboran estrechamente para promo-
ver estándares únicos de formación en CBMF en Euro-
pa y a nivel mundial a través de requisitos mínimos en
áreas de formación o conocimiento y requisitos previos
de ingreso teniendo como principal la doble titulación
admitiendo en algunos casos variaciones especícas se-
gún la conveniencia.
Por ello, el presente estudio tiene como objetivo ca-
racterizar los programas de formación en CBMF a nivel
global, analizando sus requisitos de ingreso, duración,
áreas formativas/rotacionales así como los factores con-
textuales identicados en la literatura que explican su
variabilidad entre países.
MATERIALES Y MÉTODOS
Diseño de estudio
Se realizó un estudio observacional y descriptivo de
programas de formación en Cirugía Bucal y Maxilofa-
cial (CBMF) a nivel global.
Procedimientos
Para recopilar información sobre los programas de
formación en CBMF, se llevó a cabo una búsqueda siste-
mática en Google por continente incluyendo: América,
Europa, Asia, Oceanía y África. Se emplearon opera-
dores booleanos (AND, OR, NOT) para optimizar los
resultados y evitar redundancias. La búsqueda se realizó
entre enero y mayo de 2025.
Criterios de inclusión
• Páginas ociales de universidades que ofrezcan pro-
gramas acreditados en CBMF.
• Sitios gubernamentales o de ministerios de salud/
educación con información de las variables.
• Artículos cientícos y reportes institucionales que
describan variables especícas: requisitos de ingreso,
duración, áreas formativas/rotacionales.
• Información ocial publicada entre los años 2020-
2025.
Criterios de exclusión
• Páginas no ociales, foros, blogs, noticias o redes so-
ciales.
FORMACIÓN EN CIRUGÍA BUCAL Y MAXILOFACIAL A NIVEL GLOBAL: ANÁLISIS Y PERSPECTIVAS
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 199
• Documentos sin respaldo institucional o académico.
• Fuentes con información incompleta o desactualizada.
• Fuentes con información publicada antes del 2020.
Extracción y Análisis de datos
Los datos obtenidos fueron registrados manualmen-
te en una hoja de cálculo según las variables:
• Universidad o institución responsable del programa.
• Requisitos académicossicos y adicionales de ingreso.
• Duración del programa y grado de egreso.
• Áreas formativas/rotaciones (Plan de estudios).
Se realizó un análisis descriptivo de las variables re-
copiladas, la información se organizó en un cuadro sim-
plicando detalles según variables para facilitar la com-
prensión y se elaboraron resúmenes narrativos.
Consideraciones éticas
Al tratarse de datos públicos disponibles en línea, no
fue necesario contar con aprobación de comité de ética
ni recopilar consentimientos. Todos los enlaces y docu-
mentos consultados se registraron con fecha de acceso.
RESULTADOS
Se analizaron 40 programas de formación en Cirugía
Bucal y Maxilofacial (CBMF) en 16 países de América,
Europa, Asia, África y Oceanía, revelando una hetero-
geneidad notable y la ausencia de un modelo formativo
internacional único.
Con respecto al grado de ingreso, 30 de 40 de los
programas admite únicamente con el título cirujano
dentista, congurando el modelo de base odontológico
predominante en América, Asia y África. Así mismo 5
programas requiere solo el título de médico cirujano,
en estos casos se identique, las áreas de formación
incluyen ortodoncia y rehabilitación oral además de las
áreas quirúrgicas clásicas, 5 corresponde a un modelo
dual completo, en el que se exige la doble titulación pre-
via en odontología y medicina (Alemania, Reino Unido,
Australia).
En relación con el grado de egreso, 30 de los 40
programas concluyen exclusivamente con el título de
cirujano dentista especialista en CBMF, 5 otorgan úni-
camente el título de médico especialista y 5 coneren la
doble titulación en odontología y medicina. En Estados
Unidos, dos de los programas contempla dos itinerarios:
un plan de 4 años que naliza con el grado odontológi-
co y otro de 6 años que conduce simultáneamente a los
títulos de odontólogo y médico. En Australia, Alemania
y Reino Unido, la obtención de ambos títulos forma
parte integral del currículo o se exige como condición
previa de ingreso.
La duración de los programas varía entre 3 y 6 años.
Los itinerarios más breves, de 3 a 4 años, se ubican en
América, India, Japón y China, aunque en estos dos
últimos países asiáticos el periodo puede prolongarse
cuando no se alcanza el número mínimo de procedi-
mientos quirúrgicos requeridos. Los programas de ma-
yor duración, de 5 a 6 años, se concentran en Europa,
Estados Unidos (itinerario de 6 años) y Oceanía, donde
la incorporación de formación médica o el requisito de
doble titulación amplía el tiempo total de formación
con habilidades quirúrgicas más avanzadas.
De las 40 instituciones, 35 son públicas y 5 privadas,
localizadas principalmente en Argentina, Colombia,
Chile e India. Los requisitos de ingreso adicionales com-
binan exámenes nacionales estandarizados (ENARE,
EU, MIR, NBDE/INBDE, NEET-MDS), entrevistas,
evaluación curricular, experiencia previa en hospitales y
cursos especícos en odontología o en cirugía general.
Las áreas formativas/rotacionales más frecuentes
abarcan cirugía general, traumatología maxilofacial, ca-
beza y cuello, anestesiología y cuidados intensivos; en
los programas médicos incluyen especialmente ortodon-
cia y rehabilitación oral, y en algunos casos implantolo-
gía y periodoncia.
DISCUSIÓN
Los resultados indican que existen trayectorias for-
mativas muy diversas según el país y continente con-
cordando con la literatura previa que describe la pre-
valencia de la vía odontológica. Autores reconocieron
4 requisitos para el ingreso a los planes formativos al-
rededor del mundo: Grado único odontológico, Grado
único médico, Doble titulación y estudios combinados
con título médico y estudios odontológicos adicionales
sin requerir título,
3
clasicación que se reeja en nuestra
tabla. En otro estudio también concluyeron que la ciru-
gía oral y maxilofacial (COMF) es reconocida como una
especialidad odontológica en la mayoría de los países del
mundo,
10
concordando con el hecho de que la mayoría
de programas analizados en nuestro estudio son de base
única odontológica, dato consistente con la situación de
América, Asia y África, por ejemplo, en África solo el
9.2% de países la consideran como rama médica.
7
Asi-
mismo, el autor Kumar en el año 2017 señala que en
REV. MÉD. ROSARIO 91: 197-206, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO200
País Universidad / Programa Tipo
Requisitos
de ingreso
Requisitos de ingreso
adicionales
Duración
Grado de
egreso
Áreas formativas/rotacionales
EE. UU.
Augusta University Pública
Cirujano
dentista
Examen NBDE I&II o
examen INBDE requisito
para ejercer como cirujano
dentista, Posgrados
relacionados a cirugía
requeridos (maestría,
doctorado).
4 años
Cirujano
dentista
Cirugía oral y maxilofacial, Medicina
interna, Anestesiología, Unidad de
cuidados intensivos, Cirugía general,
Cirugía plástica, Emergencias, Urgencias,
Traumatología, Traumatología
maxilofacial.
Loma Linda University Pública
Cirujano
dentista
Examen NBDE I&II
o examen INBDE,
Evaluación de currículo
vitae PASS/MATCH
debe incluir estrictamente
cartas de recomendación y
posgrados.
6 años Doble grado
Anestesiología, Cirugía general,
Medicina interna, Emergencias, Cirugía
plástica, Traumatología, Traumatología
maxilofacial, Cirugía de cabeza y cuello.
4 años
Cirujano
dentista
Mount Sinai, Jacobi
y Albert Einstein
(instituciones
interconectadas para la
educación médica)
Públicas
Cirujano
dentista
Examen NBDE I&II
o examen INBDE,
Evaluación de currículo
vitae PASS/MATCH,
antecedentes de desempeño
académicos alto.
6 años Doble grado
Traumatología maxilofacial, Cirugía
General, Cirugía oncológica, Cirugía
plástica, Emergencias, Cirugía de cabeza y
cuello, Cirugía reconstructiva
4 años
Cirujano
dentista
Virginia Commonwealth
University
Pública
Cirujano
dentista
Examen NBDE I&II
o examen INBDE,
Evaluación de currículo
vitae PASS/MATCH
incluido haber trabajo
en hospitales al menos
12 meses, posgrado
relacionado a cirugía.
4 años
Cirujano
dentista
Cirugía general, otorrinolaringología,
Cirugía de cabeza y cuello, Anestesiología,
Cirugía plástica, Unidad de cuidados
intensivos, Emergencias.
Brasil
Univ. Federal de Pelotas
(UFPel)
Pública
Cirujano
dentista
Examen nacional de
residencia (ENARE)
aprobado y alcanzar una
plaza
3 años
Cirujano
dentista
Traumatología maxilofacial, Cirugía de
ATM, Cirugía bucal y dentoalveolar,
Urgencias, Emergencias, Investigación
clínica, Cirugía plástica, cirugía
reconstructiva.
Univ. Federal do Paraná,
Curitiba (UFPR)
Pública
Cirujano
dentista
Examen nacional de
residencia (ENARE)
aprobado y alcanzar una
plaza
3 años
Cirujano
dentista
Traumatología maxilofacial, Unidad
de cuidados intensivos, Emergencias,
Urgencias, Cirugía de ATM, Cirugía
plástica.
Univ. Federal do Rio de
Janeiro (UFRJ)
Pública
Cirujano
dentista
Examen nacional de
residencia (ENARE)
aprobado y alcanzar una
plaza
3 años
Cirujano
dentista
Cirugía bucal y dentoalveolar,
Traumatología, Cirugía de ATM, Cirugía
plástica.
Univ. Federal do Rio
Grande do Norte, Natal
(UFRN)
Pública
Cirujano
dentista
Examen nacional de
residencia (ENARE)
aprobado y alcanzar una
plaza
3 años
Cirujano
dentista
Cirugía oral y traumatología maxilofacial,
Cirugía general, Cirugía de cabeza y
cuello.
Univ. do Cuiabá (UFC) Pública
Cirujano
dentista
Examen nacional de
residencia (ENARE)
aprobado y alcanzar una
plaza
3 años
Cirujano
dentista
Cirugía general, Cirugía plástica, cirugía
bucal y dentoalveolar, Cirugía de ATM,
Traumatología maxilofacial.
Argentina
Universidad de Buenos
Aires (UBA)
Pública
Cirujano
dentista
Entrevista. Evaluación por
antecedentes académicos,
Aprobar el Examen
particular de la UBA
o Examen Único de
residencia (EU)
4 años
Cirujano
dentista
Cirugía bucal y dentoalveolar,
Traumatología maxilofacial, Patología oral,
Reconstrucción cráneo-facial, cirugía de
Cabeza y cuello, Cirugía estética.
Universidad Abierta
Interamericana (UAI)
Privada
Cirujano
dentista
Entrevista, Aprobar
el Examen Único de
residencia (EU)
4 años
Cirujano
dentista
Cirugía bucal y dentoalveolar,
Traumatología maxilofacial, Cirugía
Oncológica, cirugía de Cabeza y cuello,
Cirugía estética.
Universidad Nacional del
Nordeste (UNNE)
Pública
Cirujano
dentista
Aprobar el Examen Único
de residencia (EU)
3 años
Cirujano
dentista
Cirugía buco maxilofacial, Cirugía de
ATM, Cirugía oncología, Cirugía plástica.
Universidad Nacional de
Tucumán (UNT)
Pública
Cirujano
dentista
Aprobar el Examen Único
de residencia (EU)
3 años
Cirujano
dentista
Cirugía buco maxilofacial, cirugía plástica,
cirugía de ATM, Oncología
Tabla 1. Características de los planes de estudio de Cirugía Bucal y Maxilofacial
FORMACIÓN EN CIRUGÍA BUCAL Y MAXILOFACIAL A NIVEL GLOBAL: ANÁLISIS Y PERSPECTIVAS
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 201
Colombia
Universidad Militar
Nueva Granada
(UMNG)
Pública
Cirujano
dentista
Examen de admisión
institucional competitivo
aprobado, Entrevista,
Evaluación de currículo
vitae
4 años
Cirujano
dentista
Cirugía bucal y dentoalveolar, Cirugía de
ATM, Cirugía ortognática, Traumatología
maxilofacial, Cirugía oncológica, cirugía
plástica.
Universidad El Bosque Privada
Cirujano
dentista
Examen de admisión
institucional competitivo
aprobado, Entrevista,
Evaluación de currículo
vitae
4 años
Cirujano
dentista
Cirugía oral y maxilofacial integral,
Cirugía general, Urgencias, Emergencias,
Cirugía plástica.
Ponticia Universidad
Javeriana
Privada
Cirujano
dentista
Examen de admisión
institucional competitivo
aprobado, Entrevista,
Evaluación de currículo
vitae
4 años
Cirujano
dentista
Cirugía bucal dentoalveolar, Cirugía
ortognática, Cirugía plástica, Cirugía de
ATM, Traumatología maxilofacial.
Universidad del Valle
(Univalle)
Pública
Cirujano
dentista
Examen de admisión
institucional competitivo
aprobado, Entrevista,
Evaluación de currículo
vitae
4 años
Cirujano
dentista
Cirugía oral y maxilofacial, Cirugía
estética, Traumatología maxilofacial,
Cirugía de ATM.
Chile
Universidad de Chile Pública
Cirujano
dentista
Examen de admisión
institucional competitivo
aprobado, Entrevista,
Evaluación de currículo
vitae
4 años
Cirujano
dentista
Cirugía bucal dentoalveolar, cirugía
y traumatología maxilofacial, Cirugía
plástica, Cirugía de ATM.
Ponticia Universidad
Católica de Chile
Privada
Cirujano
dentista
Examen de admisión
institucional competitivo
aprobado, Entrevista,
Evaluación de currículo
vitae
4 años
Cirujano
dentista
Cirugía bucal dentoalveolar, Emergencias,
Cirugía plástica, Cirugía de ATM, Cirugía
de cabeza y cuello, Anestesiología, Cirugía
oncológica.
España
Universidad Autónoma
de Madrid (UAM)
Pública
Médico
cirujano
Examen Médico Interno
Residente (MIR)
competitivo aprobado,
Ranking alto de desempeño
académico en pregrado.
5 años
Médico
cirujano
Cirugía maxilofacial, Cirugía
protésica y rehabilitación oral, Cirugía
general, Anestesiología, Urgencias,
Otorrinolaringología, Unidad de cuidados
intensivos, Ortodoncia y ortopedia
maxilofacial.
Alemania
Rheinisch-Westfälische
Technische Hochschule
Aachen (RWTH Aachen)
Pública Doble titulo
Aprobación previa de
exámenes médico y
odontológico estatales para
licencia, Ser trabajador
ya sea como médico
u odontólogo en un
hospital acreditado para la
especialidad epor laRWTH
Aachen
5 años Doble grado
Traumatología maxilofacial,
Reconstrucción craneofacial, Cirugía
plástica, Cirugía de ATM, Anestesiología,
Cirugía oncológica.
Universitätsmedizin
Berlin
Pública Doble titulo
Aprobación previa de
exámenes médico y
odontológico estatales para
licencia.
5 años Doble grado
Cirugía oncológica, Traumatología
maxilofacial, Cirugía de ATM, Cirugía de
cabeza y cuello, Anestesiología, Cirugía
plástica.
Francia
Nantes Université Pública
Médico
cirujano
Aprobar el examen
competitivo Concours
national classant (ECN),
Curso de nivelación en
odontología para aspirantes
a la residencia duración de
2 años.
6 años
Médico
cirujano
Cirugía oral y maxilofacial, Cirugía
plástica, Cirugía otorrinolaringológica,
Ortodoncia y ortopedia, Traumatología
maxilofacial, Dermatología facial, Cirugía
periodontal.
Italia
Università di Udine Pública
Médico
Cirujano
Examen competitivo y
evaluación de currículo
vitae MIUR (incluye
evaluación de publicaciones
cientícas)
5 años
Médico
cirujano
Traumatología maxilofacial, Cirugía
oncológica, Cirugía ortognática,
Ortodoncia y ortopedia maxilofacial,
Cirugía protésica y rehabilitación oral,
Cirugía Periodontal, Radiología oral y
maxilofacial, cirugía plástica.
Università di Parma Pública
Médico
Cirujano
Examen competitivo y
evaluación de currículo
vitae MIUR (incluye
evaluación de publicaciones
cientícas)
5 años
Médico
cirujano
Cirugía maxilofacial, Cirugía protésica
y rehabilitación oral, traumatología,
Anestesiología, Cirugía oncológica,
Cirugía plástica, Ortodoncia y ortopedia,
Cirugía periodontal.
Università degli Studi di
Milano
Pública
Médico
Cirujano
Examen competitivo y
evaluación de currículo
vitae MIUR (incluye
evaluación de publicaciones
cientícas)
5 años
Médico
cirujano
Cirugía oncológica, Cirugía maxilofacial,
Cirugía protésica y rehabilitación oral,
Cirugía plástica, Ortodoncia y ortopedia
maxilofacial, Cirugía reconstructiva
maxilofacial.
REV. MÉD. ROSARIO 91: 197-206, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO202
Reino Unido
Programa nacional que
incluye formación en
múltiples universidades
dependiendo del
requerimiento
Público Doble titulo
Habilitación como
Odontólogo y Medico,
Programa ST1 (6 años):
Experiencia quirúrgica
previa en algún hospital
1-2 años.
Programa ST3 (4-5
años): haber completado
el Core Surgical Training
(curso de preparación en
competencias generales de
cirugía), aprobado MRCS
Part A y B (examen escrito
y examen práctico para
obtener el diploma de
Core Surgical Training),
Currículo vitae que
incluya experiencia en
(investigación cientíca,
posgrado, doctorado).
Programa
ST1: 6 años,
Programa
ST3 4 años
Doble grado
Cirugía general, Anestesiología,
Traumatología craneofacial, Cirugía
reconstructiva craneofacial, cirugía de
Cabeza y cuello, Cirugía oncológica,
Cirugía ortognática, Cirugía de ATM,
Cirugía plástica, Emergencia.
Suecia
Karolinska Institutet Pública
Cirujano
dentista
Acumular méritos de
entre 6 a 12 meses en el
servicio de cirugía oral
y maxilofacial de algún
hospital.
4 años
Médico
cirujano
Traumatología maxilofacial, Cirugía de
ATM, Cirugía protésica y rehabilitación
oral, Ortodoncia y ortopedia,
Cirugía plástica, Emergencia, Cirugía
Otorrinolaringológica.
Japón
Tokyo Womens Medical
University
Pública
Cirujano
dentista
Licencia como odontólogo,
Curso de admisión a
posgrado clínico en cirugía
oral y maxilofacial (curso
previo y obligatorio en
cirugía clínica que incluye
examen para ser miembro
de la JSOMS)
4-5 años
requiere
cumplir con
récords de
cirugías
Cirujano
dentista
Cirugía general, Traumatología
maxilofacial, Cirugía de ATM,
Implantología y extracción de terceros
molares, Urgencias, Emergencias, cirugía
de cabeza y cuello.
Okayama University Pública
Cirujano
dentista
Licencia como odontólogo,
Curso de admisión a
posgrado clínico en cirugía
oral y maxilofacial (curso
previo y obligatorio en
cirugía clínica que incluye
examen para ser miembro
de la JSOMS)
4-5 años
requiere
cumplir con
récords de
cirugías
Cirujano
dentista
Cirugía Oncológica, Traumatología
craneofacial, Cirugía ATM, Cirugía
de cabeza y cuello, cirugía general,
Emergencias.
University of Tokyo Pública
Cirujano
dentista
Licencia como odontólogo,
Curso de admisión a
posgrado clínico en cirugía
oral y maxilofacial (curso
previo y obligatorio en
cirugía clínica que incluye
examen para ser miembro
de la JSOMS)
4-5 años
cumplir con
récords de
cirugías
Cirujano
dentista
Cirugía bucal dentoalveolar, Cirugía
Maxilofacial, Cirugía plástica, Cirugía de
cabeza y cuello, Urgencias.
China
Peking University Pública
Cirujano
dentista
Curso de formacion
estandarizada para
residentes médicos y
odontólogos, Examen
competitivo estandarizado
aprobado para médicos y
odontólogos,
3-5 años
requiere
cumplir con
récords de
cirugías
Cirujano
dentista
Traumatología maxilofacial, Cirugía
oncológica, Cirugía de cabeza y cuello,
Cirugía bucal dentoalveolar, cirugía de
ATM, Implantología, Cirugía plástica,
Emergencia.
Sichuan University Pública
Cirujano
dentista
Curso de formacion
estandarizada para
residentes médicos y
odontólogos, Examen
competitivo estandarizado
aprobado para médicos y
odontólogos,
3-5 años
requiere
cumplir con
récords de
cirugías
Cirujano
dentista
Cirugía bucal dentoalveolar,
Traumatología maxilofacial, Cirugía
oncológica, Implantología, Emergencias.
India
Manipal Academy
of Higher Education
(MAHE)
Pública
Cirujano
dentista
Internado rotatorio
completado, Admisión
vía examen nacional
NEET-MDS.
3 años
Cirujano
dentista
Cirugía bucal dentoalveolar,
Traumatología maxilofacial, Cirugía
oncología, Cirugía de ATM, Cirugía
ortognática, Implantología, Urgencias,
Emergencias.
M.S. Ramaiah University
of Applied Sciences
(MSRUAS)
Privada
Cirujano
dentista
Internado rotatorio
completado, Admisión
vía examen nacional
NEET-MDS.
3 años
Cirujano
dentista
Cirugía bucal dentoalveolar,
Traumatología maxilofacial, Cirugía
de ATM, Implantología, Urgencias,
Emergencias.
AIIMS – All India
Institute of Medical
Sciences
Pública
Cirujano
dentista
Internado rotatorio
completado, Admisión
vía examen nacional
NEET-MDS.
3 años
Cirujano
dentista
Cirugía bucal dentoalveolar,
Traumatología maxilofacial, Cirugía
Oncológica, Cirugía de ATM,
Implantología, Urgencias, Emergencias
FORMACIÓN EN CIRUGÍA BUCAL Y MAXILOFACIAL A NIVEL GLOBAL: ANÁLISIS Y PERSPECTIVAS
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 203
Sudáfrica
University of the
Witwatersrand
Pública
Cirujano
dentista
Mínimo 2 años como
dentista tras el servicio
comunitario obligatorio,
Examen primario de
residentado aprobado,
Curso Advanced Trauma
Life Support (ATLS)
curso que acredita
habilidades quirúrgicas en
traumatología.
4 años
Cirujano
dentista
Cirugía general, Unidad de cuidados
intensivos, Traumatología maxilofacial,
Cirugía cabeza y cuello, Cirugía
ortognática, Cirugía plástica, Cirugía
de ATM, Implantología, Urgencias,
Emergencias.
University of Pretoria Pública
Cirujano
dentista
Mínimo 2 años como
dentista tras el servicio
comunitario obligatorio,
Examen primario de
residentado aprobado,
Curso Advanced Trauma
Life Support (ATLS)
curso que acredita
habilidades quirúrgicas en
traumatología.
4 años
Cirujano
dentista
Cirugía general, Unidad de cuidados
intensivos, Traumatología maxilofacial,
Cirugía ortognática, Cirugía de ATM,
Implantología, Urgencias, Emergencias.
Australia
Royal Australasian
College of Dental
Surgeons
Pública Doble titulo
Experiencia mínima
hospitalaria de 1-2 año
en cirugía. Evaluación de
currículo vitae.
4 años Doble grado
Traumatología maxilofacial, Cirugía
plástica, Cirugía ortognática, Cirugía
de ATM, Anestesiología, Emergencias,
Urgencias, Cirugía Bucal dentoalveolar.
University of Adelaide
pathway
Pública Doble titulo
Experiencia mínima
hospitalaria de 1-2 años
en cirugía, Evaluación de
currículo vitae incluye
antecedentes académicos
alto e investigación
cientíca.
4 años Doble grado
Cirugía general, Traumatología general,
Cirugía plástica, Cirugía de ATM,
Anestesiología, Emergencias, Cirugía
maxilofacial.
India la formación OMFS tenía una duración de 3 años
con grado único odontológico, y en Japón tiene una du-
ración de 4 tras el grado odontológico de 5 años según
el plan de estudios coincidiendo con la información de
nuestros datos.
11
Por otro lado, identicamos ciertas discrepancias
con reportes previos, aunque el autor Aragón Niño en
el 2024 menciona que la Unión Europea en principio
solo admite médicos,
11
nuestros resultados muestran
que Suecia admite a odontólogos sin requerir un gra-
do médico y según otros autores los países nórdicos in-
cluidos en la unión europea admiten a la especialidad
únicamente con grado odontológico y muchos de ellos
ya están vías de implementar el doble grado.
12
Esta dis-
crepancia podría deberse a adaptaciones nacionales pos-
teriores a las guías europeas o a propuestas de modica-
ción en tránsito, o simplemente generalización de datos.
En Chile, estudios indican que los cirujanos maxi-
lofaciales locales consideran necesaria la implementa-
ción del doble grado y opinan que la formación actual
no alcanza estándares internacionales.
12
Este contraste
resaltan posibles brechas entre la normatividad ideal
de la Asociación Internacional de Cirujanos Orales y
Maxilofaciales (IAOMS) en conjunto con la European
Union Of Medical Specialists (UEMS), y la realidad del
desarrollo sanitario de cada país, estas entidades propo-
nen estandarizar por países las tres vías principales en el
mundo, sugiriendo que factores sociopolíticos, econó-
micos y de recursos inuyen en estas diferencias por lo
que implementar rápidamente a un doble grado sin te-
ner en cuenta estos factores sería contraproducente para
muchos países en vías de desarrollo.
5,9
También se registra una notable heterogeneidad en
la formación en Cirugía Bucal y Maxilofacial (CBMF) a
nivel global, tanto en términos de requisitos de ingreso
como de duración, grado de egreso y áreas formativas.
Esta variabilidad reeja diferencias estructurales entre
países que pueden explicarse por una combinación de
factores históricos, regulatorios, económicos y profesio-
nales. Los hallazgos coincide con estudios recientes que
describen cómo el modelo odontológico sigue siendo el
más común globalmente, especialmente en Asia, Amé-
rica y África, debido a que los sistemas de salud de estos
países suelen concentrar competencias craneofaciales
muy amplias en el ámbito odontológico por su relacio-
na funcional con los dientes y no tan amplias en el ám-
bito médico, incluyendo competencias como lo son la
rehabilitación oral, ortodoncia y periodoncia exclusivas
REV. MÉD. ROSARIO 91: 197-206, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO204
de la odontología, esto debido a tradición formativa y
regulación profesional local.
8
La exigencia de doble titulación previa, predomi-
nante en Europa y Oceanía, se asocia a sistemas sani-
tarios con altos estándares de especialización y fuertes
regulaciones de competencias quirúrgicas. Países como
Alemania, Reino Unido y Australia sostienen esta vía
formativa, la cual es respaldada por organismos como la
UEMS, que deende la doble titulación como requisito
mínimo para garantizar un abordaje integral de pato-
logías médico-odontológicas complejas.
5
No obstante,
esta estructura también está correlacionada con niveles
de desarrollo socioeconómico elevados. Un estudio re-
ciente muestra que países con mayor PIB per cápita y
gasto público en salud presentan sistemas formativos
más prolongados, con mayor número de rotaciones clí-
nicas y componentes médicos integrados.
8,12
Además, el gasto en salud tiene un impacto directo
sobre la duración del programa. Por ejemplo, Estados
Unidos, Australia y Alemania ofrecen programas de 5 a
6 años, muchos de ellos con formación médica incluida,
mientras que en India, Brasil o Sudáfrica la duración
promedio es de 3 a 4 años. Esta diferencia se vincula
con la capacidad institucional para sostener programas
extensos, así como con las prioridades sanitarias nacio-
nales. La formación dual es más costosa para los sistemas
públicos, lo que restringe su adopción en países con me-
nores ingresos, donde se busca formar especialistas e-
cientemente sin ampliar innecesariamente la duración
académica.
1
También se identican factores culturales y gremia-
les. En países como Italia, Francia y España, la CBMF
está regulada exclusivamente como especialidad médica,
derivada de la desaparición histórica de la estomatolo-
gía como especialidad médica debido al creciente au-
mento en tratamientos y nuevas investigaciones odon-
tológicas que ameritaban a la estomatología como una
diciplina demasiado compleja como para considerarse
especialidad de la medicina, lo cual reeja una visión
institucional de la cirugía maxilofacial más próxima a la
medicina que a la odontología.
8
Por el contrario, Japón,
China, India y América han mantenido la CBMF como
una especialidad odontológica avanzada, posiblemente
por el fuerte desarrollo académico de las facultades de
odontología y la autonomía profesional de los cirujanos
dentales en estos contextos siempre ligados al ámbito
médico.
13,14
Las implicaciones de esta diversidad formativa son
signicativas. En primer lugar, diculta la homologa-
ción de títulos y la movilidad profesional entre regiones.
Un especialista formado bajo el modelo odontológico
puede encontrar barreras regulatorias para ejercer en
países donde se exige doble titulación. En segundo lu-
gar, plantea desafíos para la estandarización del currí-
culo. A pesar de los esfuerzos de organizaciones como
la IAOMS,
9
no se ha logrado establecer un consenso
universal sobre el perl formativo ideal del CBMF. Esto
puede afectar también la percepción pública y profesio-
nal del rol del especialista, generando ambigüedad en
sus competencias clínicas.
En términos de implicaciones, teóricamente nues-
tros hallazgos contribuyen a comprender cómo la CMF
mantiene múltiples “identidades formativas según
el contexto global mientras unas prevalecen otras van
cambiando como en Europa con la creciente transición
a la doble titulación. Refuerzan la noción de que no
existe un único modelo óptimo: mientras las titulacio-
nes dobles tienden a generar cirujanos con mayor am-
plitud quirúrgica,
2
la vía odontológica ha demostrado
formar especialistas competentes, Japón es ejemplo de
amplio espectro con título único, entrenamiento exten-
so y requisitos mínimos de procedimientos quirúrgicos
para egresar como especialista aunque con requisitos
de maestría y doctorados.
11
Prácticamente, esto sugiere
que las instituciones formadoras podrían evaluar com-
plementar currículos. Por ejemplo, en países odonto-
lógicos podría enfatizarse formación médica adicional
para ampliar la formación y que el grado de egreso sea
doble como lo hacen algunos de los planes de EEUU,
o en países médicos, reforzarse competencias especícas
estomatológicas, para garantizar cobertura integral de
patologías craneofaciales, dinámica y estática Maxilo-
mandibular. Además, conocer estas diferencias es clave
para la movilidad profesional, un cirujano formado bajo
un solo título podría requerir certicaciones adicionales
en sistemas internacionales.
Como futuras líneas de investigación, proponemos
evaluar cómo las diferencias formativas inuyen en la
calidad asistencial por ejemplo, mediante estudios com-
parativos de destrezas quirúrgicas o de satisfacción del
paciente y examinar la relación entre el tipo de forma-
ción y el desempeño profesional, la satisfacción labo-
ral, la empleabilidad y la movilidad internacional de
los egresados. Asimismo, sería relevante realizar análisis
de costo-efectividad que comparen programas duales
frente a los simples, considerando no solo la inversión
FORMACIÓN EN CIRUGÍA BUCAL Y MAXILOFACIAL A NIVEL GLOBAL: ANÁLISIS Y PERSPECTIVAS
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 205
estatal, sino también los benecios en atención especia-
lizada, calidad quirúrgica y resultados en salud pública,
así como valorar los costes y ventajas de exigir la doble
titulación y su repercusión en la retención de especia-
listas. Paralelamente, resulta esencial revisar periódica-
mente la evolución normativa incluidas las directrices
europeas de 2021 y explorar la viabilidad de estandari-
zar los contenidos formativos sin desatender las necesi-
dades locales. En conjunto, estos enfoques subrayan la
complejidad global de la formación en cirugía maxilo-
facial y ofrecen una base cientíca sólida para que entes
académicos y gremiales debatan mejoras y armonicen
los programas de especialización.
Las principales limitaciones de este estudio abarcan
la heterogeneidad y la accesibilidad de la información
entre países, ya que las fuentes bibliográcas y los docu-
mentos ociales no son uniformes ni están igualmente
disponibles en todas las regiones, aunque la muestra de
países resulta amplia y global, no incluye todos los siste-
mas que ofrecen formación en cirugía bucal y maxilofa-
cial debido a una falta de transparencia, lo que limita la
generalización de los resultados.
CONCLUSIONES
En este estudio, demostramos que la formación en
Cirugía Bucal y Maxilofacial (CBMF) a nivel global
se articula principalmente en tres modelos odonto-
gico, médico y doble titulacn, con predominios
regionales claros y variaciones en la duración de los
programas asociadas a indicadores socioeconómicos
como el PIB per cápita y el gasto público en salud.
Estos resultados indican que, si bien la vía odonto-
lógica sigue siendo mayoritaria en América, Asia y
África, los sistemas de Europa Occidental y Oceanía
favorecen la doble titulación para garantizar com-
petencias integrales. El hallazgo tiene implicaciones
prácticas para la movilidad profesional y la homolo-
gación de tulos, y teóricas para el diso curricular
de la CBMF, subrayando la necesidad de consensuar
un currículo nimo global. No obstante, el estudio
se limita por la heterogeneidad y posible desactualiza-
ción de las fuentes ociales, así como por la ausencia
de datos cnicos sobre desempeño de egresados. Con
base en ello, sugerimos futuras investigaciones que
evaen comparativamente resultados asistenciales,
satisfacción de pacientes y costo-efectividad de los
distintos modelos formativos. En última instancia,
este trabajo aporta una base sólida para que institu-
ciones académicas y gremiales armonicen los progra-
mas de especialización en CBMF, promoviendo la
excelencia y la movilidad internacional.
REFERENCIAS
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REV. MÉD. ROSARIO 91: 207-219, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 207
ESTUDIO EXPLORATORIO: BIOMARCADORES PARA FIBROSIS
HEPÁTICA AVANZADA EN PACIENTES CON HEPATITIS AUTOINMUNE
DEL HOSPITAL PROVINCIAL DEL CENTENARIO DE ROSARIO
ROCÍO STAMPONE
1
, VALENTINA NALLI
2
, ANTONELLA PACINI
1
, MARÍA VIRGINIA REGGIARDO
3
, FERNANDO
BESSONE
3
, FEDERICO TANNO
3
, SILVINA R. VILLAR
1,2
*
1) Instituto de Inmunología Clínica y Experimental Rosario (IDICER-CONICET-UNR), Rosario, Santa Fe,
Argentina.
2) Facultad de Ciencias Médicas, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Santa Fe, Argentina.
3) Servicio de gastroenterología y hepatología del Hospital Provincial del Centenario, Rosario, Santa Fe,
Argentina.
* Dirección de correo electrónico: villar@idicer-conicet.gob.ar o villar_silvina@hotmail.com
Resumen
Introducción
La hepatitis autoinmune (HAI) es una enfermedad inamatoria crónica que puede progresar a brosis e incluso a
cirrosis. Aunque la biopsia hepática es el método diagnóstico de referencia, su naturaleza invasiva limita su uso en
el seguimiento hepático del paciente.
Objetivo
Este estudio retrospectivo de carácter exploratorio tuvo como objetivo evaluar la capacidad predictiva de diversos
índices no invasivos para detectar brosis hepática avanzada en pacientes con HAI, con y sin tratamiento inmuno-
supresor.
Materiales y métodos
Se incluyeron pacientes con HAI con estadio de brosis avanzada conrmados por biopsia, y un grupo control. A
partir de parámetros de laboratorio de rutina, se calcularon diversos biomarcadores y se determinó su capacidad
diagnóstica mediante curvas ROC.
Resultados
Los índices APRI y FIB-4 conrmaron su utilidad clínica (AUC>0,80). Además, los índices eritrocitarios RDW-
CV y RDW-SD (AUC>0,90), las enzimas hepáticas ALT, AST, FAL, GGT (AUC>0,70), y los índices compuestos
GGP, RPR y RSP (AUC>0,80) mostraron excelente utilidad diagnóstica, incluso en pacientes bajo tratamiento. En
cambio, AAR, RLR y NLR capacidad predictiva limitada (AUC ~0,5–0,7), lo cual restringe su aplicabilidad clínica.
Conclusión
Este estudio identicó marcadores con alto potencial diagnóstico incluso en pacientes bajo tratamiento inmunosu-
presor y sentó las bases para validarlos en el seguimiento de HAI.
Palabras claves: brosis hepática, biomarcadores no invasivos, hepatitis autoinmune
REV. MÉD. ROSARIO 91: 207-219, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO208
EXPLORATORY STUDY: BIOMARKERS FOR ADVANCED LIVER FIBROSIS IN PATIENTS WITH
AUTOIMMUNE HEPATITIS FROM ROSARIO
Abstract
Introduction
Autoimmune hepatitis (AIH) is a chronic inammatory disease that can progress to brosis and even cirrhosis. Although
liver biopsy remains the gold standard for diagnosis, its invasive nature limits its use in the ongoing monitoring of hepatic
status in patients.
Objective
is exploratory retrospective study aimed to evaluate the predictive ability of various non-invasive indices for detecting
advanced brosis in AIH patients, both with and without immunosuppressive treatment.
Materials and Methods
e study included AIH patients with biopsy-conrmed advanced brosis and a control group. Routine laboratory para-
meters were used to calculate various biomarkers, and their diagnostic performance was assessed using ROC curves.
Results
e APRI and FIB-4 indices conrmed their clinical utility (AUC > 0.80). Additionally, erythrocyte indices RDW-CV
and RDW-SD (AUC > 0.90), liver enzymes ALT, AST, ALP, GGT (AUC > 0.70), and composite indices GGP, RPR,
and RSP (AUC > 0.80) demonstrated excellent diagnostic performance, even in treated patients. In contrast, AAR, RLR,
and NLR showed limited predictive capacity (AUC ~0.5–0.7), which reduces their clinical utility.
Conclusion
is study identied highly promising diagnostic markers, even in patients undergoing immunosuppressive therapy, and
laid the groundwork for their validation in AIH monitoring.
Keywords: liver brosis, non-invasive biomarkers, autoimmune hepatitis
INTRODUCCIÓN
La hepatitis autoinmune (HAI) es una enfermedad
inamatoria crónica de curso progresivo, cuyo factor
desencadenante aún no se comprende completamente.
Se ha propuesto que su desarrollo puede estar inuen-
ciado por una predisposición genética, mientras que fac-
tores ambientales, como la dieta, el uso de fármacos o
infecciones virales, podrían actuar como promotores en
su patogenia. La enfermedad es mediada por células T y
se asocia con una ruptura de la inmunotolerancia fren-
te a los hepatocitos, lo que conduce a su destrucción,
pudiendo desarrollar brosis, que posteriormente pue-
de progresar a cirrosis e insuciencia hepática terminal.
Aunque la HAI puede afectar a personas de cualquier
edad y sexo, su prevalencia es mayor en mujeres.
1–3
Un estudio reciente evidenció un incremento signi-
cativo en la incidencia y prevalencia de la HAI, con
aumentos de 3.1 y 2.8 veces, respectivamente, en com-
paración con las tasas registradas antes del año 2000.
Estos hallazgos resaltan la importancia de continuar
investigando esta patología para comprender mejor sus
factores predisponentes, mecanismos siopatológicos y
posibles estrategias de manejo.
4
Las manifestaciones clínicas de la HAI son varia-
bles y uctuantes. Si bien es frecuente la presencia de
síntomas característicos de enfermedad hepática cróni-
ca, como hepatomegalia, esplenomegalia o ictericia, en
algunos casos predominan signos inespecícos como
fatiga, letargo, malestar general, prurito y artralgia. En
otros pacientes, la enfermedad permanece asintomática
hasta estadios avanzados de brosis hepática.
5
La tera-
pia recomendada para la HAI consiste generalmente en
prednisona sola o en combinación con azatioprina, la
cual ha mostrado ser ecaz en la reducción de la activi-
dad inamatoria y en la mejoría de los parámetros clíni-
cos y bioquímicos.
6
El diagnóstico de HAI debe basarse en la combina-
ción de los hallazgos clínicos característicos, junto con
criterios bioquímicos (presencia de autoanticuerpos,
niveles elevados de transaminasas, entre otros) e histo-
BIOMARCADORES PARA FIBROSIS HEPÁTICA AVANZADA EN PACIENTES CON HEPATITIS AUTOINMUNE
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 209
lógicos (hepatitis de interfase con afectación periportal,
inltración de células plasmáticas o necrosis).
1,2
La biop-
sia hepática es considerada el estándar de referencia para
la evaluación de la brosis hepática. A pesar de esto su
uso en el monitoreo de la brosis es limitado, ya que se
trata de un procedimiento invasivo, con riesgo de com-
plicaciones, costos elevados y posibilidad de errores de
muestreo.
7
Estas limitaciones dicultan su aplicación en
el seguimiento del paciente para evaluar la progresión de
la brosis. Por esta razón, se han desarrollado modelos
de diagnóstico no invasivos basados en parámetros de
laboratorio de rutina para evaluar la brosis hepática en
diversas patologías. No obstante, los estudios en HAI
siguen siendo limitados, especialmente en pacientes que
reciben tratamiento inmunosupresor.
En este contexto, el objetivo de nuestro estudio fue
evaluar retrospectivamente una serie de índices no inva-
sivos para determinar su capacidad de predecir brosis
hepática avanzada en pacientes con HAI, utilizando la
biopsia hepática como método de referencia. Conside-
rando que el tratamiento inmunosupresor podría mo-
dicar las variables involucradas en estos índices, fue de
nuestro interés identicar aquellos que conserven un
buen rendimiento diagnóstico en ambos escenarios, con
y sin tratamiento, manteniendo elevados niveles de sen-
sibilidad y especicidad.
MATERIALES Y MÉTODOS
Población estudiada
Para este estudio exploratorio y retrospectivo, se in-
cluyeron pacientes del Servicio de Gastroenterología y
Hepatología del Hospital Provincial del Centenario Ro-
sario, Argentina con HAI en estadio avanzado de bro-
sis hepática, sin tratamiento inmunosupresor (HAI
S/TTO
,
n=10), pacientes con HAI bajo tratamiento inmunosu-
presor (prednisona (10 mg/día) y azatioprina (50-100
mg/día)) con brosis en estadio avanzado (HAI
C/TTO,
n=10), y un grupo control (Co) (n=15). Los pacientes
fueron diagnosticados según los criterios denidos por
el informe del Grupo Internacional de HAI.
8
Los prin-
cipales criterios de exclusión incluyeron lesión hepática
inducida por fármacos y diagnóstico previo de enferme-
dades inamatorias crónicas, infecciosas o autoinmu-
nes, excepto la HAI. El protocolo de investigación fue
aprobado por los Comités Institucionales de Bioética
(Resoluciones Nº 3634/2022, 4305/2022), y el estudio
se llevó a cabo en conformidad con los principios de la
Declaración de Helsinki. Se obtuvo el consentimiento
informado por escrito de todos los individuos antes de
su inclusión en el estudio.
Biopsia hepática
Se analizaron retrospectivamente los informes de
biopsias de pacientes con HAI entre 2017 y 2024, se-
leccionando 10 casos con brosis avanzada en estadio 3
(puentes de brosis entre espacios porta) y/o 4 (cirrosis),
según la clasicación de Scheuer, los pacientes inclui-
dos debían cumplir con todos los criterios de selección y
contar con información de laboratorio completa.
Fórmulas de los índices evaluados con potencial valor
pronóstico para predecir brosis hepática avanzada
RDW-CV: amplitud de distribución eritrocitaria
coeciente de variación (%)
RDW-SD: amplitud de distribución eritrocitaria
desvío estándar()
ALT: alanina aminotransferasa (UI/L)
AST: aspartato aminotransferasa (UI/L)
FAL: fosfatasa alcalina (UI/L)
GGT: γ-glutamil transpeptidasa (UI/L)
APRI: x100
FIB-4:
RPR:
GGP:
RSP:
NLR:
RLR:
AAR:
*LSN: límite superior normal
REV. MÉD. ROSARIO 91: 207-219, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO210
Análisis estadístico
Las comparaciones estadísticas entre pacientes con
HAI y el grupo Co se llevaron a cabo utilizando prue-
bas t-Student para muestras paramétricas y test U de
Mann Whitney para muestras no paramétricas. Des-
pués de vericar el supuesto de normalidad mediante la
prueba de Shapiro-Wilk, se evaluó la homogeneidad de
varianza utilizando el test de F para comparar varianzas.
Cuando se detectaron varianzas desiguales, se aplicó la
corrección de Welch en la prueba t. Se emplearon test
pareados en las comparaciones entre los pacientes con
HAI previo y posterior al tratamiento inmunosupresor.
Los datos se resumieron grácamente empleando curvas
ROC para evaluar el rendimiento diagnóstico de cada
índice de brosis hepática severa. Las diferencias entre
las áreas bajo la curva (AUC) fueron testeadas usando
test z. Los valores de corte se determinaron mediante el
índice de Youden, que identica el punto óptimo donde
se logra la mejor combinación de sensibilidad y especi-
cidad. Los datos se expresan como media ± desvío están-
dar. Se consideraron estadísticamente signicativos los
valores de p < 0.05, codicados de la siguiente manera:
*p < 0.05; ** p < 0.01; *** p < 0.001 y ****p < 0.0001.
RESULTADOS
1- Datos demográcos y resultados bioquímicos de la co-
horte en estudio
En la Tabla 1 se resume las características demográ-
cas y de laboratorio de los individuos con HAI, diferen-
ciando entre aquellos que se encuentran sin tratamien-
to, bajo terapia inmunosupresora y los Co. Se destaca-
ron alteraciones marcadas en varios parámetros hema-
tológicos relacionados con la patología. En particular,
RDW-CV y RDW-SD estuvieron signicativamente
elevados en los pacientes con HAI, especialmente en los
no tratados, en comparación con los Co (p < 0.0001 y
p = 0.0008, respectivamente). Asimismo, se evidencia-
ron aumentos en las enzimas hepáticas ALT, AST, FAL
y GGT, en HAI
S/TTO
con respecto a los Co (p < 0.001 en
todos los casos). En HAI
C/TTO
,
si bien los valores de estas
enzimas comenzaron a disminuir con la terapia, se man-
tuvieron notablemente más elevados en comparación
con los Co (p<0,05 en todos los casos), lo que sugiere
una respuesta parcial al mismo. En cuanto a los índi-
ces compuestos, como APRI, FIB-4, RPR, GGP y RSP
estos también mostraron diferencias relevantes, siendo
considerablemente más altos en los pacientes HAI
S/
TTO
en comparación con los Co (p 0.001 para todos
los casos). Además, al comparar los grupos HAI
C/TTO
y
HAI
S/TTO
, se observó que ALT, AST y FAL disminuye-
ron signicativamente en HAI
C/TTO
en comparación con
HAI
S/TTO
(p < 0.01 en todos los casos), lo que indica
una mejoría bioquímica tras la terapia inmunosupre-
sora. Del mismo modo, se evidenció una marcada re-
ducción en los índices compuestos APRI, FIB-4 y GGP
en los pacientes tratados respecto a los no tratados (p <
0.05 en todos los casos). En cambio, en los parámetros
RDW-CV y RDW-SD se mantuvieron por encima de
los rangos de referencia establecidos para sujetos sanos,
y fueron similares entre los grupos HAI
S/TTO
y HAI
C/TTO.
Además, se realizó un análisis de componentes
principales (PCA) para explorar la distribución de los
sujetos de estudio en función de diversos parámetros
bioquímicos y hematológicos, y determinar su relación
con el grupo al que pertenecen: Co, HAI
S/TTO
y HAI
C/
TTO
. Los dos primeros componentes principales, dimen-
sión 1 (Dim1) y dimensión 2 (Dim2) explicaron el
62% de la variabilidad total de los datos, siendo Dim1
responsable del 38,7% y Dim2 del 23,2%. La Dim1
se asoció principalmente con el perl hematológico de
la cohorte en estudio, dado que las variables que más
contribuyeron a este eje fueron: RDW.CV, RDW.SD,
hemoglobina, hematocrito y eritrocitos. Estas variables
permitieron diferenciar claramente el grupo Co, cuyos
individuos se agruparon de manera más compacta en
el espacio denido por este componente, reejando un
perl hematológico más homogéneo. En contraste, los
pacientes con HAI, con y sin tratamiento, mostraron
mayor dispersión, lo que podría reejar alteraciones en
estos parámetros. Por otro lado, la Dim2, da una idea
del perl hepático del grupo en estudio, dado que este
eje estuvo dominado por: AST, ALT y GGT, indicado-
res indirectos del estado del hígado. Estas enzimas per-
mitieron distinguir a los individuos HAI
S/TTO
, quienes
se agruparon principalmente en el extremo superior del
gráco, indicando un posible compromiso hepático más
marcado en ausencia del tratamiento. En cambio, los
sujetos con HAI
C/TTO
, se distribuyó de forma más cer-
cana los Co, lo que sugiere un posible normalizador del
tratamiento. (Figura 1)
Estas enzimas permitieron distinguir a los pacientes
sin tratamiento inmunosupresor (HAIS/TTO), quienes
se agruparon principalmente en el extremo superior del
gráco, lo que indicaría un mayor compromiso hepá-
tico. En contraste, aquellos bajo tratamiento (HAIC/
TTO) se ubicaron más próximos al grupo Co, lo que
BIOMARCADORES PARA FIBROSIS HEPÁTICA AVANZADA EN PACIENTES CON HEPATITIS AUTOINMUNE
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 211
sugiere un posible efecto normalizador asociado a la te-
rapia.
Ta mb ién s e e va lu ó l a di st ri buc ió n de lo s ín dic es c om -
puestos (fórmulas que integran las variables bioquímicas
y hematológicas) entre los grupos de estudio mediante el
siguiente el PCA. Los dos primeros componentes expli-
caron en conjunto el 67.2% de la varianza total (Dim1:
40.6%, Dim2: 26.6%). En el gráco biplot del PCA, los
Co tendieron a agruparse principalmente en el extremo
izquierdo de la Dim1. Esta ubicación sugiere un perl
más homogéneo en relación a los índices que dominan
ese eje, como RPR, RSP, GGP y RLR. Además, su distri-
bución es claramente más compacta, lo que indica menor
variabilidad interna. Por el contrario, los pacientes con
HAI
S/TTO
se ubicaron predominantemente hacia el lado
derecho de la Dim1, presentando una mayor dispersión.
Los datos se presentan como media ± SD. Valores normales: eritrocitos: 3.70-5.50 M/mm3; hemoglobina: 11.0-16.0 g/dL; hematocrito: 35-50 %;
RDW CV, amplitud de distribución de glóbulos rojos - coeciente de variación: F: (11.6-14.7 %) M: (11.9-12.9 %); RDW SD, amplitud de distri-
bución de glóbulos rojos - desviación estándar: F: (36.5-50.2 fL) M: (39.9-46.3 fL); Leucocitos: 3400-9600 /mm3; Plaquetas: 150000-450000 /mm3;
Linfocitos: 25-35%; Neutrólos: 45-65% ; ALT, alanina aminotransferasa 5-33 U/L; AST, aspartato aminotransferasa: 5-32 U/L; FAL, fosfatasa alcalina
35-104 U/L; GGT, gamma-glutamil transferasa 5-55 U/L; APRI: (AST(UI/L) LSN, límite superior normal de AST (UI/L) )/(plaquetas(10^9/L))
x100; FIB-4: Edad (años) x AST (UI/L)/((plaquetas (10^9/L) x (ALT(UI/L) )); RPR: (RDW-CV (%)/plaquetas(10^9/L) ); GGP:(GGT(UI/L)/
plaquetas(10^9/L)); RSP: (RDW-SD ()/plaquetas (10^9/L)); F NLR: (neutrólos(%)/linfocitos(%)); RLR: (RDW-CV (%)/linfocitos(%)); AAR:
AST(UI/L /ALT(UI/L); femenino; M, masculino; Co, controles; HAI
C/TTO,
hepatitis autoinmune con tratamiento inmunosupresor; HAI
S/TTO,
hepatitis
autoinmune sin tratamiento inmunosupresor; *p < 0.05, **p < 0.01 y ***p < 0.001 y ****P < 0.0001.
Tabla 1. Características demográcas y de laboratorio de los pacientes con hepatitis autoinmune y controles.
Variables
Controles
(Co; n=15)
HAI sin
tratamiento
(HAI
S/TTO
; n=10)
HAI con tratamiento
(HAI
C/TTO
; n=10)
Valor de p
*Co
vs HAI
S/TTO
*Co
vs HAI
C/TTO
* HAI
S/TTO
vs HAI
C/TTO
Edad (años) 34 ± 14 36 ± 16 40 ± 16 0,3299 0,8381 0,0156
Sexo: F/M 15/- 10/- 10/- - - -
Eritrocitos (M/mm
3
) 4,49 ± 0,28 4,19 ± 0,84 4,18 ± 0,81 0,3004 0,2717 0,7518
Hemoglobina (g/dL) 13,4 ± 0,8 11,9 ± 2,7 12,5 ± 2,0 0,1139 0,2257 0,4776
Hematocrito (%) 40 ± 2 37 ± 8 38 ± 6 0,2498 0,2732 0,7283
RDW CV (%) 12,2 ± 0,5 15,0 ± 1,4 14,7 ± 2,4 <0,0001 0,0085 0,0972
RDW SD (fL) 39,5 ± 2,7 47,8 ± 5,5 48,9 ± 8,6 0,0008 0,0069 0,2078
Leucocitos (/mm
3
) 6079 ± 1200 4445 ± 1720 5676 ± 2609 0,0120 0,6576 0,2343
Plaquetas (/mm3) 267667 ± 68272 178500 ± 111983 184200 ± 71210 0,0044 0,0096 0,4375
Linfocitos (%) 35 ± 12 29 ± 8 29 ± 11 0,2101 0, 2581 0,638
Neutrólos (%) 55 ± 13 57 ± 9 56 ± 10 0,5670 0,6940 0,9223
ALT (UI/L) 15 ± 6 360 ± 397 38 ± 35 <0,0001 0,0423 0,0078
AST (UI/L) 17 ± 3 335 ± 382 42 ± 70 <0,0001 0,0099 0,0078
FAL (UI/L) 71 ± 18 199 ± 81 129 ± 56 <0,0007 0,0097 0,0019
GGT (UI/L) 18 ± 11 158 ± 136 104 ± 93 <0,0001 0,0006 0,0547
APRI 0,19 ± 0,05 4,73 ± 4,28 0,84 ± 0,88 <0,0001 0,0066 0,0078
FIB-4 0,67 ± 0,42 3,51 ± 2,74 1,66 ± 1,24 <0,0001 0,0007 0,0156
RPR 0,05 ± 0,01 0,11 ± 0,05 0,09 ± 0,05 0,0051 0,017 0,0799
GGP 0,07 ± 0,04 0,89 ± 0,76 0,67 ± 0,68 <0,0001 0,0007 0,0234
RSP 0,14 ± 0,04 0,34 ± 0,14 0,32 ± 0,17 0,0019 0,0107 0,0902
NLR 1,86 ± 1,01 2,17 ± 1,00 2,34 ± 1,26 0,4522 0,2987 0,9378
RLR 0,39 ± 0,14 0,55 ± 0,18 0,62 ± 0,38 0,0357 0,1025 >0,9999
AAR 1,32 ± 0,43 1,22 ± 1,13 1,30 ± 0,37 0,1151 0,9350 0,6406
REV. MÉD. ROSARIO 91: 207-219, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO212
Esto reeja una mayor heterogeneidad respecto a los ín-
dices compuestos, posiblemente vinculada a la actividad
no controlada de la enfermedad. Por otra parte, el grupo
HAI
C/TTO
también se posicionó hacia el lado derecho de
Dim1, aunque con una distribución intermedia entre los
sujetos Co y los pacientes sin tratamiento. De hecho, se
observa cierta superposición entre este grupo y el de los
Co, lo que sugiere que el tratamiento podría estar modu-
lando parcialmente los valores de los índices, acercándolos
a un perl más similar al de individuos sin la patología,
evitando una separación clara. En cuanto a Dim2, si bien
no permitió una diferenciación marcada entre los grupos,
mostró la variabilidad interna de los mismos. En este
eje, las variables con mayor contribución fueron NLR,
APRI, RLR y AAR, destacándose NLR como la de mayor
peso individual, con una contribución cercana al 30%.
Estos resultados sugieren que ciertos índices compuestos
relacionados con inamación y daño hepático permiten
diferenciar con mayor claridad los grupos estudiados, re-
saltando su posible utilidad como marcadores clínicos en
el contexto de la HAI. Figura (2)
2- Evaluación de la capacidad diagnóstica de biomarca-
dores para brosis hepática avanzada en hepatitis autoin-
mune
Se determinó el rendimiento diagnóstico de distin-
tos índices no invasivos para discriminar brosis hepáti-
ca avanzada en pacientes con HAI, tanto en tratamiento
como sin terapia inmunosupresora en comparación con
sujetos Co. La biopsia hepática fue utilizada como mé-
todo de referencia. La Tabla 2 resume los valores de cor-
te óptimos, AUC, sensibilidad, especicidad y el índice
de Youden de cada marcador. Las curvas ROC fueron
agrupadas según la naturaleza clínica y funcional de los
índices evaluados, con el n de facilitar su interpreta-
ción comparativa y destacar las diferencias en la capa-
cidad predictiva de cada marcador según el grupo de
pacientes analizado. (Figura 3)
En la Figura 3, panel A, se muestran los índices
APRI y FIB-4, que son empleados en la práctica clínica
actualmente. Ambos presentaron excelente capacidad
predictiva en pacientes sin tratamiento (AUC > 0.95
en ambos casos), y con buen rendimiento también en
Figura 1. Análisis de componentes principales de parámetros bioquímicos y hematológicos.
A) Biplot del PCA que muestra la distribución de los individuos según los dos primeros componentes principales,
diferenciando los grupos: controles (Co), pacientes con HAI sin tratamiento (HAI
S/TTO
) y con tratamiento (HAI
C/TTO
).
B) Contribución de las variables clínicas al Componente Principal 1 (Dim 1).
C) Contribución de las variables clínicas al Componente Principal 2 (Dim 2).
BIOMARCADORES PARA FIBROSIS HEPÁTICA AVANZADA EN PACIENTES CON HEPATITIS AUTOINMUNE
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 213
pacientes tratados (AUC>0.80 en ambos casos). APRI
se destacó especialmente por lograr una sensibilidad
y especicidad del 100% en el grupo sin tratamiento
(AUC = 1.00). En el panel B, los parámetros eritroci-
tarios, RDW-CV y RDW-SD, también demostraron
un elevado potencial para distinguir la brosis hepá-
tica, con AUC 0.90 en HAI
S/TTO
y HAI
C/TTO
. En el
caso del RDW-SD mostró una reducción en la sensibi-
lidad para los pacientes bajo tratamiento. Sin embargo,
ambos índices se perlan como prometedores biomar-
cadores para el seguimiento de brosis en pacientes
con HAI. En el panel C, se obserque las enzimas
hepáticas ALT, AST, FAL y GGT presentaron una ele-
vada capacidad discriminativa en pacientes con HAI
S/
TTO
(AUC 0.93 para las cuatro enzimas), y aunque
en pacientes tratados la habilidad para predecir brosis
fue algo menor, ALT fue la única enzima que tuvo una
disminución más notable en su sensibilidad (70%) y
en el AUC (0,743), lo que sugiere que podría ser un
marcador menos able de brosis en pacientes en tra-
tamiento. En el panel D, los índices compuestos GGP,
RPR y RSP se destacaron por su elevado rendimiento
diagnóstico tanto en HAI
C/TTO
como en el grupo HAI
S/
TTO
(AUC 0,88 en todos los casos). Cabe señalar que
el índice RSP most una ligera disminución en su
sensibilidad (70%), aunque mantuvo un buen des-
empo global. Estos hallazgos sugieren que podrían
ser herramientas útiles y consistentes para detectar -
brosis independientemente del estado terapéutico del
paciente. Finalmente, en el panel E, los índices NLR
y AAR mostraron un bajo desempeño predictivo tanto
en aquellos los pacientes no tratados como bajo tra-
tamiento inmunosupresor. ElNLRpresentó un AUC
bajo (0.600–0.627), acompañado de baja sensibilidad
(50%–70%) y especicidad (53%–73%), lo que reeja
su escasa utilidad clínica. En el caso delAAR, aunque
mostró una sensibilidad elevada (90%) en pacientes
sin tratamiento, su especicidad fue consistentemen-
te baja (53%–60%) y su AUC también se mantuvo
en valores bajos (0.513–0.693), conrmando su po-
bre rendimiento diagnóstico. Por otro lado, elRLRse
destapor una alta sensibilidad (100%) en ausencia
Figura 2. Análisis de componentes principales de índices compuestos.
A) Biplot del PCA que muestra la distribución de los individuos según los dos primeros componentes principales,
diferenciando los grupos: controles (Co), pacientes con HAI sin tratamiento (HAI
S/TTO
) y con tratamiento (HAI
C/TTO
).
B) Contribución de los índices compuestos al Componente Principal 1 (Dim 1).
C) Contribución de los índices compuestos al Componente Principal 2 (Dim 2).
REV. MÉD. ROSARIO 91: 207-219, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO214
de inmunosupresión con un AUC moderado (0.753),
pero una especicidad reducida (53%), y en pacientes
tratados su sensibilidad disminuyó considerablemen-
te (50%). En conjunto, estos tres índices no parecen
aportar un valor clínico signicativo para la predicción
de brosis hepática avanzada, lo que limita su aplicabi-
lidad práctica en este contexto.
La Figura 4 integra de manera visual el desempeño
predictivo de los biomarcadores analizados para identicar
brosis hepática avanzada en los grupos HAI
S/TTO
y HAI
C/
TTO
. La clasicación se basa en los valores del AUC deriva-
dos de las curvas ROC. Destacan varios índices con un ren-
dimiento diagstico excelente (AUC 0,90) en ambos
grupos como FIB-4, APRI, RDW-CV, RDW-SD, AST,
Índice
Tratamiento
Inmunosupresor
(SI/NO)
Valor
de corte
óptimo
Sensibilidad
%
Especicidad
%
Índice de
Youden
AUC
(95% IC)
Valor
de p
FIB-4
NO
> 1,162 90 93 0,83 0,953 (0,875-1,000) 0,0002
SI
> 0,585 100 67 0,67 0,887 (0,756-1,000) 0,0013
APRI
NO
> 0,.472 100 100 1,00 1,000(1,000-1,000) <0,0001
SI
> 0,.336 70 100 0,70 0,820 (0,618-1,000) 0,0078
RDW CV
NO
> 13,300 90 100 0,90 0,947 (0,842 -1,000) 0,0002
SI
> 12,900 80 93 0,73 0,907 (0,767-1,000) 0,0007
RDW SD
NO
> 43,850 80 100 0,80 0,900 (0,756-1,000) 0,0016
SI
> 44,050 70 100 0,70 0,900 (0,770-1,000) 0,0016
ALT
NO
> 36,500 90 100 0,90 0,973 (0,912 -1,000) <0,0001
SI
> 16,500 70 73 0,43 0,743 (0,527-0,960) 0,0429
AST
NO
> 35,500 90 100 0,90 0,977 (0,924-1,000) <0,0001
SI
> 22,500 80 93 0,73 0,803 (0,575-1,000) 0,0116
FAL
NO
> 136,00 80 100 0,80 0,932 (0,830-1,000) 0,0004
SI
> 81,000 90 78 0,68 0,871 (0,710-1,000) 0,0023
GGT
NO
> 29,500 90 93 0,83 0,954 (0,875-1,000) 0,0002
SI
> 20,500 90 86 0,76 0,893 (0,738-1,000) 0,0013
GGP
NO
> 0,202 100 100 1,00 1,000 (1,000-1,000) <0,0001
SI
> 0,115 90 86 0,76 0,893 (0,738-1,000) 0,0013
RPR
NO
> 0,062 90 87 0,77 0,887 (0,711-1,000) 0,0013
SI
> 0,069 70 93 0,63 0,887 (0,757-1,000) 0,0013
RSP
NO
> 0,208 90 92 0,82 0,883 (0,696-1,000) 0,0024
SI
> 0,168 80 83 0,63 0,892 (0,760-1,000) 0,0019
NLR
NO
> 1,588 70 53 0,23 0,600 (0,375-0,825) 0,4054
SI
> 2,343 50 73 0,23 0,627 (0,398-0,856) 0,2919
RLR
NO
> 0,335 100 53 0,53 0,753 (0,563-0,943) 0,0350
SI
> 0,597 50 93 0,43 0,700 (0,478-0,922) 0,0961
AAR
NO
> 1,225 90 53 0,43 0,693 (0,470-0,916) 0,1077
SI
> 1,336 50 60 0,10 0,513 (0,278-0,748) 0,9117
Ta b la 2 . Capacidad predictiva de biomarcadores para brosis hepática avanzada en pacientes con hepatitis autoinmune
Abreviaturas: FIB-4: Edad x AST/(plaquetas x ALT); APRI: (AST(UI ⁄ LSN, límite superior normal de AST )/(plaquetas) x100; RDW CV, amplitud
de distribución de glóbulos rojos - coeciente de variación; RDW SD, amplitud de distribución de glóbulos rojos - desviación estándar; ALT, alanina
aminotransferasa; FAL, fosfatasa alcalina; GGT, gamma-glutamil transferasa; AST, aspartato aminotransferasa; GGP:(GGT/plaquetas); RPR: (RDW-
CV/plaquetas); RSP: (RDW-SD/plaquetas); NLR: (neutrólos/linfocitos); RLR: (RDW-CV/linfocitos); AAR: (AST /ALT).
BIOMARCADORES PARA FIBROSIS HEPÁTICA AVANZADA EN PACIENTES CON HEPATITIS AUTOINMUNE
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 215
FAL, GGT, GGP, RPR y RSP. ALT demostró tener una
capacidad predictiva aceptable en ambos grupos, aunque
con inferior AUC en pacientes tratados. Mientras que RLR
evidenció un rendimiento moderado, pero su aplicabilidad
clínica se ve restringida por su baja sensibilidad y/o especi-
cidad. Finalmente, los índices AAR y NLR se ubicaron
en la categoa de baja capacidad predictiva (AUC < 0,70),
limitando su utilidad en esta patología.
DISCUSIÓN
La HAI es un trastorno hepático crónico caracteri-
zado por inamación persistente y evolucn progre-
siva, cuyos ntomas iniciales suelen ser inespecos
y con manifestaciones clínicas heterogéneas. Entre sus
complicaciones más frecuentes destaca la brosis he-
pática, la cual puede encontrarse en etapas avanzadas
al momento del diagnóstico, alcanzando la cirrosis.
2,5
Si bien la biopsia hetica sigue siendo el método es-
tándar de referencia para evaluar la brosis, su carácter
invasivo y sus limitaciones prácticas han impulsado el
desarrollo de índices no invasivos, los cuales han de-
mostrado utilidad clínica en el diagnóstico de esta con-
dición.
7,9–11
No obstante, la evidencia sobre la aplica-
ción de estos biomarcadores en HAI, particularmente
Figura 3. Curvas ROC de los índices evaluados para la predicción de brosis hepática avanzada.
Se muestran las curvas ROC agrupadas por tipo de índice:
A) FIB-4 y APRI, marcadores clínicos validados y utilizados en la práctica clínica;
B) RDW-CV y RDW-SD, parámetros eritrocitarios;
C) ALT, FAL, GGT y AST enzimas hepáticas;
D) GGP, RPR y RSP, índices compuestos con alto potencial diagnóstico de brosis hepática;
E) NLR, RLR y AAR, índices compuestos con capacidad discriminativa moderada o baja para predecir brosis hepática.
Los colores diferencian a los pacientes sin tratamiento (HAI
S/TTO
) (celeste) y con tratamiento (HAI
C/TTO
) (rosa). Abrevia-
turas: FIB-4: (Edad x AST)/((plaquetas x ALT); APRI: (AST ⁄ LSN, límite superior normal de AST)/(plaquetas x100);
RDW CV, amplitud de distribución de glóbulos rojos - coeciente de variación; RDW SD, amplitud de distribución de
glóbulos rojos - desviación estándar; ALT, alanina aminotransferasa; FAL, fosfatasa alcalina; GGT, gamma-glutamil trans-
ferasa; AST, aspartato aminotransferasa; GGP: GGT/plaquetas; RPR: RDW-CV /plaquetas; RSP: RDW-SD /plaquetas;
NLR: neutrólos/linfocitos; RLR: RDW-CV /linfocitos; AAR: AST /ALT.
REV. MÉD. ROSARIO 91: 207-219, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO216
en el contexto de tratamiento inmunosupresor, sigue
siendo limitada.
En este estudio exploratorio se evaluó el rendimien-
to diagnóstico de múltiples biomarcadores para la pre-
dicción de brosis hepática avanzada en pacientes con
HAI, tanto bajo tratamiento inmunosupresor como sin
él, en comparación con los individuos Co. Además, se
aplicó un análisis de componentes principales -PCA-
para identicar qué variables contribuyen de forma más
signicativa a la diferenciación entre los grupos, permi-
tiendo así explorar patrones globales en los datos y refor-
zar la interpretación de los hallazgos clínicos.
En el análisis PCA de los parámetros bioquímicos y
hematológicos, se observó que las variables hematológi-
cas, RDW-CV, RDW-SD, hemoglobina, hematocrito y
eritrocitos, fueron las principales responsables de la di-
ferenciación del grupo Co respecto de los pacientes con
HAI. Los sujetos Co mostraron un perl hematológico
más homogéneo y compacto, mientras que los pacientes
con HAI, especialmente aquellos sin tratamiento, exhi-
bieron una mayor dispersión, posiblemente reejando
las alteraciones propias de la enfermedad. Por otro lado,
las enzimas hepáticas AST, ALT y GGT, marcadores in-
directos del estado funcional del hígado, se asociaron
principalmente con la dimensión que permitió distin-
guir al grupo sin tratamiento inmunosupresor. Esto po-
dría deberse a que, en estos pacientes, las transaminasas
se mantienen elevadas por la actividad inamatoria he-
pática activa, mientras que, en los pacientes tratados, la
terapia inmunosupresora reduce sus niveles en sangre,
independientemente del grado de daño hepático pre-
sente. En cuanto al grupo con tratamiento, se ubicó en
una posición intermedia entre los individuos Co y los
pacientes sin tratamiento, sin mostrar una separación
Figura 4. Síntesis gráca del desempeño diagnóstico de los índices evaluados para brosis hepática avanzada en
HAI.
Clasicación de los biomarcadores según su capacidad predictiva, determinada a partir del análisis de curvas ROC:
Alta capacidad predictiva (AUC 0,90);
Moderada capacidad predictiva (AUC 0,70 y 0,90);
Baja capacidad predictiva (AUC < 0,70).
Abreviaturas: FIB-4: (Edad x AST)/((plaquetas x ALT); APRI: (AST ⁄ LSN, límite superior normal de AST)/(pla-
quetas x100); RDW CV, amplitud de distribución de glóbulos rojos - coeciente de variación; RDW SD, amplitud
de distribución de glóbulos rojos - desviación estándar; ALT, alanina aminotransferasa; FAL, fosfatasa alcalina;
GGT, gamma-glutamil transferasa; AST, aspartato aminotransferasa; GGP: GGT/plaquetas; RPR: RDW-CV /
plaquetas; RSP: RDW-SD /plaquetas; NLR: neutrólos/linfocitos; RLR: RDW-CV /linfocitos; AAR: AST /ALT.
BIOMARCADORES PARA FIBROSIS HEPÁTICA AVANZADA EN PACIENTES CON HEPATITIS AUTOINMUNE
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 217
tan clara, lo que podría indicar un perl clínico parcial-
mente modicado por la terapia, pero aún distinto del
grupo Co.
Se ha documentado que niveles elevados de RDW se
asocian con la severidad de varias enfermedades autoin-
munes como lupus eritematoso sistémico y artritis reu-
matoide, así como con patologías hepáticas, entre ellas
la HAI, la hepatitis B crónica y la cirrosis biliar primaria.
Aunque los mecanismos que vinculan al RDW con la
brosis hepática no se comprenden completamente, se
ha propuesto que la inamación crónica podría interfe-
rir en la maduración eritrocitaria, favoreciendo la libe-
ración de eritrocitos inmaduros de mayor tamaño al to-
rrente sanguíneo y elevando así los valores de RDW.
12–15
En nuestro estudio, tanto el RDW-CV como el RDW-
SD se encontraron signicativamente aumentados en
los grupos con HAI en comparación con los individuos
Co, y ambos mostraron una elevada capacidad predicti-
va, incluso en pacientes bajo terapia inmunosupresora.
Este hallazgo resulta relevante, dado que, aunque la li-
teratura ya ha documentado su utilidad como predictor
de brosis hepática, no se han encontrado trabajos que
evalúen su comportamiento en pacientes con HAI tra-
tados con inmunosupresores.
16,17
En línea con esto, el
estudio de Wang et al., identicó al RDW como un po-
sible predictor, pero remarcó la necesidad de investigar
su valor diagnóstico en pacientes en tratamiento.
14
Asimismo, ese mismo grupo sugirió que los índices
compuestos RPR y RSP podrían ser útiles para predecir
brosis hepática avanzada.
18
Nuestros resultados respal-
dan esta propuesta, ya que ambos biomarcadores pre-
sentaron un excelente desempeño diagnóstico. Aunque
se observó una leve disminución en la sensibilidad y/o
especicidad en los sujetos HAI
C/TTO
, estos índices man-
tuvieron una muy buena capacidad predictiva, consoli-
dándose como herramientas no invasivas prometedoras
para el monitoreo de brosis. Estos parámetros tienen
como numerador al RDW-CV o RDW-SD, variables
ya mencionadas como buenos predictores individuales,
lo que puede explicar su buen rendimiento. Además,
comparten un componente clave en el denominador: el
recuento plaquetario, que en nuestra cohorte fue signi-
cativamente menor en pacientes con HAI en compa-
ración con los individuos Co, aunque dentro de rangos
normales. Esta disminución podría reejar la progresión
de la enfermedad hacia etapas más avanzadas, como la ci-
rrosis, condición que pueden provocar hipertensión por-
tal e inducir hiperesplenismo, aumentando la destrucción
esplénica de plaquetas. A su vez, el daño hepático podría
reducir la producción de trombopoyetina, hormona clave
en la generación de plaquetas. La combinación de am-
bos mecanismos llevaría a una disminución del recuento
plaquetario.
18
Este parámetro también forma parte de los
índices APRI y FIB-4, ampliamente validados como pre-
dictores no invasivos de brosis hepática.
9
Nuestros resul-
tados refuerzan su utilidad en la identicación de brosis
avanzada en pacientes con HAI.
Otro índice compuesto evaluado en este trabajo
fue el GGP, el cual destacó como un buen predictor de
brosis hepática avanzada tanto en el grupo HAI
S/TTO
como en HAI
C/TTO
. Este resultado puede interpretarse
mejor al considerar que el GGP incluye en su fórmula a
la enzima hepática GGT, la cual, junto con AST y ALT,
desempeña un papel clave como marcador bioquímico
del daño hepático. El aumento de AST, ALT y GGT
en la HAI, reeja la presencia de daño hepatocelular, lo
cual explica que estas enzimas sean buenos predictores
de brosis hepática avanzada en esta cohorte. Además,
nuestros resultados indican que, a pesar del tratamiento
inmunosupresor, que tiende a mejorar el cuadro clínico
y disminuir los niveles de estas enzimas, éstas continúan
siendo marcadores útiles para evaluar el daño hepático.
Sin embargo, el índice AAR (relación AST/ALT), no
mostró una capacidad diagnóstica destacada para la pre-
dicción de brosis hepática avanzada, tal como lo evi-
denció el análisis de las curvas ROC. En línea con nues-
tros resultados, Chen et al. también reportaron que, en
hepatitis viral, el AAR carece de utilidad para este n.
17
En cuanto al índice NLR, presenta en su numerador
el porcentaje de neutrólos y en el denominador por-
centaje de linfocitos. Nuestros resultados muestran que
los valores de linfocitos, al igual que los de neutrólos
no presentan variabilidad signicativa entre los grupos
de estudio. Esta homogeneidad explica su limitada ca-
pacidad para discriminar entre grupos y, consecuente-
mente, su bajo rendimiento predictivo de brosis hepá-
tica avanzada en HAI. Aunque nuestro enfoque diere
del estudio de Liu et al. (2019), quienes al evaluar el
índice NLR para diferenciar entre estadios tempranos
(F0-1) y avanzados (F3-4) de brosis en pacientes con
HAI sin tratamiento inmunosupresor, encontraron que
este índice presentaba una escasa utilidad clínica como
predictor.
19
Esta concordancia sugiere que la limitación
de este biomarcador se extiende a distintos contextos
clínicos dentro de la HAI, ya sea vinculados al trata-
miento o a diferentes estadios de brosis.
REV. MÉD. ROSARIO 91: 207-219, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO218
Por último, el índice RLR, aunque mostró un rendi-
miento aceptable según su área bajo la curva, presentó li-
mitaciones importantes. En pacientes sin tratamiento, su
baja especicidad podría conllevar una alta tasa de falsos
positivos, mientras que, en aquellos bajo tratamiento, la
baja sensibilidad indica una mayor probabilidad de falsos
negativos. Por ello, a pesar de su desempeño moderado,
RLR presenta limitaciones que restringen su utilidad
como herramienta diagnóstica conable en HAI.
CONCLUSIÓN
Este trabajo conrmó la utilidad de los índices APRI
y FIB-4 ya utilizados en la práctica clínica, en esta co-
horte en estudio de pacientes con HAI. Además, se en-
contró que los índices eritrocitarios RDW-CV y RDW-
SD, las enzimas hepáticas ALT, AST, FAL y GGT, y los
índices compuestos GGP, RPR y RSP presentaron un
excelente rendimiento diagnóstico incluso en pacien-
tes bajo tratamiento inmunosupresor. Estos resultados
sugieren su potencial aplicación como herramientas de
monitoreo no invasivas a lo largo del curso de la enfer-
medad. Por el contrario, AAR y NLR mostraron una es-
casa capacidad predictiva en esta cohorte, mientras que
RLR, si bien presentó un rendimiento moderado según
el AUC, evidenció limitaciones en sensibilidad y espe-
cicidad. En conjunto, estos tres índices muestran una
aplicabilidad limitada para el diagnóstico no invasivo de
brosis hepática en el contexto de la HAI.
De este modo, el presente estudio establece un marco
de referencia para futuras investigaciones con cohortes
más amplias y en diversos estadios de brosis, dirigidas
a validar y optimizar el uso de los índices con mayor ca-
pacidad discriminativa, incluso durante el tratamiento
inmunosupresor. Su incorporación en la práctica clínica
podría signicar un avance relevante para el seguimien-
to no invasivo de pacientes con HAI.
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REV. MÉD. ROSARIO 91: 220-228, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO220
RESULTADOS POSTOPERATORIOS DE LA TIROIDECTOMÍA TOTAL
EN CUSCO, PERÚ: HALLAZGOS DESDE UNA REGIÓN DE GRAN
ALTITUD
YURI ANDRÉ RAMÍREZ PALIZA
2,3,4,A
, YURI PATRICK RAMÍREZ CHACÓN
1,B,C
*
1 Hospital Antonio Lorena, Cusco, Perú.
2 Universidad Peruana Cayetano Heredia, Lima, Perú.
a. Estudiante de Medicina Humana
b. Cirujano Oncólogo
* Dirección de correo electrónico: yurich12343@gmail.com
Resumen
Introducción:La tiroidectomía total es una intervención común en el tratamiento de enfermedades tiroideas. Sin embar-
go, factores geográcos como la altitud podrían inuir en sus resultados postoperatorios.
Objetivo:Evaluar la incidencia de complicaciones postoperatorias tras una tiroidectoa total e identicar factores de
riesgo asociados en un entorno de gran altitud en Cusco, Perú.
Métodos:Estudio observacional y retrospectivo basado en la revisn de historias clínicas de 85 pacientes sometidos a
tiroidectoa total en el Hospital Antonio Lorena entre 2014 y 2024. Se analizaron datos demográcos, quirúrgicos y
postoperatorios mediante estadística descriptiva y regresión logística.
Resultados:La edad media fue de 45 ± 12 años, con predominio femenino (69,4%). El cáncer de tiroides (82,4%) fue la
principal indicacn quirúrgica. La tasa global de complicaciones fue de 47,1%, siendo la hipocalcemia transitoria la s
con (40%). La hipocalcemia permanente se observó en el 2,4% y la lesn del nervio langeo recurrente en el 9,4%.
Se registró hemorragia postoperatoria (1,2%) e infecciones del sitio quirúrgico (2,4%). La estancia hospitalaria promedio
fue de 4,2 ± 1,1 días. El 80% requirió suplementación con calcio y todos los pacientes recibieron levotiroxina.
Conclusión:La tiroidectomía total puede realizarse con seguridad en regiones de gran altitud, presentando principal-
mente complicaciones transitorias. Los resultados sugieren que la altitud poda inuir en el perl de complicaciones,
destacando la necesidad de mayor investigación al respecto.
Palabras clave: Tiroidectomía total; resultados postoperatorios; Neoplasia Tiroidea
POSTOPERATIVE OUTCOMES OF TOTAL THYROIDECTOMY IN CUSCO, PERU: FINDINGS FROM A
HIGH-ALTITUDE REGION
Abstract
Introduction:Total thyroidectomy is a common procedure in the treatment of thyroid diseases. However, geographical
factors such as high altitude may inuence postoperative outcomes.
Objective:To evaluate the incidence of postoperative complications following total thyroidectomy and identify associated
risk factors in a high-altitude setting in Cusco, Peru.
Methods:is was a retrospective and observational study based on the review of medical records from 85 patients
who underwent total thyroidectomy at Hospital Antonio Lorena between 2014 and 2024. Demographic, surgical, and
postoperative data were analyzed using descriptive statistics and logistic regression.
RESULTADOS POSTOPERATORIOS DE LA TIROIDECTOMÍA TOTAL EN CUSCO, PERÚ
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 221
Results:e mean age was 45 ± 12 years, with a predominance of female patients (69.4%). yroid cancer (82.4%) was
the most common surgical indication. e overall complication rate was 47.1%, with transient hypocalcemia being the
most frequent (40%). Permanent hypocalcemia occurred in 2.4% of cases, and recurrent laryngeal nerve injury in 9.4%.
Postoperative hemorrhage (1.2%) and surgical site infections (2.4%) were rare. e average hospital stay was 4.2 ± 1.1
days. Calcium supplementation was required in 80% of patients, and all received levothyroxine.
Conclusion:Total thyroidectomy can be safely performed in high-altitude regions, with mostly transient complications.
e ndings suggest that altitude may inuence the complication prole, highlighting the need for further research on its
impact on surgical outcomes.
Keywords:Total thyroidectomy; postoperative outcomes; thyroid neoplasm
INTRODUCCIÓN
La tiroidectoa total es un procedimiento común en
el tratamiento de enfermedades tiroideas benignas y malig-
nas, como el bocio multinodular, la enfermedad de Graves
y el carcinoma diferenciado de tiroides.
1,2
A pesar de su
efectividad, las complicaciones postoperatorias representan
una preocupación importante, ya que afectan los resulta-
dos tanto a corto como a largo plazo.
3
La hipocalcemia es una complicación frecuente, ge-
neralmente causada por lesión o desvacularización de las
glándulas paratiroides. La hipocalcemia transitoria ocurre
en el 20% al 50% de los casos, mientras que el hipopa-
ratiroidismo permanente afecta al 1% al 3%.
4,5
Entre los
factores de riesgo se encuentran la extensión de la tiroidec-
tomía, la deciencia preoperatoria de vitamina D y el au-
totrasplante paratiroideo.
6
La suplementación con calcio y
la preservación intraoperatoria de las paratiroides pueden
reducir estos riesgos.
7,8
La lesión del nervio langeo recurrente (NLR) puede
provocar cambios en la voz, aspiración o dicultad respira-
toria. La parálisis temporal del NLR se presenta en el 3%
al 10% de los casos, y la lesión permanente en el 0.5% al
2%.
9-12
El monitoreo intraoperatorio del nervio (IONM)
reduce el riesgo de lesión del NLR, especialmente en ci-
rugías complejas.
9
La hemorragia postoperatoria y los he-
matomas son poco frecuentes pero graves, con una inci-
dencia del 0.1% al 1%.
13
Los hematomas pueden obstruir
la vía aérea, lo que requiere intervención urgente.
14-16
Una
hemostasia adecuada y una cnica quirúrgica cuidadosa
minimizan este riesgo. Las infecciones del sitio quirúrgico
son infrecuentes (0.3% al 2%), pero pueden causar absce-
sos y prolongar la hospitalización.
17-19
El hipotiroidismo es
inevitable tras una tiroidectomía total, lo que requiere tera-
pia sustitutiva con levotiroxina de por vida para prevenir el
mixedema y alteraciones metabólicas.
20-23
Los entornos de gran altitud complican el manejo
postoperatorio. Cusco, ubicado a 3,600 metros sobre el
nivel del mar, representa un desafío debido a la hipoxia,
que interere con la cicatrización y la función inmuno-
gica, aumentando el riesgo de infeccn y retraso en la
recuperación.
24,25
Diversos estudios han evidenciado estan-
cias hospitalarias prolongadas y tasas más altas de compli-
caciones en pacientes quirúrgicos en altitudes elevadas.
26
El
metabolismo de los medicamentos, incluidos analgésicos y
anestésicos, también puede verse alterado.
27,28
Asimismo,
el metabolismo del calcio puede modicarse en altitudes
elevadas, afectando la secreción de hormona paratiroidea
y complicando el manejo de la hipocalcemia.
29,30
De igual
modo, el manejo de la vía aérea tras hematomas se vuelve
más complejo en ambientes hipóxicos.
33
Considerando estos factores, el presente estudio eva-
lúa las complicaciones postoperatorias en pacientes so-
metidos a tiroidectomía total en regiones de gran altitud
como Cusco. Nuestra hipótesis plantea que las compli-
caciones ocurren con mayor frecuencia y con caracterís-
ticas diferentes en estos pacientes. El objetivo principal
es evaluar la incidencia y naturaleza de las complicacio-
nes en un hospital de tercer nivel en Cusco; el objetivo
secundario es identicar factores de riesgo especícos
asociados a una mayor tasa de complicaciones en este
entorno particular. Los hallazgos ofrecerán una mejor
comprensión del manejo quirúrgico tiroideo en altitu-
des elevadas y contribuirán al desarrollo de estrategias
clínicas más efectivas.
MÉTODOS
Diseño de estudio
Se realiun estudio observacional, descriptivo, retros-
pectivo y transversal, basado en el análisis secundario de
historias clínicas.
REV. MÉD. ROSARIO 91: 220-228, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO222
Población y muestra
Se incluyeron un total de 85 pacientes sometidos a
tiroidectomía total en el Hospital Antonio Lorena de
Cusco, Perú, entre los años 2014 y 2024. Los criterios
de inclusión fueron: pacientes entre 18 y 80 años, con
registros clínicos completos y diagnóstico de enferme-
dades tiroideas benignas o malignas. Se excluyeron los
casos con información incompleta.
Procedimientos
Se revisaron las historias clínicas físicas y electrónicas
disponibles en el archivo central del hospital. Se elaboró
una hoja de recolección de datos que incluyó variables
como: edad, sexo, comorbilidades, tipo de intervención
quirúrgica, duración de la cirugía, presencia de compli-
caciones intraoperatorias y postoperatorias. Las compli-
caciones evaluadas fueron: hipocalcemia, lesión del ner-
vio laríngeo recurrente (NLR), hemorragia, infecciones
del sitio quirúrgico e hipotiroidismo.
Análisis de datos
Se utilizaron estadísticas descriptivas para el análisis
de las variables. Las variables categóricas se presentaron
en frecuencias absolutas y relativas (porcentajes), mien-
tras que las variables continuas se expresaron mediante
medidas de tendencia central. El procesamiento de los
datos se realizó utilizando el software Statistical Package
for the Social Sciences (SPSS) versión 26.
Consideraciones éticas
El estudio fue aprobado por el Comité de Ética del
Hospital Antonio Lorena del Cusco. Los datos de los
pacientes fueron anonimizados para proteger su iden-
tidad y se siguieron las pautas éticas establecidas por la
Declaración de Helsinki (2013). A pesar de las limita-
ciones inherentes al diseño retrospectivo, esta investiga-
ción busca aportar evidencia relevante sobre la inciden-
cia y los factores de riesgo asociados a complicaciones
postoperatorias de la tiroidectomía total.
RESULTADOS
Un total de 85 pacientes fueron sometidos a tiroi-
dectomía total, con una edad promedio de 45 ± 12
años. La distribución por edades fue la siguiente: el
11.8% tenía menos de 30 años, el 52.9% se encontraba
entre los 30 y 50 años, y el 35.3% tenía más de 50 años
(Tabla 1). La mayoría de los pacientes eran de sexo fe-
menino (69.4%), mientras que el 30.6% eran hombres.
Las comorbilidades más frecuentes fueron hipertensión
arterial (24.7%), diabetes mellitus (17.6%) y enferme-
dades cardiovasculares (7.1%) (Tabla I).
Con respecto a las indicaciones quirúrgicas, el 82.4%
de los pacientes fue intervenido por cáncer de tiroides,
el 8.2% por bocio multinodular y el 4.7% por hiperti-
roidismo no controlado. La mayoría de las cirugías fue-
ron tiroidectomías totales (95.3%), con una duración
VARIABLE NÚMERO DE CASOS PORCENTAJE (%)
Edad media 45 ± 12 years
Rango de edad
•<30 años
•30-50 años
•>50 años
10
45
30
11.8%
52.9%
35.3%
Sexo
•Femenino
•Masculino
59
26
69.4%
30.6%
Comorbidities
•Hipertensión
•Diabetes mellitus
•Enfermedades cardiovasculares
•Otros
21
15
6
18
24.7%
17.6%
7.1%
21.2%
Tabla I. Variables demográcas
RESULTADOS POSTOPERATORIOS DE LA TIROIDECTOMÍA TOTAL EN CUSCO, PERÚ
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 223
promedio de 120 ± 30 minutos. Las complicaciones
intraoperatorias fueron poco frecuentes, registrándose
lesión accidental del nervio laríngeo recurrente (NLR)
en el 2.4% de los casos (Tabla II).
Las complicaciones postoperatorias incluyeron hi-
pocalcemia transitoria en el 40% de los pacientes e hi-
pocalcemia permanente en el 2.4%. La lesión del nervio
laríngeo recurrente (NLR) se presentó en el 9.4% de los
VARIABLE NÚMERO DE CASOS PORCENTAJE (%)
Indicaciones quirúrgicas
•Cáncer de tiroides
•Bocio multinodular
•Enfermedad de Graves
•Otras
70
7
4
4
82.4%
8.2%
4.7%
4.7%
Tipo de cirugía
•Tiroidectomía total
•Tiroidectomía subtotal
81
4
95.3%
4.7%
Duración de la cirugía (minutos) 120 ± 30
Complicaciones intraoperatorias
•Lesión accidental del NLR
•Sangrado excesivo
•Otras complicaciones
2
1
4
2.4%
1.2%
4.7%
Tabla II. Variables quirúrgicas
Table III. Postoperative Complications
VARIABLE NUMBER OF CASES PERCENTAGE (%)
Hipocalcemia
•Hipocalcemia transitoria
•Hipocalcemia permanente
34
2
40%
2.4%
Lesión del nervio laríngeo recurrente
•Lesión temporal
•Lesión permanente
7
1
8.2%
1.2%
Hemorragia / Hematoma postoperatorio
•Hemorragia que requirió intervención
•Hematoma menor
1
2
1.2%
2.4%
Infecciones del sitio quirúrgico
•Infección supercial
•Infección profunda (absceso)
1
1
1.2%
1.2%
Hipotiroidismo 85 100%
casos, siendo temporal en el 8.2% y permanente en el
1.2%. El sangrado que requirió intervención ocurrió en
el 1.2% de los pacientes, mientras que los hematomas
menores se observaron en el 2.4%. Las infecciones del
sitio quirúrgico fueron poco frecuentes: el 1.2% pre-
sentó infecciones superciales y otro 1.2% desarrolló
infecciones profundas (abscesos). El hipotiroidismo se
observó en el 100% de los pacientes (Tabla III).
REV. MÉD. ROSARIO 91: 220-228, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO224
La estancia hospitalaria media postoperatoria fue de
4.2 ± 1.1 días. La mayoría de los pacientes (64.7%) per-
maneció entre 3 y 5 días, el 14.1% fue dado de alta en
menos de 3 días y el 21.2% requirió más de 5 días para
su recuperación (Tabla IV).
El tratamiento postoperatorio incluyó la suplemen-
tación con calcio en el 80% de los casos, y el 91.8% de
los pacientes fueron monitoreados para medir los niveles
de calcio. Se administró levotiroxina a todos los pacien-
tes, y el 65.9% recibió suplementación con vitamina D
como parte de su manejo postoperatorio (Tabla V).
DISCUSIÓN
En este estudio, evaluamos la incidencia y los fac-
tores asociados con las complicaciones postoperatorias
después de la tiroidectomía total en 85 pacientes del
Hospital Antonio Lorena en Cusco, Perú. Nuestros ha-
llazgos proporcionan información importante sobre los
resultados de la tiroidectomía en un contexto de gran
altitud, que puede diferir de los de altitudes más ba-
jas debido a las condiciones siológicas únicas. La edad
media de los pacientes fue de 45 ± 12 años, siendo la
mayoría de ellos de entre 30 y 50 años, lo cual es con-
sistente con otros estudios en los que la tiroidectomía es
común en adultos de mediana edad.
34
La mayoría fue-
ron mujeres (69.4%), lo que reeja la mayor prevalencia
de enfermedades tiroideas en mujeres, especialmente
condiciones como el bocio multinodular y el cáncer de
tiroides.
35
Curiosamente, el 82.4% de las cirugías fue-
ron por cáncer de tiroides, una proporción más alta en
comparación con otros estudios en los que predominan
las condiciones benignas.
36
Esto podría reejar diferen-
cias regionales en la prevalencia del cáncer de tiroides y
el acceso a la atención médica. La mayoría de las cirugías
fueron tiroidectomías totales (95.3%), lo cual se alinea
con las guías actuales para el tratamiento del cáncer di-
ferenciado de tiroides.
37
Respecto a las complicaciones postoperatorias, el
40% de los pacientes presentó hipocalcemia transitoria,
lo que es consistente con la literatura, donde la hipocal-
cemia transitoria ocurre en el 20%-50% de los casos.
38
Los cambios relacionados con la altitud en el metabo-
lismo del calcio pueden haber contribuido a esta mayor
incidencia.
39
La hipocalcemia permanente ocurrió en el
2.4%, similar al 1%-3% reportado en otros estudios.
9
La tasa más baja de hipocalcemia permanente sugiere
la ecacia de las técnicas intraoperatorias y de la suple-
mentación con calcio.
La lesión del nervio laríngeo recurrente (NLR) se
obser en el 9.4% de los pacientes, con un 8.2% de
lesiones temporales y un 1.2% de lesiones permanen-
tes. Esta tasa es ligeramente superior al 3%-10% de
lesiones temporales y al 0.5%-2% de lesiones perma-
nentes típicamente reportadas.
40
La mayor tasa de le-
siones del NLR podría atribuirse a la complejidad de
las cirugías, especialmente en pacientes con tumores
VARIABLE NÚMERO DE CASOS PORCENTAJE (%)
Estancia postoperatoria media 4.2 ± 1.1 días
Estancia < 3 días 12 14.1%
Estancia 3-5 días 55 64.7%
Estancia > 5 días 18 21.2%
Tabla IV. Duración de la estancia hospitalaria
VARIABLE NÚMERO DE CASOS PORCENTAJE (%)
Suplementación con calcio 68 80%
Tratamiento con levotiroxina 85 100%
Monitoreo de calcio 78 91.8%
Uso de vitamina D 56 65.9%
Tabla V. Tratamiento postoperatorio
RESULTADOS POSTOPERATORIOS DE LA TIROIDECTOMÍA TOTAL EN CUSCO, PERÚ
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 225
tiroideos grandes o avanzados. La ausencia de monito-
reo intraoperatorio del nervio (IONM, por sus siglas
en inglés) en nuestra institución tambn pudo haber
contribuido, ya que el IONM reduce las lesiones del
NLR, especialmente en cirugías complejas.
41
La hemorragia postoperatoria o el hematoma se
presentaron en el 3.6%, lo que es consistente con
las complicaciones raras pero graves observadas en
el 0.1%-1% de los casos.
13
Los hematomas menores
(2.4%) estuvieron dentro de los rangos esperados y
generalmente no requirieron intervención signicati-
va. Las infecciones del sitio quirúrgico (ISQ) fueron
raras (2.4%), lo que es similar a otros estudios donde
las ISQ son infrecuentes, con un rango de 0.3%-2%.
19
Esto sugiere que las prácticas de control de infecciones
y esterilidad fueron efectivas.
La estancia promedio postoperatoria fue de 4.2 ±
1.1 días, con el 64.7% de los pacientes permaneciendo
entre 3 y 5 días, lo cual está en línea con los tiempos
típicos de recuperación. Se observaron estancias s
cortas (14.1%) y s largas (21.2%), probablemente
debido a complicaciones o comorbilidades. El cuida-
do postoperatorio siguió las mejores prácticas, con el
80% de los pacientes recibiendo suplementación con
calcio y el 91.8% siendo monitoreados para niveles de
calcio, conforme a los estándares actuales.
4
La terapia
con levotiroxina fue administrada a todos los pacien-
tes, como se requiere después de la tiroidectomía total
para mantener el eutiroxismo.
21
La suplementación
con vitamina D fue proporcionada al 65.9% de los pa-
cientes, de acuerdo con las guías que la recomiendan
para mejorar la absorción de calcio y prevenir la hipo-
calcemia postquirúrgica.
42
Si bien este estudio proporciona datos valiosos,
existen limitaciones. El diseño retrospectivo puede in-
troducir sesgos, como la falta de datos completos. Los
hallazgos tampoco pueden generalizarse a poblaciones
fuera de regiones de gran altitud como Cusco, ya que
la altitud podría afectar la recuperación y las tasas de
complicaciones. El impacto de la altitud en los resulta-
dos de la cirugía tiroidea justica estudios adicionales,
ya que podría alterar el metabolismo del calcio y los
tiempos de recuperación.
39
Además, la falta de moni-
toreo intraoperatorio del nervio en nuestra institución
poda explicar la mayor tasa de lesiones del NLR en
comparación con estudios que utilizan esta técnica.
41
Los estudios prospectivos futuros que comparen los
resultados en diferentes altitudes y con monitoreo del
nervio podrían proporcionar una comprensión más
clara de los factores que inuyen en las complicaciones
postoperatorias en la cirugía tiroidea.
AGRADECIMIENTOS
Nos gustaría expresar nuestro más sincero agra-
decimiento al personal administrativo, médicos y en-
fermeras del Hospital Antonio Lorena en Cusco, es-
pecialmente a aquellos que facilitaron el acceso a los
registros médicos y brindaron su apoyo a lo largo del
estudio. Su colaboración fue esencial para el éxito de
esta investigación.
CONCLUSIONES
Este estudio es el primero en explorar las compli-
caciones postoperatorias tras la tiroidectomía total en
Cusco, Pe, una región de gran altitud a 3,600 metros
sobre el nivel del mar. Destaca hallazgos clave, como
una incidencia del 40% de hipocalcemia transitoria,
con tasas menores de lo esperado de hipocalcemia per-
manente (2.4%) y daño al nervio laríngeo recurrente
(1.2%). Estos resultados sugieren que técnicas quir-
gicas efectivas y un adecuado manejo postoperatorio
pueden minimizar las complicaciones incluso en en-
tornos de alta altitud.
El estudio es novedoso al examinar cómo las condi-
ciones de alta altitud podrían impactar la recuperacn
postoperatoria, particularmente en lo que respecta al
metabolismo del calcio y la cicatrización. Los cambios
siológicos alterados a gran altitud podrían in uir en
las tasas de complicaciones y los tiempos de recupe-
racn, un área que sigue siendo poco explorada en
la literatura sobre cirugía tiroidea. Esta investigacn
abre la puerta a futuros estudios sobre los efectos de la
altitud en los resultados de la tiroidectomía.
En general, este estudio proporciona valiosos cono-
cimientos sobre la cirugía tiroidea en regiones de gran
altitud y fomenta una mayor investigacn sobre cómo
la altitud afecta los resultados quirúrgicos. Compren-
der estos factores puede mejorar el manejo periopera-
torio y optimizar la atención al paciente en regiones
similares a nivel mundial.
REV. MÉD. ROSARIO 91: 220-228, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO226
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REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 229
POSTOPERATIVE OUTCOMES OF TOTAL THYROIDECTOMY IN
CUSCO, PERU: INSIGHTS FROM A HIGH-ALTITUDE REGION
YURI ANDRÉ RAMÍREZ PALIZA
2,3,4,A
, YURI PATRICK RAMÍREZ CHACÓN
1,B,C
*
1 Hospital Antonio Lorena, Cusco, Perú.
2 Universidad Peruana Cayetano Heredia, Lima, Perú.
a. Estudiante de Medicina Humana
b. Cirujano Oncólogo
* Correo electrónico: yurich12343@gmail.com
Abstract
Introduction: Total thyroidectomy is a common procedure in the treatment of thyroid diseases. However,
geographical factors such as high altitude may inuence postoperative outcomes.
Objective:To evaluate the incidence of postoperative complications following total thyroidectomy and identify
associated risk factors in a high-altitude setting in Cusco, Peru.
Methods:is was a retrospective and observational study based on the review of medical records from 85 patients
who underwent total thyroidectomy at Hospital Antonio Lorena between 2014 and 2024. Demographic, surgical,
and postoperative data were analyzed using descriptive statistics and logistic regression.
Results:e mean age was 45 ± 12 years, with a predominance of female patients (69.4%). yroid cancer (82.4%)
was the most common surgical indication. e overall complication rate was 47.1%, with transient hypocalcemia
being the most frequent (40%). Permanent hypocalcemia occurred in 2.4% of cases, and recurrent laryngeal nerve
injury in 9.4%. Postoperative hemorrhage (1.2%) and surgical site infections (2.4%) were rare. e average hospital
stay was 4.2 ± 1.1 days. Calcium supplementation was required in 80% of patients, and all received levothyroxine.
Conclusion: Total thyroidectomy can be safely performed in high-altitude regions, with mostly transient
complications. e ndings suggest that altitude may inuence the complication prole, highlighting the need for
further research on its impact on surgical outcomes.
Keywords:Total thyroidectomy; postoperative outcomes; thyroid neoplasm
REV. MÉD. ROSARIO 91: 229-236, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO230
INTRODUCTION
Total thyroidectomy is a common procedure
for benign and malignant thyroid diseases, such as
multinodular goiter, Gravesdisease, and dierentiated
thyroid carcinoma.
1,2
Despite its eectiveness,
postoperative complications are a major concern,
aecting both short- and long-term outcomes.
3
Hypocalcemia is a frequent complication, typically
caused by parathyroid injury or devascularization.
Transient hypocalcemia occurs in 20%-50% of cases,
while permanent hypoparathyroidism aects 1%-
3%.
4,5
Risk factors include the extent of thyroidectomy,
preoperative vitamin D deciency, and parathyroid
autotransplantation.
6
Calcium supplementation and
intraoperative parathyroid preservation can reduce these
risks.
7,8
Recurrent laryngeal nerve (RLN) injury can lead
to voice changes, aspiration, or respiratory distress.
Temporary RLN palsy occurs in 3%-10% of cases, and
permanent injury in 0.5%-2%.
9-12
Intraoperative nerve
monitoring (IONM) reduces RLN injury, especially
in complex surgeries.
9
Postoperative hemorrhage and
hematomas are rare but serious, occurring in 0.1%-
1% of cases.
13
Hematomas can obstruct the airway,
requiring urgent intervention.
14-16
Proper hemostasis
and careful surgical technique minimize this risk.
Surgical site infections are uncommon (0.3%-2%), but
they can cause abscesses and extended hospital stays.
17-19
Hypothyroidism is inevitable after total thyroidectomy,
requiring lifelong levothyroxine therapy to prevent
myxedema and metabolic disturbances.
20-23
High-altitude environments complicate postoperative
care. Cusco, at 3,600 meters above sea level, poses
challenges due to hypoxia, which impairs wound
healing and immune function, increasing infection
risk and delayed recovery.
24,25
Studies show longer
hospital stays and higher complication rates in high-
altitude surgical patients.
26
Medication metabolism,
including pain relievers and anesthetics, can also be
altered.
27,28
Calcium metabolism may be aected at
high altitudes, altering parathyroid hormone secretion
and complicating hypocalcemia management.
29,30
Similarly, airway management after hematomas is more
challenging in hypoxic environments.
33
Given these factors, this study assesses postoperative
complications in thyroidectomy patients from high-
altitude regions like Cusco. We hypothesize that
complications occur more frequently and with altered
characteristics in these patients. e primary objective is
to evaluate the incidence and nature of complications at a
tertiary hospital in Cusco, while the secondary objective
is to identify specic risk factors for higher complication
rates in this unique environment. Findings will provide
insights into managing thyroid surgery at high altitudes
and contribute to better clinical strategies.
METHODS
Study Design
is cross-sectional, retrospective, observational,
and descriptive study was based on secondary analysis
of medical records.
Population and Sample
A total of 85 patients who underwent total
thyroidectomy at Antonio Lorena Hospital in Cusco,
Peru, between 2014 and 2024 were included. Eligible
participants were patients aged 18 to 80 years with
complete medical records and a diagnosis of either
benign or malignant thyroid disease. Cases with
incomplete information were excluded.
Procedures
Medical records were reviewed from the hospital’s
central physical and electronic archives. A data
collection sheet was created, including the following
variables: age, sex, comorbidities, type and duration of
surgery, intraoperative complications, and postoperative
complications. e postoperative complications
evaluated were hypocalcemia, recurrent laryngeal nerve
(RLN) injury, hemorrhage, surgical site infections, and
hypothyroidism.
Data Analysis
Descriptive statistics were used for the analysis of the
variables. Categorical variables were reported as absolute
and relative frequencies (percentages), and continuous
variables were expressed as means. Data were processed
using Statistical Package for the Social Sciences (SPSS)
version 26.
Ethical Considerations
e study was approved by the Ethics Committee of
Antonio Lorena Hospital. Patient data were anonymized
to protect condentiality, and the study adhered to the
ethical guidelines outlined in the Declaration of Helsinki
(2013). Despite potential limitations such as incomplete
POSTOPERATIVE OUTCOMES OF TOTAL THYROIDECTOMY IN HIGH-ALTITUDE CUSCO
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 231
data due to the retrospective design, this research aims
to provide valuable insights into the incidence and risk
factors of postoperative complications following total
thyroidectomy. e ndings aim to improve clinical
practice and patient care locally, with implications for
similar healthcare contexts.
RESULTS
A total of 85 patients underwent total thyroidectomy,
with a mean age of 45 ± 12 years. e age distribution
was as follows: 11.8% were under 30, 52.9% between
30 and 50, and 35.3% over 50 (Table I). Most patients
were female (69.4%), while 30.6% were male. e most
common comorbidities were hypertension (24.7%),
diabetes (17.6%), and cardiovascular diseases (7.1%)
(Table I).
Regarding surgical indications, 82.4% of patients
underwent surgery for thyroid cancer, 8.2% for
multinodular goiter, and 4.7% for uncontrolled
hyperthyroidism. Most surgeries were total
thyroidectomies (95.3%), with a mean duration of 120
± 30 minutes. Intraoperative complications were rare,
with accidental RLN injury occurring in 2.4% of cases
(Table II).
VARIABLE NUMBER OF CASES PERCENTAGE (%)
Mean Age 45 ± 12 years
Age Range
•<30 years
•30-50 years
•>50 years
10
45
30
11.8%
52.9%
35.3%
Sex
•Female
•Male
59
26
69.4%
30.6%
Comorbidities
•Hypertension
•Diabetes
•Cardiovascular Diseases
•Other
21
15
6
18
24.7%
17.6%
7.1%
21.2%
Table I. Demographic Variables
VARIABLE NUMBER OF CASES PERCENTAGE (%)
Indications for Surgery
•yroid Cancer
•Multinodular Goiter
•Graves’ Disease
•Other
70
7
4
4
82.4%
8.2%
4.7%
4.7%
Type of Surgery
•Total yroidectomy
•Subtotal yroidectomy
81
4
95.3%
4.7%
Duration of Surgery (minutes) 120 ± 30
Intraoperative Complications
•Accidental Recurrent Laryngeal Nerve Injury
•Excessive Bleeding
•Other Complications
2
1
4
2.4%
1.2%
4.7%
Table II. Surgical Variables
REV. MÉD. ROSARIO 91: 229-236, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO232
Postoperative complications included transient
hypocalcemia in 40% of patients and permanent
hypocalcemia in 2.4%. Recurrent laryngeal nerve
injury occurred in 9.4% of patients, with 8.2%
having temporary injury and 1.2% permanent injury.
Hemorrhage requiring intervention occurred in 1.2%,
and minor hematomas in 2.4%. Surgical site infections
were rare, with 1.2% of patients experiencing supercial
infections and 1.2% developing deep infections
(abscesses). Hypothyroidism was observed in 100% of
patients (Table III).
e mean postoperative hospital stay was 4.2 ± 1.1
days. e majority of patients (64.7%) stayed between
3 to 5 days, with 14.1% discharged in less than 3 days,
and 21.2% requiring more than 5 days for recovery
(Table IV).
Postoperative treatment included calcium
supplementation in 80% of cases, and 91.8% of patients
were monitored for calcium levels. Levothyroxine was
administered to all patients, and 65.9% received vitamin
D supplementation as part of their postoperative
management (Table V).
Table III. Postoperative Complications
VARIABLE NUMBER OF CASES PERCENTAGE (%)
Hypocalcemia
•Transient Hypocalcemia
•Permanent Hypocalcemia
34
2
40%
2.4%
Recurrent Laryngeal Nerve Injury
•Temporary Injury
•Permanent Injury
7
1
8.2%
1.2%
Postoperative Hemorrhage / Hematoma
•Hemorrhage Requiring Intervention
•Minor Hematoma
1
2
1.2%
2.4%
Surgical Site Infections
•Supercial Infection
•Deep Infection (Abscess)
1
1
1.2%
1.2%
Hypothyroidism 85 100%
Table IV. Length of Hospital Stay
VARIABLE NUMBER OF CASES PERCENTAGE (%)
Mean Postoperative Stay 4.2 ± 1.1 days
Stay < 3 days 12 14.1%
Stay 3-5 days 55 64.7%
Stay > 5 days 18 21.2%
VARIABLE NUMBER OF CASES PERCENTAGE (%)
Calcium Supplementation 68 80%
Levothyroxine Treatment 85 100%
Calcium Monitoring 78 91.8%
Vitamin D Use 56 65.9%
Table V. Postoperative Treatment
POSTOPERATIVE OUTCOMES OF TOTAL THYROIDECTOMY IN HIGH-ALTITUDE CUSCO
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 233
DISCUSSION
In this study, we evaluated the incidence and factors
associated with postoperative complications following
total thyroidectomy in 85 patients at Antonio Lorena
Hospital in Cusco, Peru. Our ndings oer important
insights into thyroidectomy outcomes in a high-altitude
context, which may dier from those at lower altitudes
due to the unique physiological conditions. e mean
age of patients was 45 ± 12 years, with most being in
the 30-50 age range, consistent with other studies where
thyroidectomy is common in middle-aged adults.
34
e
majority were female (69.4%), reecting the higher
prevalence of thyroid disease in women, especially
conditions like multinodular goiter and thyroid cancer.
35
Interestingly, 82.4% of surgeries were for thyroid cancer,
a higher proportion compared to other studies where
benign conditions are more common.
36
is could
reect regional dierences in the prevalence of thyroid
cancer and access to healthcare. Most surgeries were
total thyroidectomies (95.3%), aligning with current
guidelines for dierentiated thyroid cancer.
37
Regarding postoperative complications, 40% of
patients had transient hypocalcemia, consistent with
literature where transient hypocalcemia occurs in 20%-
50% of cases.
38
Altitude-related changes in calcium
metabolism may have contributed to this higher
incidence.
39
Permanent hypocalcemia occurred in 2.4%,
similar to the reported 1%-3% in other studies.
9
e
lower rate of permanent hypocalcemia suggests eective
intraoperative techniques and calcium supplementation.
Recurrent laryngeal nerve (RLN) injury was noted
in 9.4% of patients, with 8.2% having temporary and
1.2% permanent injury. is rate is slightly higher than
the typical 3%-10% for temporary injury and 0.5%-2%
for permanent injury (40). e increased RLN injury
rate may be attributed to the complexity of surgeries,
particularly in patients with large or advanced thyroid
tumors. e absence of intraoperative nerve monitoring
(IONM) at our institution might also have contributed,
as IONM reduces RLN injury, especially in complex
surgeries.
41
Postoperative hemorrhage or hematoma occurred in
3.6%, consistent with the rare but serious complications
seen in 0.1%-1% of cases.
13
Minor hematomas (2.4%)
were within expected ranges and generally required no
signicant intervention. Surgical site infections (SSIs)
were rare (2.4%), similar to other studies where SSIs are
infrequent, ranging from 0.3%-2%.
19
is suggests that
infection control and sterility practices were eective.
e average postoperative hospital stay was 4.2 ±
1.1 days, with 64.7% staying between 3 and 5 days,
which aligns with typical recovery times. Shorter
(14.1%) and longer stays (21.2%) were observed,
likely due to complications or comorbidities.
Postoperative care followed best practices, with 80%
of patients receiving calcium supplementation and
91.8% monitored for calcium levels, in line with
current standards.
4
Levothyroxine therapy was given
to all patients, as required after total thyroidectomy to
maintain euthyroidism.
21
Vitamin D supplementation
was provided to 65.9% of patients, consistent with
guidelines recommending it to enhance calcium
absorption and prevent hypocalcemia post-surgery.
42
While this study provides valuable data, there are
limitations. e retrospective design may introduce
biases, such as incomplete data. e ndings may also
not be generalizable to populations outside high-altitude
regions like Cusco, as altitude could aect recovery and
complication rates. Altitudes impact on thyroid surgery
outcomes warrants further study, as it may alter calcium
metabolism and recovery times.
39
Additionally, the lack
of intraoperative nerve monitoring at our institution
may explain the higher rate of RLN injury compared to
studies using this technique.
41
Future prospective studies
comparing outcomes across dierent altitudes and with
nerve monitoring could provide a clearer understanding
of factors inuencing postoperative complications in
thyroid surgery.
Acknowledgments
We would like to thank the administrative sta,
doctors, and nurses at Antonio Lorena Hospital in
Cusco, especially those who facilitated access to medical
records.
CONCLUSIONS
is study is the rst to explore postoperative
complications following total thyroidectomy in Cusco,
Peru, a high-altitude region at 3,600 meters above
sea level. It highlights key ndings, including a 40%
incidence of transient hypocalcemia, with lower-than-
expected rates of permanent hypocalcemia (2.4%)
and recurrent laryngeal nerve injury (1.2%). ese
results suggest that eective surgical techniques and
postoperative care can minimize complications even in
challenging high-altitude environments.
REV. MÉD. ROSARIO 91: 229-236, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO234
e study is novel in examining how high-altitude
conditions might impact postoperative recovery,
particularly concerning calcium metabolism and healing.
Altered physiological changes at high altitudes could
inuence complication rates and recovery times, an area
that remains underexplored in thyroid surgery literature.
is research opens the door for further studies on the
eects of altitude on thyroidectomy outcomes.
Overall, this study provides valuable insights into
thyroid surgery in high-altitude regions and encourages
further investigation into how altitude aects surgical
outcomes. Understanding these factors can improve
perioperative management and enhance patient care in
similar regions worldwide.
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Abbreviation Full Term
RLN Recurrent Laryngeal Nerve
IONM Intraoperative Nerve Monitoring
STROBE Strengthening the Reporting of Observational Studies in Epidemiology
SSIs Surgical Site Infection
APPENDIX
REV. MÉD. ROSARIO 91: 237-241, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 237
PIELONEFRITIS XANTOGRANULOMATOSA. A PROPÓSITO DE UN
CASO
MICAELA MONTALDI
2
*, JUAN IGNACIO RODRIGUEZ LIA
2
, MICAELA SANDOVAL GUGGIA
2
, LUCÍA
ANTUNES
2-3
, ANDRÉS TABORRO
1
, BERGALLO LAURA
3
, ANDALUZ WALTER
4
, GILL DANIELA
1
, TEGLIA
OSVALDO
1
1 Servicio de Infectología, Policlinico PAMI I, Sarmiento 373, 2000 Rosario, Argentina
2 Residencia de Enfermedades Infecciosas – UNR-PAMI.
3 Servicio de Clínica médica, Policlinico PAMI I, Sarmiento 373, 2000 Rosario, Argentina
4 Servicio de Unidad de cuidados criticos, Policlinico PAMI I, Sarmiento 373, 2000 Rosario, Argentina
* Dirección de correo electrónico: mmontaldi9@gmail.com
Resumen
La pielonefritis xantogranulomatosa (PXG) es una afección poco común y a veces agresiva; que representa el 1% de
todas las infecciones renales. La presentación clínica; si bien generalmente asociada a infección crónica y nefrolitiasis
que puede llevar a la insuciencia renal, no diere de otras patologías urológicas frecuentes. Ciertos microorganis-
mos suelen predisponer a su generación, aunque esta relación es poco clara. Esta inusual afección renal se caracteriza;
como fue posible constatar, porinvasión del parénquima renal por macrófagos cargados de lípidos, conocidos como
células xantómicas, lo que causa una apariencia amarillenta característica.
Se presenta el caso de una mujer de 82 años, con antecedentes de infección del tracto urinario (ITU) que concurre
a consulta por dolor abdominal y ebre. La tomografía computarizada (TC) mostró en el riñón izquierdo, hidrone-
frosis crónica asociado a múltiples litiasis compatible con PXG asociada a consolidación pulmonar. Se realizó una
nefrostomía sin éxito por lo que se procedió a la nefrectomía con buen resultado.
Palabras claves: reporte de caso, infectología, pielonefritis crónica, urología, nefrectomía.
XANTHOGRANULOMATOUS PYELONEPHRITIS. A CASE REPORT
Abstract
Xanthogranulomatous pyelonephritis (XGP) is a rare condition that accounts for 1% of all kidney infections.
e clinical presentation does not dier from other common urological pathologies. Certain microorganisms tend to
predispose to its generation, although this relationship. Invasion of the renal parenchyma by lipid-laden macrophages,
known as xanthoma cells, causing a characteristic yellowish appearance is unclear. Is presented a rare case of an 82-year-
old woman with a history of urinary tract infection (UTI). She consulted for abdominal pain and fever. Computed
tomography (CT) showed chronic hydronephrosis in the left kidney associated with multiple stones compatible with PXG
associated with pulmonary consolidation. A nephrostomy was performed without success, so a nephrectomy was performed
with good results.
Keywords: case report, infectious disease, chronic pyelonephritis, urology, nephrectomy.
REV. MÉD. ROSARIO 91: 237-241, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO238
INTRODUCCIÓN
La pielonefritis xantogranulomatosa es una afección
crónica causada por una reacción granulomatosa a una
infección renal crónica destructiva del parénquima renal.
Debe su nombre al color amarillento (Xanto) observado
durante la contemplación macroscópica y a la presencia
de una reacción granulomatosa en el examen histológico.
Los síntomas, signos y hallazgos de laboratorio aso-
ciados con PXG no son especícos, por lo cual consti-
tuye un desafío y el diagnóstico suele ser difícil. A me-
nudo se confunde con el carcinoma de células renales,
especialmente en sus formas focales o segmentarias. Por
otro lado, la invasividad a órganos adyacentes, como el
hígado, el bazo, el duodeno, el páncreas y los grandes
vasos, pueden interpretarse como un signo de maligni-
dad. También puede simular a la malacoplasia.
La TC se considera la técnica de imagen más precisa
para orientar el diagnóstico, cabe destacar que el diag-
nóstico nal es por anatomía patológica.
La cirugía constituye el tratamiento de elección en
pacientes adultos, ya que está relacionada con un pro-
nóstico excelente y una disminución de las tasas de mor-
bilidad y mortalidad.
1-2
CASO CLÍNICO
Paciente mujer; de 82 años, con antecedente de hi-
pertensión arterial en tratamiento, consultó por cuadro
de 24 horas de evolución, caracterizado por ebre de
38° que no cedió con antitérmicos, asociado a dolor ab-
dominal difuso de intensidad 6/10.
Al examen físico, se constató normotensa, con una
frecuencia cardiaca 100 lpm (latidos por minuto), ta-
quipneica con saturación de oxígeno de 92% aire am-
biente, a la auscultación pulmonar con buena entrada
bilateral de aire con rales crepitantes en base pulmonar
izquierda. Se evidenció abdomen globuloso doloroso en
hipocondrio y anco izquierdo sin reacción peritoneal.
El análisis de sangre informó Hb 8 g/dL, Hto 24,6%,
GB 7800 (N73%- L19%), Cr 1,11 mg/dL., y una ra-
diografía de tórax mostró una radiopacidad en base
pulmonar izquierda. Por el hallazgo de ebre se decidió
solicitar dos Hemocultivos; siendo estos negativos y un
urocultivo donde se obtuvo desarrollo de Escherichia coli
con betalactamasa espectro extendido.
El cuadro fue asumido como neumonía, iniciándose
tratamiento con levooxacina 500 mg/dia intravenoso
(IV) por 5 días. A pesar de dicha intervención persiste
febril con agravamiento del dolor abdominal. Se soli-
citó ecografía abdominal que informó riñón izquierdo
hidronefrótico, mide 102 x 65 x 74 mm, volumen apro-
ximado 260 cc, escaso parénquima 3 mm, litiasis en
proyección a pelvis de 14 mm.
Ante dicho hallazgo se solicitó nueva tomografía con
contraste (ver gura 1) que informó pielonefritis xanto-
granulomatosa izquierda y fístula pleuro pulmonar. Se
rotó esquema antibiótico a meropenem 1gr cada 8 hs en
infusión prolongada IV, el cual cumplió 22 días totales
por germen obtenido al ingreso de la internación.
Previa evaluación de la paciente, el servicio de urolo-
gía, realizó nefrostomía y en un segundo tiempo nefrec-
tomía de riñón izquierdo, (ver gura 2). La operación
quirúrgica fue difícil, debido a la inamación de todos
los tejidos adyacentes. No hubo complicaciones durante
ni después de la cirugía. Observándose buena evolución
clínica a partir de entonces.
El examen histopatológico (ver gura 3 y 4) con-
rmó el diagnóstico de PXG con un parénquima renal
completamente remodelado y destruido por el inltra-
do inamatorio. Siete días posteriores al procedimiento
quirúrgico se otorgó alta hospitalaria con controles por
consultorio externo, objetivandose buena evolución en
el seguimiento
DISCUSIÓN
La pielonefritis xantogranulomatosa es una forma
infrecuente de inamación granulomatosa crónica ca-
racterizada por la destrucción del parénquima renal y su
sustitución por láminas sólidas de macrófagos cargados
de lípidos. El primer caso fue informado por Schlagen-
haufer en 1916.
La PXG, es conocida como la gran simuladora, dado
que afecta los cálices, el parénquima renal y las áreas
de los senos renales, y puede extenderse al tejido peri-
néfrico con la formación de abscesos e incluso fístulas,
como es el caso de esta paciente, donde se evidencia la
presencia de una fístula reno-pleuro-pulmonar, pudien-
do confundirse con neoplasias renales (incluido el car-
cinoma de células renales de células claras, el carcinoma
de células renales papilar, el carcinoma de células renales
sarcomatoide, el leiomiosarcoma, el tumor de Wilms),
pielonefritis crónica, nefrolitiasis, tuberculosis, malaco-
plaquia y nefritis intersticial megalocítica.
Constituye menos del 1% de la pielonefritis crónica,
este proceso inamatorio crónico es unilateral, afecta
con mayor frecuencia a mujeres de mediana edad y oca-
sionalmente se maniesta en la infancia.
PIELONEFRITIS XANTOGRANULOMATOSA. A PROPÓSITO DE UN CASO
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 239
Figura 1: Imágenes 1, 2, 3 y 4: Tomografía axial computada con contraste donde se visualiza riñón izquierdo signos
de hidronefrosis crónica, secundaria a estenosis de la unión pieloureteral. Litiasis en cáliz inferior no complicada.
Tejido de densidad de partes blandas que se extiende desde el polo superior del riñón hidronefrótico hasta el hemi-
diafragma izquierdo con consolidación basal pulmonar adyacente. Hallazgos compatibles con litiasis coraliforme
con signos de pielonefritis crónica xantogranulomatosa y fístula renopulmonar.
Figura 2. Aspecto macroscópico de la muestra de riñón. Figura 3. Anatomía patológica: Macroscópica: pieza de
17 x 8 x 6 cm. Presenta pérdida de su arquitectura por
proceso inamatorio con aujo de linfocitos, plasmo-
citos, polimorfonucleares (neutrólos) que se asocian a
macrofagos xantomizados que conguran sectorialmen-
te estructuras de aspecto granulomatoso.
REV. MÉD. ROSARIO 91: 237-241, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO240
Su patogénesis no está clara, aunque el antecedente
de infección bacteriana asociada a la obstrucción uri-
naria son factores determinantes. Los organismos más
comúnmente asociados son Escherichia coli, Proteus mi-
rabilis, Pseudomonas, Enterococcus faecalis y Klebsiella.
En una de las series más grande publicada en el 2020,
en más del 50% se desarrolló una bacteria productora
de betalactamasas de espectro extendido, como en este
caso.
3
Otros factores de riesgo lo constituyen la diabetes
mellitus, hipertensión, inmunocompromiso, metabolis-
mo anormal de los lípidos y el trasplante renal.
Histológicamente, la pielonefritis xantogranulo-
matosa consiste en un inltrado inamatorio granu-
lomatoso compuesto de neutrólos, linfocitos, células
plasmáticas, histiocitos xantomatosos y células gigantes
multinucleadas.
4
La presentación clínica, no es característica de la pa-
tología lo que suele generar confusión y retraso en el
diagnóstico, los síntomas van desde disuria, hematuria,
polaquiuria, anorexia, pérdida de peso, ebre a dolor
unilateral en el anco que suele ser sordo y persistente.
5
El caso de esta investigación presentaba estos mismos
síntomas, por lo que se corresponde con los reportados
por otros autores.
El diagnóstico es difícil. Las características típicas en
urografía incluyen agrandamiento renal unilateral, un
riñón no funcionante y la presencia de cálculos renales
grandes.
La TC se utiliza ampliamente para diagnosticar y
estadicar. Un hallazgo característico es el signo de la
"pata de oso" ("bear paw sign") representa la eviden-
cia radiológica del reemplazo del parénquima renal por
áreas necróticas o colecciones xantomatosas, con un pa-
trón que simula dilatación calicial hidronefrótica asocia-
do a realce periférico tras la administración de contraste
intravenoso. La clasicación de Malek y Elder diferencia
3 estadios según su extensión: Estadio I: afectación ex-
clusiva del parénquima renal. Estadio II: afectación re-
nal y de la grasa perirrenal. Estadio III: afectación renal,
perirrenal y pararrenal, pudiendo afectar a retroperito-
neo, diafragma y músculo psoas.
6
Como vemos en el caso que se reporta, tenemos un
diagnóstico tardío por una interpretación errónea del
primer estudio por imagen realizado, por tal motivo co-
rresponde al estadio III de la clasicación, evidenciando
en la TAC realizada la presencia de compromiso pul-
monar.
La antibioticoterapia se utiliza como medida tempo-
ral, mientras se realizan las pruebas diagnósticas, antes
de la cirugía para controlar el proceso infeccioso y evitar
compromiso sistémico. La nefrectomía total es el trata-
miento de elección, con la excepción de pacientes con
compromiso bilateral, en los cuales se debe llevar a cabo
una nefrectomía parcial, nefrostomía o la enucleación
de la zona comprometida. En la paciente se optó por
nefrostomía y antibioticoterapia que podríamos consi-
derarlo un paso previo, a modo de acción facilitadora,
al tratamiento denitivo con resultados beneciosos ob-
jetivables.
7
CONCLUSIÓN
La pielonefritis xantogranulomatosa es una entidad
rara, es importante conocer su presentación clínica y
potencial gravedad, así como los microorganismos más
frecuentemente implicados y su perl de resistencia a los
antibióticos, para seleccionar la terapia antibiótica más
Figura 4. Imagen A,B y C Extendidos citológicos integrados por fondo granular sobre el que asientan numerosos
leucocitos, polimorfonucleares y neutrólos.
PIELONEFRITIS XANTOGRANULOMATOSA. A PROPÓSITO DE UN CASO
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 241
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4. Artiles-Medina A, Laso-García I, Lorca-Álvaro J,
adecuada. Su diagnóstico oportuno no puede dejar de
enfatizarse, ya puede afectar estructuras, órganos y ad-
jacentes.Debe pensarse como un potencial diagnóstico
diferencial ya que clínicamente no se diferencia de otras
patologías de presentación frecuente.El diagnóstico es
histopatológico y la nefrectomía total es el tratamiento
de elección. Casos como la PXG, destacan y jerarquizan
al equipo médico interdisciplinario en la atención de los
pacientes.
Mata-Alcaraz M, Duque-Ruiz G, Hevia-Palacios, et
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REVISTA MÉDICA DE ROSARIO242
DE LA ENFERMEDAD A LA PERSONA O DE LA PERSONA A LA
ENFERMEDAD
ALBERTO RUIZ CANTERO
1
*
1 Médico especialista en Medicina Interna
Exjefe de Servicio de Medicina Interna. Hospital de la Serranía. Ronda (Málaga). España.
Planteado el dilema, se puede responder desde una
perspectiva docente desde dos escenarios:
Escenario 1: persona de 78 años, profesional con
estudios universitarios, con antecedentes clínicos de in-
suciencia cardíaca crónica, diabetes mellitus tipo 2 con
retinopatía diabética, hipertensión arterial y enferme-
dad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Barthel, 60
puntos. Vive en barrio residencial, en la tercera planta
de un edicio con ascensor. Persona cuidadora, su espo-
sa ayudada por su hija.
Escenario 2: persona de 78 años, realizó estudios pri-
marios, con antecedentes de insuciencia cardíaca cró-
nica, diabetes mellitus tipo 2 con retinopatía diabética,
hipertensión arterial y EPOC. Barthel 60 puntos. Vive
sola, en barrio en proceso de gentricación, en la tercera
planta de un edicio sin ascensor.
Persistimos en la atención sanitaria basada en mode-
los lineales: atención centrada en la enfermedad o cen-
trada en el paciente. En el primer caso, Medicina Basada
en la Evidencia (MBE), con el desarrollo de protocolos,
vías clínicas, guías de práctica clínica…En el segundo,
el paciente, los ocho Principios de Picker. El Dicciona-
rio Panhispánico de Términos Médicos (DPTM) dene
paciente “persona que recibe o va a recibir atención mé-
dica, ya sea por padecer una enfermedad o con nes pre-
ventivosy continúa diciendo que se usa con frecuen-
cia de manera laxa como si fuera sinónimo de enfermo”.
Sabemos que a medida que avanza la edad
1
se produ-
ce una perdida de la reserva multisistémica y funcional,
enraizada con los determinantes biológicos y que está
asociada con mayor susceptibilidad para presentar en-
fermedades crónicas, que se hace clínicamente evidente
como la presencia de múltiples enfermedades crónicas
en una misma persona. Cuando se ha alcanzado un cier-
to umbral de deterioro depara pobre calidad de vida,
discapacidad, interacciones medicamentosas, interac-
ciones medicamentos-enfermedad, hospitalización y
mortalidad. Así, conocemos
2
que en personas de más
de 80 años pueden presentar ocho o más enfermedades
crónicas.
En el estudio de Lee
3
se entrevistan a 11.113 perso-
nas 65 años (representando 37,1 millones de estadou-
nidenses), el 75% tenían una edad 76 años, el 58%
eran de género femenino. Existía concurrencia de cin-
co condiciones altamente prevalentes: 3 enfermedades
(cardiopatía isquémica, insuciencia cardíaca y diabetes
mellitus) y 2 síndromes geriátricos (incontinencia uri-
naria y caídas con lesión). Tenían el 56% al menos 1
condición, tenían 2 condiciones adicionales (20-55%)
y el 23% 2 condiciones. El perl con más condiciones:
edad avanzada, mujer, vivir sola o residir en residencia
de personas mayores. Por tanto, se debe hacer un abor-
daje integral y coordinado de las enfermedades conco-
mitantes y síndromes geriátricos.
En esta situación surge una disyuntiva, la comorbili-
dad o la multimorbilidad. La comorbilidad,
4,5
se dene
como cualquier entidad clínica que ha existido o que
podría ocurrir durante el curso clínico de un paciente
que tiene una enfermedad índice bajo estudio. La mul-
timorbilidad, denida por la Organización Mundial de
la Salud (OMS) como la presencia de dos o más condi-
ciones crónicas. El problema de la multimorbilidad es
* Dirección de correo electrónico: aruizc@telefonica.net
DE LA ENFERMEDAD A LA PERSONA O DE LA PERSONA A LA ENFERMEDAD
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 243
que hay distintos autores e instituciones
6,7
que la de-
nen de forma diferente, por lo que los estudios no son
comparables. Aún así es más asertivo hablar de multi-
morbilidad, pluripatología o múltiples enfermedades o
condiciones crónicas que de comorbilidad. Esto conlle-
va a una visión más holística, integradora y generalista.
La comorbilidad es una visión especialista, que conlleva
problemas al ser atendida una persona por varios espe-
cialistas de forma multidisciplinar (actúa cada uno de
forma independiente) y sus consecuencias son aumentar
el número de errores tanto diagnósticos como terapéuti-
cos y la polifarmacia.
3
Hay que tender a una asistencia
interdisciplinar (atendido por varios profesionales de
forma coordinada y con un n común). Otro problema
añadido es el uso de la MBE, distintas guías para dis-
tintas enfermedades en el que pueden existir contradic-
ciones, sobretodo terapéuticas, ya que las mismas están
vinculadas a la enfermedad.
En los dos escenarios, ambas personas presentan las
mismas enfermedades pero hay algunos hechos relevan-
tes, entre otros que las diferencian, como las siguientes:
a) El nivel educativo,
8,9,10
que inuye directamente so-
bre la esperanza de vida y la salud. Cuanto mayor sea di-
cho nivel, mayor será la esperanza de vida y mejor salud.
b) La soledad,
11,12
tiene implicaciones signicantes con
varias enfermedades físicas y mentales como la depre-
sión, el alcoholismo, problemas cardiovasculares, di-
cultades del sueño, alteración del sistema inmunológi-
co, enfermedad de Alzheimer, estado de salud general y
mortalidad temprana. c) El nivel socioeconómico
13,14,15
es un factor de riesgo en gran medida no reconocido en
la prevención primaria de enfermedades cardiovascula-
res (ECV). Las puntuaciones de riesgo que excluyen la
privación socioeconómica como covariable subestiman
y sobrestiman el riesgo en las personas más y menos
desfavorecidas, respectivamente. Este estudio destaca
la importancia de incorporar el estado de privación so-
cioeconómica en los sistemas de estimación de riesgo
para, en última instancia, reducir las desigualdades en la
prestación de servicios de salud para las ECV. El estatus
socioeconómico (ESE) tiene un efecto medible y signi-
cativo en la salud cardiovascular. Los factores de riesgo
biológicos, conductuales y psicosociales que prevalecen
en las personas desfavorecidas acentúan el vínculo entre
el ESE y la ECV. Cuatro medidas se han asociado siste-
máticamente con ECV en países de altos ingresos: nivel
de ingresos, nivel educativo, situación laboral y factores
socioeconómicos del vecindario.
Así, si la atención se centra en las enfermedades o
en los propios pacientes, se obviarán las condiciones de
vida que son las que los hacen diferentes. De la primera
forma se estará extendiendo una visión transversal
16
en
la que todos son iguales, y en la segunda (determinantes
sociales de la salud) se visualizará una perspectiva indi-
vidual que es la que nos hace ser personas.
Es más importante saber qué tipo de persona tiene una
enfermedad que saber qué tipo de enfermedad tiene una
persona” (frase atribuida a Hipócrates, 460-377 a. C.).
BIBLIOGRAFÍA
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REVISTA MÉDICA DE ROSARIO244
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REV. MÉD. ROSARIO 91: 245-247, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 245
FROM DISEASE TO PERSON OR FROM PERSON TO DISEASE
ALBERTO RUIZ CANTERO
1
*
1 Medical specialist in Internal Medicine
Former Head of the Internal Medicine Department, Hospital de la Serranía, Ronda (Málaga), Spain.
Once the dilemma is posed, it can be answered from
a teaching perspective in two scenarios:
Scenario 1: A 78-year-old college-educated
professional with a history of chronic heart failure, type
2 diabetes mellitus with diabetic retinopathy, high blood
pressure, and chronic obstructive pulmonary disease
(COPD). Barthel, 60 points. He lives in a residential
neighborhood, on the third oor of a building with
an elevator. His wife, assisted by their daughter, is the
caregiver.
Scenario 2: A 78-year-old with primary education
and a history of chronic heart failure, type 2 diabetes
mellitus with diabetic retinopathy, high blood pressure,
and COPD. Barthel score: 60. She lives alone in a
gentrifying neighborhood, on the third oor of a
building without an elevator.
We persist in healthcare based on linear models:
disease-centered or patient-centered care. In the rst
case, Evidence-Based Medicine (EBM), with the
development of protocols, clinical pathways, clinical
practice guides... In the second, the patient, Picker’s
eight Principles. e Pan-Hispanic Dictionary of
Medical Terms (DPTM) denes patient as a person
who receives or is going to receive medical care, either
for a disease or for preventive purposesand goes on to
say that “it is often used loosely as if it were synonymous
with sickness.
We know that with advancing age,
1
there is a loss of
multisystem and functional reserve, rooted in biological
determinants and associated with a greater susceptibility
to chronic diseases. is becomes clinically evident as
the presence of multiple chronic diseases in the same
person. When a certain threshold of deterioration is
reached, it leads to poor quality of life, disability, drug
interactions, drug-disease interactions, hospitalization,
and mortality. us, we know
2
that people over 80 years
of age may have eight or more chronic diseases.
In Lee’s study,
3
11,113 individuals aged 65
years (representing 37.1 million Americans) were
interviewed; 75% were aged 76 years, and 58% were
female. Five highly prevalent conditions were present:
three diseases (ischemic heart disease, heart failure, and
diabetes mellitus) and two geriatric syndromes (urinary
incontinence and injurious falls). 56% had at least one
condition, 2 additional conditions (20%–55%), and
23% had 2 conditions. e prole with the most
conditions was advanced age, female, living alone, or
residing in a nursing home. erefore, a comprehensive
and coordinated approach to concomitant diseases and
geriatric syndromes is essential.
In this situation, a dilemma arises: comorbidity
or multimorbidity. Comorbidity
4,5
is dened as any
clinical entity that has existed or could occur during the
clinical course of a patient with an index disease under
study. Multimorbidity, dened by the World Health
Organization (WHO) as the presence of two or more
chronic conditions. e problem with multimorbidity
is that dierent authors and institutions
6,7
dene it
dierently, so the studies are not comparable. Even
so, it is more assertive to speak of multimorbidity,
pluripathology or multiple diseases or chronic
conditions than of comorbidity. is leads to a more
* Dirección de correo electrónico: aruizc@telefonica.net
REV. MÉD. ROSARIO 91: 245-247, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO246
holistic, integrative and generalist vision. Comorbidity
is a specialist vision, which entails problems
when a person is treated by several specialists in a
multidisciplinary manner (each acting independently),
and its consequences are an increase in the number of
diagnostic and therapeutic errors and polypharmacy.
3
We must strive for interdisciplinary care (assisted by
several professionals in a coordinated manner and with
a common goal). Another added problem is the use
of EBM, which uses dierent guidelines for dierent
diseases, which can lead to contradictions, especially
regarding treatments, since they are linked to the disease.
In both scenarios, both individuals present the
same diseases, but some relevant factors, among
others, dierentiate them, such as the following: a)
Educational level,
8,9,10
which directly inuences life
expectancy and health. e higher this level, the
longer the life expectancy and better the health. b)
Loneliness,
11,12
has signicant implications for several
physical and mental illnesses such as depression,
alcoholism, cardiovascular problems, sleep diculties,
immune system disorders, Alzheimer’s disease, general
health status, and early mortality. c) Socioeconomic
status,
13,14,15
is a largely unrecognized risk factor in the
primary prevention of cardiovascular diseases (CVD).
Risk scores that exclude socioeconomic deprivation as
a covariate underestimate and overestimate risk in the
most and least disadvantaged individuals, respectively.
is study highlights the importance of incorporating
socioeconomic deprivation into risk assessment systems
to ultimately reduce inequalities in health service
provision for CVD. Socioeconomic status (SES) has
a measurable and signicant impact on cardiovascular
health. Biological, behavioral, and psychosocial risk
factors prevalent among disadvantaged individuals
accentuate the link between SES and CVD. Four
measures have been consistently associated with CVD
in high-income countries: income level, educational
attainment, employment status, and neighborhood
socioeconomic factors.
us, if attention is focused on diseases or on the
patients themselves, the living conditions that make
them dierent will be overlooked. e rst approach
will expand a transversal view
16
in which everyone is
equal, and the second (social determinants of health)
will showcase an individual perspective, which is what
makes us human.
It is more important to know what sort of person has
a disease than to know what sort of disease a person has
(quote attributed to Hippocrates, 460-377 BC).
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REVISTA MÉDICA DE ROSARIO248
OSTEOGÉNESIS IMPERFECTA
DR. JAVIER CHIARPENELLO
(1)(2)(3)
(1) Jefe del Servicio de Endocrinología del Hospital Provincial del Centenario.
(2) Miembro de la Sociedad Latinoamericana de Endocrinología Pediátrica (SLEP).
(3) Director Médico de la Revista Médica de Rosario.
(1) Head of the Endocrinology Department at the Centenario Provincial Hospital.
(2) Member of the Latin American Society of Pediatric Endocrinology (SLEP).
(3) Medical Director of the Rosario Medical Journal
* Dirección de correo electrónico: jchiarpenello@hotmail.com
Palabras claves: osteogénesis imperfecta, osteoporosis,
densitometría, baja masa ósea, fractura.
Key words: osteogenesis imperfecta, osteoporosis, densito-
metry, low bone mass, fracture.
PACIENTE 1.
PATIENTS 1.
Imágenes 1 y 2. Radiografías del codo de una paciente
de 44 años con diagnóstico de osteogénesis imperfec-
Imagen 1 (Images 1)
Imagen 2 (Images 2)
ta. Se puede observar la falta de densidad mineral ósea,
acompañada de una desorganización total de la silueta del
codo, corticales tanto de húmero como de radio ybito
muy adelgazadas. La paciente mide 70 cm. de talla.
Images 1 and 2. Elbow radiographs of a 44-year-old
patient diagnosed with osteogenesis imperfecta. A lack of
bone mineral density can be observed, accompanied by a
complete disorganization of the elbow silhouette, and very
thin cortices of the humerus, radius, and ulna. e patient
is 70 cm tall.
OSTEOGÉNESIS IMPERFECTA
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 249
En la imagen 3 de tórax y abdomen se aprecia
la gran escoliosis y disminución de la densidad mineral
ósea.
In image No. 3 of the thorax and abdomen, the severe
scoliosis and decreased bone mineral density can be seen.
La densitometría de cadera derecha (realizada a los
34 años de edad) expresa el grado de osteoporosis de la
paciente: cuello femoral T-score: -6,56 y Z-score: -6,01.
e right hip densitometry (performed at 34 years of
age) shows the patient’s degree of osteoporosis: femoral
neck T-score: -6.56 and Z-score: -6.01. Imagen 3 (Images 3)
REV. MÉD. ROSARIO 91: 248-251, 2025
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO250
PACIENTE 2.
PATIENTS 2.
Las imágenes siguientes pertenecen a un van de 40
años de edad con el mismo diagnóstico: osteogénesis im-
perfecta. Imágenes N° 1, 2 y 3. El paciente mide 82 cm.
de talla.
e following images are from a 40-year-old man with
the same diagnosis: osteogenesis imperfecta. Images 1, 2,
and 3. e patient is 82 cm tall.
Imagen 3 (Images 3) Imagen 2 (Images 2)
Imagen 1 (Images 1)
OSTEOGÉNESIS IMPERFECTA
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 251
PACIENTE 3.
PATIENTS 3.
Y la tercer paciente es una mujer de 18 años de edad
con osteogénesis imperfecta. Se muestra radiografía de
rodilla derecha que expresa la desorganización ósea y
baja densidad mineral. Imágenes N° 1 y 2.
e third patient is an 18-year-old woman with osteo-
genesis imperfecta. An X-ray of her right knee shows bone
disorganization and low mineral density. Images 1 and 2.
Imagen 1 (Images 1)
Imagen 2 (Images 2)
REVISTA MÉDICA DE ROSARIO 47